LA OPINIÓN DEL DÍA | Marta Mendoza se libera tras la victoria del Espanyol: “Manolo éramos todos”; alivio, Monchi y una puyita a los giroculés

14 de mayo de 2026

Marta Mendoza entró en La opinión del día de La Grada Ràdio todavía con el cuerpo medio tocado por lo que se vivió en Cornellà. Y normal. El Espanyol ganó al Athletic, rompió una racha larguísima sin victorias y dejó una de esas noches que no se explican solo con fútbol. Había puntos en juego, claro, pero también había una carga emocional enorme. De esas que se van acumulando semana tras semana hasta que un día revientan.

Marta lo dijo sin esconder nada: “Yo sigo medio infartada, os lo digo de verdad. No sé. Muy loco lo que pasó ayer, muy necesario”. Y ahí está casi todo. Porque el 2-0 no fue una victoria bonita sin más. Fue un respiro. Un golpe en la mesa. Una manera de decir que el Espanyol todavía está vivo cuando muchos ya empezaban a mirar la clasificación con miedo de verdad.

“Manolo éramos todos”: las lágrimas que resumieron una noche entera

Uno de los momentos más potentes del partido fue ver a Manolo González llorando tras el segundo gol. No fue una imagen cualquiera. Fue el entrenador quitándose de encima una mochila brutal, pero también fue la afición viéndose reflejada en él. Porque, guste más o menos Manolo, se esté más o menos de acuerdo con sus decisiones, esa reacción fue humana de narices.

Marta lo explicó así: “Menos mal que al final esta etapa tan negra, ayer se acabó. Y no me extrañan reacciones como la de Manolo, porque al final Manolo éramos todos. Yo lloré también, yo creo que aquel sentimiento de descompresión, de decir, por fin, por fin”.

Ese “por fin” pesaba más que cualquier análisis táctico. Era el grito de una afición cansada de empates raros, derrotas dolorosas, partidos atascados y semanas en las que parecía que ganar se había convertido en una misión imposible.

Una racha demasiado larga: “Nos ha costado 19 jornadas poder volver a ganar”

La sensación de alivio se entiende mejor cuando se mira todo lo que venía detrás. El Espanyol llevaba demasiados meses sin ganar. Demasiados. Y Marta lo verbalizó con ese punto entre serio y exagerado que a veces sirve para explicar mejor las cosas que cualquier dato frío.

“Es que nos ha costado 19, 19 jornadas poder volver a ganar un puñetero partido. Es que yo antes pensaba cuántas cosas han pasado al mundo desde que el Espanyol ganó su último partido. Es que Maduro era presidente de Venezuela, cuando el Espanyol ganó su último partido. Muy loco”.

La frase tiene humor, pero también mala leche. Porque la racha ha sido tan larga que ya parecía una cosa absurda, casi una broma pesada. Y en el Espanyol estas bromas nunca hacen demasiada gracia, porque todos sabemos cómo se suelen complicar las temporadas cuando se entra en esa rueda.

El tirito de las camisetas y un guiño claro al Girona

En medio de su reflexión, Marta también dejó una de esas frases con retranca que no pasan desapercibidas. Hablando del presente, de la situación por abajo y del contexto de la jornada, soltó: “El Barça, ¿eh? Nada, deben estar contentos los que cuando abren el cajón dudan de qué camiseta coger”.

El mensaje llevaba veneno fino. Un tirito al Girona y a todos esos aficionados de doble camiseta que aparecen según sopla el viento. No hace falta explicarlo demasiado, porque se entiende. En días así, con la permanencia apretando y con varios equipos pendientes de resultados ajenos, también salen estas pequeñas pullas de rivalidad catalana que forman parte del paisaje.

No fue el centro de su intervención, pero sí dejó ese toque de ironía. Y la verdad, después de tantos meses tragando, tampoco venía mal una sonrisita.

“No está todo hecho, pero hemos hecho un paso de gigante”

Marta fue feliz, sí, pero no se dejó llevar del todo. Y eso también es importante. Porque el Espanyol ganó, respira mejor y se ha quitado una losa enorme, pero la permanencia aún no está cerrada. Queda faena. Queda sufrir. Queda Osasuna. Queda la Real Sociedad. Queda esa parte final que el espanyolismo conoce demasiado bien.

“Guau, como está todo por abajo. No está todo hecho, no está todo hecho, pero hemos hecho un paso de gigante. Porque es que ahora nos hemos sacado esta primera losa que nos está hundiendo y que no había manera, no había manera de levantar la cabeza. Por lo tanto, respiremos”.

Respirar. Esa era la palabra del día. No celebrar como si ya se hubiese acabado la temporada, pero sí permitirse una noche sin el nudo en la garganta. Una noche para mirar al equipo y pensar: vale, aún estamos aquí.

Monchi, el vestuario y un primer gesto que gustó mucho

Otro de los puntos que tocó Marta fue la llegada de Monchi y el posible impacto emocional que pudo tener en el vestuario. No quiso convertirlo en una fórmula mágica, porque sería absurdo decir que un partido se gana solo por eso, pero sí dejó caer que su presencia pudo sumar en una semana tan delicada.

“Dependemos de nosotros. Seguimos, que esto sea el reset. Me ha gustado muchísimo esta previa. La llegada de Monchi. No sé si habrá sido causa-efecto, pero quizás también ha ayudado. Sus palabras al vestuario. Primer tuit. Y lo hace en catalán. Escucha. Para mí hoy la vida es maravillosa, de verdad”.

La frase tiene mucha miga. Monchi ha aterrizado en un club tocado, con la afición muy quemada y con la necesidad de transmitir algo distinto desde el primer día. Que su primer mensaje público fuese en catalán gustó. No lo arregla todo, claro. Pero son gestos. Y en el Espanyol, cuando el ambiente viene tan frío, un gesto puede abrir una ventana.

Pere Milla, el hombre de las noches raras

Marta también se paró en los nombres propios del partido. Y ahí apareció Pere Milla, otra vez decisivo cuando el contexto parecía pedir un héroe de esos improbables pero muy reconocibles. No siempre ha sido regular, no siempre ha tenido continuidad, pero tiene una cosa especial para aparecer en días de mucha carga emocional.

“Yo creo que no hay que entrar en valoraciones del partido, no partido. Desde aquí, eso sí. Chapó, Urko y lo de Pere Milla. Es digno de ser estudiado. Bueno, no sé. Creo que tiene un don”.

Y sí, algo tiene. Porque el día que se cumplían 20 años del gol de Coro, con el Espanyol necesitando ganar casi como quien necesita aire, apareció él. Marta lo vio igual: “Y lo pensaba ayer durante el día. Pensaba 20 años del gol de Coro. Si hay un día para que sea, había de ser ayer. Día 13. Y fue, mira, cosas”.

Hay partidos que parecen escritos con un guion raro. Y el Espanyol – Athletic tuvo bastante de eso.

Del blanco y negro a volver a ver un poco de luz

La intervención de Marta tuvo también una parte muy emocional, casi de alivio personal. Porque el espanyolismo venía de vivir semanas durísimas, con una sensación de agotamiento que se notaba en la grada, en la radio, en las redes y en cualquier conversación entre pericos.

“Teniendo en cuenta que venía de vivir en blanco y negro en clave Espanyol pues hoy todo genial”, dijo Marta. Y se entiende perfectamente. La victoria no convierte la temporada en buena, ni borra la segunda vuelta, ni tapa todo lo que se ha hecho mal. Pero cambia el color del día siguiente. Y eso, después de tanto gris, también vale.

El Espanyol sigue en una situación delicada, pero ya no está hundido en la misma oscuridad. Al menos ha ganado. Al menos se ha demostrado a sí mismo que puede hacerlo. Y eso para un equipo bloqueado mentalmente vale muchísimo.

“¿Qué sufriremos? Y tanto que sufriremos”

La parte final de Marta fue una mezcla muy perica de felicidad y prudencia. Porque aquí nadie se engaña. El Espanyol ha ganado, pero sufrir se va a sufrir. Eso va en el contrato emocional de esta afición, por desgracia.

“En fin, que estoy feliz. Espero que vosotros también lo estéis. ¿Qué sufriremos? Y tanto que sufriremos. Pero hoy, cantan los pájaros, está saliendo el sol. Y hoy la vida nos parece mucho más maravillosa porque podemos respirar tranquilos. Así que nada, no lo tenemos hecho pero estamos mucho mejor de lo que estábamos”.

No se puede cerrar mejor. El Espanyol no está salvado, pero está mejor. Mucho mejor que hace unos días. Y a veces, en una temporada así, eso ya es una barbaridad.

Un reset necesario antes de Pamplona

La victoria ante el Athletic debe ser un punto de apoyo, no una excusa para relajarse. Marta lo llamó “reset”, y seguramente es la palabra más exacta. El equipo necesitaba reiniciarse, quitarse miedo, volver a sentirse capaz. Ahora llega Pamplona, un partido que tiene pinta de batalla desde el minuto uno.

El Espanyol se ha quitado una losa. Manolo lloró, Pere Milla volvió a aparecer, Monchi entró en escena con buen pie y la afición pudo dormir un poco más tranquila. Pero falta rematar. Falta cerrar la permanencia. Falta no volver a meterse solo en el agujero.

La vida perica, al menos por un día, dejó de ser en blanco y negro. Ahora toca que ese respiro no se quede solo en una noche bonita.