El Espanyol volvió a ganar. Por fin. Después de 18 partidos sin hacerlo, casi cuesta hasta escribirlo sin respirar hondo. Fue un 2-1 ante el Athletic Club de esos que no se olvidan fácil, con nervios, con el RCDE Stadium empujando como si cada balón fuese el último y con un protagonista muy claro: Pere Milla. El delantero entró desde el banquillo y, cuando el partido estaba atascado, apareció para abrir el marcador con un remate dificilísimo. Centro de Carlos Romero, golpeo con el tobillo abierto, balón al fondo de la red y explosión. Era mucho más que un gol. Era quitarse una mochila enorme de encima.
“Tres puntos. También te diría que puede ser un alivio, pero también te tengo que decir que no hemos hecho nada”
Pere Milla no quiso vender humo después del partido. Podía haberse dejado llevar por la emoción, por el golazo o por el grito de la grada, pero eligió ir con los pies en el suelo: “Tres puntos. También te diría que puede ser un alivio, pero también te tengo que decir que no hemos hecho nada. Está todo muy apretado, ya vemos cómo está la liga, cómo está la competición. Así que muy contento, muy contento por la afición, por el escudo que llevamos en el pecho”. La frase resume bastante bien la noche. Sí, el Espanyol respira. Sí, la victoria era oro puro. Pero todavía queda faena. La permanencia está más cerca, pero no está firmada.
“No tenemos perdón por los 18”: Pere Milla asume el sufrimiento de la afición
El atacante fue muy honesto al hablar de la mala racha. Nada de esconderse ni de suavizarlo. Pere reconoció el dolor que ha provocado este 2026 interminable para el espanyolismo: “No tenemos perdón por los 18, sabemos que es muy difícil ganar en primera división o en cualquier categoría. Nos ha costado un mundo, hoy hemos sufrido, pero la afición una vez más, como se dice, nos ha llevado en volandas”. Y ahí hay una parte importante. El Espanyol no hizo un partido brillante ni mucho menos. La primera parte fue intensa, con ocasiones en las dos áreas, dos palos del Athletic y un Dmitrović enorme sosteniendo al equipo. Luego tocó sufrir. Como casi siempre. Pero esta vez el final no fue otra bofetada. Esta vez hubo premio.
“Gracias a ellos por empujarnos cuando creo que menos lo merecíamos”
Pere Milla también tuvo palabras muy sentidas para la gente. Y no fue el típico mensaje de manual al acabar un partido. Sonó a alivio real, casi a deuda pendiente con la grada: “Te diría que una vez más, gracias a ellos por empujarnos cuando creo que menos lo merecíamos. Porque sí que la verdad que ha habido partidos que hemos hecho muy malos, que no se nos pueden escapar, sobre todo aquí en casa. Gracias también a todo el equipo por confiar cada uno de ellos en sí mismo para sacar esto adelante”. Esa frase de “cuando creo que menos lo merecíamos” pesa bastante. Porque el espanyolismo ha estado ahí incluso cuando el equipo no daba motivos. Y esta noche, por fin, recibió algo a cambio.
El gol de Pere Milla llegó cuando el Espanyol más lo necesitaba
Hasta el gol, el Espanyol lo intentaba, sí, pero sin demasiada claridad arriba. Era ese equipo que venimos viendo desde hace semanas: voluntad, piernas, alguna transición, pero poca finura cuando toca hacer daño. Entonces apareció Pere. En el minuto 68, recién ingresado, atacó el área como se le pide a un delantero y se inventó un remate muy complicado. No era solo empujarla. Había que orientar el pie, leer el centro y ganarle el espacio al defensa. Lo hizo perfecto. Y Cornellà estalló como si llevase meses guardándose ese grito. Que, en realidad, era justo eso.
“Para mí lo he celebrado como lo celebro en casa con mi hijo”
Pere explicó también su celebración, con ese punto familiar que humaniza mucho la escena: “Bueno, para mí lo he celebrado como lo celebro en casa con mi hijo, que siempre dice que hay que hacerle el mítico su. Así que lo he celebrado ahí, también me arrepiento un poco de no ir ahí con todos los compañeros por el momento que es. Pero bueno, yo creo que mi familia estará contenta de ese gol y bueno, tres puntitos más que lo que cuenta”. Es bonito porque el fútbol, en días así, mezcla todo. La presión, la familia, el niño que pide una celebración, la grada que ruge, los compañeros abrazándose. Y Pere, en medio, marcando un gol que vale muchísimo.
Kike García sentenció y Manolo González acabó a lágrima viva
El 1-0 de Pere abrió la puerta, pero faltaba rematar la faena. Y en el 91 apareció Kike García para poner el 2-0 tras un pase de cabeza de Ramon Terrats. Ahí sí, el estadio terminó de romperse. Manolo González acabó a lágrima viva en el banquillo, agradeciendo a la grada, soltando todo lo que llevaba dentro. Luego el Athletic recortó para el 2-1 y tocó apretar los dientes hasta el final, porque en el Espanyol nunca nada es tranquilo. Ni cuando parece que lo tienes. Pero esta vez el equipo aguantó. Esta vez no se escapó.
“Puede ser un alivio”: el vestuario se libera tras una racha durísima
Pere Milla reconoció que la victoria descarga una tensión tremenda, aunque volvió a insistir en que queda camino: “Sí, lo que te he dicho. Puede ser un alivio, ¿no? Porque con la primera vuelta que hicimos, ahora parecía que no volvíamos a ganar este 2026. Parecíamos el peor equipo del mundo, que nos ganaban todos los partidos 20-0, pero creo que no ha sido así. El equipo creo que ha competido al máximo todos los partidos, excepto creo que alguno te diría que se nos ha escapado”. Es verdad que el Espanyol ha competido muchas tardes, pero también lo es que ha dejado escapar puntos imperdonables. Las dos cosas pueden convivir. Y Pere no las esquiva.
“Ha habido aquí partidos en casa que no se nos podían haber escapado”
El delantero fue bastante claro al recordar que el equipo ha perdido demasiadas oportunidades en el RCDE Stadium: “Creo que el del Villarreal fue un 4-1, puede ser. Pero te digo, yo creo que el equipo no ha perdido nunca la cara a los partidos. Así que también te tengo que decir que ha habido aquí partidos en casa que no se nos podían haber escapado y los hemos terminado empatando. Pero sí, un alivio por esta primera victoria y, bueno, esperemos que no sea la última de la temporada”. Esa última parte es clave. Ganar al Athletic no puede ser una isla. Tiene que ser el inicio de algo, aunque solo queden dos jornadas. El Espanyol necesitaba una victoria para creer que todavía sabe ganar. Ahora toca no volver a caerse.
“Dentro del área, soy letal”: Pere Milla explica su golazo
Preguntado por el movimiento del gol, Pere sacó esa confianza de delantero que siempre viene bien, más aún en una noche así: “No, como le digo aquí a alguno dentro del área, soy letal. Aunque el día del Rayo Vallecano la fallé a medio metro de la portería, ¿no? Yo siempre le digo a los que centran que intenten centrar ahí, que están atentos los centrales, porque les voy a intentar ganar la cara. Así que, bueno, que me la pongan ahí, que yo intento llegar. Y si luego no llegamos los delanteros, ya sea Kike, yo, Roberto, el que sea, que es culpa nuestra, ¿no? Pero, bueno, que centran al área y que, como diría un gran entrenador que tuve, que pasan cosas”. Y mira si pasan. Pasó que Carlos Romero puso una pelota buenísima, pasó que Pere atacó el espacio y pasó que el Espanyol abrió una noche que estaba bloqueada.
Pere Milla amplía su mensaje ante la prensa: disculpas a la afición y Pamplona en el horizonte
Después de atender a las cámaras, Pere Milla también habló ante la prensa en el Auditori Juan Segura Palomares, ya con algo más de calma pero con el mismo fondo: alegría, alivio y mucha autocrítica. El delantero insistió en que el vestuario debía una explicación emocional a la gente: “Le pedimos disculpas y perdón a la afición por estos meses”, repitiendo la idea de que han sido meses durísimos para todos, también para los propios jugadores, que según reconoció “hemos pasado muy mal” en un “2026 caótico”. Pere volvió a dejar claro que esta victoria no puede despistar a nadie, porque “no hemos hecho nada”, y pidió disfrutar la noche, sí, pero con los pies en el suelo: “No somos el mejor equipo del mundo. Bajar el suflé y ir a Pamplona a morir”. También habló de su gol, de la confianza en su trabajo pese a fallos recientes como el de Vallecas, y dejó una frase muy de vestuario para explicar lo que necesita ahora el equipo: “Al final hay que matarse por el de al lado. Si morimos por el que tenemos al lado, todo va a ir mejor”. Ahí está el camino. Alegría, disculpas, cero euforia desmedida y una idea muy clara: si el Espanyol gana, lo de los demás importa bastante menos.
El Espanyol gana, respira y sigue vivo en la pelea por la permanencia
El 2-1 ante el Athletic Club no borra los meses de sufrimiento, ni los 18 partidos sin ganar, ni esa sensación de equipo al borde del ataque de nervios que se ha visto tantas veces. Pero vale muchísimo. Vale por los puntos, por el ánimo, por la grada, por Manolo, por los jugadores y por una afición que necesitaba una alegría casi como agua en el desierto. Pere Milla fue el hombre que encendió la luz cuando el partido empezaba a oler a otra noche torcida. Ahora el Espanyol debe hacer buena esta victoria. Porque Pere lo dijo muy claro: alivio, sí. Pero nada hecho.







