Ya está aquí. Después de semanas de entrenamientos, amistosos, rumores y pruebas de todo tipo, el Espanyol entra este lunes en la semana de LaLiga. El próximo domingo, a las 19:00 horas, el Levante visitará el RCDE Stadium y todo aquello que hasta ahora podía esconderse detrás de la palabra pretemporada empezará a repartir puntos de verdad.
El equipo, que hoy descansa y comenzará a preparar esta cita a partir del martes, llega al estreno dejando una sensación difícil de resumir con una sola palabra. Hay motivos para ilusionarse, porque han aparecido jugadores interesantes, el equipo ha tenido gol y la afición vuelve a responder a lo grande. Pero también existen dudas bastante evidentes. La plantilla no está cerrada, la defensa sigue concediendo demasiado y la lesión de Kike García ha cambiado por completo el paisaje ofensivo.
A todo ello se añade un asunto que vuelve a notarse en el ambiente perico: la división alrededor de Manolo González. El técnico mantiene el apoyo de una parte importante de la afición, que valora su trabajo, su compromiso con el club y su capacidad para competir en situaciones complicadas. Al mismo tiempo, también se manifiesta en redes el grupo que duda de si el equipo ha evolucionado lo suficiente y de si el entrenador podrá dar el siguiente paso con una plantilla que aspira a vivir una temporada más tranquila.
No hay pánico, pero tampoco esa calma que deja un verano redondo. El Espanyol empieza la semana con bastante trabajo por delante y con el mercado acelerando justo antes de que empiece lo serio.
El 3-1 de Coventry deja mal sabor de boca
La última imagen de la preparación fue la derrota por 3-1 frente al Coventry City. El resultado dolió más por el momento en el que llegó que por tratarse de un amistoso. Era el último ensayo antes de LaLiga y, aunque durante unos 70 minutos el Espanyol compitió bien, volvió a derrumbarse en cuanto el rival apretó.
Ese es seguramente el principal motivo de preocupación. En Inglaterra, el equipo encajó ocho goles entre Burnley, Middlesbrough y Coventry. No todos se produjeron con el once más reconocible ni tienen la misma explicación, pero la cifra está ahí. El Espanyol ha sufrido defendiendo centros laterales, segundas jugadas y situaciones en las que faltó contundencia dentro del área.
La llegada de Unai Núñez debería ayudar. El central apenas llevaba un par de días como jugador perico cuando fue titular junto a Cabrera en Coventry, por lo que necesitará tiempo para entenderse con sus compañeros. Aun así, el mercado defensivo podría no haber terminado. Continúa sobre la mesa la posibilidad de incorporar otro central, preferiblemente zurdo, mientras Manolo debe decidir qué papel tendrán Clemens Riedel y Roger Hinojo, y qué acaba pasando con Rubén Sánchez, a quien ya le han mostrado la puerta de salida.
El problema no está únicamente en la defensa
Cargar toda la responsabilidad sobre los centrales sería demasiado fácil. El Espanyol también ha tenido dificultades para controlar los partidos desde el centro del campo. Cuando puede presionar, correr y atacar espacios, el equipo ofrece una imagen bastante competitiva. El problema aparece cuando debe juntar pases, superar una presión alta o dormir un poco el encuentro.
Ante el Sabadell ya se vio un equipo incómodo cuando el rival cerró los caminos interiores. En Inglaterra, esa dificultad volvió a aparecer por momentos. Edu Expósito tiene calidad para dar sentido al juego, Urko aporta equilibrio y Gabriel Moscardo es uno de los fichajes llamados a crecer durante la temporada, pero todavía falta comprobar si la plantilla dispone de un centrocampista capaz de mandar cuando el partido exige otra velocidad.
También está Javi Hernández, una de las noticias agradables del verano. Manolo le ha dado minutos y confianza, incluso como titular en el último amistoso, y el canterano ha demostrado que puede ofrecer cosas diferentes entre líneas. La duda es si tendrá continuidad cuando llegue la competición o si su presencia ha estado más relacionada con una plantilla que todavía se encuentra en construcción.
Issiaka Kamate, un todoterreno que se acerca al Espanyol
En mitad de todas esas dudas ha aparecido un nombre que puede convertirse en el quinto fichaje del verano. Issiaka Kamate está cada vez más cerca del Espanyol, hasta el punto de que desde Italia dan por encaminada su llegada mediante un traspaso desde el Inter de Milán. Según las últimas informaciones, la operación rondaría los tres millones de euros y el club italiano conservaría un 50% de una futura venta. Por ahora falta la confirmación oficial.
Kamate acaba de cumplir 22 años y destaca por su polivalencia. Puede actuar como mediocentro, interior o extremo, una de las posiciones que el Espanyol quería reforzar. Cristian Chivu llegó incluso a colocarlo como lateral o carrilero derecho en su único partido oficial con el primer equipo del Inter. Es un futbolista con un físico importante, recorrido y capacidad para abarcar mucho campo, ese perfil de ida y vuelta que puede aparecer en varias zonas durante un mismo encuentro.
El francés, de ascendencia costamarfileña, llegó a Milán con 16 años. Tras crecer en las categorías inferiores del Inter, salió cedido al AVS Futebol SAD de Portugal y posteriormente al Módena de la Serie B. El pasado curso regresó para jugar con el equipo Sub-23, donde acumuló experiencia en la Serie C. Su estreno con los mayores llegó en la Coppa Italia de la mano de Chivu y dejó una asistencia.
El Inter había tasado al jugador en unos seis millones cuando otros clubes preguntaron por él. El Granada se interesó por una cesión y el Atlético de Madrid también lo siguió para reforzar su filial. El Espanyol parece haber encontrado una fórmula distinta para incorporarlo en propiedad, aunque permitiendo que el conjunto italiano conserve una participación importante en caso de una futura venta.
Su llegada aportaría físico y versatilidad, pero no conviene presentarlo como la respuesta automática a todos los problemas observados durante la pretemporada. Kamate es joven, apenas tiene experiencia en una primera categoría y necesitará adaptarse a LaLiga. Lo que sí parece claro es que ofrece a Manolo un perfil distinto a los que ya tiene.
El debate sobre Manolo vuelve a estar encima de la mesa
Todo esto ha provocado que el nombre de Manolo González vuelva a ocupar buena parte de las conversaciones entre el espanyolismo. No existe una postura única. Ni mucho menos.
Una parte de la afición considera que el técnico se ha ganado crédito suficiente. Recuerda que tomó las riendas del equipo en una situación muy delicada, que conoce el club, que no acostumbra a esconderse y que ha sabido mantener unido al vestuario en momentos especialmente difíciles. Además, y eso es innegable, se destaca que está teniendo que trabajar con efectivos con los que es dificil al menos de momento cumplir esa intención de principio de verano de dar un paso adelante a nivel de juego.
En el otro lado aparecen quienes creen que el Espanyol continúa repitiendo demasiados problemas. Se señala la dificultad para generar fútbol cuando el rival cierra espacios, la dependencia de acciones aisladas, algunas decisiones durante los partidos y una fragilidad defensiva que no parece nueva. Para este sector del entorno, la pregunta ya no es únicamente si faltan fichajes. También se discute si el cuerpo técnico está consiguiendo sacar todo el rendimiento posible a lo que tiene.
La pretemporada ha vuelto a alimentar ese debate. Los resultados, en conjunto, no han sido desastrosos, pero los encuentros ante rivales de mayor nivel han dejado señales preocupantes. Especialmente por la facilidad con la que el equipo puede pasar de estar compitiendo bien a perder por completo el control del partido.
Manolo empieza así la temporada bajo una vigilancia mayor que en otros momentos. No puede decirse que arranque cuestionado por todo el mundo, porque sigue contando con muchos defensores, pero tampoco disfruta de un apoyo sin fisuras. El ambiente está dividido y los primeros resultados pueden inclinar la balanza con bastante rapidez.
Eso convierte el estreno ante el Levante en algo más que una simple primera jornada. Una victoria rebajaría el ruido y daría aire al proyecto. Un mal partido, en cambio, recuperaría muchas de las discusiones que el verano no ha logrado cerrar.
Roberto parte con ventaja y Marcos Fernández pide paso
La lesión de Kike García ha cambiado los planes. El delantero fue operado del tendón del bíceps femoral derecho y permanecerá varios meses apartado. A esa ausencia se añade la de Javi Puado, que continúa recuperándose de su grave lesión de rodilla y cuyo regreso no está previsto hasta más adelante.
Así, Roberto Fernández y Marcos Fernández aparecen como las principales opciones para ocupar la punta de ataque. Roberto marcó en Coventry y, por experiencia y jerarquía dentro del grupo, parece partir con cierta ventaja para recibir al Levante. Marcos, en cambio, ha sido una de las grandes apariciones de la pretemporada y se ha ganado el derecho a competir por minutos.
Su rendimiento tampoco ha pasado desapercibido fuera. Más de diez clubes habrían preguntado por una cláusula de rescisión de solo dos millones de euros. Una situación incómoda para el Espanyol, que debe proteger cuanto antes a uno de los jóvenes que más ilusión han generado este verano.
Roberto quiso apagar cualquier incendio después de la derrota en Coventry. “Yo veo al equipo preparado. Hay que pensar así, hay que tener esa mentalidad, hay que quedarse con lo bueno de la pretemporada y lo malo corregirlo ya durante esta semana. Y nada, por todas en casa, a la caldera y ya por los tres puntos”, afirmó el delantero.
Su mensaje representa bastante bien el pensamiento del vestuario. Dentro del equipo se confía en el trabajo realizado, aunque nadie puede ignorar los errores vistos durante las últimas semanas.
Calatrava, Dolan y ahora Kamate para ganar desequilibrio
En ataque también existen argumentos para mirar el estreno con ganas. Álex Calatrava ha sido uno de los futbolistas más atrevidos de la preparación. Busca recibir entre líneas, se gira y trata de hacer cosas incluso cuando el partido está atascado. Es justo el tipo de jugador que necesitaba un Espanyol demasiado previsible durante algunas fases de la pasada temporada, auqnue aún parece que no se le acaba de encontrar la ubicación ideal sobre el verde.
Tyrhys Dolan, por su parte, continúa siendo una amenaza cuando encuentra espacio. Su presión permitió iniciar la jugada del gol de Roberto frente al Coventry y su velocidad puede convertirse en una de las armas principales del equipo.
El mercado de las bandas llevaba semanas dejando nombres como Ilias Akhomach o Bryan Zaragoza, pero la opción que realmente ha acelerado es la de Kamate. El francés no es únicamente un extremo de uno contra uno, sino una pieza mucho más física y polivalente, capaz de empezar abierto y aparecer después en zonas interiores. Quedará por ver qué posición tiene pensada Manolo para él si la operación termina confirmándose.
Un equipo todavía sin terminar
El Espanyol ha incorporado hasta ahora a Álex Calatrava, Quilindschy Hartman, Gabriel Moscardo y Unai Núñez. Kamate apunta a convertirse en el quinto refuerzo, aunque todavía faltan el anuncio oficial y los trámites previos a cualquier incorporación.
El movimiento también cambia algo la lectura del mercado. Tras casi un mes sin novedades desde la llegada de Moscardo, el club ha acelerado con Unai Núñez y ahora con Kamate. El brasileño, por cierto, ya figura inscrito en LaLiga, mientras el central cedido por el Celta pudo debutar en el último amistoso.
La plantilla, pese a ese impulso, todavía transmite la sensación de estar incompleta. Falta decidir si llegará otro central, si la lesión de Kike García obliga a fichar un delantero y si el club considera cubierta la necesidad de la banda con Kamate o mantiene abierta la búsqueda de otro extremo más específico. También quedan salidas por resolver y jóvenes cuyo papel definitivo todavía no está claro.
Esta situación influye en la valoración sobre Manolo. Resulta complicado exigir al entrenador que muestre la versión definitiva de un equipo que todavía no tiene su plantilla definitiva. Al mismo tiempo, LaLiga no espera a nadie. El mercado seguirá abierto después del debut, pero el domingo ya habrá tres puntos en juego.
Ese es uno de los matices que dividen al entorno. Para unos, Manolo necesita más herramientas antes de ser juzgado. Para otros, varias de las carencias observadas pertenecen al funcionamiento colectivo y no se solucionarán únicamente incorporando futbolistas.
Monchi tendrá hasta principios de septiembre para completar el puzle. Manolo, en cambio, deberá empezar a competir desde este domingo. Y los puntos de agosto valen exactamente lo mismo que los de mayo.
La afición vuelve a ir por delante
Si existe una certeza antes del estreno, vuelve a estar en la grada. El Espanyol ha alcanzado los 35.669 socios y los 31.223 abonados, unas cifras que han obligado al club a detener temporalmente las nuevas altas y habilitar una lista de espera.
La respuesta social vuelve a ser enorme. El espanyolismo puede estar dividido respecto a Manolo, puede tener dudas sobre la plantilla y puede exigir más movimiento en el mercado, pero no ha dejado solo al club. El domingo, el RCDE Stadium volverá a presentar un ambiente de partido grande.
El Levante será el primer rival y una oportunidad para empezar con buen pie antes de recibir al Real Madrid en la segunda jornada. Ganar permitiría comprar tranquilidad, reforzar el trabajo del verano y esperar los últimos movimientos del mercado desde otra posición. Un tropiezo, sobre todo si llega acompañado de una mala imagen, haría que todas las dudas acumuladas sonasen bastante más fuerte.
El Espanyol entra en la semana de LaLiga con ilusión, pero también con deberes y preguntas. ¿Conseguirá corregir su fragilidad defensiva? ¿Llegará Kamate a tiempo para entrar en la dinámica del equipo? ¿Será Roberto la referencia ofensiva? ¿Tendrán los jóvenes un papel real? ¿Y logrará Manolo volver a unir a un entorno que empieza la temporada dividido alrededor de su figura?
El domingo se termina el verano. Empieza lo serio. Y, con ello, también comienzan a llegar las respuestas.













