Sara Monforte afronta una nueva etapa en el banquillo del Espanyol Femenino con la tranquilidad de quien sabe dónde quiere estar. La técnica blanquiazul, renovada hasta 2028, atendió a los micrófonos de betevé después de confirmar su continuidad y dejó varias ideas importantes sobre el presente y el futuro del proyecto. La primera, seguramente la más clara, tiene que ver con su vínculo con el club: “Soy muy feliz aquí, el Espanyol es mi casa”.
La frase no es solo bonita para titular. Tiene bastante fondo. Monforte llegó al Espanyol en un momento clave y ha ido construyendo el equipo con paciencia, con mucho trabajo y también con una manera muy propia de entender el fútbol. Ahora afrontará su tercer curso en el banquillo blanquiazul con más margen, más peso en la plantilla y una sensación evidente: esta vez el equipo se parecerá bastante más a lo que ella quiere.
Una temporada cómoda, pero con margen claro de mejora
El Espanyol cerró el curso en la undécima posición de la Liga F. No sufrió por la permanencia, algo que no es menor después del regreso a la máxima categoría, pero tampoco encontró esa regularidad que permite mirar más arriba con calma. Monforte hizo un balance sincero y puso nota al año: “Le pongo un 7 en la temporada. Ha sido la más cómoda como entrenadora, pero me hubiera gustado que fuéramos mejores en ambas áreas”.
El diagnóstico es bastante justo. La temporada tuvo una parte positiva evidente: el equipo no vivió angustiado por la salvación y pudo competir con una base más estable. Pero también dejó deberes. Sobre todo en las dos áreas, donde al final se deciden muchos partidos. Defender mejor, atacar con más precisión, ser más contundentes. Ese es el tipo de salto que el Espanyol necesita dar si quiere pasar de sobrevivir con comodidad a competir con más personalidad.
Un Espanyol Femenino más de Sara Monforte
Una de las grandes claves del próximo curso será la plantilla. Por primera vez, Monforte tendrá un grupo mucho más diseñado a su gusto. El club ya ha anunciado varias renovaciones importantes, entre ellas la de Romane Salvador, y también se han producido numerosas bajas. Es decir, habrá cambio de caras y una idea más definida.
La entrenadora lo explicó con claridad: “Será un equipo más mío y, por tanto, les podré exigir más. Las renovaciones las hemos decidido con Carol Miranda , la directora deportiva, y los fichajes también”.
Aquí hay una idea potente. Si el equipo es más suyo, la exigencia también sube. No vale quedarse solo con que el proyecto va cogiendo forma. Ahora toca que esa forma se note en el campo. Monforte tendrá más argumentos para pedir, corregir y apretar. Y eso, bien llevado, puede ser una gran noticia para el Espanyol.
Carol Miranda y Monforte, una planificación compartida
El papel de Carol Miranda también aparece como una parte importante del nuevo dibujo. Monforte deja claro que las decisiones de plantilla no se han tomado al margen de la dirección deportiva, sino de manera coordinada. Ese punto siempre es importante, pero en un proyecto en crecimiento todavía más.
Cuando entrenadora y dirección deportiva van por el mismo camino, todo suele tener más sentido. Las renovaciones responden a una idea. Las bajas también. Y los fichajes, cuando lleguen, deberían encajar en un modelo concreto. El Espanyol Femenino necesita precisamente eso: coherencia. No solo nombres. No solo sumar jugadoras. Construir una plantilla que permita jugar como quiere Sara.
El próximo Espanyol Femenino no debería ser un equipo hecho a medias, sino un proyecto con una línea más clara.
La regularidad, el gran objetivo del próximo curso
Monforte no se obsesiona con una posición concreta en la clasificación. No vende que el Espanyol deba terminar sí o sí mucho más arriba. Su prioridad va por otro lado: jugar mejor más veces, competir con una identidad reconocible y no depender tanto de picos de rendimiento.
Lo resumió así: “Quiero que seamos más regulares, constantes en cuanto a sensaciones y juego. Después ya vendrán los resultados. No me centro en terminar más arriba en la clasificación sino en ser un equipo que juegue bien cada jornada”.
Es una frase muy de entrenadora. Y también muy lógica. Porque una clasificación puede moverse por detalles, por lesiones, por un mal mes o por un calendario duro. Pero si el equipo juega bien cada semana, si compite con una idea y si mantiene sensaciones estables, los resultados suelen acabar llegando. Esa es la base que busca Monforte.
Una Liga F más exigente con Alavés y Valencia
El próximo curso no será sencillo. La Liga F será más competitiva con los ascensos de Alavés y Valencia, dos clubes que llegan con historia, estructura y ambición. Para el Espanyol, eso significa que no habrá margen para relajarse. La permanencia cómoda de este año no garantiza nada por sí sola. Cada temporada empieza de cero, y más en una competición donde los presupuestos marcan mucho.
Monforte conoce bien esa realidad. Sabe que el Barça juega en otra dimensión y que la clasificación suele ir muy ligada a la inversión de cada club. Pero también defiende que el crecimiento del fútbol femenino debe hacerse con cabeza, sin construir castillos de arena que luego se caigan a la primera dificultad.
Monforte pide abrir la mente con el fútbol femenino
Uno de los tramos más interesantes de la entrevista con betevé llega cuando Sara Monforte habla del fútbol femenino desde una mirada más general. No solo del Espanyol. No solo de su equipo. Habla del modelo, de la sostenibilidad, de los prejuicios y de esas comparaciones que tantas veces hacen daño.
Su reflexión fue larga y muy clara, comenzando por cómo ve la Liga F: “No quiero algo para hoy que mañana desaparezca, hay que ir haciendo poco a poco. En la Liga española la clasificación va en función de los presupuestos. Y entiendo que algunos clubs no apuesten tanto por el femenino porque no generan beneficios. Aquí es donde tiene que haber más patrocinadores, que los medios estén cerca de nosotras, que a nivel mental, la cultura española se abra aque el fútbol no es sólo de hombres. Tenemos aquí ese punto cuando en otros países hay la mente más abierta. Aquí hay aún comparaciones odiosas. Cuando vas a ver un partido de tenis femenino no quieres ver lo mismo que en uno de tenis masculino, ¿por qué con el fútbol se hacen estas comparaciones?”
La frase tiene varios puntos para pararse. Monforte no pide crecer de golpe y sin base. Pide más apoyo, más patrocinadores, más medios cerca y, sobre todo, otra mirada. Porque el fútbol femenino no necesita ser una copia del masculino para tener valor. Necesita ser entendido, seguido y respetado desde su propia realidad.
Comparaciones que no ayudan
El titular de betevé lo dejaba bastante claro: Sara Monforte considera que habría que abrir más la mente porque se hacen comparaciones odiosas con el fútbol femenino. Y tiene razón en algo muy básico: durante demasiado tiempo, muchas opiniones sobre el fútbol femenino han partido de una comparación injusta con el masculino.
Comparar ritmos, contactos, presupuestos, estadios o audiencias como si fueran dos productos nacidos en igualdad de condiciones no tiene mucho sentido. El fútbol femenino está creciendo, pero necesita tiempo, estructura y apoyo real. Y ahí los clubes, los medios, los patrocinadores y los aficionados tienen un papel importante.
Monforte no reclama paciencia para esconder carencias, sino una mirada más justa para poder crecer de verdad.
El Espanyol quiere crecer sin perder el suelo
Dentro de ese contexto, el Espanyol Femenino quiere dar un paso adelante. No desde la locura, sino desde un crecimiento más trabajado. La renovación de Sara Monforte hasta 2028 da estabilidad al banquillo y permite construir con algo que en el fútbol muchas veces falta: continuidad.
La técnica ya conoce la casa, conoce la plantilla, sabe qué perfiles necesita y tendrá más voz en la configuración del equipo. Eso no garantiza resultados, claro. En el fútbol no hay garantías. Pero sí permite trabajar con más sentido. Y para un club como el Espanyol, que quiere consolidar su sección femenina en la Liga F, esa estabilidad vale mucho.
Una entrenadora con ideas claras y una plantilla renovada
El próximo Espanyol será distinto. Habrá bajas, renovaciones y fichajes. Y todo apunta a que Monforte tendrá por fin una plantilla más cercana a su plan. Eso implica ilusión, pero también responsabilidad. Si el equipo es más suyo, la exigencia será mayor. Ella misma lo admite.
El reto será convertir esa planificación en rendimiento. Ser más constantes. Mejorar en las áreas. Competir cada jornada. No caerse en los momentos difíciles. Y, poco a poco, construir un equipo que la afición pueda reconocer. No solo por los nombres, sino por su manera de jugar.
El Espanyol Femenino entra en una temporada clave para confirmar que el proyecto no solo se mantiene, sino que empieza a crecer con más personalidad.
Sara Monforte, continuidad y exigencia para el futuro blanquiazul
La entrevista de Sara Monforte con betevé deja una imagen bastante completa de la entrenadora y del momento que vive el Espanyol Femenino. Hay felicidad por seguir en el club, sí. Hay autocrítica con la temporada. Hay una defensa clara del crecimiento sostenible del fútbol femenino. Y hay una ambición muy concreta: que el equipo juegue mejor y sea más regular.
Monforte no promete una clasificación concreta. No vende grandes titulares deportivos. Prefiere hablar de sensaciones, de juego y de constancia. Y eso quizá es lo más serio de todo. Porque antes de mirar muy arriba, el Espanyol necesita construir una base firme.
Con Sara renovada hasta 2028, el club ya tiene una piedra importante colocada. Ahora falta rodearla bien, acertar en la plantilla y transformar las ideas en partidos. Lo de siempre, pero con una diferencia: esta vez, el equipo será un poco más de Monforte.









