Estamos ya a solo un día de que el Espanyol juegue uno de los partidos más importantes de los últimos años. Suena fuerte, pero es que no hay demasiadas formas suaves de contarlo. Este miércoles, a las 19:00 horas, el equipo de Manolo González recibe al Athletic Club en el RCDE Stadium con la permanencia en el aire y con una sensación de angustia que se ha instalado entre la afición perica como una nube negra. A falta de tres jornadas para el final de LaLiga EA Sports, los blanquiazules solo tienen dos puntos de margen respecto al descenso. Y claro, eso cambia todo. El Espanyol puede acabar la Jornada 36, por primera vez en toda la temporada, dentro de la zona roja. Solo leerlo ya da bastante vértigo.
La Grada Ràdio pone el foco en una noche que no admite excusas
En La Grada Ràdio se ha vuelto a hablar largo y tendido de este partido ante el Athletic, porque no es una previa cualquiera. No es una más. Es de esas noches donde ya no sirve esconderse detrás de discursos bonitos, ni recordar lo bien que iba todo en diciembre, ni agarrarse a que el calendario antes parecía más amable. El Espanyol lleva un 2026 maldito, con 18 partidos disputados en Liga y ninguna victoria. Ni una. Y ese dato lo explica casi todo. Hace apenas unos meses esta plantilla y este técnico hicieron soñar al espanyolismo con Europa; ahora han metido al club en una pelea por no bajar que parecía imposible cuando empezó el año. El contraste es tan bestia que cuesta incluso asumirlo sin enfadarse.
Francesc Via subraya la paradoja Monchi en plena tormenta
Uno de los puntos que ha marcado el programa ha sido la paradoja que ha señalado Francesc Via: justo cuando el equipo está metido en una tormenta deportiva tremenda, el club mueve ficha y se trae a Monchi, considerado por muchos el mejor director deportivo español. La llegada del ex del Sevilla ha supuesto una inyección de moral para buena parte del espanyolismo, porque el nombre tiene peso, trayectoria y capacidad para levantar ilusión incluso en medio del desastre. Pero aquí viene la parte incómoda: Monchi no puede meter la pierna, no puede defender un centro lateral ni puede marcar el gol que necesita el Espanyol. Su fichaje puede tener valor para el futuro, sí, pero el presente se decide este miércoles sobre el césped.

Monchi ilusiona, pero la permanencia la tienen que salvar los jugadores
Via ha insistido en una idea muy sencilla, pero clave: el espanyolismo puede ilusionarse con Monchi, puede ver ahí una puerta distinta para el proyecto, puede pensar que el club por fin empieza a moverse con una estructura más seria. Todo eso está muy bien. Pero de este embrollo solo pueden sacar al Espanyol Manolo González y los jugadores. No hay más. El balón lo van a tener ellos, los duelos los van a disputar ellos y los errores, si los hay, también serán suyos. O el equipo gana partidos ya, o la llegada de Monchi quedará tapada por un incendio mucho más grande. Porque una cosa es planificar el mañana y otra sobrevivir al hoy.
La permanencia se ha puesto carísima
Otro de los temas que se ha abordado es la dureza de esta permanencia. La temporada está siendo tremendamente exigente por abajo. No hay un colchón cómodo, no hay tres equipos hundidos que permitan respirar sin ganar, no hay margen para ir tirando con empates y esperar que todo caiga solo. La salvación se ha puesto cara. Muy cara. Y viendo cómo están compitiendo los rivales directos, puede hacer falta sumar buena parte de los nueve puntos que quedan en juego. El Espanyol no puede pensar que con lo acumulado en la primera vuelta le bastará. Esa cuenta ya no funciona. Los demás están sumando, o al menos peleando por sumar, y el Espanyol lleva meses parado en seco.
Los jugadores deben sumar más en tres partidos que en toda la segunda vuelta
La frase duele, pero resume perfectamente el momento: los jugadores del Espanyol necesitan sacar en tres partidos más puntos de los que han conseguido en esta segunda vuelta catastrófica. Dicho así parece casi una broma cruel, pero es lo que hay. Si el equipo quiere salvarse sin depender de carambolas, debe ganar como mínimo un partido, y seguramente le convendría ganar dos de los tres que restan para no sufrir hasta el último segundo de la temporada. Cuatro puntos pueden abrir una posibilidad, pero seis darían una tranquilidad que ahora mismo parece oro puro. El problema es que este Espanyol lleva meses sin demostrar que sea capaz de ganar ni uno.
El Alavés – Barça también inquieta al espanyolismo
La jornada trae otro foco de tensión: el Alavés – Barça. Los babazorros son ahora mismo uno de los rivales directos del Espanyol por la permanencia y reciben a un Barça ya campeón, en plena resaca de celebración y con el objetivo liguero cerrado. En La Grada Ràdio se ha hablado también de esa inquietud, porque el contexto no ayuda a estar tranquilos. Más aún después del espectáculo de algunos jugadores azulgrana durante la rúa, acordándose del Espanyol y de Joan García de una forma que ha sentado fatal al espanyolismo. La duda que sobrevuela es clara: ¿con qué intensidad competirá el Barça ante el equipo que ahora mismo marca el descenso?
El Espanyol no puede dejar su futuro en manos del Barça
La posible relajación del Barça en Mendizorroza preocupa, sí, pero la lectura principal debe ser otra: el Espanyol no puede depender de nadie. Ni del Barça, ni del Athletic, ni del calendario de otros, ni de cuentas raras hechas con la calculadora del miedo. El equipo de Manolo González juega antes que el Alavés, así que tiene en su mano mandar un mensaje y no quedarse mirando lo que pase luego en Vitoria con el corazón en la garganta. La única forma de recuperar algo de control es ganar al Athletic. Todo lo demás es vivir pendiente de favores ajenos, y eso en el Espanyol casi nunca sale gratis.
Los cruces directos obligan a ganar y dejar de especular
La recta final llega cargada de cruces peligrosos, resultados bajo sospecha para muchos aficionados y partidos donde cada punto puede mover media clasificación. Por eso el mensaje del programa ha sido bastante claro: menos escenarios, menos combinaciones y más ganar. El Espanyol ya no está para jugar a ver qué hace el vecino. Tiene que hacer su parte. Ante el Athletic, ante Osasuna y ante la Real Sociedad. No hay mejor cálculo que sumar tres puntos. Y si no llegan, todo se irá complicando hasta un punto que nadie quiere ni imaginar.
Manolo González y la plantilla, ante una prueba definitiva
La figura de Manolo González vuelve a estar en el centro. El técnico ha sido ratificado por el club y por Monchi, pero la afición está muy tocada. No por capricho, sino porque los resultados han destrozado la confianza. La plantilla también está señalada, porque la caída de este 2026 no se explica solo desde el banquillo. Hay errores individuales, partidos mal gestionados, ventajas tiradas por la borda y una sensación de fragilidad que se repite demasiado. El Espanyol necesita que todos, entrenador y jugadores, respondan ya. No en una rueda de prensa. No la semana que viene. Este miércoles.
El RCDE Stadium debe empujar, aunque la gente llegue quemada
La afición llega cansada, enfadada y con motivos de sobra para estarlo. Pero también sabe que este partido necesita un ambiente fuerte, de esos que pesan al rival y empujan al equipo aunque por dentro haya muchas dudas. No se trata de fingir que todo va bien. No va bien. Se trata de entender que la permanencia está en juego y que el RCDE Stadium tiene que ser un factor. La grada puede ayudar, pero no puede jugar por los futbolistas. Esa es la parte que nadie debería olvidar.
La noche ante el Athletic puede marcar el final de temporada
El Espanyol – Athletic puede cambiarlo todo. Una victoria no borraría el desastre de la segunda vuelta, pero daría aire, rompería la racha y permitiría mirar el tramo final con otro cuerpo. Un empate dejaría la cosa en el alambre. Una derrota podría abrir un escenario durísimo, sobre todo si el Alavés puntúa o gana después ante el Barça. Por eso la previa se vive con tanta tensión. El Espanyol no juega solo un partido: juega contra el Athletic, contra su propia racha, contra sus miedos y contra una clasificación que ya no perdona.
Ganar, ganar y ganar: no queda otra
La conclusión que deja el programa de hoy es tan simple como dura. El Espanyol tiene que ganar. No porque quede bonito decirlo, sino porque ya no hay margen para muchas más historias. Monchi puede ilusionar, el futuro puede tener otra pinta y el club puede empezar una etapa nueva, pero todo eso se hunde si el equipo no logra salvar la categoría. La permanencia se decide en el campo, y este miércoles el Espanyol necesita demostrar que todavía está vivo. Porque el perico ya ha sufrido demasiado esta temporada. Y lo peor sería que, después de haber soñado con Europa, acabe rezando para no despertarse en Segunda.
El efecto Monchi y una afición que vuelve a agarrarse a algo
En el programa también se ha hablado de ese “efecto Monchi” al que se está agarrando ahora mismo una parte importante del espanyolismo. Àlex Cobas, tras leer un libro sobre la figura del nuevo director general deportivo perico, ha explicado que el de San Fernando es, más allá de cualquier otra consideración, un motivador puro y un tipo que no suele esconderse cuando la cosa se pone fea. Francesc Via ha reconocido que el anuncio de su llegada ha cambiado la energía dentro del club, algo que hacía mucha falta, tanto en la entidad como en la propia gente. En un primer momento, Monchi era reticente a presentarse públicamente de forma tan inmediata, pero vista la situación deportiva ha decidido dar el paso: ha salido, ha hablado con los futbolistas y ha empezado a ejercer ya una presencia que puede servirle a Manolo González como contrapeso y también como brújula. Alan Pace ya está en Barcelona y presidirá este Espanyol – Athletic cargado de tensión, una cita para la que el club ha pedido a todos los pericos acudir al RCDE Stadium de blanquiazul bajo el lema “Fe, valor y honor”. Y no es un detalle menor: se han agotado las entradas para el partido y también las plazas de autocar pagadas por el club para acompañar al equipo el domingo en Pamplona. Una respuesta de la afición que deja también un mensaje bastante claro para Fermín y para el resto de «pandilleros» culés que ayer cantaban por la desaparición del Espanyol: podrán reírse, podrán cantar lo que quieran y podrán esperar sentados, porque con esta afición se van a quedar con las ganas.

Via también ha insistido en que, con el tema Monchi, sigue teniendo la mosca detrás de la oreja. Según ha explicado, hablando hace unos días con altas instancias del club se le trasladó que el de San Fernando solo venía en un escenario de Primera división, pese a que después la entidad ha querido instalar el mensaje de que su continuidad no dependería de la categoría en la que acabe el Espanyol. El propio Via ha consultado esta cuestión a posteriori con otras fuentes del club, que ya ponen en duda aquella primera versión, y desde Sevilla también existe la percepción de que, si el RCDE baja, Monchi no seguiría. Y ojo, porque el proceso de venta del Sevilla avanza y allí siguen queriéndolo. La llegada de Monchi ha supuesto un cambio energético evidente en el Espanyol, y desde el primer día hay que poner en valor la sensación, incluso dentro de parte del vestuario, de que llega alguien con intención de poner orden en una entidad que lo necesitaba a gritos. Pero claro, si se produjese el descenso, el escenario cambiaría por completo: no es lo mismo afrontar una reconstrucción con inversión y un proyecto serio en manos de Monchi que volver a quedar en manos de perfiles con mucha menos solvencia profesional.
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— LA GRADA (@lagradaonline) May 12, 2026
Los cedidos pericos dejan un fin de semana con luces, sombras y algún mensaje para el club
También hemos repasado la situación de los cedidos del Espanyol, en un fin de semana con bastante tela y lecturas para todos los gustos. José Gragera ni siquiera viajó con el Dépor a Cádiz en una noche feliz para los gallegos, que ganaron 0-1 sobre la bocina; Omar Sadik fue titular con el Pau FC, tuvo una ocasión clara y se marchó sustituido en el 64’ en la derrota por 5-3 ante el Reims; Marcos Fernández volvió a responder con el Ceuta al transformar un penalti en el 87’ ante el Castellón; Justin Smith fue titular y uno de los mejores del Sporting pese a caer en Málaga; Hugo Pérez se quedó sin minutos en el hundimiento del Nàstic en Tarazona; Rafa Bauza y Javi Hernández fueron titulares con el Mirandés ante el Eibar, con Bauza dejando buenas sensaciones y hablando claro tras el partido; Pablo Ramón completó un encuentro serio en la victoria del Racing en Leganés; y Roger Hinojo volvió a quedarse sin protagonismo en la Cultural, mientras siguen apareciendo rumores sobre su futuro.

Y aquí hay una reflexión que en clave perica cuesta evitar: viendo el uso que ha tenido este año José Salinas en el primer equipo, quizá habría sido más inteligente no mandar fuera a Roger Hinojo, un lateral joven, de la casa, con muchos minutos acumulados durante el curso y que, como mínimo, habría podido ofrecer una alternativa real en esa posición.
El Espanyol Femenino empata ante el Ona Badalona y ya mira al Deportivo Abanca
También hemos tenido tiempo para hablar con Carlos Martínez del partido del Espanyol Femenino, que empató en casa ante el Ona Badalona. Las de Sara Monforte, que tienen la permanencia certificada desde hace semanas, entran ahora en un pequeño parón competitivo, ya que no volverán a jugar hasta el 27 de mayo, cuando se medirán al Deportivo Abanca. Será el penúltimo encuentro del curso para un equipo que ya hizo los deberes principales, aunque todavía tiene margen para acabar la temporada con mejores sensaciones. La salvación ya está en el bolsillo, pero siempre queda bien cerrar el año compitiendo hasta el final.





