El Espanyol forma desde esta misma semana parte de un modelo de gestión muy distinto al que había conocido hasta ahora. Tras casi una década bajo la propiedad de Rastar Group y un rumbo fuertemente marcado por la figura de Chen Yansheng, que comandaba el club con mano de hierro desde su residencia en China, la entidad perica se integra ahora en el ámbito de Velocity Sports Partners, el grupo que lidera Alan Pace y que también controla desde hace unos años al Burnley.
Marco general y claves del nuevo escenario
Como detalla Iván Molero en un completo informe en AS, el nuevo contexto se aleja de las estructuras de franquicia asociadas a City Football Group o Red Bull. A la espera de que las primeras intenciones se concreten en decisiones, el planteamiento apunta a una fórmula más personalizada, con independencia de gestión aunque sin renunciar a sinergias razonables.
Qué es el multiclub y por qué se impone
El Espanyol se adentra en un ecosistema ya asentado en Europa: el modelo multiclub (MCO). Según datos oficiales de la UEFA, los clubes integrados en estas redes pasaron de 40 en 2012 a 180 en 2022. La tendencia es clara: en 2023-24, el 41,7% de los equipos de las cinco grandes ligas contaban con participación, mayoritaria o minoritaria, de grupos MCO.

Este avance responde a una lógica de propiedad distinta: los clubes se conciben como activos globales de entretenimiento, con valor de marca, capacidad para generar sinergias y margen de revalorización. Los grupos que controlan varias entidades comparten scouting, análisis de datos o tecnología deportiva, facilitan la circulación interna de talento, articulan patrocinios transversales y aspiran a lograr de este modo una gestión financiera más eficiente.
En la práctica, suele existir un club principal en una liga de primer nivel y una red de asociados que funcionan como plataforma de desarrollo y expansión, si no directamente de vivero de activos deportivos. El objetivo es construir carteras que crezcan como conjunto, no solo como piezas aisladas; un enfoque cercano al buy-and-build propio del capital privado.
Ejemplos conocidos son City Football Group (con el Girona en España) o Red Bull (Austria y Alemania).

Velocity, con Espanyol y Burnley, opera en una escala menor al menos por por ahora -con la puerta abierta a crecer-, pero con la misma premisa: gestión profesional y sostenible, sin diluir por ello la identidad de cada club.
Dos adquisiciones, dos caminos
Aunque Burnley y Espanyol comparten paraguas, su adquisición siguió vías distintas. En Inglaterra, Pace utilizó una operación apalancada -deuda garantizada con el propio activo- para hacerse con el 84%. Había mucho temor de que se siguiera el mimo camino para hacerse con el RCDE: finalmente, en el caso del Espanyol, el pago fue de 65 millones de euros en efectivo, aparentemente sin endeudamiento para la entidad. Se ha de insistir en que Rastar mantiene el 16,45% del capital de la nueva sociedad, con derecho a designar un consejero y veto en decisiones estratégicas, incluida una eventual venta por debajo de un umbral económico pactado, aunque se dejó plasmada la posibilidad de que en dos años desaparezcan totalmente del mapa.

Independencia operativa e identidad
El planteamiento de Pace, si hacemos caso de los primeros mensajes que llegan de la nueva propiedad, no pasa por convertir al Espanyol en un simple satélite del Burnley. La idea es aprovechar sinergias técnicas y comerciales cuando tenga sentido, manteniendo la autonomía en la toma de decisiones deportivas y ejecutivas. No se prevé, a día de hoy, un intercambio sistemático de futbolistas ni la réplica de modelos de un club a otro.

Gobierno corporativo: tiempos y perfiles
La llegada de Velocity implicará una reconfiguración del consejo de administración, que debería cerrarse en la Junta de Accionistas prevista para final de año. Entre los nombres que ganan peso figura Bradley Spiby, con experiencia previa junto a Pace en el Burnley en áreas no deportivas, llamado a ser una pieza relevante en la coordinación del proyecto en Barcelona; de hecho, tiene muchos números para reemplazar Mao Ye, la mano derecha estos años de Chen Yanshneg en Barcelona, como CEO blanquiazul.

La cantera, prioridad sobre la mesa
El futuro del fútbol base es uno de los asuntos sensibles que preocupa a la afición, ya que pese a vivir horas bajas siempre ha sido considerada una de las joyas de la corona, de la que salían jugadores con talento para jugar en el primer equipo y también activos para poner en el mercado; de hecho, ha sido tradicionalmente la principal fuente de ingresos para las arcas pericas. El Espanyol dispone de una tradición formativa reconocida, hoy en fase de reordenación. Es una preocupación directa de Fran Garagarza, que, tras varios intentos fallidos a la hora de situar una cabeza visible, ha optado por asumir él mismo el mando del área. La intención de Velocity pasa por poner en valor la Dani Jarque; los detalles se conocerán en la presentación pública del proyecto, prevista para el martes a las 12:00 horas, con especial atención al puente hacia el primer equipo.

Un proyecto pensado para crecer con calma
La nueva estructura sitúa a Velocity como explica Molero en torno a los 395 millones de euros de valoración conjunta, sumando Espanyol y Burnley. El club inglés pesa más en lo financiero -la Premier League mueve otra escala de ingresos, en especial por un reparto televisivo mucho más equitativo y generoso que el que rige en España-, pero eso no se traduce en mando deportivo ni en una relación de dependencia.
La idea parece clara: que cada club avance por su camino, aprovechando herramientas comunes para profesionalizar la gestión. En ese marco, el Espanyol aparece como un activo con recorrido por historia, afición e instalaciones. Y, en términos prácticos, es más asumible impulsar un proyecto competitivo en LaLiga que hacerlo en una Premier dominada por presupuestos fuera de alcance, más aún con un Burnley que en estos años ha alternado Championship y máxima categoría.
Lo que toca ahora: exigencia, claridad y paciencia
Alan Pace y su equipo han aterrizado en el Espanyol con un mensaje de respeto por la identidad y ambición sensata. Sin prometer milagros -posiblemente son conscientes de que hacer vaticinios tan atrevidos como los que hizo Chen Yansheng a su llegada, aquel ir a Champions en tres años es especial, sólo generan frustración- hablan de método, gestión y planificación. A partir de aquí, cuentan los hechos. El recorrido no será corto, pero por fin se percibe un plan ordenado con posibiliad de asentarse.








