La Cerámica verá esta noche un Villarreal – Espanyol sin Carlos Romero. Y cuesta no mirarlo con esa mezcla rara de decepción y de entener que es una decisión que tiene lógica. El lateral, uno de los jugadores más determinantes del Espanyol en la primera vuelta, se queda fuera por la famosa cláusula del miedo. Manolo lo explicó sin rodeos; tanto él como Ramon Terrats: “No van convocados. La cláusula es muy elevada. No consideramos pagarla… es un dineral”. Y lo dijo tal cual, abiertamente, porque a veces no hay que envolver las cosas.
Pero la ausencia del torrentino no solo pesa por lo deportivo. Pesa porque justo hoy MARCA destapa que el Villarreal rechazó 30 millones de euros por él en enero. Y que, de cara al verano, su plan es clarísimo: blindarlo, hacerlo pieza clave de su proyecto y ponerle un precio de salida a la altura de su momento.
El plan del Villarreal con Romero: una apuesta de club
Lo del Villarreal con Romero no es un calentón. Es estrategia pura. Tras dos cesiones brillantes en el Espanyol, el club amarillo ya no lo mira como un canterano que madura fuera, sino como un refuerzo top para la 2026-27. MARCA lo resume así: no está en venta” Y es coherente: ha explotado, ha crecido tácticamente y ha llegado a un nivel que combina regularidad, presencia ofensiva y fiabilidad defensiva.
La idea es simple: Pedraza se va a la Lazio y Romero será el nuevo dueño del lateral izquierdo. Sin pelearlo. Sin dudas. Y con galones desde el primer día.
El Espanyol pierde mucho más que un jugador
Para el Espanyol, la ausencia es doble: no solo pierde a un futbolista diferencial, sino a uno que estaba en un estado brutal de confianza. Manolo lo reconoció este sábado con sinceridad que casi dolía de lo honesta que era: “Romero está a un nivel elevadísimo… Desde que salió en el campo del Sevilla ha sido de los mejores de la Liga en rendimiento”.
No es exageración. Cuatro goles, dos asistencias, una marcha competitiva que contagia y una lectura defensiva que no tenía hace un año. Y ahí entra otra confesión de Manolo, de esas que dicen más de lo que parece: “La única manera de espabilar es el banquillo”. Lo sentaron para hacerle mejor. Y le salió bien.
El verano que viene será amarillo
El contexto lo deja todo clarísimo: Romero no puede jugar hoy y cuando vuelva a pisar La Cerámica ya será como pieza troncal del Villarreal. Y lo hará en un escenario de máxima exigencia: titular en un equipo que competirá en Liga y en Europa.
Que el Villarreal haya rechazado 30 millones no es un capricho. Es un aviso al mercado: no se toca. Y una confirmación silenciosa de lo que ya se intuía desde hace semanas: su futuro pasa por un escalón más alto.
Para el Espanyol, queda el orgullo de haber sido el club donde explotó, donde encontró confianza y donde Manolo le cambió el chip. Y queda también la nostalgia anticipada de un futbolista que, estando de amarillo o de blanquiazul, marca diferencias cada vez que pisa una banda.







