César Santos ha sido el protagonista de La opinión del día en La Grada Ràdio en una jornada que no necesita demasiada puesta en escena, porque el espanyolismo ya sabe perfectamente lo que tiene delante. El Espanyol recibe al Athletic Club en el RCDE Stadium en una noche de esas que se notan desde por la mañana, incluso desde el día antes, con el runrún metido en el cuerpo y la clasificación apretando como una mala cosa. Y César lo ha explicado casi como lo diría cualquier perico en casa, mirando el móvil cada cinco minutos y haciendo cuentas sin querer hacerlas: “Normalmente comienzo las opiniones preguntando cómo estáis. Hoy no es necesario”. La frase ya lo dice todo. No hacía falta preguntar. La afición está nerviosa, cansada, asustada y, aun así, agarrada a una esperanza que hoy pasa por ganar.
“Si estáis como yo seguramente estáis absolutamente nerviosos y por qué no decirlo cagados”
El colaborador ha arrancado con una sinceridad bastante brutal, de esas que conectan porque no intentan maquillar nada: “Si estáis como yo seguramente estáis absolutamente nerviosos y por qué no decirlo cagados de cara al partido de hoy”. Y es que el Espanyol llega a este duelo con el Athletic en una situación que se ha ido torciendo demasiado. Hace meses nadie imaginaba vivir una semana así, con el equipo sufriendo por abajo y con cada resultado ajeno alterando los nervios de todo el mundo. César incluso ha tirado de ritual perico, de esos que cada aficionado entiende a su manera: “Yo me he visto obligado a sacar del armario la camiseta de las salvaciones, de las grandes ocasiones, la de la temporada del gol de Coro o la de aquellos finales de curso agónicos del Espanyol”. No es solo una camiseta. Es memoria, miedo y superstición, todo mezclado. Cuando un perico saca la camiseta de las salvaciones, es que la cosa ya va en serio.
La parte buena: el Espanyol todavía lo tiene en su mano
Dentro de tanta angustia, César ha querido agarrarse a lo que todavía permite respirar un poco: “La parte positiva es que lo tenemos en nuestra mano y ganar hoy lo encarrilaría muchísimo”. Y ahí está el asunto. El Espanyol no depende solo de milagros externos ni de combinaciones imposibles. Depende de ganar. Fácil de decir, claro. Bastante menos fácil de hacer, viendo la racha que arrastra el equipo. El propio César lo ha reconocido sin rodeos: “Hablamos de ganar como si no supusiera ningún esfuerzo. Ya sabemos que llevamos mucho tiempo sin hacerlo”. Esa frase pesa porque resume el drama actual del equipo de Manolo González. Ganar se ha convertido en algo casi extraño, como si el Espanyol hubiese olvidado cómo cerrar un partido sin hacerse daño a sí mismo. Pero también lo ha dejado claro: “la victoria que ha de llegar sí o sí es que si llegara hoy nos lo haría mirar todo de otra manera”. Y tiene razón. Un triunfo no borraría todo lo anterior, pero cambiaría el aire de golpe.
La victoria del Levante ha metido más presión a una noche ya cargada
César también ha puesto el foco en lo ocurrido en las últimas horas, porque la victoria del Levante en Vigo ha movido otra vez el tablero y ha dejado la zona baja todavía más incómoda. “Las últimas horas han hecho crecer la angustia. La victoria del Levante ha alterado los planes de toda la Liga”, ha explicado. Y vaya si los ha alterado. Lo que ya era un partido importante se ha convertido en una final con luces rojas por todas partes. El colaborador ha admitido incluso que los nervios no le vienen de hoy: “La verdad es que yo ya desde ayer por la tarde-noche, ya estaba bien nervioso y pienso en el partido intento hacerlo lo mínimo posible”. Es una frase muy de aficionado, muy real. Porque todos sabemos cómo va esto: intentas no pensar, pero acabas pensando más. Miras la clasificación, cierras la pestaña, vuelves a abrirla. Un clásico de los días malos.
Los 43 puntos, la duda y el miedo a Pamplona
Uno de los puntos más interesantes de la opinión de César ha llegado cuando ha hablado de la cifra de la permanencia. “Sinceramente, pese a lo que ha pasado en las últimas horas yo continúo pensando que 43 puntos pueden ser suficientes, pero no estoy seguro ya del todo”. Esa duda es la que recorre ahora mismo a buena parte del espanyolismo. Hace unas semanas, la calculadora parecía tener un camino más o menos claro. Ahora, cada resultado de un rival directo cambia el humor de la tarde. César también ha señalado los dos partidos que restan en Cornellà-El Prat como clave, aunque sin perder de vista lo que espera fuera: “Creo que los dos partidos de casa son clave. El Sadar será difícil, será muy difícil porque yo pensaba que ellos llegarían más tranquilos, pero es que no tenemos ninguna suerte en cada uno de los partidos que no juguemos y llegaremos a Pamplona con Osasuna que se estará jugando la vida también como nosotros”. Y esa es otra. El Espanyol no solo juega contra su mala dinámica, también contra un calendario que no regala ni nada.
“Vamos paso a paso”: el ambiente de gran final ya está montado
Pese al miedo, César ha pedido ordenar un poco la cabeza: “Será un partido de muchos nervios porque ellos tampoco están en buena dinámica. Pero bueno, vamos paso a paso”. Y ese “paso a paso” seguramente es lo más sano ahora mismo, aunque cueste horrores. Primero el Athletic. Luego ya se verá. También ha valorado que el club y el entorno hayan empezado a tratar el partido como lo que es: “Me gusta mucho que el Espanyol haya instalado ya el ambiente de gran final, de las grandes ocasiones, de los días en que todos sabemos que nos la jugamos muchísimo y no haber esperado a la última jornada para montar”. Aquí hay una idea importante. No hacía falta esperar al último día, ni jugarse la vida con la soga ya en el cuello. El partido ante el Athletic ya merece ambiente de final porque el Espanyol necesita reaccionar antes de que sea demasiado tarde.
Confiar, aunque cueste: el mensaje final de César Santos al espanyolismo
El cierre de César ha ido directo al corazón de la afición. Sin discursos vacíos pero con una llamada clara a estar. “Esto se había de montar, porque cuando antes lo empezamos a encarrilar, mejor. Sé que tenemos mucho miedo, sé que estamos muy nerviosos, pero no queda otra que confiar en el equipo”, ha dicho. Y es verdad que cuesta. Cuesta mucho, porque las últimas semanas han dejado demasiadas heridas abiertas, demasiados partidos escapados y demasiada sensación de fragilidad. Pero hoy el espanyolismo tendrá que hacer algo muy suyo: tragar saliva, aparcar la rabia durante noventa minutos y empujar. César lo ha rematado así: “Lo estamos haciendo y se agradece a todos los pericos que dejan atrás todo lo que ha pasado, las malas sensaciones de los últimos partidos y de los últimos meses, que nos olvidemos todo y que nos centremos en ganar hoy. Som-hi pericos!”. Pues eso. Hoy toca sufrir, animar y ganar. No hay mucha más literatura posible.







