El Espanyol llega al partido ante Osasuna con el ánimo renovado y Manolo reivindicado, pero todavía necesita rematar la faena en El Sadar: con media Liga metida en el lío, ¿que necesita para certificar la permanencia?

15 de mayo de 2026

El Espanyol llega a Pamplona con una cara muy distinta a la que tenía hace apenas unos días. La victoria por 2-0 ante el Athletic Club no arregló de golpe una segunda vuelta durísima, ni borró los meses sin ganar, ni convirtió la temporada en una fiesta. Pero sí hizo algo casi igual de importante: quitó una losa enorme de encima. El equipo de Manolo González ganó por fin en 2026, rompió una racha que ya parecía una condena y volvió a sentirse vivo justo cuando más lo necesitaba. Ahora toca visitar a Osasuna en El Sadar, en la penúltima jornada, con los dos equipos empatados a 42 puntos y solo tres por encima del descenso. Vamos, que el alivio existe, sí, pero la tranquilidad completa todavía no ha llegado ni de lejos.

Manolo González, liberado y reivindicado tras una noche muy suya

La figura de Manolo González también sale cambiada del partido ante el Athletic. El técnico lucense venía muy tocado tras el KO en Sevilla, con su nombre señalado y con ese runrún que siempre aparece cuando un equipo se cae durante tantas semanas. Su continuidad llegó a sobrevolar el ambiente, aunque desde el club se trasladó un mensaje de unidad para afrontar las tres finales por la permanencia. Y entonces llegó el Athletic. Llegaron los cambios. Llegaron Pere Milla, Ramon Terrats y Kike García. Y llegó una victoria que también lleva la firma del entrenador. Manolo acabó llorando tras el 2-0, en una de esas imágenes que explican mejor que mil discursos todo lo que llevaba dentro. No era solo ganar un partido; era soltar 18 jornadas sin victoria, doce derrotas, seis empates y demasiadas noches con la cabeza dando vueltas.

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Los cambios del técnico cambiaron el partido y también el relato

El fútbol tiene estas cosas: una semana los cambios te hunden y a la siguiente te levantan. En Sevilla, el Espanyol se cayó tras las entradas desde el banquillo y acabó perdiendo un partido que tenía de cara. Ante el Athletic, pasó justo lo contrario. Pere Milla entró en el minuto 64 y, solo cinco después, hizo el 1-0 a pase de Carlos Romero. No marcaba desde el 22 de diciembre, precisamente el día de la última victoria perica, también contra el Athletic. Luego, ya en el añadido, Ramon Terrats y Kike García, también salidos desde el banquillo, se juntaron para fabricar el 2-0 definitivo. La victoria fue del equipo, claro, pero sus decisiones cambiaron el partido y le dieron una reivindicación que necesitaba casi tanto como los tres puntos.

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Satisfacción sí, relajación ninguna en Cornellà

Dentro del Espanyol se respira mejor. Eso está claro. Ganar al Athletic fue una liberación emocional y clasificatoria, un golpe sobre la mesa justo cuando el equipo parecía quedarse sin aire. Pero en el club nadie quiere vender una calma que todavía no existe. Con 42 puntos, la permanencia no está cerrada. El corte puede estar en 43 y, según algunas combinaciones de empates múltiples, incluso puede hacer falta llegar a 44 para evitar líos feos. La frase que más pesa ahora es sencilla: todavía hay que seguir remando. El triunfo ante el Athletic dio vida, confianza y una noche de paz, pero el trabajo sigue pendiente. Y si se puede cerrar en Pamplona, mucho mejor que esperar a la última jornada contra la Real Sociedad.

Qué necesita el Espanyol para salvarse matemáticamente en El Sadar

La cuenta más clara es esta: si el Espanyol gana a Osasuna, estará salvado matemáticamente. Llegaría a 45 puntos y se acabarían las cuentas raras, los empates múltiples, los transistores imaginarios y las miradas nerviosas al Levante – Mallorca, al Elche – Getafe o al Atlético – Girona. Sería cerrar la carpeta en Pamplona y llegar al último partido en el RCDE Stadium con el cuerpo por fin tranquilo. Si empata en El Sadar, también podría quedar salvado antes de la última jornada, pero ya dependería de otros resultados: necesitaría que Levante y Mallorca no empaten y que el Elche pierda ante el Getafe; o bien que Levante y Mallorca no empaten y que el Girona no gane al Atlético de Madrid. El empate puede valer, pero obliga a sacar la calculadora y eso, en clave Espanyol, nunca es demasiado saludable.

Si pierde, tocará otra semana de angustia

La derrota en Pamplona no mandaría al Espanyol al descenso, ni mucho menos, pero sí lo devolvería a una semana de nervios que nadie quiere vivir. El equipo seguiría dependiendo de sí mismo en la última jornada, con la Real Sociedad visitando el RCDE Stadium, pero después de esta segunda vuelta tan dura sería un castigo bastante cruel llegar al último día con la permanencia aún abierta. Por eso El Sadar es tan importante: no solo por los puntos, sino por la posibilidad de cortar el sufrimiento antes de que vuelva a crecer. El Espanyol tiene una oportunidad enorme para cerrar casi toda la herida. Y después de tantos meses con la clasificación apretando el cuello, no parece buena idea dejarla pasar.

La zona baja es un lío tremendo: media Liga en peligro

La lucha por la permanencia está carísima. Con el Oviedo ya descendido, todavía quedan dos plazas por decidir y hay media Liga mirando hacia abajo. El Rayo Vallecano es 10º con 44 puntos y ya está salvado, mientras que Valencia y Sevilla aparecen con 43, Espanyol y Osasuna tienen 42, Girona y Alavés están con 40, y por detrás vienen Elche, Mallorca y Levante con 39. Nueve equipos en cuatro puntos. Una locura de esas que hacen que cada gol en cualquier campo pueda cambiar el humor de varias aficiones a la vez. El Espanyol llega con más aire que hace una semana, pero sigue dentro del grupo que no puede despistarse. Y eso explica por qué el partido ante Osasuna tiene tanta carga.

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El calendario aprieta a todos y no deja mucho margen

Al Espanyol le quedan Osasuna fuera y Real Sociedad en casa. Osasuna recibe al Espanyol y luego visita al Getafe, un campo incómodo y ante un rival que pelea por Europa. El Girona va al campo del Atlético y cierra contra el Elche, en un duelo directo que puede ser tremendo. El Alavés visita al Oviedo y termina contra el Rayo. El Elche recibe al Getafe y acabará en Girona. El Mallorca juega una finalísima en el campo del Levante y luego recibe al Oviedo. El Levante, precisamente, se mide al Mallorca y cerrará en el campo del Betis. Cuanto más se alargue esto, más opciones hay de que la Liga se convierta en una ruleta. Por eso el Espanyol quiere acabarlo ya, sin esperar favores ni combinaciones imposibles.

El goal average del Espanyol: ventajas, empates y zonas delicadas

El Espanyol tiene un mapa de goal averages bastante mezclado, y eso también importa mucho en este final. Tiene ganado el particular al Elche, al Oviedo y a Osasuna por el 1-0 de la ida, aunque este último todavía puede cambiar porque falta el partido de vuelta en El Sadar. Tiene empatado el balance con Mallorca, Rayo, Sevilla y Levante. Y lo tiene perdido con Alavés, Girona y Valencia. Aquí está una de las claves: si todo acaba en empates a puntos, el Espanyol no está igual de protegido contra todos. Contra Osasuna parte con ventaja ahora mismo, pero una derrota en Pamplona podría cambiar ese escenario. Por eso el partido no solo vale por los tres puntos; también vale por el desempate.

Rayo, Valencia y Sevilla miran el barro desde algo más arriba

El Rayo, con 44 puntos, tiene ganado el goal average a Levante, Alavés y Girona; empatado con Valencia y Espanyol; y perdido con Sevilla, Osasuna, Elche y Mallorca. Valencia, con 43, tiene ganado el particular a Sevilla, Espanyol, Alavés y Levante; empatado con Rayo, Mallorca y Girona; y perdido con Osasuna y Elche. El Sevilla, también con 43, tiene ganado el duelo directo a Rayo, Oviedo, Girona y Alavés; empatado con Elche y Espanyol; y perdido con Valencia, Mallorca y Levante. Son equipos con algo más de aire, pero tampoco están como para hacerse los valientes. En una jornada loca, cualquiera puede volver a mirar abajo con cara de susto.

Osasuna llega igualado al Espanyol y con mucho miedo acumulado

Osasuna es el rival directo más inmediato del Espanyol, y llega exactamente con los mismos 42 puntos. Tiene ganado el goal average a Rayo, Valencia, Alavés y Levante; empatado con Sevilla, Elche, Mallorca y Girona; y perdido por ahora con el Espanyol. Pero ese “por ahora” es importante, porque el duelo de El Sadar puede moverlo todo. Para Osasuna, ganar sería casi cerrar la salvación; empatar puede dejarle una sensación rara; perder ante el Espanyol sería meterse en una última jornada muy incómoda en Getafe. Y ahí también puede jugar el factor emocional: los rojillos no llegan tranquilos, vienen de semanas flojas y con una permanencia que se les ha complicado más de lo esperado.

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Girona y Alavés siguen por detrás, pero con duelos directos peligrosos

Girona y Alavés tienen 40 puntos, dos menos que Espanyol y Osasuna, pero no están ni mucho menos fuera de la pelea. El Girona tiene ganado el particular a Alavés y Espanyol; empatado con Valencia y Mallorca; y perdido con Sevilla, Levante, Oviedo, Rayo y Elche, aunque contra el Elche todavía debe jugar la vuelta en Montilivi. El Alavés, por su parte, lo tiene ganado a Elche, Espanyol y Rayo, con la vuelta ante el Rayo pendiente en la última jornada; empatado con Mallorca; y perdido con Valencia, Girona, Levante y Sevilla. Para el Espanyol, estos dos equipos son peligrosos porque, aunque estén por detrás, algunos desempates no le favorecen. Otra razón más para no llegar al último día dependiendo de una libreta llena de flechas.

Elche, Mallorca y Levante, el grupo que más aprieta desde abajo

Elche, Mallorca y Levante están con 39 puntos, ahora mismo en la zona más caliente junto a las plazas de descenso todavía abiertas. El Elche tiene ganado el goal average a Valencia, Rayo, Levante, Girona y Oviedo, aunque le falta jugar la vuelta ante el Girona; empatado con Sevilla; y perdido con Mallorca, Espanyol y Alavés. El Mallorca tiene ganado el particular a Rayo, Elche y Sevilla; empatado con Espanyol, Valencia, Alavés, Girona y Levante, con la vuelta ante el Levante pendiente. El Levante tiene ganado el goal average a Alavés, Girona, Oviedo y Sevilla; empatado con Mallorca y Espanyol; y perdido con Valencia, Rayo y Elche. Aquí está el gran peligro de la jornada: hay demasiados cruces directos y demasiadas combinaciones posibles. Si el Espanyol gana, se sale de la película. Si no, seguirá mirando esta pelea con el móvil ardiendo.

Manolo ya no llega hundido: llega liberado, pero con deberes

La victoria ante el Athletic no convierte a Manolo González en intocable ni borra los errores de una segunda vuelta horrible. Eso sería taparse los ojos. Pero sí le da algo que necesitaba mucho: aire, respaldo y una reivindicación deportiva en una noche límite. Sus cambios funcionaron, el equipo respondió y el RCDE Stadium volvió a engancharse durante un rato a una plantilla muy castigada. Manolo llega a Osasuna liberado, sí, pero no de vacaciones. Tiene que volver a acertar, volver a mover bien el partido y volver a convencer a sus jugadores de que no basta con resistir. Hay que competir con cabeza, pero también con colmillo.

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El Sadar puede cerrar la herida o volver a abrirla

El partido de Pamplona puede cambiar por completo el final de temporada del Espanyol. Ganar sería salvación matemática. Empatar podría valer, pero con condiciones. Perder obligaría a otra semana de angustia antes de recibir a la Real Sociedad. La buena noticia es que el Espanyol llega con una energía que no tenía hace nada. La mala, si se puede llamar así, es que todavía tiene que demostrar que la victoria ante el Athletic no fue solo una noche de alivio, sino el inicio real de la permanencia. Después de tanto sufrimiento, El Sadar aparece como una oportunidad enorme: cerrar el lío, apagar la calculadora y dejar de vivir pendiente del precipicio. Para un Espanyol que ha sufrido como pocos en 2026, no hay plan mejor.