
Monchi da la bienvenida a los nuevos y a los que regresan
El director general deportivo empezó su intervención saludando a las caras nuevas y también a los jugadores que vuelven tras sus cesiones. Gabriel Moscardo, Quilindschy Hartman y Álex Calatrava ya forman parte del grupo, aunque en el caso de los cedidos que regresan la situación es algo más abierta: algunos tendrán una oportunidad, otros están en pleno escaparate y varios todavía pueden salir. Monchi lo expresó así: “En primer lugar, dar la bienvenida a los tres nuevos compañeros, a Gabi, a ‘Q’ y Álex, también a los que habéis vuelto de periodo de sesión, bienvenidos a vuestra casa”.
“Empezamos hoy, de verdad”
El mensaje de Monchi tuvo un punto de pistoletazo de salida. Porque una cosa es que la temporada empiece en papeles, comunicados y reconocimientos médicos, y otra muy distinta es ver al equipo entrenando. Ahí ya no hay tanto decorado. Ahí empieza el trabajo real. El sevillano lo resumió con una frase bastante clara: “Empezamos hoy, de verdad, con el primer entrenamiento, el primer paso de la temporada”. Y sí, suena simple, pero en un vestuario esas palabras tienen peso: desde este jueves, cada jugador empieza a ganarse su sitio.
La plantilla todavía está en construcción
Monchi también recordó que el club sigue trabajando para hacer una plantilla lo más competitiva posible. Han llegado tres fichajes, pero el mercado no está cerrado ni mucho menos. Faltan salidas, pueden faltar llegadas y Manolo González todavía tendrá que decidir qué futbolistas de los que han vuelto tienen recorrido real dentro del primer equipo. El director general deportivo explicó que desde el club se está intentando poner todo para que el equipo pueda competir mejor: “Hemos intentado, estamos intentando poner todo para que la plantilla sea lo más competitiva posible”.
El objetivo: sufrir lo menos posible
Después de una temporada de mucho desgaste, el mensaje no podía ir por otro lado. El Espanyol necesita mirar hacia arriba, sí, pero sobre todo necesita dejar de vivir siempre al borde del susto. Monchi habló de conseguir objetivos importantes y de “sufrir lo menos posible”, una frase que cualquier perico entiende al vuelo. Porque aquí ya no se pide humo ni castillos en el aire. Se pide un equipo serio, competitivo, que no obligue a mirar la clasificación cada fin de semana con el estómago cerrado. La idea es clara: competir mejor para respirar mejor.
“Pediros el mayor esfuerzo posible”
La parte más directa de su discurso llegó cuando pidió compromiso al vestuario. Monchi no descubrió nada nuevo, pero estas cosas también hay que decirlas el primer día. La pretemporada es corta, el mercado aprieta y la Liga llega en agosto sin esperar a nadie. Por eso pidió máxima implicación desde el inicio: “Depende de todos que estamos aquí, pediros, como último, el mayor esfuerzo posible”. Y quiso añadir confianza en el grupo: “Sé que evidentemente lo vais a dar, porque sois buenos profesionales”.
Monchi apela a la suerte, pero también al trabajo
El director general deportivo también habló de esa mezcla tan futbolera entre trabajo, acierto y fortuna. Porque se puede planificar bien, entrenar fuerte y fichar con sentido, pero luego la temporada también tiene lesiones, detalles, partidos que se escapan y momentos que cambian dinámicas. Monchi lo dejó en una frase con ese punto casi de vestuario antiguo: “Que Dios quiera y que la suerte también nos sonríe”. Pero la base del mensaje fue otra: sin esfuerzo colectivo, no hay suerte que aguante.
Mayo como horizonte
Monchi cerró mirando al final de temporada. No al primer amistoso, ni al debut liguero, ni al cierre del mercado. A mayo. A ese momento en el que todo se mide de verdad. Su deseo fue que, cuando termine la Liga, el grupo pueda mirar atrás con orgullo: “Que allá por mayo, cuando termine la Liga, podamos recordar el año como un año bonito, donde hemos vivido momentos inolvidables y hemos conseguido objetivos importantes”. En el Espanyol, hablar de un año bonito ya suena casi a necesidad emocional.
Manolo González empieza a tomar decisiones
Mientras Monchi marca discurso, Manolo González empieza su parte. Y no será menor. El técnico tiene por delante unas semanas para ordenar una plantilla que todavía no está cerrada, probar piezas, medir retornos y empezar a construir jerarquías. Los nuevos tienen que adaptarse. Los que vuelven deben convencer. Los que ya estaban necesitan demostrar que pueden dar más. La Dani Jarque será el primer filtro real de la temporada.
El verano perico entra en otra fase
Con el primer entrenamiento, el Espanyol cambia de pantalla. Hasta ahora todo iba de nombres, rumores, fichajes y comunicados. Desde este jueves, también va de rendimiento. El mercado seguirá su camino, claro, porque Monchi todavía tiene trabajo en entradas y salidas. Pero el grupo ya está en marcha y el balón ya manda un poco más. La temporada no ha empezado en la clasificación, pero sí en el vestuario.
El primer mensaje ya está dado
Monchi ha querido ponerle palabras al inicio. Bienvenida a los nuevos, reconocimiento a los que vuelven, ambición controlada y una petición clara: esfuerzo. El Espanyol necesita construir un año distinto, más estable y menos sufrido. La primera charla ya está hecha. Ahora llega lo importante: que ese mensaje se vea en los entrenamientos, en los amistosos y, sobre todo, cuando empiece lo oficial.







