Alan Pace concede una entrevista centrada en su fe y su visión del fútbol: habla de la presión pública, las críticas y el papel de la oración en las grandes decisiones, y de su objetivo de dejar el Espanyol mejor de cómo lo encontró

22 de junio de 2026

lagrada fuente google 1

Alan Pace, presidente y propietario del RCD Espanyol y del Burnley, ha concedido una entrevista a For All The Saints, el espacio de Ben Hancock dedicado a conversar con personalidades que profesan la fe mormona. La charla, grabada en el histórico Hyde Park Stake Center de Londres, no se centró en el mercado ni en decisiones deportivas concretas del club blanquiazul, sino en algo más personal: su manera de entender la fe, la comunidad, la presión pública y el liderazgo dentro del fútbol profesional.

Una conversación lejos del ruido habitual del mercado

La entrevista permite ver una faceta poco habitual de Pace, mucho más alejada del debate diario sobre fichajes, resultados o decisiones de club. El dirigente habló de su trayectoria personal, de sus raíces familiares en Inglaterra, de su experiencia en el deporte y de cómo su fe influye en su forma de tomar decisiones. En un momento en que su figura sigue siendo observada de cerca por el espanyolismo, sus palabras ayudan a entender mejor el marco mental desde el que afronta la gestión de clubes con tanta carga social como Burnley y Espanyol.

El fútbol como punto de encuentro comunitario

Uno de los ejes de la conversación fue la comparación entre una iglesia y un estadio como espacios de reunión. Pace explicó que, en una ciudad como Burnley, el club cumple una función comunitaria muy fuerte: “Somos muy afortunados por la ciudad en la que estamos, en Burnley, en que hay sólo un equipo, hay sólo un estadio, hay sólo una especie de reunión, si quieres.” Para el dirigente, el fútbol en Inglaterra y en Europa tiene un componente de pertenencia muy marcado, más parecido al deporte universitario estadounidense que al deporte profesional norteamericano.

Burnley, Espanyol y la idea de dejar algo mejor

Uno de los fragmentos más relevantes de la entrevista llegó cuando Ben Hancock le preguntó por una frase que Pace ya había expresado tras su llegada al Espanyol: que no se trata tanto de “propiedad” como de “custodia”. Pace vinculó esa idea a su educación y a su fe, recordando una enseñanza de su etapa como scout: “Déjalo mejor que como lo encontraste.” Esa frase, sencilla pero bastante clara, resume su manera de entender el papel de un propietario en el fútbol: «Definitivamente creo que tiene mucho que ver con los principios evangélicss, pero voy a ir un poco más atrás a los boy scouts. Una de las cosas que se te enseña cuando vas al exterior es que si vas a acampar y estás en la naturaleza, déjala mejor que la forma en que lo encontraste. Deja sólo trazos. No hagas un desastre. Asegúrate de que es mejor para la siguiente persona que la forma en que lo encontraste cuando lo encontraste. Y, ¿sabes? Me encanta caminar, acampar, caminar las montañas. Es una gran cosa para mí desde que era un niño. Y me encanta eso. Y diría que eso ha instado mucho, junto con el evangelio, esta perspectiva de guardia de que déjalo mejor que la forma en que lo encontraste cuando lo encontraste. Y sí, eso es muy cierto de cómo nos sentimos al respecto del Espanyol. Es muy cierto de cómo me siento al respecto del Burnley. Es muy cierto de las otras cosas que haremos relacionadas con el deporte».

La propiedad entendida como responsabilidad

Pace insistió en que esa visión la aplica tanto al Burnley como al Espanyol. “Eso es muy cierto de cómo nos sentimos al respecto del Espanyol. Es muy cierto de cómo me siento al respecto de Burnley.” El mensaje no es menor, porque habla de clubes que no pueden verse solo como activos empresariales. En el caso del Espanyol, una entidad con historia, masa social y heridas recientes, esa idea de responsabilidad ante una comunidad tiene un peso evidente. Otra cosa, como siempre, será que los hechos acompañen a las palabras.

La fe como parte de su toma de decisiones

El presidente del Espanyol también habló con mucha claridad sobre el papel de la oración en su vida profesional. Pace negó que quiera separar fe y liderazgo, y explicó que las decisiones importantes pasan por un proceso de reflexión espiritual. “No hay una decisión mayor, y diría que hay muchas decisiones menores que no son tomadas sin muchas oraciones.” Según explicó, para él no se trata solo de pensar o meditar, sino de pedir guía antes de tomar decisiones con consecuencias relevantes.

“Nunca he querido separar la fe de lo que estamos involucrados”

Pace fue especialmente claro al explicar que su fe no queda al margen de su actividad en el fútbol. “Nunca ha habido un deseo desde esa perspectiva, de separar las dos.” En su caso, la gestión deportiva y empresarial se mezcla con una visión personal muy marcada por sus creencias. El dirigente también habló de la importancia que tiene para él acudir al templo con regularidad y de cómo esa práctica forma parte de su manera de buscar calma y criterio en momentos de presión.

La presión pública y el lado más duro del fútbol

La entrevista también abordó el lado menos amable del fútbol profesional: la crítica, la presión social, las redes y las reacciones extremas de algunos aficionados del Burnley. Pace reconoció que las amenazas y la agresividad verbal le han resultado difíciles de procesar. “Los primeros episodios de amenazas de violencia o de la angustia fueron incómodas realmente, realmente muy difíciles de asumir”. El dirigente admitió que, en ocasiones, ha preferido cerrar la puerta al ruido y alejarse de las redes sociales: «Es realmente difícil de entender que la gente piensa que tenga derecho para poder amenazarte. Así que me he convertido en más erealista en que hay un porcentaje de la población que es desafortunadamente, excepcionalmente negativo. No puede ver el lado positivo o el lado negativo de muchas cosas. Y estoy seguro de que siempre encontrarán una razón por la que no pueden, sea yo o alguien más. Porque creemos que estamos tratando de hacer un buen trabajo. Y realmente no entiendo que alguien intentara dañar a alguien. No lo veo ni lo entiendo. Pero hay gente que siente que eso es algo que estoy tratando de hacer o que estoy haciédolos sentir así. Y cuando se vuelve a, como dije, ultra negatividad, maldiciones, amenazas de violencia, cosas así, es muy difícil decir, ¿por qué quiero dejar eso cerca de mí? Y a veces no lo hago. Y a veces, por muchas razones, es más fácil cerrar la puerta y no dejarlo entrar. Así que intenté quedarme lejos de las redes sociales, porque cuando se vuelve negativo, se vuelve muy dañino».

La reacción inicial al llegar al Espanyol

Pace también recordó el impacto que le produjo la reacción positiva que recibió cuando aterrizó en el Espanyol. “Fue una locura que cuando fuimos por primera vez, estaba siendo apelado por literalmente miles de personas de una manera positiva que nunca había experimentado.” El dirigente reconoció que no sabía cómo gestionar esa acogida porque, en ese momento, todavía no había hecho nada por el club. Su reflexión posterior fue clara: prefiere que se le valore por lo que haga, no por lo que diga.

“No se enfoque en lo que digo, se enfoque en lo que realmente hago”

En ese punto, Pace dejó una frase que encaja bastante bien con el momento que vive el Espanyol, y con la que, recordemos, ya remató el acto de presenytación de Monchi como director general deportivo: “No se enfoque en lo que digo, que se enfoque en lo que realmente hago.” Es una declaración importante, porque el espanyolismo lleva años escuchando proyectos, promesas, cambios de etapa y discursos de futuro. Ahora, con Monchi en la dirección deportiva y con una nueva propiedad al frente, el examen volverá a estar en los hechos: plantilla, gestión, comunicación, estabilidad y crecimiento real del club.

La memoria corta del fútbol, según Pace

Preguntado por lo que más le ha sorprendido desde que está en Burnley y Espanyol, Pace apuntó a la velocidad con la que el entorno del fútbol cambia de ánimo. “La naturaleza corta que la gente se centra en cuando se relaciona con el deporte o la comunidad en la que estás. Parece que la memoria es la de un pez por unos tres segundos. No lo esperaba. Puedes tener una gran temporada y esa gran temporada se va en el momento en que no haces algo tremendo. Y lo ves en todas partes. No es sólo Burnley o Espanyol, pero la velocidad con la que te olvidas de cómo de bien se hicieron algunas cosas y lo rápido que te enfocas en lo que no es bueno. Esa velocidad es muy difícil de entender, para ser honesto. Pero ha sido una de las cosas que me sorprendieron más, porque entiendo cuando las cosas son difíciles, cuando las cosas son negativas. Pero es como, ¡vamos!”. El presidente considera que una buena temporada puede quedar olvidada muy rápido cuando aparece un problema o una mala racha.

Una reflexión que también toca al Espanyol

Esa idea tiene lectura directa en clave perica. El Espanyol es un club emocional, de piel fina a veces, con una afición que ha vivido demasiados golpes en pocos años. La exigencia existe porque hay heridas, descensos recientes y una sensación acumulada de cansancio. Pace habla de memoria corta, pero en Cornellà-El Prat también hay memoria larga. Muy larga. Por eso el reto no es solo pedir paciencia, sino construir confianza con decisiones firmes y visibles.

Vincent Kompany y una reunión que cambió planes

Pace también habló de algunas figuras relevantes con las que ha trabajado, como Vincent Kompany. Reconoció que al principio no era plenamente consciente de la dimensión del exjugador y técnico belga, pero quedó impresionado desde la primera conversación. “A partir de los primeros cinco minutos de conocerme a él, me sentí atrapado por el modo en que piensa, el modo en que su cerebro funciona.” La reunión fue tan larga que, según explicó, acabó perdiendo varios trenes.

Lo que aprendió de Kompany

Más allá del nombre, Pace destacó una cualidad de Kompany como líder: su capacidad para mostrar perspectivas que otros no habían visto. “Él me ayudó a escuchar cosas que no podía escuchar o a ver cosas que no podía ver.” Para el dirigente, ese tipo de liderazgo va más allá de la pizarra o de la fama previa. Tiene que ver con la capacidad de hacer pensar, de abrir conversaciones y de detectar voces que normalmente quedan fuera del debate.

Scott Parker y el liderazgo desde el cuidado

En la entrevista también se refirió a Scott Parker, de quien valoró un estilo de liderazgo muy basado en el trato humano. Pace, que lo mantuvo en el cargo pese a los malos resultados y la presión de la afición claret, lo comparó con una figura paterna dentro del vestuario: “Lo que Scott construyó dentro del equipo y el liderazgo que él trajo es lo que piensas de un padre adecuado.” También definió su gran virtud de una manera muy clara. Para Pace, ese cuidado personal era su verdadero punto diferencial.

Una visión del liderazgo marcada por la fe

La entrevista deja una imagen bastante definida de Alan Pace: un dirigente que interpreta el fútbol desde la comunidad, la responsabilidad y la fe. Puede gustar más o menos, pero su discurso tiene una línea clara. Habla de custodiar clubes, de dejar las cosas mejor, de orar antes de decidir, de soportar críticas sin dejar que lo destruyan todo y de valorar a los líderes que cuidan a las personas. En el Espanyol, el tiempo dirá hasta qué punto esa visión se traduce en una gestión sólida y reconocible.

El mensaje final sobre la fe

En la parte final de la conversación, Pace dejó una reflexión dirigida a quienes intentan vivir su fe en ambientes exigentes y competitivos. Defendió que no hay que esconderla ni convertirla en una bandera artificial, sino vivirla en las decisiones del día a día. “No tengas miedo. No es sobre lo que otras personas piensan. Es ¿qué piensa Él?” Para el dirigente, la pregunta central no es si Dios ama a las personas, sino cómo demuestran ellas ese amor con sus actos.

Una entrevista que muestra al Alan Pace más personal

La charla con For All The Saints no da titulares deportivos inmediatos sobre el Espanyol, pero sí ayuda a entender mejor a su presidente y propietario. Pace no habló como un dirigente en rueda de prensa, sino como una persona explicando desde dónde mira el mundo y el fútbol. En un club como el Espanyol, donde la afición juzgará sobre todo la gestión, el discurso espiritual no sustituye los resultados. Pero sí permite conocer mejor al hombre que toma decisiones al frente de la entidad. Ahora, como él mismo dijo, tocará mirar menos lo que dice y más lo que hace.