El cuarto año de Manolo González en el Espanyol: estabilidad, reto histórico y el peligro del run-run

22 de junio de 2026

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Manolo González está a punto de afrontar su cuarta temporada al frente del RCD Espanyol, algo que, visto cómo se mueve el banquillo perico en los últimos años, ya tiene bastante mérito. Llegó como una solución de emergencia, casi como ese entrenador al que se recurre cuando el incendio ya aprieta, y ha terminado convirtiéndose en una figura de estabilidad en Cornellà-El Prat. No era el plan bonito de despacho, ni el nombre de relumbrón, ni el técnico de moda. Era Manolo. El de casa, el del barro, el que conocía el club desde dentro. Y ahí sigue.

SPORT sitúa a Manolo ante una temporada histórica

El diario SPORT, en una información firmada por Marc Marín, ha puesto el foco en un dato que explica muy bien el momento del técnico gallego: si cumple los objetivos esta temporada, Manolo puede entrar todavía más arriba en el selecto club de entrenadores con más partidos dirigidos en la historia del Espanyol. La pasada campaña ya se metió en el Top-10 histórico del banquillo perico, algo nada menor en un club con 126 años de historia y que ha tenido entrenadores de muchísimo peso.

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De parche de urgencia a técnico consolidado

La historia tiene su punto fuerte porque Manolo no llegó al primer equipo en un contexto cómodo. Tomó las riendas en la temporada 2023-24, con el Espanyol en Segunda y con la obligación de subir. Lo hizo. Después tuvo que sobrevivir en Primera, y también lo hizo. Por eso su continuidad se ganó en el campo, aunque no todo el mundo la recibiera con aplausos. En redes, sobre todo, hubo debate. Bastante. Para algunos era lógico que siguiera; para otros, el club debía aprovechar la nueva etapa con Monchi para cambiar de entrenador. Al final, Monchi decidió ratificarlo. Y eso también fue un mensaje.

Monchi le dio la doble confianza

Manolo recibió una doble ratificación de Monchi, igual que en su día la tuvo de Fran Garagarza. Primero, cuando el equipo atravesaba una racha durísima en Primera, con 18 jornadas seguidas sin ganar. Y después, al terminar la temporada, cuando tocaba decidir si debía seguir otro año más en el banquillo. La primera apuesta salió bien porque el equipo logró la permanencia. La segunda todavía está por escribir. Y ahí está el reto: demostrar que no fue solo cuestión de resistir, sino que puede construir algo más sólido.

El gran reto: que una mala racha no vuelva a encender el ruido

Manolo sabe perfectamente cómo funciona el Espanyol. Aquí una mala racha no es solo una mala racha. Es un run-run, un recuerdo incómodo, una etiqueta que vuelve, una conversación que se recalienta en dos partidos. Y ese será uno de los grandes retos de este cuarto curso: evitar que cualquier tropiezo de otoño saque del fondo del cajón la mala segunda vuelta de la temporada 2025-26. Porque aquello pesó. El equipo venía de una primera vuelta muy buena, pero acabó sufriendo más de lo previsto para atar la permanencia. Y esas cosas, aunque el objetivo se cumpla, quedan en la memoria.

La permanencia le dio crédito, pero no un cheque en blanco

La salvación fue una victoria deportiva para Manolo, claro. Nadie se la puede quitar. Pero tampoco le da una carta blanca eterna. En el fútbol, el pasado ayuda hasta que deja de ayudar. Y si el Espanyol empieza mal, volverán las dudas, volverán los debates y volverán las frases de siempre: que si el equipo se cayó en la segunda vuelta, que si no hubo reacción antes, que si falta plan con balón, que si solo compite desde el esfuerzo. Manolo necesita que el equipo arranque con solidez para que el ambiente no se contamine antes de tiempo.

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El dato histórico juega a su favor

En total, Manolo González ha dirigido 96 partidos desde que llegó al primer equipo a mitad de la temporada 2023-24, según recoge SPORT a partir de los datos oficiales del club. Está ya muy cerca de una figura como Ernesto Valverde, que se quedó en 99 encuentros. Si todo va normal, Manolo le superará en la cuarta jornada del campeonato. No es un dato cualquiera. Dejar atrás nombres así significa que su etapa ya no puede explicarse como una simple urgencia. Manolo ya forma parte de la historia reciente del Espanyol.

Puede superar a Maguregui y Azkargorta

La temporada puede llevarle bastante más arriba. SPORT también apunta que, si el Espanyol completa el curso con normalidad y se cumplen los objetivos, Manolo sumaría como mínimo 39 partidos más, contando los 38 de Liga y al menos uno de Copa del Rey. Eso le colocaría en 135 encuentros, superando a José María Maguregui, con 126, y a Azkargorta, con 134. Hablamos ya de palabras mayores. No de estar entre los diez primeros por casualidad, sino de mirar al sexto o séptimo puesto histórico del club.

Paco Flores, el siguiente reto si la Copa acompaña

La posibilidad de superar a Paco Flores, que dirigió 138 partidos, dependerá del camino en Copa. No es una locura, pero sí exige que el Espanyol no caiga a las primeras de cambio. Por delante quedan todavía nombres muy lejanos, casi de otra dimensión perica: Pochettino, con 161; Camacho, con 178; Clemente, con 182; Santamaría, con 265; y Patricio Caicedo, con 344. Esa cima queda muy lejos. Pero lo importante es que Manolo ya se ha colado en una conversación donde pocos esperaban verle cuando cogió al equipo como apagafuegos.

La estabilidad también se gana cada semana

El gran valor de Manolo ha sido dar continuidad en un club que se había acostumbrado a cambiar demasiado. El Espanyol venía de años moviendo el banquillo con facilidad, a veces una vez por temporada y a veces incluso dos. Esa inestabilidad siempre acaba pasando factura. Manolo, con sus virtudes y sus defectos, ha dado una línea. El equipo compite, el vestuario le respeta y conoce perfectamente lo que significa este club. Pero ahora toca otro paso. Ya no basta con resistir: el Espanyol necesita crecer.

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Monchi y Manolo, una relación clave para el nuevo proyecto

La nueva temporada también medirá la relación entre Monchi y Manolo. El director general deportivo ha apostado por él, y eso implica responsabilidad compartida. Si la plantilla mejora, el entrenador tendrá menos excusas, pero también más herramientas. Si llegan perfiles que encajan con lo que pide, como se está viendo con nombres de mercado trabajados junto al técnico, el equipo deberá dar una versión más estable. Manolo ya no será solo el entrenador que sobrevivió. Será el entrenador elegido para seguir. Y eso cambia el nivel de exigencia.

El peligro de convivir con el recuerdo de la segunda vuelta

La segunda vuelta de la temporada 2025-26 será una sombra si los resultados no acompañan. No porque todo lo anterior no valga, sino porque el fútbol funciona así de rápido y así de cruel. Un equipo puede salvarse y, aun así, dejar dudas. El Espanyol sufrió más de la cuenta, tuvo semanas muy feas y llegó al tramo final con el corazón en la boca. Esa memoria seguirá ahí. El reto de Manolo es que no vuelva a ser tema. Que el equipo gane, compita y transmita desde el principio. La mejor manera de cerrar un debate es no darle aire.

Un cuarto año para confirmar que no fue casualidad

Manolo González afronta una temporada que puede marcar su sitio definitivo en el Espanyol. Si el equipo funciona, entrará todavía más arriba en la historia del banquillo perico y habrá reforzado la idea de que su continuidad tenía sentido. Si el equipo se atasca, el run-run volverá rápido. Así es este club, y él lo sabe mejor que nadie. La oportunidad es enorme. También la exigencia. Manolo empezó como una solución de emergencia y ahora tiene delante el reto de confirmar que es mucho más que eso.