El Osasuna – Espanyol de la Jornada 37 de LaLiga EA Sports 25-26 llega con pinta de partido largo, incómodo y de esos que se viven con la clasificación en una mano y el móvil en la otra. Los dos equipos llegan con 42 puntos, solo tres por encima del descenso, así que el contexto ya viene bastante cargado de serie. Para el Espanyol, el 2-0 ante el Athletic Club fue una bocanada de aire enorme, porque rompió una racha de 18 partidos sin ganar y devolvió algo de fe al equipo de Manolo González. Pero ahora toca El Sadar, y ahí la historia reciente no invita precisamente a ir con una sonrisa demasiado confiada. Pamplona siempre ha sido una salida complicada para los pericos, y esta vez llega con la permanencia todavía sin cerrar.
El balance global entre Osasuna y Espanyol en Primera
Sin separar si el partido se jugó en feudo navarro o perico, Osasuna y Espanyol se han enfrentado 77 veces en Primera División, con un balance de 26 victorias blanquiazules, 19 empates y 32 derrotas. Los pericos han marcado 78 goles, una media de 1,01 por partido, y han recibido 96, a 1,25 por encuentro. Es decir, una historia bastante igualada, aunque con ligera ventaja rojilla en el total. El último precedente, eso sí, sonríe al Espanyol: el 1-0 de esta temporada en el RCDE Stadium, un resultado que ahora tiene mucho más valor porque mantiene a los de Manolo por delante en el duelo particular antes de la vuelta en El Sadar. Ese 1-0 no fue solo una victoria de la primera vuelta; ahora puede pesar muchísimo en las cuentas finales.
En Segunda también hubo dos precedentes
En Segunda División, el cruce tiene mucha menos historia: solo dos precedentes. Uno fue una victoria del Espanyol por 4-0 en Sarrià en 1970, y el otro acabó en empate en El Sadar. Son datos de otra época, claro, con otro fútbol y otro mundo alrededor, pero también forman parte de esa pequeña hemeroteca que siempre aparece cuando llega un partido así. El domingo no se juega con aquellos recuerdos, pero cada precedente ayuda a entender que este duelo viene de lejos.
El Sadar, una plaza muy dura para el Espanyol
En feudo navarro y en Primera, ambos equipos han jugado 38 partidos. Con los datos recopilados, el balance perico queda en 9 victorias, 7 empates y 22 derrotas, porque la cifra de 32 derrotas que aparece en algunos listados no cuadra con esos 38 encuentros. El Espanyol ha marcado allí 29 goles, a 0,76 por partido, y ha recibido 62, a 1,63 por encuentro. Vamos, que El Sadar no ha sido nunca una excursión cómoda. El dato más importante es claro: el Espanyol no gana en Pamplona en Primera desde 2016. Aquella vez fue un 1-2 con goles de Sergio León para Osasuna, y de Leo Baptistao y Gerard Moreno para los blanquiazules, con Quique Sánchez Flores y Enrique Martín en los banquillos.
Una racha reciente que avisa bastante
El Espanyol solo ha ganado en Pamplona uno de sus últimos nueve partidos ante Osasuna, con cuatro empates en los últimos siete y 12 derrotas en los últimos 24. En LaLiga, los pericos no han ganado ninguno de sus últimos cuatro partidos como visitantes ante Osasuna, con un empate y tres derrotas, y lo peor es que se quedaron sin marcar en todos ellos. Antes de esa mala serie, habían ganado en dos de sus tres salidas anteriores ante los navarros. El problema es que ahora el recuerdo bueno queda ya bastante lejos, y el presente exige romper una dinámica muy pesada.
El Espanyol se ha quedado demasiadas veces sin marcar en Pamplona
Desde la temporada 2008-09, el Espanyol se ha quedado sin anotar en nueve partidos como visitante ante Osasuna en LaLiga. Solo le ha pasado más veces en ese periodo ante Real Madrid, con 11, y Barcelona, con 10. Este dato duele un poco, porque habla de una dificultad muy concreta: al Espanyol le cuesta una barbaridad hacer gol en El Sadar. Y justo ahora, en un partido que puede cerrar la permanencia, quedarse otra vez a cero sería jugar con fuego. Manolo González necesitará un equipo sólido atrás, sí, pero también algo de colmillo arriba.
Osasuna llega tocado tras tres derrotas seguidas
Osasuna llega a este partido como duodécimo con 42 puntos, solo tres por encima del descenso y después de perder 2-1 en casa ante el Atlético de Madrid. Ese tropiezo fue su tercera derrota consecutiva en LaLiga, y los rojillos no encadenan cuatro o más derrotas en la competición desde mayo de 2024, cuando enlazaron cuatro. No es un dato menor, porque habla de un equipo que se ha metido en problemas justo cuando debía cerrar el curso con algo más de calma. Osasuna juega en casa y El Sadar empuja, pero también llega con una mochila importante de nervios.
El Espanyol rompió la mala racha, pero sigue flojo lejos de casa
El Espanyol, por su parte, llega tras ganar 2-0 al Athletic Club, una victoria que cortó una racha de 18 partidos sin ganar y que le deja en la 14ª posición con 42 puntos. El golpe anímico fue enorme, porque el equipo necesitaba ganar como fuera. Pero fuera de casa la película sigue siendo complicada: los pericos tienen actualmente la peor racha activa de LaLiga sin ganar a domicilio, con 10 partidos seguidos fuera sin victoria, repartidos en tres empates y siete derrotas. Si no ganan en Pamplona, igualarán la peor racha sin triunfo fuera con Manolo González como entrenador, que fueron sus primeros 11 desplazamientos en Primera, con dos empates y nueve derrotas. El Sadar es una oportunidad para cerrar la permanencia y, de paso, romper otra losa.
Osasuna puede sufrir un doble golpe histórico ante el Espanyol
Osasuna perdió el partido de la primera vuelta contra el Espanyol por 1-0, después de no haber perdido ninguno de los ocho duelos anteriores ante los pericos en LaLiga, con cuatro victorias y cuatro empates. Si vuelve a caer este domingo, sería la quinta vez en su historia que pierde los dos partidos de una misma temporada liguera ante el Espanyol, y la segunda en el siglo XXI tras la campaña 2016-17. Para el Espanyol sería un dato precioso: ganar los dos duelos directos justo en un curso de sufrimiento y dejar la permanencia prácticamente cerrada. Para Osasuna, en cambio, sería un golpe muy duro.
El dato físico: Osasuna domina mucho más el juego aéreo
Hay un dato que explica bastante bien qué tipo de partido puede aparecer en El Sadar: los duelos aéreos. Osasuna tiene un 53,3% de duelos aéreos ganados esta temporada en LaLiga, solo por detrás de Barcelona, Real Madrid y Atlético de Madrid, que superan esa cifra. El Espanyol, en cambio, está en el 47,9%, y solo el Athletic Club tiene un porcentaje peor en la competición, con un 46,75%. Traducido al campo: centros laterales, balones largos, segundas jugadas y mucha concentración. Si el Espanyol concede demasiado en ese terreno, el partido puede volverse feo muy rápido.
Budimir, la gran amenaza rojilla
El nombre propio de Osasuna es Ante Budimir. El delantero es el máximo goleador rojillo con 17 goles, la tercera cifra más alta de LaLiga 2025-26, y siete de esos tantos sirvieron para abrir el marcador. Ha marcado en el 39% de los partidos de Liga de Osasuna esta temporada, y en casa ese porcentaje sube hasta el 50%. Por si fuera poco, Budimir ha marcado en cuatro de sus nueve partidos ante el Espanyol en LaLiga, con cuatro goles, incluido un tanto en cada una de las dos últimas visitas pericas a El Sadar. Vamos, que si hay un jugador al que el Espanyol debe vigilar sin pestañear, es él.
Raúl García de Haro llega en su mejor curso en Primera
Otro nombre a tener en cuenta es Raúl García de Haro, que ha participado en ocho goles en 34 partidos con Osasuna en LaLiga 2025-26, su mejor cifra en una campaña en Primera. Llega, además, con tres participaciones de gol en sus últimos cuatro encuentros, con dos goles y una asistencia. No tiene el foco mediático de Budimir, pero está apareciendo en el momento importante. Y en este tipo de partidos, muchas veces decide el que llega un poco por detrás del gran nombre.
Kike García ya sabe lo que es hacer daño en El Sadar
En clave perica, una curiosidad bonita mira a Kike García. El delantero del Espanyol solo ha anotado más de un gol en un partido como visitante en LaLiga en tres ocasiones, y una de ellas fue precisamente ante Osasuna, en diciembre de 2024, cuando marcó dos goles como jugador del Alavés. Ahora llega reforzado tras sentenciar ante el Athletic con el 2-0 en el descuento. Si Manolo necesita área, oficio y mala idea futbolística en los minutos calientes, Kike es uno de esos perfiles que pueden tener mucho sentido.
Lisci no ha ganado nunca al Espanyol
Otro dato curioso está en el banquillo. Alessio Lisci, entrenador de Osasuna, ha dirigido cinco partidos en todas las competiciones ante el Espanyol y no ha ganado ninguno: un empate y cuatro derrotas. Es su cifra más alta de enfrentamientos ante un mismo rival sin lograr ningún triunfo. Este tipo de datos no ganan partidos, ya lo sabemos, pero cuando llega una final de permanencia todo suma al relato. Lisci tiene una cuenta pendiente con el Espanyol, y el Espanyol tiene una oportunidad enorme de mantenerla abierta.
Las rachas históricas del Espanyol en Pamplona
El balance histórico del Espanyol en Pamplona deja algunos datos de racha bastante claros. Su mejor serie de victorias allí fue de tres partidos entre 1992 y 2001. La peor racha sin ganar llegó a los 15 partidos entre 1956 y 1991, una barbaridad que explica lo poco amable que ha sido este campo durante muchos años. Y la peor serie de derrotas fue de cuatro partidos entre 2009 y 2012. En total, el Espanyol ha perdido el 58% de sus partidos en feudo navarro, ha marcado en el 39% de ellos, 15 encuentros, y ha encajado en el 82%, 31 partidos. La historia dice que El Sadar aprieta; la clasificación dice que el Espanyol no puede encogerse.
Un partido para romper tendencias y cerrar el miedo
Todos los datos llevan al mismo sitio: El Sadar es una plaza dura, Osasuna tiene amenazas claras y el Espanyol llega con una deuda enorme fuera de casa. Pero también llega con algo que no tenía hace una semana: una victoria reciente, un vestuario algo más ligero y la opción de dejar la permanencia encarrilada, o incluso cerrada si gana. Este Osasuna – Espanyol no va solo de precedentes, porcentajes o curiosidades; va de saber competir cuando la tabla aprieta. Y si los pericos consiguen hacer en Pamplona lo que no hacen en Primera desde 2016, el espanyolismo podrá mirar la última jornada de una forma muy distinta.







