Carlos Romero se despide del Espanyol con emoción: “Que me canten así significa mucho para mí”

23 de mayo de 2026

Carlos Romero vivió ante la Real Sociedad una noche de esas que van bastante más allá del resultado. El Espanyol 1-1 Real Sociedad cerraba la temporada 2025-26, sí, pero para el lateral también tenía sabor a despedida. Su cesión acaba y debe volver al Villarreal, aunque se marcha de Cornellà con algo que no siempre se gana en el fútbol: el cariño sincero de una grada. Y eso se notó. Se notó en los aplausos, en los cánticos, en esas imágenes bonitas que dejó el final del partido y en la forma en la que el propio jugador habló después. Romero se va agradecido, emocionado y con la sensación de haber dejado algo de verdad en el Espanyol.

Carlos Romero y una despedida muy especial en el RCDE Stadium

El lateral no escondió que este último partido en casa le hacía ilusión. No era una jornada cualquiera para él, porque después de dos años vestido de blanquiazul quería decir adiós jugando delante de la afición. Lo explicó con mucha claridad: “La verdad es que es particularmente muy bonito. Tenía ganas de jugar el último en casa y de despedirme después de dos años que considero preciosos delante de toda mi gente. Que me canten así significa mucho para mí.” La frase va directa al corazón perico, porque Romero ha sido de esos futbolistas que, sin hacer demasiado ruido, han conectado con la grada a base de correr, insistir y dejarse la piel.

El cariño de la grada, el mejor premio para Romero

Romero también quiso dar valor a la reacción del estadio. Porque cuando una afición canta tu nombre en una despedida, algo has hecho bien. No se regala eso. Y menos en un campo como el RCDE Stadium, donde la gente suele mirar mucho más allá de un centro bueno o una carrera por banda. El jugador lo dijo así: “Habla de que he hecho las cosas bien, de que me tiene un cariño especial y la verdad es que me voy encantado.” Ahí está seguramente la clave. Romero no se marcha con una noche perfecta en lo deportivo, pero sí con un reconocimiento que pesa mucho.

Romero buscó su gol de despedida, pero no pudo redondear la tarde

Romero reconoció que intentó ponerle la guinda a su último partido en casa. Quería marcar, quería ganar, quería despedirse de la forma más redonda posible. No pudo ser, y eso le dejó cierta pena, aunque sin borrar el agradecimiento. “La verdad es que he intentado todo. He intentado meter mi gol, pero despedirme con un gol, con una victoria, hubiera sido increíble. Lo he intentado, no ha podido ser, pero bueno, agradecido a toda la gente por estos dos años, sobre todo este último y la verdad es que darle las gracias.” Es una declaración muy suya: ambición, pena por no ganar y gratitud hacia una afición que lo ha abrazado.

Carlos Romero lamenta que no haya podido ser un año más bonito

El lateral también habló de lo que pudo ser la temporada y no fue. Porque el Espanyol empezó muy bien, con una primera vuelta que invitaba a pensar en algo más que salvarse, pero después llegó una segunda parte del curso durísima. Romero no lo escondió: “Sí, ha sido una lástima no haber hecho un año más bonito. La verdad es que hicimos toda la primera vuelta para que el año sea precioso, poder aspirar a más cosas. No ha podido ser, es una pena, pero bueno, la verdad es que esta gente creo que se va orgulloso de que siempre nos hemos dejado todo por esta camiseta.” Esa frase resume el punto agridulce del día: alivio por la permanencia, pena por no haber aprovechado una primera vuelta que daba para soñar.

“Son los que hacen grande en este club”

Romero cerró su mensaje con palabras muy sentidas hacia la afición. Y ahí no sonó a frase de compromiso. Sonó a alguien que ha vivido el club desde dentro, que ha sentido el empuje de la grada en los peores días y que sabe que el Espanyol no se sostiene solo por los resultados. “Creo que la gente no estaría así, no nos despedirían así, la verdad es que son los que hacen grande en este club y la verdad, que no cambien nunca, que es muy bonito.” Pocas cosas gustan más al espanyolismo que un jugador que entiende eso. Que aquí, muchas veces, la gente acaba siendo el motor cuando el equipo va justo de gasolina.

Una despedida con futuro incierto y mucho cariño perico

Carlos Romero volverá al Villarreal tras acabar su cesión, pero se marcha con una imagen muy potente: la de un futbolista ovacionado, querido y reconocido por la grada. No se sabe qué pasará en el futuro, ni si habrá alguna opción de regreso, ni si el mercado abrirá alguna puerta rara. Eso ya se verá. Lo que sí queda claro es que Romero no se va como uno más. Se va como un jugador que el RCDE Stadium ha sentido cercano, que ha tenido días buenos y otros más sufridos, pero que siempre ha transmitido compromiso. Y eso, en el Espanyol, vale muchísimo.

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