El Espanyol visita este domingo a Osasuna en El Sadar con una de esas alineaciones que no se hacen solo pensando en el rival, sino también en la clasificación, las tarjetas, el estado emocional del equipo y la última jornada que todavía queda por delante. Los de Manolo González llegan con 42 puntos, los mismos que el conjunto rojillo, y con la posibilidad de certificar la permanencia si ganan en Pamplona. También podría valer un empate si acompañan otros resultados, pero ya sabemos cómo va esto: cuando uno empieza a depender de terceros, el domingo se hace larguísimo. El triunfo ante el Athletic cambió el ánimo del Espanyol, pero no ha cerrado la faena. Y ahora toca decidir si se pone toda la carne en la parrilla o si se guarda alguna pieza pensando en la Real Sociedad.

Repetir el once del Athletic o tocar algo: la primera gran duda
El 2-0 ante el Athletic rompió cinco meses sin ganar y dejó una sensación muy clara: por fin el Espanyol encontró un camino. No fue un partido perfecto, porque hubo sufrimiento, palos del rival y momentos de miedo, pero sí fue una noche de carácter, banquillo y supervivencia. Por eso la primera pregunta es bastante lógica: ¿repetirá Manolo González el once que le dio la primera victoria de 2026? La tentación está ahí, porque cuando algo funciona después de tanto tiempo, tocarlo demasiado da respeto. Pero El Sadar no es Cornellà, Osasuna no llega de paseo y la amenaza de las amarillas puede condicionar más de una decisión. Manolo tiene que elegir entre continuidad, prudencia y necesidad. Vaya mezcla.
La alerta amarilla mete mucho ruido en la previa
El Espanyol llega a Pamplona con una amenaza seria por acumulación de tarjetas. Hasta cinco jugadores están apercibidos y se perderían la última jornada ante la Real Sociedad si ven amarilla en El Sadar: Omar El Hilali, Carlos Romero, Pol Lozano, Edu Expósito y Cyril Ngonge. Cuatro de ellos son piezas muy importantes en los planes de Manolo, y el caso de Ngonge queda algo en el aire por sus problemas físicos, ya que el técnico explicó que tiene un edema en la rodilla. La situación no es menor. Si el Espanyol no gana en Pamplona y encima pierde a dos o tres jugadores clave para la última jornada, el susto puede crecer muchísimo. La permanencia puede cerrarse este domingo, sí, pero también puede complicarse si el partido sale torcido y las tarjetas hacen de las suyas.
Omar y Carlos Romero, dos laterales que no conviene perder
Dentro de esa lista de apercibidos, los casos de Omar El Hilali y Carlos Romero son especialmente delicados. Romero jugó infiltrado ante el Athletic para poder estar disponible, un detalle que ya explica bastante bien cómo llega el equipo a este tramo final: con el cuerpo al límite y la necesidad por encima de todo. El de Torrent es el segundo jugador de campo con más minutos del Espanyol esta temporada, con 3.015’, solo por detrás de Lele Cabrera, que suma 3.150’. Omar, por su parte, es el tercero, con 2.817’. Vamos, que no hablamos de piezas secundarias. Si cualquiera de los dos cae sancionado para la Real Sociedad, el problema sería gordo, porque sus relevos naturales no dan la misma seguridad.

Salinas y Rubén, los recambios que explican parte del miedo
La preocupación por los laterales se entiende mejor cuando se mira el banquillo. Si no está Omar, Rubén Sánchez puede ser una alternativa, pero últimamente se le ha visto más como extremo que como lateral. Si falta Carlos Romero, aparece la opción de José Salinas, muy señalado tras lo ocurrido en el Sánchez-Pizjuán. No es una cuestión de cargar contra nadie, sino de realidad competitiva. En un final de Liga con la permanencia en juego, las soluciones de emergencia se miran con lupa. Por eso Manolo debe pedir a Omar y Romero un partido fuerte, pero limpio; intenso, pero sin una amarilla tonta que pueda dejar al equipo cojo justo en el último día.
Calero vuelve y apunta a recuperar sitio junto a Cabrera
En defensa también hay debate con el regreso de Fernando Calero, que vuelve tras sanción. Algunos aficionados abogan por mantener a Clemens Riedel, más aún después de formar parte del equipo que ganó al Athletic, pero la lógica apunta a que Calero debería recuperar su sitio junto a Lele Cabrera. El alemán tiene defensores, claro, por físico, edad y margen, pero también ha dejado acciones de falta de contundencia que en Pamplona pueden salir carísimas. Osasuna va a cargar el área, va a buscar duelos, centros laterales y segundas jugadas. En un partido así, la experiencia de Calero puede pesar más que la inercia de Riedel. No parece día para demasiados experimentos atrás.

Pol Lozano y Edu Expósito, el motor también está en alerta
El centro del campo tiene otra capa de tensión. Pol Lozano y Edu Expósito están apercibidos, y los dos tienen peso en el juego perico. Pol da equilibrio, orden y esa sensación de sostén que el equipo necesita cuando el partido se rompe. Edu, cuando está fino, aporta pausa, pase y llegada. Es verdad que Manolo tiene alternativas como Charles Pickel y, sobre todo, Ramon Terrats, que viene de participar en el segundo gol ante el Athletic y ha ido ganando importancia. Pero perder a Pol o Edu para una posible final ante la Real no sería poca cosa. La duda es si Manolo se atreve a reservar a alguno o si entiende que el partido que hay que ganar es el de Pamplona, no el de dentro de una semana.

Dolan vuelve, pero sus números no le dan el puesto regalado
También vuelve Dolan tras sanción, y ahí aparece otra decisión interesante. Durante buena parte de la temporada ha tenido mucho peso, pero su producción ofensiva no ha terminado de justificar del todo ese protagonismo -dos goles y cuatro asistencias-. Su regreso abre la puerta a tocar la banda, aunque no está claro que Manolo quiera mover demasiado una estructura que funcionó ante el Athletic. Rubén Sánchez dejó cosas positivas, Antoniu Roca también ha tenido momentos de energía aunque no acaba de generar consenso en la grada, y el equipo necesita correr, apretar y tener salida. Dolan puede ser útil, pero no parece que vuelva con el cartel de titular indiscutible. En El Sadar, cada elección por fuera dirá mucho sobre si el Espanyol quiere atacar desde el inicio o protegerse más.
Pere Milla, el que siempre aparece cuando todo quema
Y luego está Pere Milla, claro. El hombre de los momentos importantes. El jugador que marcó el 1-0 ante el Athletic cuando el partido empezaba a ponerse espeso y el RCDE Stadium ya necesitaba un grito como fuera. AS está muy acertado hoy cuando lo bautiza como el “Señor Lobo del Espanyol”, porque aparece justo cuando hay un problema gordo. Lo hizo en el ascenso de la 2023-24, asistiendo a Puado. Lo hizo el curso pasado ante Las Palmas para certificar la permanencia. Y lo ha vuelto a hacer ahora, ante el Athletic, para abrir el camino del primer triunfo perico en 2026. Con siete goles, es junto a Kike García el pichichi del Espanyol en Liga. Y eso, en un equipo con tantos problemas de gol, no se puede ignorar.

¿Titularidad para Pere o bala desde el banquillo?
La gran pregunta es si Pere Milla debe salir de inicio o si Manolo lo guarda como revulsivo. Ante el Athletic funcionó perfecto desde el banquillo: entró, atacó el espacio, encontró el área y marcó. A sus 33 años, tiene esa mezcla de experiencia, intuición y mala leche futbolística que a veces luce más cuando el partido ya está roto o cuando el rival empieza a cansarse. Pero también es verdad que, si alguien viene de marcar un gol decisivo, lo normal es que pida sitio. Manolo debe decidir si premia el momento de Pere o si lo reserva para volver a soltarlo cuando el partido pida colmillo. Y con Pere, muchas veces, el cuándo importa casi tanto como el dónde.
Roberto trabaja mucho, pero Kike García aprieta por el gol
Arriba también hay debate. Roberto ha sido un delantero muy trabajador, generoso en la presión y útil para pelear con centrales, pero sigue negado de cara a portería. Y en un partido de permanencia, eso pesa. El Espanyol no está para perdonar demasiado. Al otro lado aparece Kike García, que entró ante el Athletic y marcó el 2-0 en el descuento, un golazo que dio tranquilidad, soltó al estadio y puso punto final a una noche de nervios. Roberto ofrece desgaste; Kike ofrece oficio y gol. La elección depende de lo que quiera Manolo: empezar con un delantero que trabaje mucho para que otros lleguen, o apostar por uno que quizá no corra tanto, pero que sabe vivir en el área.

Una posible alineación del Espanyol en El Sadar
Con todo eso encima de la mesa, el once más probable podría parecerse bastante al del Athletic, con algún retoque por los regresos tras sanción. Dmitrović apunta a seguir en portería. En defensa, lo normal sería ver a Omar El Hilali, Calero, Cabrera y Carlos Romero, aunque Riedel mantiene alguna opción si Manolo apuesta por la continuidad. En el centro del campo, Pol Lozano y Edu Expósito parten con ventaja, siempre con Terrats y Pickel atentos por si el técnico decide proteger alguna tarjeta o meter más músculo. Por delante, podrían aparecer Rubén Sánchez, Antoniu Roca y Pere Milla o Dolan, con la gran duda de si Manolo premia a Pere o lo deja como arma para el segundo tiempo. En punta, Roberto y Kike García pelean por un sitio que puede tener mucho peso.
El dilema final: ganar ahora o protegerse por si toca sufrir después
El partido ante Osasuna obliga al Espanyol a una decisión mental antes incluso que táctica. Si sale a especular, puede meterse en un lío. Si sale a ganar y lo consigue, firma la permanencia y se olvida de tarjetas, cálculos y sustos. Pero si se lanza demasiado y pierde piezas para la Real, el último partido puede volverse dramático. Ese es el equilibrio que debe encontrar Manolo González: competir como si El Sadar fuese la última final, pero sin perder la cabeza en cada duelo. El Espanyol viene de ganar, viene con otra energía y tiene una oportunidad enorme. Ahora falta que el once elegido esté a la altura de una tarde que puede cerrar el sufrimiento de una vez.
Datos: Mundo Deportivo/AS







