Roberto, héroe del ascenso del Málaga desde Primera RFEF, fue aclamado en La Rosaleda durante la ida de la final del playoff ante el Almería

15 de junio de 2026

Roberto Fernández volvió este domingo a La Rosaleda y la reacción fue la esperada: cariño, aplausos y una ovación de esas que explican bastante bien lo que dejó en Málaga. El actual delantero del RCD Espanyol no quiso perderse la ida de la final del playoff de ascenso a Primera entre Málaga y Almería, un partido que terminó 0-0 y que deja todo abierto para la vuelta en el Almería Stadium, aunque con ventaja para los de Rubi, a los que les vale el empate para subir.

Pero más allá del resultado, la imagen de la noche para el malaguismo tuvo también nombre propio: Roberto. El atacante de Puente Genil apareció en el recibimiento, fue aclamado por la afición y después siguió el encuentro desde la grada. No es malagueño de nacimiento, pero en La Rosaleda lo sienten como uno de los suyos. Y eso no se compra. Se gana.

Un recibimiento que habla de lo que dejó en Málaga

La presencia de Roberto Fernández no pasó desapercibida. Ni mucho menos. La afición del Málaga le recibió con el cariño reservado a los jugadores que han dejado algo más que goles. Y en su caso, la historia tiene bastante peso. Roberto fue una de las grandes figuras del ascenso del Málaga desde Primera RFEF a Segunda división, una temporada que todavía se recuerda con mucho orgullo en Martiricos.

En aquel curso 2023-24, el delantero se convirtió en el líder ofensivo del equipo. Disputó 40 partidos oficiales y marcó 20 goles, unos números enormes en una temporada de máxima exigencia. No fue solo el pichichi del equipo. Fue también ese futbolista al que miraba la grada cuando el partido se ponía feo y hacía falta alguien que apareciera.

Por eso, cuando volvió a La Rosaleda en una noche tan importante, el malaguismo reaccionó desde la memoria. Roberto Fernández forma parte de uno de los capítulos más felices de los últimos años del Málaga.

El Málaga y el Almería lo dejan todo para la vuelta

La ida de la final del playoff no tuvo goles. Málaga y Almería empataron 0-0 en un partido muy táctico, con pocas ocasiones claras y mucho miedo a cometer un error que pudiera condicionar toda la eliminatoria. El conjunto almeriense empezó mejor, presionando la salida de balón y avisando pronto con Adrián Embarba, mientras el Málaga fue creciendo poco a poco con Carlos Dotor, Rafa Rodríguez y Dani Lorenzo intentando dar sentido al juego.

El equipo local tuvo alguna ocasión con Adrián Niño, pero el Almería se mostró serio, bien colocado y con esa sensación de saber exactamente qué partido le convenía. En la segunda parte, el Málaga buscó más ritmo con los cambios, aunque el conjunto de Rubi defendió con firmeza y logró un resultado que le favorece de cara al segundo partido. El próximo sábado, en el Almería Stadium, se decidirá el ascenso a Primera.

Roberto, símbolo de un ascenso que sigue muy vivo

Que Roberto estuviera en La Rosaleda no fue una visita cualquiera. Su figura conecta directamente con el último gran golpe emocional del Málaga: el ascenso a Segunda. En aquella temporada 2023-24, el delantero fue decisivo, no solo por sus goles, sino por la personalidad con la que asumió el peso ofensivo del equipo.

Antes ya había tenido presencia con el primer equipo malaguista en Segunda división, durante la temporada 2021-22, con 34 partidos y 3 goles. En total, su historial con el Málaga alcanza los 74 partidos oficiales y 23 goles. Son cifras que ayudan a entender el cariño, pero no lo explican todo. Porque hay jugadores que marcan goles y ya está. Y hay otros que se quedan en la memoria de la afición por el momento, por el contexto y por lo que representaron cuando el club más lo necesitaba.

Roberto pertenece más a ese segundo grupo.

De La Academia al Espanyol, pasando por el Braga

La carrera de Roberto Fernández ha ido dando pasos importantes en poco tiempo. Formado en las categorías inferiores del Málaga y después de pasar por el Atlético Malagueño, se consolidó en el primer equipo entre 2021 y 2024. Su gran temporada en Primera RFEF le abrió la puerta del SC Braga, que pagó 1,8 millones de euros por su traspaso, dejando además al Málaga un porcentaje de una futura venta.

Ese porcentaje volvió a tener impacto cuando el Espanyol adquirió en 2025 el 50% de sus derechos por una cifra superior a los 6 millones de euros. La operación dejó un nuevo beneficio económico al Málaga y llevó a Roberto a Cornellà, donde este curso ha vivido una temporada exigente, con más trabajo que brillo cara a portería.

Su camino resume bastante bien el fútbol actual: cantera, explosión, salto internacional y regreso a LaLiga en muy pocos años.

En el Espanyol, números discretos pero mucho trabajo

La temporada de Roberto Fernández en el Espanyol no ha sido sencilla. Él mismo reconoció al acabar LaLiga que sus números no habían sido los mejores. Y es verdad. A un delantero siempre se le mira por los goles, muchas veces de forma cruel, porque parece que todo lo demás cuenta poco si la pelota no entra.

Pero en el caso de Roberto, la grada perica ha sabido valorar otras cosas. Su entrega, su pelea, su manera de ir al choque, su trabajo para el equipo y esa insistencia que a veces no sale en las estadísticas, pero que se nota desde la grada. No siempre le han salido las cosas. No siempre ha tenido claridad en el área. Pero ha competido, ha apretado y no se ha escondido.

Y en el Espanyol eso también se reconoce. La afición perica puede exigir goles, claro, pero también sabe detectar cuándo un jugador se deja todo en el verde.

Dos aficiones que le miran con cariño

La imagen de Roberto en La Rosaleda deja una lectura curiosa. En Málaga es un futbolista muy querido por lo que dio en un momento clave. En el Espanyol, pese a no haber firmado una temporada brillante en números, también ha ido ganándose el respeto de la gente por su actitud. Son dos formas distintas de cariño, pero las dos tienen una base parecida: la sensación de estar ante un jugador que va de cara.

En Málaga le recuerdan por los goles y por el ascenso. En Cornellà se le mira como a un delantero que todavía tiene margen, que debe afinar de cara a puerta y que puede dar más si encuentra continuidad, confianza y un contexto ofensivo que le ayude. No es lo mismo llegar como héroe a una ciudad que como apuesta importante a otra. Pero Roberto sabe moverse en esa exigencia.

La noche de La Rosaleda fue un recordatorio de su pasado. El próximo curso en el Espanyol deberá ser una oportunidad para reforzar su presente.

El malaguismo no olvida a Roberto Fernández

La ida de la final del playoff dejó un 0-0 que mantiene todo abierto, pero para el malaguismo también dejó una escena emocional: Roberto Fernández volviendo a casa, siendo aclamado y acompañando al equipo en una noche importante. El fútbol tiene mucho de eso. De goles, sí, pero también de memoria. Y cuando un jugador deja una huella real, la grada lo recuerda.

Roberto ya no pertenece al Málaga. Ahora es jugador del Espanyol. Pero su historia en Martiricos sigue viva. Como también empieza a escribirse, con sus luces y sus dificultades, su etapa en Cornellà.

El delantero de Puente Genil fue recibido como lo que sigue siendo para muchos malaguistas: uno de los grandes nombres del último ascenso. Y eso, aunque pase el tiempo y cambie la camiseta, no se borra tan fácil.

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