La tertulia mira al Espanyol – Athletic Club: ganar o vivir un final de Liga de pánico; Monchi, ¿una señal de proyecto por parte de Alan Pace?; el debate de la gestión de Manolo en los minutos finales

13 de mayo de 2026

La tertulia de hoy en La Grada Ràdio, dirigida por Francesc Via y con Luis Leirós “Huracán Envidia”, Jan Carrillo, Ricardo Martínez y Marc Soler, ha tenido un tema por encima de todos: el Espanyol – Athletic Club de esta tarde en el RCDE Stadium. No era un día para hablar de fútbol bonito ni de teorías demasiado largas. La cosa va de ganar. Punto. El equipo de Manolo González llega a este partido con la permanencia aún en sus manos, pero también con una sensación bastante fea alrededor, porque después de meses sin ganar, cualquier tropiezo pesa el doble. El espanyolismo está en ese punto en el que quiere creer, pero también tiene miedo de mirar la clasificación.

Jan Carrillo intenta agarrarse a las buenas vibraciones antes de una final

El primero en verbalizar un poco ese esfuerzo mental que está haciendo mucha gente perica ha sido Jan Carrillo, que ha reconocido que venía casi obligándose a no caer en el pesimismo: “He hecho de hacer un ejercicio para venir con buenas vibraciones, porque oír que podemos estar cenca de bajar. Hemos de apoyar e impedir que pase ese desastre”. La frase, con ese punto de angustia, explica muy bien el ambiente. Nadie quiere pensar en el descenso, pero está ahí, rondando. Y por eso el partido contra el Athletic ya no es uno más. Es una de esas noches en las que la grada tiene que empujar, sí, pero también los jugadores tienen que dar algo a cambio. Porque el apoyo no puede ser siempre a ciegas.

Francesc Via admite que la Liga se ha torcido más de lo previsto

Francesc Via también ha puesto palabras a una sensación que se ha ido instalando poco a poco durante esta segunda vuelta, casi sin pedir permiso. El director de La Grada Ràdio ha reconocido que quizá había mirado la situación con más fe de la que tocaba: “Yo he sido quizá demasiado optimista toda la Liga, pero es que han pasado cosas muy extrañas. No poder ganar un partido en toda la segunda vuelta… y lo que está pasando este año con la competición, se han roto las previsiones de puntos”. Y es verdad. El Espanyol parecía tener la permanencia muy encarrilada hace meses, pero la caída ha sido tan larga que ahora cualquier cálculo se queda corto. Lo que antes parecía un colchón, ahora parece una manta pequeña en pleno invierno.

Marc Soler confía en los partidos de casa, aunque El Sadar le genera más dudas

Marc Soler ha llegado nervioso, como casi todos, pero con un punto más optimista respecto a lo que puede pasar en el RCDE Stadium. Lo ha explicado así: “Muy nervioso, no nos imaginábamos estar así tal como iba el equipo a tres partidos de acabar LaLiga, pero soy optimista y creo que ganaremos los dos partidos de casa; en El Sadar no lo veo tan claro porque tampoco están salvados. No veo al Athletic Club que pueda hacernos daño”. Su lectura pasa por convertir los dos partidos en casa en la tabla de salvación. Athletic Club y Real Sociedad, ambos en Cornellà-El Prat, aparecen como las dos oportunidades más claras para cerrar la permanencia. Aunque claro, decirlo es fácil. Luego hay que salir y hacerlo.

Ricardo Martínez habla del efecto Monchi y de esos pericos que se conforman con migajas

La tertulia también ha mirado hacia el futuro, aunque siempre con el presente pegando codazos. Ricardo Martínez ha admitido que la llegada de Monchi le ha dado algo de aire, aunque sea en mitad del lío: “Algo más ilusionado por el efecto Mocho, llevaba meses pidiendo una persona que respondiera preguntas que no fuera Manolo. Existe el término ‘migajeros’ cuando su pareja te da migajas y estás contento, así somos los pericos”. La imagen es bastante cruel, pero también bastante real. El espanyolismo lleva tanto tiempo esperando señales de proyecto, de mando y de alguien que dé la cara, que cualquier movimiento serio se vive casi como una pequeña fiesta. Aunque sea una fiesta con la permanencia todavía sin cerrar.

Luis Leirós mira más allá del nombre de Monchi: el equipo que trae y el dinero que tendrá

Luis Leirós “Huracán Envidia” ha sido más largo en su análisis y ha dejado una reflexión bastante completa sobre Monchi, el proyecto y la gran pregunta de siempre: qué recursos habrá de verdad. Lo ha dicho así: “Más que perder o no perder, a lo que me aferro es a que hemos de salvarnos. El efecto Monchi, en sí él no me dice nada, me lo dice su equipo, él es una figura respaldada por muy buenos profesionales, aparte de Navarro y Gómez vienen dos profesionales más que conocen muy bien el mercado, aunque llevaban un año sin trabajo y lo necesitaban. Es ilusionante. También sabe negociar, creo que en estos tres partidos puede interceder, que luego llegue todo con un traspaso o algo… no es Fran Garagarza, es que no tengo ganas de él, algún día contaremos mi historia con él. Con Monchi tenemos el mundo abierto, pero la cuestión es la misma de siempre, qué le vamos a dar para ir a fichar. Los jugadores hoy aunque pueda encontrar agentes libres que valgan la pena, piden casi todos entre un millón y medio y dos millones. Si el club ha de poner esos millones…”. Ahí está el asunto. Monchi ilusiona, sí. Su estructura también. Pero sin dinero, hasta el mejor director deportivo del mundo acaba haciendo malabares con tres naranjas.

Via aparca el debate de mercado: primero hay que evitar el desastre

Francesc Via, con buen criterio, ha querido poner un poco el freno. Porque hablar de fichajes en mayo puede ser entretenido, pero ahora mismo hay algo mucho más urgente: seguir en Primera. Lo ha resumido con claridad: “Todo el mes de junio podemos hablar de esto, ojalá no tengamos que hacerlo de algo catastrófico como el descenso”. Y ahí se concentra todo. Junio puede ser el mes de Monchi, de nombres, de salidas, de entradas y de proyecto nuevo. Pero si el Espanyol baja, el tablero cambia entero. Por eso el partido de esta tarde pesa tanto: porque también condiciona el proyecto que viene.

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Carrillo no compra del todo la ilusión por Monchi mientras el equipo siga al borde del susto

Jan Carrillo ha sido más frío con el tema Monchi. No por desconfianza total, sino porque la situación deportiva le impide ilusionarse del todo. Su reflexión fue esta: “En Segunda hay alguna plantilla de Primera, pero los otros ya se ve como funcionan cuando suben. Con el tema Monchi no me ha generado esa ilusión porque estoy con la negatividad de la situación del equipo, no saber qué recursos tendrá y que es una apuesta arriesgada, veremos qué pasa si se baja. Esperemos que todo acabe bien y se comience un proyecto ilusionantes”. Es una postura comprensible. Cuando tienes el descenso tan cerca, cuesta imaginar camisetas nuevas, fichajes y ruedas de prensa bonitas. Primero hay que apagar el incendio. Luego ya se pintan las paredes.

Marc Soler sí ve en Monchi una señal de proyecto por parte de Alan Pace

Marc Soler, en cambio, sí ha querido quedarse con el lado positivo del movimiento. Sobre todo porque veníamos de meses de dudas alrededor de la dirección deportiva y del plan de Alan Pace. Lo ha dicho así: “El tema Monchi sí me ilusiona, la ultima vez hablamos de la incertidumbre con Garagarza y que no sabíamos si Pace tenía proyecto, al menos demuestra que sí estaban trabajando en un proyecto”. Esa es la parte que puede agarrar al aficionado: por primera vez en tiempo, parece haber una decisión fuerte, reconocible, con nombre propio y con intención de marcar una etapa. El problema es que el proyecto empieza mejor en Primera que en Segunda. Y eso lo sabe todo el mundo.

Ricardo cree que la directiva ha dado un golpe en la mesa necesario

Ricardo Martínez también ha valorado la llegada de Monchi como una de esas pocas decisiones capaces de cambiar algo el ánimo del entorno. No soluciona la clasificación, claro, pero sí cambia la sensación de vacío. Su frase fue clara: “Es de las pocas cosas que podía hacer la directiva que supusiera un golpe en la mesa, al menos los jugadores tienen una mínima ilusión, al menos tienes un horizonte con una persona que responda”. Ese “horizonte” es una palabra importante, porque el Espanyol llevaba demasiado tiempo funcionando como si todo dependiera del próximo susto. Tener a alguien que responda, que hable y que lidere el área deportiva no es poca cosa. En un club como el Espanyol, a veces hasta eso parece una revolución.

Via apunta al rol de Monchi como posible manager general

Francesc Via añadió otro matiz interesante sobre el papel que puede tener Monchi dentro del nuevo Espanyol: “Y que de la cara, yo creo que va a ejercer de manager general”. La idea no es menor. No se trataría solo de un director deportivo encerrado en despachos, sino de una figura con peso, voz y presencia pública. Alguien que pueda explicar decisiones, asumir responsabilidades y ordenar una estructura que lleva tiempo necesitando claridad. Para el espanyolismo, eso puede ser clave. Porque ya no basta con fichar mejor. También hace falta saber quién manda, quién decide y quién responde cuando las cosas se tuercen.

Leirós plantea una posible conexión con el Burnley, pero Via pide prudencia

En la parte final, Leirós dejó caer una hipótesis relacionada con el grupo de Alan Pace: que el Espanyol podría acabar compartiendo a Monchi con el Burnley, ya que, según su intuición, a Alexander Rosen le quedaría poco recorrido dentro del grupo. Francesc Via, eso sí, recordó que por ahora no hay nada confirmado. Y esa precisión importa. Porque en este momento es fácil que cualquier rumor coja velocidad, sobre todo con un nombre como Monchi en medio. La sensación es que habrá tiempo para hablar largo y tendido de la nueva estructura, pero antes toca salvar el presente. Y el presente se llama Athletic Club.

El once ante el Athletic abre otro melón: doble punta o más control por dentro

La tertulia también se ha metido de lleno en el posible once del Espanyol ante el Athletic Club, porque aquí ya cada nombre parece una decisión de vida o muerte. Algunos portales especializados apuntan a una doble punta con Kike García y Roberto Fernández, una idea que puede sonar potente sobre el papel, pero que Francesc Via no acaba de comprar del todo. El director de La Grada Ràdio se inclina más por reforzar la sala de máquinas con el triángulo Urko – Pol Lozano – Edu Expósito, intentando que el equipo no se parta demasiado pronto. Porque claro, una cosa es salir a morder y otra muy distinta es regalar el centro del campo a las primeras de cambio.

Edu Expósito, las cuatro amarillas y la gestión de recursos durante el partido

Jan Carrillo ha puesto sobre la mesa un detalle que tampoco es menor: Edu Expósito está con cuatro amarillas. Y en una semana con Pamplona a la vuelta de la esquina, eso pesa. Carrillo también ha recordado que Manolo González puede guardar recursos para cuando el partido avance, con nombres como Pickel como posible carta desde el banquillo. Pero ahí Via ha saltado rápido, casi como si le hubieran tocado una fibra sensible: “Poner a Pickel es pecado mortal, Pol pese a lo precipitado que estuvo en su expulsión es mejor”. La frase resume bastante bien el debate. No se trata solo de piernas o físico. Se trata de qué jugador te da más sentido con balón y quién te puede ordenar un poco el caos.

Marc Soler no ve claro el 4-4-2 con Terrats en banda

Marc Soler tampoco ha acabado de ver clara la opción del 4-4-2, sobre todo si eso obliga a mover piezas a zonas donde no se sienten cómodas. Lo ha dicho sin demasiadas vueltas: “El 4-4-2 no me convence planteado así, Terrats para mí no ha de jugar en banda”. Y es una reflexión bastante lógica. Ramon Terrats puede aportar trabajo, presión, lectura y llegada, pero ponerlo pegado a una banda puede dejarlo un poco desnaturalizado. En un partido de tanta tensión, cada jugador fuera de sitio puede acabar siendo un problema. Y el Espanyol no está precisamente para regalar ventajas tácticas.

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El 4-2-3-1 con Pere Milla en banda convence más a parte de la mesa

Via ha recordado que algunos portales apostaban ayer por un 4-2-3-1 con Pere Milla en banda, una fórmula que gusta más a gente como Marc Soler y Jan Carrillo. Tiene sentido si se mira desde una idea más equilibrada: dos pivotes para no romperse, Edu con libertad por dentro y Pere Milla en un costado para dar oficio, ayudas y alguna aparición en zona de remate. No es el once más brillante del mundo, vale. Pero ahora mismo el Espanyol no busca un cuadro bonito. Busca un plan que aguante el partido y le permita llegar vivo a los momentos calientes. Y si puede marcar antes, mejor, porque este equipo cuando va a remolque sufre una barbaridad.

Ricardo Martínez, entre la desesperación y el miedo al banquillo

Ricardo Martínez ha dejado una de esas frases que suenan duras, pero que nacen del puro agotamiento del aficionado. Reconoce que ya no sabe ni qué elegir, porque casi cualquier plan le genera dudas: “yo ya no sé qué hacer, porque cuando entran Jofre y Pickel ya digo que los partidos se acaban, es hacerse el haraki. Si no marcamos dos o tres goles en la primera parte con los emjores y antes que entre gente del banquillo, acabaremos perdiendo”. Más allá de la exageración, se entiende perfectamente el fondo. Hay una sensación muy instalada de que el banquillo no está arreglando partidos, sino que muchas veces los está apagando. Y eso, en una final por la permanencia, da pánico.

Via recuerda el dato de Sevilla: cuatro jugadores pidieron el cambio

Francesc Via ha intentado poner algo de contexto al asunto físico, recordando que en el Sánchez-Pizjuán no todo fue una simple decisión de entrenador. “Puedo entender eso viendo el nivel de los jugadores, pero recordemos como Manolo reconoció que en Sevilla cuatro jugadores pidieron el cambio”, ha apuntado. Es un dato que ayuda a explicar por qué algunos cambios llegan cuando llegan, aunque no quite la preocupación. Porque si en un partido de máxima exigencia hay cuatro futbolistas pidiendo salir, el problema ya no es solo táctico. También habla de piernas, de tensión, de cabeza y de un equipo que lleva meses jugando con una mochila enorme encima.

La tensión también cansa: el apunte físico de Leirós

Via ha querido separar la sensación del dato y ha afirmado: “Físicamente estamos bien porque he visto los datos de algunos de los jugadores”. Pero Luis Leirós ha añadido un matiz muy interesante, de esos que explican bastante bien lo que pasa en los partidos de verdad, no solo en las hojas de rendimiento: “En este tipo de partidos con tanta tensión a veces te precipitas, a veces hacer sprints cortos que hacen que te canses”. Y ahí hay mucha verdad. Una final por la permanencia no se corre igual que un partido normal. Te aceleras, llegas tarde, haces esfuerzos inútiles, te tensas. El cansancio también nace del miedo.

Roberto o Kike, otro debate de los gordos en ataque

La delantera ha generado otro buen rato de tertulia. Ricardo Martínez tiene claro que apostaría por Roberto Fernández desde el inicio y dejaría a Kike García para otro papel: “Yo pondría a Roberto de inicio, Kike es de los pocos que pueden ejercer de revulsivo”. Jan Carrillo ha ido por una línea parecida, recordando lo ocurrido en partidos recientes: “Roberto en la segunda parte del Camp Nou reactivo al equipo, hacerlo al revés no funcionó en el Pizjuán”. La idea es simple: si Roberto te da movilidad, energía y amenaza desde el inicio, quizá tenga más sentido empezar con él y reservar a Kike para cuando el partido se abra y los centrales estén más cansados.

Kike García divide opiniones: revulsivo, recurso o jugador para inventarse algo

Marc Soler, en cambio, ha puesto el foco en el tipo de partido que se quiere jugar. Y su aviso ha sido claro: “Si quieres ir a jugar a pelota larga Kike no sirve, juegas con uno menos”. Es una frase fuerte, pero plantea una duda real. Kike puede ser útil en área, en disputas concretas, en colmillo, en oficio. Pero si la idea es lanzar balones largos sin acompañamiento, quizá el equipo se quede demasiado partido y sin continuidad. Via, aun así, ha defendido esa fe casi emocional en el delantero: “Con Kike confío que pueda inventarse una jugada de gol”. Y en este punto estamos todos un poco igual: agarrándonos a que alguien, quien sea, encuentre una acción que cambie la noche.

Leirós ve falta de jugadores de área y un sistema que no ayuda a crear

Luis Leirós ha puesto otra pieza en el tablero, mirando más al diseño del equipo que al nombre concreto del delantero. Su lectura ha sido esta: “tenemos delanteros pero no jugadores de área, aunque que con este sistema de dos pivotes defensivos y sin organizador creativo es difícil. El Athletic tiene un sistema que nos puede ir medio bien tal como jugamos, aunque me da miedo el equipo. Ya he visto que hay que ganar, pensaba que no se darían resultados como el triunfo de ayer del Levante”. Ahí está el lío. El Espanyol necesita ganar, pero no siempre tiene mecanismos claros para producir ocasiones. Y cuando no tienes un organizador que conecte, todo depende mucho del duelo, del rebote, de la segunda jugada o de una inspiración suelta. Demasiado vértigo para una noche así.

Los rumores de pactos y biscotto vuelven a aparecer en la zona baja

En una Liga tan apretada, con tantos equipos metidos en el barro, también aparecen las historietas de siempre. Rumores, amistades, partidos raros, cálculos cruzados. Via lo ha dejado caer así: “Me ha llegado una historieta de Levante – Osasuna de ‘amistad’”. Son esas cosas que en los finales de Liga corren como la pólvora, aunque luego muchas veces no haya nada firme detrás. Pero claro, cuando tu equipo está al borde del susto, cualquier comentario te pone nervioso. Aun así, la idea de fondo es bastante clara: el Espanyol no puede vivir pendiente de lo que hagan los demás ni de supuestos favores. Se ha metido solo en este lío y tiene que salir en el campo.

El Barça – Alavés también se mira de reojo, pero la responsabilidad es perica

También se ha hablado del partido del Barça ante el Alavés, porque si los babazorros puntúan, la zona baja puede apretarse todavía más. Y sí, el Barça puede llegar ya con otro estado mental, más suelto, más de fiesta o con menos tensión competitiva. Pero por mucho que se mire de reojo ese encuentro, el mensaje no cambia: el Espanyol no puede esconderse detrás del calendario de los demás. Bastante ha perdido ya por el camino como para fiarlo todo a terceros. El partido grande para los pericos está en el RCDE Stadium. Ahí está la obligación. Ahí está la respuesta que se espera.

Leirós resume el miedo de todos: la Segunda espanta

El cierre emocional lo ha puesto Luis Leirós con una frase sencilla, casi seca, pero que pesa una tonelada: “Ojalá lo saquemos porque lo de la Segunda me horripila”. Y no hace falta añadir mucho más. La Segunda no es solo bajar de categoría. Es perder ingresos, proyecto, jugadores, foco, ilusión y tiempo. Es volver a una rueda que el espanyolismo conoce demasiado bien y que nadie quiere ni imaginar otra vez. Por eso esta noche importa tanto. Porque no se trata solo de ganar al Athletic. Se trata de evitar que el miedo se convierta en realidad. El Espanyol tiene una oportunidad en casa, con su gente, para empezar a sacarse esta losa de encima. Ya va siendo hora.

La zona baja se comprime todavía más: cinco equipos empatados a 39 puntos

La tertulia ha seguido mirando la clasificación, porque ahora mismo es imposible hablar del Espanyol sin tener la tabla delante, aunque duela. Tras los partidos del martes, la situación ha quedado todavía más apretada: hay cinco equipos con 39 puntos, entre ellos el conjunto blanquiazul. Y por encima, con 42, aparecen Osasuna y Valencia, que tampoco pueden sacar pecho todavía, mientras el Sevilla sigue metido en una película muy incómoda y con un calendario exigente. La derrota del Elche ante el Betis fue una buena noticia para el RCDE, sí, pero el triunfo del Levante en Vigo ha cambiado mucho el paisaje. Lo que antes parecía una pelea con algo de margen ahora es una pelea en una habitación pequeña, con todos empujándose.

Leirós no esperaba el triunfo del Levante en Balaídos

Luis Leirós reconoció que el resultado de Balaídos le pilló totalmente fuera de guion: “ni en mis sueños más remotos pensaba que el Levente ganase en Vigo y eso nos complica la vida a todos, porque su calendario sin ser facilón da que pensar”. Y es justo eso. El Levante parecía uno de esos equipos que podían quedarse clavados abajo, pero de repente gana, se mete en el grupo de los 39 y obliga a todos a recalcular. Para el Espanyol, que ya iba con la lengua fuera, es otra piedra más en la mochila. Ya no basta con mirar al descenso desde arriba: ahora hay que mirar a los lados, porque todos están ahí.

Getafe – Mallorca, otro partido para tener el radar encendido

En este contexto, también toca estar pendiente del Getafe – Mallorca, porque cualquier resultado puede mover el suelo bajo los pies del Espanyol. Si los baleares pierden, se complican mucho la vida y siguen dentro del barro. Si puntúan, la presión vuelve a cambiar de sitio. Así está la jornada, con todos mirando su partido y también el de los demás. Pero Jan Carrillo ha insistido en una idea muy necesaria: por mucho que el calendario apriete y casi todos se estén jugando algo, el Espanyol debe centrarse en sí mismo. No hay otra. El equipo se está intentando salvar con la peor racha histórica de toda la Primera División en un año natural, así que tampoco está para ir dando lecciones ni esperar regalos.

Via avisa: con 43 puntos quizá no baste, con 44 sí lo ve más claro

Francesc Via ha querido enfriar una de esas cuentas que a veces se hacen demasiado rápido. Según su lectura, con 43 puntos no se puede dar por segura la permanencia, mientras que con 44 sí la vería mucho más encaminada. La cifra, vista desde fuera, puede parecer poca cosa. Pero viendo lo que ha hecho el Espanyol en toda la segunda vuelta, pedir cuatro o cinco puntos ahora mismo parece casi pedirle al equipo que suba una montaña con chanclas. Ese es el drama real: el objetivo sigue estando cerca en números, pero lejísimos en sensaciones.

El reto no es solo sumar: también hay que limpiar la cabeza

Via también ha insistido en algo que va más allá del balón. Para él, los jugadores necesitan hacer un reset mental. Y se entiende. Porque cuando llevas tantos meses sin ganar, el problema ya no es solo táctico, físico o de acierto. Es también la cabeza. Cada balón dividido pesa más. Cada error parece el fin del mundo. Cada minuto que pasa sin marcar mete más ruido en el estadio y en las piernas. Si el Espanyol no afronta el partido con la mente limpia, la permanencia se le puede hacer enorme aunque la tenga delante. Y eso es lo más peligroso: no que el Athletic sea mejor o peor, sino que el propio miedo acabe jugando de central, de mediocentro y de delantero.

Soler teme el tramo final: “los últimos 10 o 15 minutos porque no sabemos competirlos”

Marc Soler puso el dedo en una herida que no es nueva. Lo que más miedo le da no es solo el inicio, ni el plan, ni el rival. Es el final: “los últimos 10 o 15 minutos porque no sabemos competirlos. Hay otros equipos que se cierran y ya no se juega nada, pero nosotros no sabemos hacerlo, como se vio en Sevilla”. Es una frase durísima, pero difícil de discutir viendo lo que ha pasado tantas veces. Al Espanyol le cuesta cerrar los partidos, le cuesta dormirlos, le cuesta alejar el peligro. Cuando toca sufrir, muchas veces no sufre bien. Y en una noche como la de hoy, eso puede ser decisivo.

Leirós explica que los finales de partido también se entrenan

Luis Leirós recogió el tema de los últimos minutos y dejó una reflexión bastante interesante: “eso se entrena, pero muy pocos técnicos se dedican a eso, solo los equipos ultradefensivos que le dedican espacio a esa franja de tiempo en el entreno de cada día”. Tiene mucho sentido. Cerrar un partido no es solo meter defensas y rezar. Hay que saber cuándo saltar, cuándo temporizar, cuándo despejar lejos, cuándo esconder la pelota y cuándo parar el ritmo sin hacer una tontería. El Espanyol, demasiadas veces, parece vivir esos minutos como si fueran un incendio sin instrucciones. Y en Primera, cuando no sabes gestionar el caos, el caos te come.

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Via lo define como un patrón: “Es sangrante”

Francesc Via fue todavía más directo al hablar de ese problema en los finales: “es sangrante, y es que es ya un patrón”. Y la palabra patrón pesa, porque ya no hablamos de una acción aislada ni de una mala tarde. Hablamos de algo repetido. De una manera de caerse. De una fragilidad que aparece cuando el partido entra en esa zona sucia donde se ganan o se pierden permanencias. El Espanyol necesita cortar esa dinámica ya, no dentro de dos semanas. Hoy. Porque si el partido llega vivo a los últimos minutos, el equipo no puede volver a parecer un bloque con miedo a su propia sombra.

Leirós y Via debaten la gestión de Manolo en los minutos finales

Leirós quiso matizar que Manolo González no siempre se queda mirando, sino que intenta mover el equipo: “Manolo siempre esos últimos minutos saca hombres para ir a por el partido, a veces ha supuesto ganarlos y a veces, perderlos”. Pero Via le respondió con una pregunta que muchos pericos se han hecho más de una vez: “¿Pero por qué lo haces cuando vas ganando?”. Ahí está el debate. Una cosa es ir a buscar un partido cuando lo tienes perdido o empatado. Otra es abrirlo cuando vas por delante y lo que toca quizá es control, oficio y mala leche competitiva. A veces el Espanyol parece jugar igual con 0-0, con 1-0 o con el agua al cuello. Y eso no puede ser.

La gran carencia, según Leirós: falta calidad para manejar la pelota

Leirós cerró el bloque con una explicación que va al fondo del problema: “La carencia más grande es la calidad, cuando no tienes hombres que no saben qué hacer con la pelota en los pies vienen los problemas”. Más claro, difícil. Cuando un equipo no tiene futbolistas capaces de pausar, girarse, guardar el balón y hacer correr al rival, cada final de partido se convierte en una ruleta. Despeje, segunda jugada, falta lateral, córner, otro despeje. Así hasta que pasa algo. Y el Espanyol lleva demasiado tiempo viviendo en ese alambre. Por eso el partido ante el Athletic no solo exige corazón. Exige cabeza, orden y, aunque sea por una noche, saber competir como un equipo que se juega la vida.