El Espanyol está a dos semanas de comenzar LaLiga y la plantilla todavía sigue en construcción. Los amistosos contra Burnley y Middlesbrough han dejado cosas interesantes, especialmente en ataque, pero también han enseñado que el equipo tiene problemas bastante evidentes en defensa. Faltan fichajes, quedan varias salidas por resolver y Manolo González trabaja con un grupo que seguramente será diferente cuando cierre el mercado.
La situación invita a estar preocupados, porque el calendario avanza y el equipo no parece terminado. Pero también pide algo de calma. Todo apunta a que Monchi pretende esperar a la recta final de agosto para aprovechar oportunidades que ahora mismo no están disponibles. Una estrategia que puede dar buenos resultados, aunque obligará al equipo y a la afición a convivir durante unas semanas con la incertidumbre.
En medio de este escenario, lo más razonable sería que el espanyolismo se mantuviera unido alrededor de Manolo. Las críticas forman parte del fútbol y el entrenador también debe corregir cosas, pero generar un ambiente de tensión antes de empezar la competición difícilmente ayudará a construir un Espanyol estable.
El mercado no avanza al ritmo del calendario
El debut ante el Levante será el domingo 16 de agosto en el RCDE Stadium. Antes quedará una última prueba frente al Coventry City, el sábado 8, pero después ya llegará la competición de verdad. Se acabarán los ensayos, los repartos de minutos y las alineaciones pensadas para probar jugadores.
El problema es que el mercado no parece avanzar a la misma velocidad. Hasta ahora han llegado Àlex Calatrava, Quilindschy Hartman y Gabriel Moscardo. Son tres incorporaciones interesantes, con capacidad para aportar cosas diferentes, pero no suficientes para cubrir todas las necesidades detectadas.
La más evidente se encuentra en el centro de la defensa. El Espanyol ha recibido cinco goles en los dos partidos jugados en Inglaterra y algunos han llegado después de errores demasiado fáciles. Mala presión, problemas para seguir las marcas, poca contundencia y dificultades para defender determinadas acciones a balón parado. No todo se arreglará con un fichaje, pero la llegada de un central preparado para ser titular parece cada vez más necesaria.
También falta un futbolista capaz de ordenar al equipo cuando el partido no permite correr y todavía se espera alguna incorporación que dé un salto de calidad en ataque. Son necesidades importantes para una plantilla que, al menos sobre el papel, quiere mejorar lo ofrecido durante el curso anterior.
A Manolo le toca construir con piezas provisionales
Manolo González está preparando el inicio de Liga con una plantilla que todavía no es la definitiva. Hay jugadores que regresan de cesiones, jóvenes intentando ganarse una oportunidad y varios futbolistas cuyo futuro continúa abierto.
Pablo Ramón apunta a regresar al Racing de Santander mediante un traspaso. Miguel Rubio tampoco entra en los planes. Rubén Sánchez ha pasado de tener opciones de quedarse a aparecer en el escaparate y todavía quedan otros casos por resolver dentro de una operación salida que será fundamental para liberar espacio y recursos.
Al mismo tiempo, algunos futbolistas están aprovechando la pretemporada para complicarle las decisiones al club. Marcos Fernández ha regresado con ganas de quedarse y ante el Middlesbrough firmó un gol y una asistencia. Javi Hernández también marcó, Roger Hinojo está teniendo minutos y BAuza está rayando a buena altura.
Todo esto deja a Manolo en una posición complicada. Debe trabajar automatismos, decidir jerarquías y preparar un once para el Levante sin saber con total seguridad quiénes seguirán en septiembre. Algunos de los que ahora juegan podrían marcharse y varios de los que deberían ser importantes todavía no han llegado.
Eso no significa que el entrenador no pueda recibir críticas. El inicio contra el Middlesbrough fue malo, el equipo salió con poca intensidad y la presión fue superada con demasiada facilidad. Hay problemas colectivos que Manolo debe corregir y que no pueden justificarse únicamente por la falta de fichajes. Pero tampoco parece razonable dictar ahora una sentencia definitiva sobre su trabajo.
Toca tener paciencia con la estrategia de Monchi
Todo indica que al espanyolismo le tocará esperar. El plan del club parece pasar por llegar con margen económico y espacio en la plantilla a los últimos días del mercado, cuando los equipos más importantes empiecen a decidir qué hacen con los jugadores que no entran en sus planes.
Es entonces cuando suelen aparecer oportunidades que unas semanas antes parecían imposibles. Futbolistas con salarios elevados, jóvenes que necesitan minutos o jugadores que se quedan sin sitio después de que sus clubes hayan realizado nuevas incorporaciones. En muchos casos, la salida acaba produciéndose mediante una cesión.
Ahí entra uno de los grandes argumentos que acompañaron la llegada de Monchi. Su agenda, sus contactos y su conocimiento del fútbol internacional pueden acercar al Espanyol a jugadores de clubes importantes que resultarían inaccesibles mediante un traspaso normal. La intención parece ser esperar para conseguir futbolistas capaces de elevar el nivel, no limitarse a incorporar nombres para completar la plantilla.
La estrategia tiene lógica, pero también incluye un riesgo. El mercado cerrará el 1 de septiembre y el Espanyol comenzará LaLiga el 16 de agosto. Entre una fecha y otra habrá puntos en juego. Puntos que valdrán exactamente lo mismo que los de abril o mayo.
Monchi puede esperar a que se abran determinadas puertas. Manolo, en cambio, deberá competir desde el primer día con los jugadores que tenga disponibles.
La tensión no ayudará al equipo
En este contexto, lo más racional sería que el espanyolismo cerrara filas alrededor de Manolo. No se trata de prohibir las críticas ni de mirar hacia otro lado cuando el equipo juega mal. La afición tiene derecho a exigir y también a mostrar su preocupación ante una plantilla que sigue incompleta. Pero una cosa es analizar los errores y otra muy distinta empezar la temporada con el entrenador ya cuestionado.
La tensión permanente no propiciará un ambiente favorable ni estable en el inicio de LaLiga. Si cada mal resultado se convierte en un debate sobre el banquillo, el equipo comenzará el curso con una presión añadida que no necesita. Y mucho menos cuando todavía está pendiente de recibir varios refuerzos importantes.
Manolo puede equivocarse, como cualquier entrenador, pero ahora mismo necesita tiempo para trabajar y una plantilla que le permita competir en condiciones. Si el club ha decidido mantenerlo y Monchi ha respaldado su continuidad, lo coherente es darle herramientas y permitir que el proyecto arranque antes de juzgarlo.
La unión alrededor del técnico tampoco significa regalarle un cheque en blanco. Significa entender el momento. El equipo está en obras, el mercado sigue abierto y las piezas pendientes pueden cambiar mucho el nivel del conjunto. Convertir la inquietud en ruido constante solamente beneficiaría a los rivales y debilitaría al Espanyol desde dentro.
El Coventry será el último ensayo
El encuentro ante el Coventry será la última oportunidad para corregir cosas antes del estreno oficial. Más allá del resultado, habrá que fijarse en la intensidad, la presión, la defensa del balón parado y la capacidad del equipo para mantener el equilibrio.
También servirá para comprobar qué jóvenes continúan ganando terreno y hasta qué punto los tres fichajes están preparados para asumir responsabilidades desde el inicio. Después llegará el Levante y ya no habrá margen para hablar únicamente de pruebas.
El Espanyol necesita incorporaciones, pero también necesita calma. Monchi deberá aprovechar estas semanas para activar sus contactos y encontrar las cesiones que puedan marcar diferencias. Manolo tendrá que hacer competitivo al equipo mientras espera. Y el espanyolismo deberá decidir si afronta este inicio unido o convierte las dudas lógicas del verano en un problema todavía mayor.
El mercado invita a tener paciencia, aunque la Liga no vaya a esperar a nadie. Precisamente por eso, mientras llegan los futbolistas que faltan, rodear a Manolo de un ambiente estable parece la decisión más sensata. Ya habrá tiempo para exigir responsabilidades. Ahora toca ayudar a que el Espanyol no empiece la temporada torcido antes incluso de jugar el primer partido.












