El Espanyol salió del Riverside Stadium con otro empate, esta vez un 3-3 bastante más movido que el 2-2 ante el Burnley. Hubo una ligera mejora en el juego ofensivo, más respuestas individuales y tres goles nacidos de acciones con sentido. También hubo lo de siempre durante este verano: una defensa vulnerable, marcas perdidas y la sensación de que el rival necesitaba muy poco para plantarse delante de Dmitrović.
Tres goles no tapan otros tres encajados
El resultado puede parecer atractivo. Seis goles, remontadas, ritmo y alternativas. Para el aficionado neutral fue un buen rato. Para Manolo González, seguramente no tanto. El Espanyol convirtió prácticamente todo lo bueno que generó, pero concedió tres goles demasiado fáciles. Cuando un equipo necesita ofrecer una versión casi perfecta arriba para compensar lo que regala atrás, el problema está bastante claro.
Manolo cambió nueve piezas respecto al Burnley
El técnico presentó un equipo muy distinto al de Turf Moor. Entraron Dmitrović, Adama Timera, Roger Hinojo, Pol Lozano, Gabriel Moscardo, Javi Hernández, Tyrhys Dolan, Marcos Fernández y Kike García. Solo repitieron Omar El Hilali y Clemens Riedel. El once tenía menos futbolistas teóricamente titulares y muchas piezas que apenas han jugado juntas, algo que obliga a medir con cuidado las conclusiones colectivas.
El inicio fue un desbarajuste completo
Los primeros minutos fueron malos. Muy malos. El Espanyol no conseguía salir, no ajustaba la presión y parecía más ocupado en tapar agujeros que en intentar jugar. El Middlesbrough encontró espacios entre líneas desde el primer ataque y Lankshear llegó a marcar un gol anulado por fuera de juego. El aviso no sirvió para despertar al equipo.
Castledine confirmó el pésimo arranque
En el minuto ocho, Leo Castledine recibió el premio que el Middlesbrough llevaba buscando desde el comienzo. Cartwright filtró el pase y el atacante definió cruzado ante Dmitrović. La acción volvió a enseñar una defensa blanda, descoordinada y lenta para reaccionar. Los ingleses circularon sin oposición suficiente y alcanzaron el área con una facilidad preocupante.
Riedel vuelve a quedar bajo sospecha
Clemens Riedel empezó el encuentro con muchos nervios. Dudó al salir, perdió referencias dentro del área y transmitió inseguridad en acciones que pedían decisión. Ahora mismo cuesta imaginar que esté preparado para iniciar LaLiga como pareja de Cabrera. Queda lejos la imagen de sus primeros encuentros como perico, cuando pareció un central agresivo, rápido al corte y con margen de crecimiento inmediato.
El alemán mejoró cuando bajaron las revoluciones
Riedel se serenó durante la segunda mitad y dejó algún pase filtrado interesante desde atrás. Tiene capacidad para romper líneas con balón cuando dispone de tiempo. El problema está en todo lo que ocurre antes: posicionamiento, contundencia, lectura de las jugadas y control del área. Un central no puede depender de que el partido se calme para empezar a sentirse cómodo.
Timera cumplió sin hacer ruido
Adama Timera no brilló, pero tampoco protagonizó errores graves. Dentro de un bloque que sufría casi en cada llegada, el joven defensa mantuvo una actuación correcta y bastante sobria. No parece preparado para asumir un papel principal, aunque sí puede tener sitio como cuarto central, creciendo sin quedar expuesto cada semana.
Roger Hinojo deja detalles y también trabajo pendiente
Hinojo mostró valentía para proyectarse y buenas condiciones en el juego aéreo. Fue uno de los jóvenes que dejaron alguna señal positiva, aunque le faltó fuerza en ciertos duelos y todavía debe ajustar mucho su colocación defensiva. Tiene piernas, personalidad y recorrido, pero necesita tiempo y un contexto más estable para crecer.
Omar recupera parte de su versión ofensiva
Omar El Hilali completó uno de sus mejores partidos con balón de esta preparación. Participó en dos goles, llegó con frecuencia por la derecha y recordó que sabe poner centros peligrosos cuando juega con libertad. No fue el Omar de hace dos temporadas, pero sí uno bastante más reconocible.
Dos centros de Omar explican la amenaza por la derecha
La jugada del 1-1 nació en su banda y el 2-3 llegó directamente de un centro suyo hacia Javi Hernández. Cuando Omar consiguió avanzar y levantar la cabeza, el Espanyol encontró profundidad. El problema es que su papel actual como lateral que a veces debe cerrarse como tercer central le obliga a vivir entre dos mundos y no siempre termina de dominar ninguno.
Marcos Fernández cambia el partido con un golazo
En plena superioridad inglesa apareció una acción que parecía de otro encuentro. Omar avanzó, Dolan tocó de primeras y Marcos Fernández soltó un disparo espectacular desde fuera del área. La pelota entró por la escuadra y el Espanyol empató en su primera llegada verdaderamente clara.
Marcos tiene alma de delantero
Se habla mucho de la posibilidad de verlo como mediapunta o partiendo desde un costado. Puede hacerlo porque se mueve bien y entiende el juego, pero su mayor virtud aparece cuando está cerca de la portería. Marcos tiene remate, instinto y esa obsesión por acabar las jugadas que no siempre se aprende en los entrenamientos.
El regreso de su cesión ya no parece testimonial
Marcos Fernández comenzó el verano como uno de esos jugadores cuyo futuro parecía conducir a otra salida. Sus tres goles, y también su actitud y trabajo, han cambiado la conversación. Lo mismo ocurre, en distinto grado, con Javi Hernández, Rafa Bauza o Roger Hinojo. Los futbolistas que regresaban para ser evaluados están obligando al club a revisarlo todo.
La lesión de Kike García alteró el plan
Kike García tuvo que retirarse durante el primer cuarto de hora tras recibir un fuerte golpe. El club aclaró después que se encontraba bien y que la sustitución respondió a la precaución. La escena dejó preocupación durante unos minutos, especialmente porque el delantero venía siendo uno de los futbolistas más acertados de la pretemporada.
El Riverside mostró su cariño por Kike
El atacante salió ovacionado por una afición que todavía recuerda sus dos temporadas en el Middlesbrough. Fue un detalle bonito dentro de una tarde agitada. Su marcha obligó a Manolo a reorganizar el ataque y acabó llevando a Marcos Fernández a una zona más central, justo donde más cómodo parece.
Bauza dio una marcha más al centro del campo
Rafa Bauza entró por Kike y ayudó a ordenar al equipo. Su presencia aportó energía, capacidad para ir al duelo y algo más de equilibrio en una medular que había comenzado completamente superada. La cesión en el Mirandés parece haberle sentado bien. Se le ve más hecho, más seguro y con mayor facilidad para entender qué pide cada fase del partido.
Moscardo sufrió demasiado sin balón
Gabriel Moscardo fue uno de los jugadores más señalados durante la primera media hora. Perdió marcas, replegó con poca intensidad y apareció tarde en acciones donde debía proteger la frontal. En los dos primeros goles quedó mal colocado y transmitió una sensación que preocupa: no basta con tener calidad si el cuerpo no acompaña cada pérdida con un esfuerzo inmediato.
Un jugador de 20 años puede equivocarse, pero no caminar
El brasileño es joven, viene de un año complicado y necesita minutos. Todo eso debe tenerse en cuenta. Lo que no puede permitirse es volver andando cuando el rival ataca con ventaja. Los errores técnicos se corrigen; la falta de reacción resulta mucho más difícil de aceptar. Si quiere ganarse un lugar, debe empezar por competir cada pelota como si fuese la última.
Moscardo también supo rehacerse
Su partido no fue únicamente negativo. Antes del descanso robó una pelota importante en campo contrario y activó la acción del 2-2. Marcos Fernández encontró el espacio y Dolan definió con calma. Moscardo tuvo la personalidad necesaria para intervenir en ataque después de una primera media hora muy complicada. Eso también cuenta.
Dolan aprovecha su tarde más especial
Tyrhys Dolan jugaba ante familiares y amigos y pareció agradecer ese contexto. Participó en el gol de Marcos con un toque inteligente y marcó el empate con una buena carrera al espacio. Atacó la espalda del lateral, se plantó solo ante el portero y resolvió con serenidad.
El inglés todavía debe elegir mejor
Dolan tiene velocidad, desborde y capacidad para aparecer en zonas peligrosas. A veces se precipita o escoge una solución demasiado complicada, pero ante el Middlesbrough dejó una actuación mucho más productiva. Un gol y una participación directa en otro son números que pesan, sobre todo en un ataque donde las plazas no están cerradas.
Whittaker castigó otra defensa descompuesta
Cuando el Espanyol parecía haber encontrado algo de estabilidad, volvió a romperse. El Middlesbrough superó la presión con pases cortos y Whittaker remató con una comodidad inadmisible para poner el 2-1. No había una marca clara, los jugadores llegaban tarde y cada defensor parecía pendiente de una amenaza distinta.
El equipo volvía a defender cada uno por su cuenta
La escena se repitió varias veces. Un jugador saltaba a presionar, otro retrocedía, los centrales dudaban y el mediocentro quedaba atrapado entre dos rivales. No existía una respuesta colectiva. El problema no era únicamente de Riedel, Hinojo o Moscardo; el bloque completo estaba mal colocado.
La falta de automatismos tiene una explicación parcial
Resulta complicado exigir coordinación perfecta a una defensa formada por futbolistas que apenas han coincidido. Timera, Riedel y Hinojo no constituyen una línea habitual, y por delante aparecían Moscardo y Pol Lozano. Esa falta de continuidad explica una parte del caos. Lo que no explica es la poca contundencia individual ni la lentitud para seguir las carreras.
Pol Lozano jugó el amistoso como si hubiese puntos
Pol volvió a mostrar su carácter habitual. Fue al choque, protestó, recibió una amarilla y trató de sostener una medular bastante abierta. No completó un gran partido, pero al menos dejó la impresión de entender que competir no depende del mes ni del tipo de encuentro.
El centro del campo necesitaba otra mezcla
Moscardo y Pol forman una pareja con capacidad para recuperar y circular, pero el equipo pedía un tercer jugador que juntara líneas y diera continuidad. Javi Hernández ocupaba zonas más adelantadas y no siempre podía ayudar a salir. Con Bauza sobre el césped, el bloque ganó algo más de cuerpo.
Tres acciones bien construidas acabaron en tres goles
El dato ofensivo más llamativo fue la efectividad. El Espanyol generó poco, pero sus tres mejores combinaciones terminaron dentro. Omar, Dolan y Marcos fabricaron el 1-1; Moscardo, Marcos y Dolan levantaron el 2-2; Omar y Javi Hernández completaron el 2-3. Cuando el equipo recuperó, levantó la cabeza y enlazó pases rápidos, hizo mucho daño.
La cuestión es por qué aparece tan poco ese fútbol
Las jugadas demuestran que hay calidad arriba. Marcos entiende los espacios, Dolan tiene velocidad, Javi sabe llegar y Omar puede profundizar. El problema es que esos futbolistas reciben pocas veces en ventaja. Durante demasiados minutos, el Espanyol mueve la pelota sin saber bien dónde quiere llevarla.
Javi Hernández vuelve a sumar argumentos
Nada más empezar la segunda parte, Javi Hernández apareció en el área para rematar el centro raso de Omar y colocar el 2-3. Fue una acción de centrocampista con llegada: abrió el juego, siguió avanzando y atacó el espacio en el momento justo. Su gol premió una pretemporada donde está intentando demostrar que puede tener sitio.
Su mayor virtud puede ser aparecer desde segunda línea
Javi no necesita monopolizar el balón para influir. Puede jugar por dentro, caer a un costado y llegar desde atrás. En un equipo donde los delanteros suelen quedar demasiado solos, esa llegada aporta una amenaza distinta. El Espanyol debe decidir si encaja en el primer equipo, aunque su verano merece una evaluación real y no una salida automática.
La ventaja duró seis minutos
El 2-3 parecía confirmar el cambio de tendencia, pero el Espanyol volvió a conceder a balón parado. Tras un córner, Castledine apareció solo y remató el 3-3. Pol perdió la referencia y la defensa quedó clavada. Otro gol encajado sin que el rival necesitara inventar nada extraordinario.
El balón parado también empieza a preocupar
Ante el Burnley, el Espanyol había encontrado el empate mediante un córner. Frente al Middlesbrough, una acción similar le costó la victoria. Las jugadas de estrategia pueden ser un arma a favor, pero también una herida enorme si las marcas no están claras. Y ahora mismo no lo están.
Dmitrović tampoco dejó una respuesta contundente
El portero recibió tres goles en acciones muy claras, con poca ayuda de sus compañeros. No fue el gran culpable de ninguno, aunque tampoco apareció una parada capaz de cambiar el partido. Dmitrović necesita transmitir algo más de autoridad, especialmente en un equipo que vive con tantos problemas cerca de su área.
Los cambios redujeron el caos
A partir del minuto 68, Manolo introdujo a Urko, Cabrera, Edu Expósito, Jofre, Calatrava y Roberto Fernández. Más tarde entró José Ángel. El equipo perdió algo de amenaza, pero ganó orden. El Middlesbrough dejó de encontrar situaciones tan limpias y el encuentro bajó de pulsaciones.
Urko parece fijo en el dibujo de Manolo
El vasco regresó al centro del campo y volvió a ofrecer equilibrio. No hubo ninguna señal de que el experimento como central vaya a continuar. Ahí, cerca de la base de la jugada y protegiendo la defensa, es donde más sentido tiene. Urko no arregla por sí solo el sistema, pero ayuda a que todo parezca menos desordenado.
Calatrava sigue viviendo del crédito de la novedad
Àlex Calatrava entró con energía, aunque todavía necesita dar más continuidad a sus intervenciones. Tiene talento y capacidad para acelerar, pero aparece y desaparece demasiado. Su llegada genera ilusión, algo lógico, aunque la pretemporada también le está colocando deberes.
El Espanyol mejoró respecto a la imagen ofrecida frente al Burnley
La actuación del Riverside fue algo más positiva que la de Turf Moor. Hubo mejores ataques, más personalidad para responder a los golpes y jóvenes capaces de asumir protagonismo. No alcanza para hablar de una transformación, pero sí para admitir que el equipo enseñó algo más.
La mejora ofensiva no elimina la alarma defensiva
Marcar tres goles a un equipo de Championship tiene mérito. Encajar tres con la facilidad vista, bastante menos. El Espanyol sigue necesitando centrales titulares, en plural. También hace falta que el resto del bloque aprenda a defender mejor, porque ninguna incorporación podrá corregir sola un sistema donde cada pérdida desordena a ocho jugadores.
El mercado no puede esperar a finales de agosto
LaLiga empieza dentro de dos semanas y el mercado continuará abierto casi un mes más. Esa diferencia de calendario perjudica a los equipos que todavía están construyendo la plantilla. El Espanyol puede fichar hasta el final, pero los puntos empezarán a repartirse mucho antes. Llegar tarde también cuesta partidos.
Hasta completar la plantilla no puede juzgarse todo
Resultaría injusto dictar sentencia definitiva sobre Manolo González o sobre el techo del equipo con tantas operaciones pendientes. Falta conocer los centrales que llegarán, resolver salidas y cerrar la composición de varias posiciones. El entrenador trabaja con un grupo provisional y eso condiciona cualquier análisis.
La espera tampoco puede justificarlo todo
Una plantilla incompleta no impide defender con intensidad, correr hacia atrás o mantener las marcas en un córner. Hay errores que pertenecen al mercado y otros que corresponden al trabajo diario. Manolo necesita refuerzos, pero también debe conseguir que los futbolistas disponibles compitan con mayor orden.
Los jóvenes son la mejor noticia de la gira
Marcos Fernández, Javi Hernández, Rafa Bauza y Roger Hinojo han cambiado parte del relato del verano. Parecía que volverían de sus cesiones para completar entrenamientos y marcharse otra vez. Ahora están dejando señales suficientes para discutir ese plan. No todos se quedarán, pero ninguno debería salir sin una valoración seria.
Coventry será el último ensayo
El Espanyol cerrará su pretemporada ante el Coventry antes de recibir al Levante en el estreno liguero. Será la última ocasión para probar una estructura más cercana a la que comenzará la competición. También permitirá comprobar si Cabrera, Urko, Edu Expósito y el resto de teóricos titulares pueden elevar el nivel colectivo.
El momento de pedir fichajes es ahora
El 3-3 deja gol, capacidad de reacción y nombres propios que ilusionan. También deja una defensa que continúa pidiendo ayuda a gritos. Esperar a que empiece LaLiga para actuar sería llegar tarde a un problema que lleva toda la pretemporada delante de los ojos. El Espanyol debe completar la plantilla cuanto antes. Después ya habrá tiempo para juzgar hasta dónde puede llegar y qué fútbol quiere construir Manolo González.

















