Roberto Fernández fue uno de los nombres propios del Espanyol 1-1 Real Sociedad, el partido que cerró la temporada 2025-26 en el RCDE Stadium. No solo por el gol, que fue el séptimo que marca en esta Liga, sino por todo lo que pasó alrededor: las ocasiones falladas, el gesto de pedir perdón a la grada, los aplausos al ser sustituido y esos gritos de “Roberto, Roberto” que no salen por quedar bien. La gente vio a un delantero que se equivocó, sí, pero también a un jugador que no dejó de ir, de chocar, de correr y de intentarlo hasta el final.
El Espanyol movió mucho el once y tuvo ocasiones antes del golpe de la Real Sociedad
Manolo González apostó por un once con siete cambios respecto al partido ante Osasuna. Eso ya marcaba bastante la noche. El Espanyol salió con otra cara, con varios jugadores menos habituales y con la idea de cerrar el curso con algo bonito, sin esa presión horrible de semanas atrás. El equipo tuvo opciones en las botas de Carlos Romero y del propio Roberto Fernández, peleó bastante bien la primera mitad con balón y se encontró delante a una Real Sociedad también muy retocada por Matarazzo. El problema fue el de tantas veces: el Espanyol perdonó demasiado, y cuando perdonas, el fútbol suele venir con el recibo en la mano.
Óskarsson castiga al Espanyol en una acción que dejó vendido a Fortuño
En el minuto 28, la Real Sociedad sí acertó. Jugada de Ochieng por banda, pase de la muerte y remate a bocajarro de Óskarsson. Fortuño no pudo hacer nada, porque le remataron a medio palmo de la línea de gol. Fue uno de esos tantos que duelen porque parecen evitables antes, pero cuando el balón llega al área pequeña ya casi no hay portero que pueda salvarte. El golpe le sentó muy mal al Espanyol. Desde ese momento, el equipo perdió claridad arriba y empezó a atascarse más de la cuenta. La Real había hecho lo que el Espanyol no supo hacer en sus primeras llegadas: mandar la pelota dentro.
La grada también miraba a Girona y no olvidaba lo vivido en Montilivi
Mientras el Espanyol intentaba reaccionar, el RCDE Stadium también tenía una oreja puesta en otros campos. La grada celebró el gol del Elche ante el Girona y aparecieron cánticos de “el año que viene, Girona-Sabadell”. Cornellà-El Prat no olvidaba lo del año pasado en Montilivi, cuando el Espanyol estaba en zona roja y desde allí llegaron cantos que hicieron daño. Estas cosas en el fútbol quedan. A veces más de lo que parece. Y en una última jornada sin sufrimiento perico por abajo, esa pequeña revancha emocional también tuvo su sitio en la noche.
Dolan marcó, pero Munuera Montero vio una falta que nadie acabó de entender
La segunda parte empezó con el Espanyol más enchufado. Dolan entró de refresco y en el minuto 53 llegó una acción que pudo cambiar antes el partido. El atacante marcó el que habría sido el 1-1, pero Munuera Montero pitó una falta muy difícil de ver, de esas que dejan al estadio con cara de “¿pero qué ha pasado?”. El colegiado no quiso revisar la acción en el VAR y el gol no subió al marcador. El Espanyol estaba mejor, estaba llegando y estaba generando peligro, pero se quedó sin un empate que parecía bastante válido a simple vista.
Roberto Fernández encuentra el premio tras una buena acción de Pere Milla
El empate llegó más tarde, y llegó en una jugada con firma de delantero insistente. Pere Milla hizo una buena acción y Roberto Fernández, pese a controlar mal, acabó encontrando la forma de meter el 1-1. No fue el gol más limpio del mundo, ni el más elegante, pero valió igual. Y quizá por eso también explicó bastante bien su partido: peleado, imperfecto, sufrido, con fallos, pero con premio. Roberto cerró la Liga con siete goles y dejó otra vez la sensación de ser un futbolista que necesita acierto, claro, pero que nunca juega como si la cosa no fuera con él.
Roberto Fernández: “Queríamos cerrar el año con victoria tras una segunda vuelta complicada”
Tras el encuentro, Roberto Fernández valoró el final de curso con un punto de alivio, pero también con esa espinita de no haber podido despedir la temporada con una victoria ante la afición. El delantero fue claro: “Queríamos cerrar el año con victoria tras una segunda vuelta complicada. Pero hemos terminado con buenas sensaciones”. La frase resume bastante bien lo que se vivió en Cornellà. El Espanyol no ganó, pero tampoco acabó hundido ni con el estadio enfadado. Venía de una segunda vuelta durísima, con momentos de mucho miedo, y terminar salvado, compitiendo y con la gente aplaudiendo ya era algo que hace unas semanas no estaba tan claro.
Roberto admite la falta de acierto del Espanyol ante la Real Sociedad
El propio Roberto no escondió que al equipo le faltó puntería, sobre todo en una primera mitad en la que el Espanyol tuvo opciones antes del gol txuri-urdin. Lo dijo así: “La primera parte nos ha faltado acierto. La hemos tenido en la segunda parte”. Y tiene razón. El equipo generó, pero no mató. Luego, con la entrada de piernas frescas, encontró más amenaza y acabó empatando. El fútbol muchas veces no tiene más misterio que ese: si fallas las claras, sufres; si metes una medio rara, respiras. Y el Espanyol, esta vez, tuvo que esperar bastante para respirar.
Roberto pide perdón a la grada: “Voy a trabajar para ayudar más al equipo”
La parte más humana llegó cuando habló de su gesto tras el gol. Roberto pidió perdón a la grada por las ocasiones que no había podido convertir. No era postureo. Se le notó. Después explicó cómo se siente en lo individual: “He pedido perdón porque podría haber dado muchas más cifras. Voy a trabajar para ayudar más al equipo”. Es una frase potente porque no se esconde detrás del gol. Marca, llega a siete tantos en Liga, la gente le aplaude, pero él mira más allá y reconoce que podía haber dado más. Eso, para un delantero, también habla de carácter.
La afición premia a Roberto pese a los errores
Cuando Roberto fue sustituido, el RCDE Stadium respondió con aplausos y con gritos de “Roberto, Roberto”. No es un detalle menor. La grada perica suele detectar rápido quién va de verdad y quién se deja cosas por el camino. Y con Roberto, pese a los fallos, hubo cariño. Porque ha tenido partidos de mucha pelea, porque se ha pegado con centrales, porque ha hecho goles importantes y porque, incluso cuando no le salen las cosas, transmite esa sensación de querer arreglarlo. Su temporada no se puede contar solo desde las cifras, pero esos siete goles tampoco son poca cosa en un año tan complicado.
Un cierre con alivio, deberes y un verano importante por delante
El Espanyol terminó la temporada con un empate, con 46 puntos y con la permanencia ya asegurada desde la jornada anterior. Eso cambia mucho el ánimo. No hubo fiesta enorme, ni milagro europeo, ni una noche redonda, pero sí un cierre bastante digno después de meses que se hicieron larguísimos. Roberto Fernández acabó siendo una de las imágenes del partido: gol, perdón y ovación. Tres cosas muy de fútbol, muy de delantero y muy de un Espanyol que necesita reconstruirse este verano sin olvidar lo que ha sufrido.







