El programa de hoy de La Grada Ràdio no ha sonado como los demás programas de este 2026. Y era normal. Después de tantas semanas con la cara larga, con la calculadora en la mano y con esa sensación de que cada partido se escapaba por algún sitio, el Espanyol por fin ganó. El 2-0 ante el Athletic Club no arregla toda la temporada, ni borra la segunda vuelta, ni cierra la permanencia. Pero vaya si cambia el cuerpo.
El Espanyol volvió a ganar 18 jornadas después, 143 días más tarde, y eso ya explica casi todo el ambiente del programa. Había alivio, había emoción y también esa prudencia tan perica de quien sabe que todavía no se puede cantar victoria demasiado alto. Francesc Via lo ha puesto sobre la mesa desde el inicio: el triunfo es enorme, sí, pero falta certificar la permanencia.
🤔⁉ LA PREGUNTA DEL DÍA: ¿Cómo te sientes después de la victoria de ayer?
Vota en la encuesta y leeremos el resultado en La Grada Ràdio 👇
⚪🔵 #RCDE
— LA GRADA (@lagradaonline) May 14, 2026
Francesc Via y la clave del triunfo: unión, compromiso y un Espanyol que por fin no se rompió
Francesc Via ha destacado varias claves de una noche que el espanyolismo necesitaba de verdad. La primera, la unión que se vivió en el RCDE Stadium. Porque el equipo llegaba tocado, con dudas, con miedo y con una racha que ya pesaba demasiado. Y ahí la grada empujó. No como adorno, sino como parte real del partido.
También subrayó el grado de compromiso de los futbolistas. No fue un partido perfecto, claro que no. El Athletic tuvo ocasiones, Dmitrovic volvió a aparecer y los palos también jugaron su papel. Pero hubo algo que sí cambió respecto a otras noches: el Espanyol compitió hasta el final sin hacerse daño a sí mismo.

En el tramo que fue del 1-0 de Pere Milla al 2-0 de Kike García se vio, según se comentó en el programa, ese Espanyol que la gente quería ver desde hacía mucho: concentrado, serio, metido en el partido, recuperando balones y siguiendo el manual básico para que una victoria no se escapase. Parece fácil, pero en esta segunda vuelta no lo había sido casi nunca.
Pere Milla, Kike García y una victoria con mucho más que tres puntos
El partido se abrió con Pere Milla, que volvió a aparecer en una noche de esas que queman. Hay jugadores que tienen algo con los momentos importantes, y Pere, con todos sus altibajos, tiene ese punto. Entró desde el banquillo y marcó un gol de muchísimo nivel tras un centro de Carlos Romero. No era sencillo: remate a media altura, tobillo abierto y balón dentro.
Luego llegó Kike García, en el 91’, para sentenciar. Pase de cabeza de Terrats y remate ante Unai Simón. Ahí Cornellà explotó. Y con razón. Porque hasta ese momento, aunque el Espanyol iba ganando, el miedo seguía sentado al lado de cada perico. El 2-0 fue el gol de la calma. El gol de soltar aire. El gol de decir: hoy sí.
Manolo González, las lágrimas y una liberación que se notó en todo Cornellà
Una de las imágenes de la noche fue la de Manolo González llorando en la banda. No fue una celebración cualquiera. Fue la imagen de un entrenador que llevaba semanas aguantando una presión enorme y que, con el 2-0, se vino abajo emocionalmente. En La Grada Ràdio se ha hablado de ello con naturalidad, porque también hacía falta recordar una cosa: el fútbol se analiza, se critica y se exige, pero quienes están dentro también son personas.

Manolo lo explicó después en sala de prensa con frases muy potentes. Primero, sobre el vestuario: “El vestuario está muy contento. Ha sido un chute de energía muy grande. Cuando llevas tanto tiempo sin ganar… no es fácil. Seremos mejores o peores, pero no tengo una palabra mala hacia ellos. Se han dejado la piel. Otro equipo te habría dejado de la mano y ellos han creído en lo que hacemos, les estoy muy agradecido. Me quitaré la losa cuando el equipo esté salvado”.
La última parte es clave. Se ha quitado una losa, sí, pero no del todo. Porque la salvación aún no está cerrada. El propio técnico lo dejó claro con otra frase que también se comentó durante el programa: “La liberación es muy grande. Queda un último paso para alcanzar el puñetero objetivo de una vez y después a descansar. Está siendo un año no esperado y está siendo duro”.
La victoria libera, pero no firma la permanencia. Esa fue una de las ideas centrales del día.
“Desde que estoy aquí son saltos sin red”: el lado más personal de Manolo
El programa también ha puesto el foco en la parte más humana del técnico. Manolo habló de su sufrimiento, de su familia y de una segunda vuelta que ha sido durísima. Y lo hizo sin esconderse.
Es una declaración que no tapa los errores ni convierte todo en épica barata. El Espanyol ha sufrido demasiado y el equipo ha perdido muchas cosas por el camino: confianza, fútbol, puntos y tranquilidad. Pero escuchar a Manolo así ayuda a entender la tensión que se había instalado dentro. No era solo una mala racha en una tabla. Era una situación emocionalmente muy pesada.
Pace y Monchi, una imagen necesaria después de meses de distancia
Otro de los asuntos comentados en La Grada Ràdio ha sido la imagen de Alan Pace y Monchi celebrando juntos. Y no es poca cosa. Durante meses, una parte importante del espanyolismo ha echado de menos más presencia, más cercanía y más sensación de mando por parte de los responsables del club. Por eso, ver al propietario y al nuevo director general deportivo viviendo el triunfo de esa manera también tuvo lectura.

Monchi ha caído de pie. Es evidente. Llega, el equipo gana después de una eternidad y ya hay quien empieza a hablar de efecto inmediato. Igual es demasiado pronto, sí. Pero el fútbol vive de estas cosas. De gestos, de imágenes, de sensaciones. Y su mensaje posterior también gustó: “Enhorabona, pericos! Aquesta victòria ha sigut vostra. Seguim!!!💙🤍”.
Para Pace, si la permanencia se confirma, esta recta final puede darle una oportunidad para recomponer parte de la relación con una afición que estaba muy enfadada. Salvarse no arregla todos los problemas del club, pero evita una catástrofe y permite empezar a construir desde otro sitio.
La Liga está tan apretada que nadie se fía: hay que sacar la calculadora
Uno de los detalles más llamativos del postpartido fue que incluso el Athletic, con 44 puntos y en la zona media de la tabla, miraba de reojo la permanencia. Ernesto Valverde y el entorno rojiblanco hablaban de sumar un punto más para estar tranquilos. Y eso en La Grada Ràdio se leyó como una señal clara de cómo está esta Liga.
Si un equipo noveno con 44 puntos todavía calcula, el Espanyol no puede relajarse ni medio minuto. El triunfo ante el Athletic es un paso enorme, pero la parte baja sigue viva. Sevilla ha apretado. Levante sigue peleando. Mallorca y otros equipos también miran números. Nadie quiere llegar al último día con la soga cerca.
El Espanyol ha perdido miedo, pero no puede perder tensión. Esa diferencia es importante. Una cosa es respirar mejor y otra muy distinta es pensar que ya está todo hecho.
Osasuna y la regla de las tres ‘P’: prohibido perder en Pamplona
El gran foco del programa ya está puesto en el domingo. Osasuna – Espanyol. El Sadar. Partido de permanencia. Partido incómodo. Partido de esos que no se juegan con traje bonito, sino con casco.
Muchos hablan de posible “biscotto” ante Osasuna, porque a veces en estas jornadas finales la clasificación abre la puerta a pactos silenciosos o empates que pueden ir bien a más de uno. Pero en La Grada Ràdio se ha dejado claro que no está tan claro que ese empate pueda pactarse ni que el partido vaya a ir por ahí. Osasuna también llega con sus urgencias y en su campo no suele regalar nada.
Francesc Via lo resumió con una fórmula muy clara para el domingo: la regla de las tres ‘P’. Prohibido perder en Pamplona. No hace falta complicarlo más. El Espanyol no debe ir a especular, ni a esperar que pase algo raro, ni a dejar toda la presión para el último partido ante la Real Sociedad. Puntuar en El Sadar puede ser media vida. Ganar, ya sería cerrar de golpe muchas cuentas.
Via también ha puesto el foco en la calculadora, porque ahora cada punto vale medio mundo. Según ha explicado, con 43 puntos el Espanyol tendría la permanencia bastante encarrilada, casi hecha, pero todavía habría un matiz peligroso que no conviene pasar por alto: un posible triple empate con el Alavés en esos 43 puntos podría perjudicar a los blanquiazules.
Eso sí, también ha recordado que hay un escenario mucho más amable para el Espanyol. Si el Elche pierde en casa contra el Getafe y Mallorca o Levante ganan, los ilicitanos ya no podrían llegar a los 43 puntos, así que el panorama cambiaría bastante para los pericos. En ese caso, al Espanyol le bastaría con empatar en Pamplona para sellar la permanencia sin tener que mirar tanto de reojo a la última jornada. Vamos, que la cuenta sigue teniendo sus trampas y sus posibles sustos, pero también una vía bastante clara: sumar en El Sadar y dejar de vivir con la calculadora pegada a la mano.
Manolo ya avisó: “Ahora no hay que bajar nada, hay que ir a Pamplona a ganar”
La rueda de prensa de Manolo también dejó una frase que encaja perfectamente con esa hoja de ruta. El técnico no quiso rebajar la tensión competitiva tras ganar al Athletic. Al contrario. Ya miró directamente a Pamplona.
“Ahora no hay que bajar nada, hay que ir a Pamplona a ganar. No especular ni verlas venir. Porque te van a coser a centros y en ese aspecto son fuertes. Hemos de ir con el suflé adelante y ser valientes”.

El mensaje es el que toca. Osasuna va a apretar. Va a cargar el área. Va a llevar el partido al duelo, a la segunda jugada, a los centros laterales y al ambiente caliente de El Sadar. El Espanyol no puede ir allí pensando que con empatar mentalmente ya basta. Debe competir como compitió en el tramo final ante el Athletic: concentrado, serio y sin errores grandes.
La permanencia sigue dependiendo del Espanyol
Una de las mejores noticias tras el 2-0 al Athletic es que el Espanyol sigue dependiendo de sí mismo. Parece poca cosa, pero viendo cómo venía la película, es mucho. La victoria ha quitado una parte enorme del miedo. Ya no todo suena a tragedia. Ya no todo parece negro. El equipo ha demostrado que puede ganar un partido. Y eso, para un vestuario que llevaba meses bloqueado, vale muchísimo.
Pero la hoja de ruta no ha cambiado del todo. Quedan dos jornadas: Osasuna en El Sadar y Real Sociedad en Cornellà. Dos partidos para cerrar una permanencia que hace meses parecía casi encarrilada y que se ha convertido en una batalla emocional y clasificatoria.
La idea repetida en el programa fue clara: el Espanyol ha dado un paso de gigante, pero no puede dejar la faena a medias. Hay que rematar. Sin ruido raro, sin confiar en terceros, sin pensar que el fútbol devolverá favores por arte de magia.
Una victoria para respirar, no para despistarse
La Grada Ràdio ha vivido hoy un programa con otro aire. Más ligero. Más aliviado. Casi raro, después de tantos meses hablando desde la angustia. La victoria ante el Athletic ha permitido sonreír un poco, comentar las lágrimas de Manolo sin cinismo, valorar el gol de Pere Milla como lo que fue y mirar la llegada de Monchi con un punto de esperanza.
Pero el cierre del mensaje no puede ser otro: el Espanyol todavía no está salvado. Está mejor, mucho mejor, pero falta el último empujón. Y Pamplona aparece como el lugar donde el equipo puede dejar la permanencia muy encaminada, quizá incluso cerrada según cómo vaya la jornada.

El Espanyol ganó. Ya era hora. Se liberó Cornellà, se liberó Manolo, se liberó una afición que llevaba demasiado tiempo tragando. Ahora toca lo más difícil después de una noche así: no confundirse. El alivio está bien. La fiesta, también. Pero el domingo toca otra vez ponerse el mono de trabajo. Prohibido perder en Pamplona.





