El impacto económico del Espanyol: 201 millones de riqueza anual, 3.689 empleos y 36,8 millones en impuestos

24 de junio de 2026

El Espanyol no solo mueve emociones, desplazamientos, nervios, debates de bar y domingos de transistor. También mueve dinero. Y bastante más del que a veces parece cuando el club queda atrapado en el ruido del mercado, las urgencias deportivas o la pelea eterna por hacerse oír en una ciudad donde el foco casi siempre mira hacia el mismo sitio. Según el informe ‘El futbol que mou Barcelona’, presentado por la Cambra de Comerç de Barcelona, el conjunto blanquiazul genera 201 millones de euros de riqueza anual en el área de Barcelona. Dicho en cristiano: el Espanyol es sentimiento, sí, pero también es empleo, actividad local, impuestos y economía real.

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201 millones, 3.689 empleos y 36,8 millones en impuestos

Los datos del estudio dejan una fotografía bastante clara del peso perico. El RCD Espanyol genera 201 millones de euros anuales en Valor Añadido Bruto, sostiene 3.689 puestos de trabajo equivalentes a jornada completa, provoca 133,1 millones de euros de gasto local y aporta 36,8 millones de euros en impuestos. No está nada mal para un club al que tantas veces se mira solo desde la supervivencia deportiva. Porque una cosa es sufrir por no bajar, por fichar tarde o por cerrar un lateral izquierdo, y otra muy distinta es negar lo evidente: el Espanyol tiene un impacto económico muy serio en su entorno.

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El segundo gran motor futbolístico del área de Barcelona

El informe analiza el impacto de siete clubes: FC Barcelona, RCD Espanyol, CE Sabadell, CE Europa, UE Sant Andreu, FC Terrassa y CE L’Hospitalet. El Barça aparece, como era de esperar, como el gran gigante económico, con 1.297 millones de euros de riqueza generada, 23.726 puestos de trabajo, 832,3 millones de gasto local y 271 millones en impuestos. Pero justo detrás está el Espanyol. Lejos del tamaño económico azulgrana, claro, pero muy por encima del resto de clubes del territorio. Dentro del fútbol barcelonés, el Espanyol no es un actor pequeño: es el segundo gran motor.

El fútbol de Barcelona genera 1.521 millones al año

La foto general también impresiona. El ecosistema futbolístico del área de Barcelona genera cada año 1.521 millones de euros de riqueza, sostiene 27.822 puestos de trabajo y nace de una despesa directa local de 981 millones de euros. Aquí entra de todo: salarios, operativa de los clubes, proveedores, servicios, actividad de día de partido y consumo de aficionados y familias vinculadas al fútbol. O sea, no hablamos solo de una entrada, una bufanda o una camiseta comprada antes del partido. Hablamos de una rueda que se mueve durante todo el año.

El fútbol devuelve 311,9 millones a las administraciones

Uno de los puntos más potentes del informe es el retorno fiscal. La actividad de estos siete clubes y todo lo que generan alrededor aporta 311,9 millones de euros anuales a las administraciones públicas en impuestos y cotizaciones. La mayor parte llega por IRPF y Seguridad Social, con 242,6 millones, que representan el 77% del total. El IVA aporta 66,7 millones, vinculado al día de partido y a la actividad ordinaria, mientras que las tasas y tributos locales suman 2,6 millones. Aquí hay un mensaje bastante claro: el fútbol no solo pide recursos o atención institucional; también devuelve dinero al sistema.

El 73% del gasto se queda en el territorio

Otro dato muy importante: cerca del 73% del gasto vinculado al fútbol se queda dentro del área de Barcelona. Esto explica por qué el fútbol no se puede mirar solo como una cosa de estadios y fichajes. El dinero baja a la calle. Va a bares, restaurantes, comercios, transporte, seguridad, obras, servicios profesionales, comunicación, actividades deportivas y mil cosas más que muchas veces no salen en la portada. En el caso del Espanyol, esto se nota alrededor del estadio, de la ciudad deportiva y de todo el ecosistema que trabaja con el club cada semana. Cuando el Espanyol juega, también trabaja mucha gente que no sale en la alineación.

Bares, transporte, comercio y servicios: la parte invisible del partido

El informe lo explica muy bien: el gasto del fútbol no queda encerrada dentro de la actividad deportiva. Se reparte por muchos sectores. Hostelería, comercio, transporte, construcción, servicios profesionales, información y comunicación, actividades recreativas… todo eso también forma parte del impacto. Y aquí es donde el fútbol se entiende mejor. Un partido no empieza cuando pita el árbitro. Empieza antes, con la gente moviéndose, comiendo algo, comprando, cogiendo transporte, trabajando en seguridad, limpieza, producción, comunicación o servicios técnicos. Detrás de cada jornada hay una pequeña ciudad funcionando, algo que por cierto desde el Ayuntamiento de Cornellà, que tiene vetado el negcoio a los bares de la zona los días de partido en el RCDE Stadium, no parecen entender, machacando al comercio local a cambio de un puñadp de votos. Es para hacérselo mirar.

El impacto directo solo cuenta una parte de la historia

La Cambra divide el impacto en tres niveles: directo, indirecto e inducido. El impacto directo, el más fácil de ver, genera 720 millones de euros de riqueza y 14.621 empleos. Pero luego llega la cadena de proveedores, que añade más actividad, y después el consumo que sale de los salarios y rentas generadas por todo ese movimiento. Así se llega a los 1.521 millones y los 27.822 puestos de trabajo. Es la típica cosa que, explicada fría, parece de informe económico. Pero llevada al día a día se entiende rápido: el club paga, contrata, compra, mueve gente; esa gente cobra, consume y vuelve a mover la economía.

El Espanyol, una entidad que debería explicar mejor su peso

En clave perica, estos datos deberían servir para algo más que para hacer una noticia bonita. El Espanyol lleva años peleando por tener más presencia, más respeto institucional y más peso en una ciudad donde demasiadas veces parece que solo existe un club. Pues bien, aquí hay cifras. 201 millones de riqueza anual, 3.689 empleos, 133,1 millones de gasto local y 36,8 millones en impuestos. Son números para poner sobre la mesa cuando toque hablar del valor real del Espanyol. No por victimismo. Por realidad.

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Los clubes locales y de barrio también tienen su sitio

El estudio también mira a los clubes de proximidad, y ahí aparecen Sabadell, Europa, Sant Andreu, Terrassa y L’Hospitalet, que generan en conjunto 22,9 millones de euros de riqueza. Son cifras más pequeñas, claro, pero con mucho arraigo. El informe recuerda que estos clubes juegan entre 18 y 30 partidos como locales cada temporada y pueden mover entre 500 y 4.000 espectadores por partido, según categoría y momento deportivo. Eso no es un evento aislado. Es una agenda repartida durante todo el año, con impacto en barrios, comercios y familias.

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El ascenso del Sabadell enseña lo que cambia el fútbol profesional

El caso del CE Sabadell, recién ascendido a LaLiga Hypermotion, sirve para entender lo que cambia estar en el fútbol profesional. El informe calcula que un club de proximidad que sube a Segunda puede multiplicar por 2,4 la riqueza generada y por 2,6 los empleos sostenidos. La clave está en los derechos de televisión. En categorías federativas, esos ingresos suelen estar por debajo de los 200.000 euros anuales. En Segunda, el ingreso medio se sitúa en 7,9 millones por club, con una horquilla que va de 5,3 a 8,8 millones. Vamos, que no es subir un escalón. Es cambiar de edificio.

Si cinco clubes llegasen a Segunda, el salto sería enorme

La Cambra también plantea un escenario teórico: qué pasaría si los cinco clubes de proximidad analizados alcanzaran la Segunda División. No lo presenta como una predicción deportiva, sino como una simulación económica. El resultado: 40,6 millones de euros más de nueva riqueza generada, 773 empleos adicionales y 15,8 millones más de recaudación fiscal anual. Esto ayuda a entender por qué el fútbol profesional tiene tanta importancia para el territorio. No solo por prestigio. También por estabilidad, planificación y músculo económico.

El fútbol como infraestructura económica local

La conclusión del informe es bastante potente: el fútbol del área de Barcelona funciona como una especie de infraestructura económica local. Suena grande, pero tiene sentido. Los clubes generan riqueza durante toda la temporada, proyectan la ciudad, movilizan familias y dan vida a barrios y municipios. En el caso del Espanyol, esa idea pega fuerte. Porque el club no vive solo en el RCDE Stadium. Vive en Cornellà, en Sant Adrià, en los desplazamientos, en los bares, en las peñas, en las empresas que trabajan con él y en una afición que sigue ahí incluso cuando vienen mal dadas.

Un dato para reforzar el relato perico

El Espanyol necesita crecer en el campo, claro. Necesita fichar bien, acertar con Monchi, consolidar la nueva etapa de Alan Pace y dejar de vivir tantas temporadas con el agua al cuello. Pero también necesita reforzar su relato fuera del césped. El informe de la Cambra deja claro que el Espanyol no es un club menor dentro de Barcelona: es una entidad que genera riqueza, empleo y retorno fiscal. Y eso, en tiempos en los que todo se mide, se vende y se discute, también cuenta. Mucho.