Un mensaje al primer equipo desde el ADN perico: Javi Chica pide unión al espanyolismo tras salvar al Juvenil B recordando que “dependemos de nosotros”

13 de mayo de 2026

Javi Chica ha pasado por los micrófonos de Pericos en Radio Marca en un momento muy especial para él. El exjugador blanquiazul, uno de esos perfiles que la gente identifica rápido con la casa, ha conseguido salvar al Juvenil B del Espanyol después de un tramo final tremendo, con 13 puntos de 15 posibles. Una reacción de las que no salen solas, porque cuando un equipo joven está abajo y ve el precipicio cerca, no basta con poner cuatro conceptos tácticos en una pizarra. Hay que tocar cabeza, orgullo y confianza. Y Chica, que conoce la Dani Jarque como quien conoce el pasillo de su casa, aceptó el reto sin marear la perdiz.

“El club me pide ayuda, y no lo dudé ni un momento”

Chica explicó cómo se produjo su regreso y por qué no necesitó pensarlo demasiado: “La verdad que ha sido un trabajo duro, pero bueno, ha salido bien. A mí, cuando el club se pone en contacto conmigo, me pide ayuda, reconoce que no es el sitio donde debería estar, pero me pide ayuda por la experiencia, por conocer la casa, por el bagaje que tengo también en esa categoría, y no lo dudo ni un segundo. Al final, siempre me he sentido un hombre de club, un hombre que estaba adentro para ayudar, y bueno, pues así ha sido, estando fuera también. Nunca pensé que pasaría tan pronto, y en una situación tan rara, como ver al juvenil B en las primeras vueltas, pues quizá que sufra más, siendo tan jóvenes, pero la segunda es levantar el vuelo. En este caso, pues bueno, por H o por B, pues estaban abajo. El club me pide ayuda, y no lo dudé ni un momento”. Ahí está bastante resumido el personaje. No se pone medallas raras. Habla de ayudar, de conocer la casa y de ponerse al servicio del club. Y en un Espanyol tan necesitado de gente que entienda lo que significa el escudo, eso no es poca cosa.

Chica admite que respetó su salida, aunque no la entendió

Cuando se le recordó que nunca ha tenido un “no” para el Espanyol, Chica fue sincero. Volver quería volver, claro, pero también dejó caer que su salida anterior le dolió y le hizo pensar: “Sí, bueno, al final, sobre todo que te valoren. Yo creo que el trabajo que hice estos seis años atrás había sido bueno. Mirando el resultado, creo que también había sido bueno, pero bueno, pues cuando a veces se valoran cosas, pues se dejan de valorar algunos aspectos y demás, y por lo que fuera, pues bueno, se decidió que no tenía que seguir. Lo respeté, aunque no lo entendía, pero bueno, también me dio tiempo para pensar, reflexionar, seguir formándome, y bueno, pues bueno, por suerte he podido volver y hacerlo de esta manera, que para mí era un reto, ¿no? Me daba igual la categoría, sino era algo muy complicado, y tenía como reto personal ver hasta dónde podía dar esos conocimientos, y ese saber convencer a unos jugadores, que aunque jóvenes son jugadores, son personas, y también mentalmente pues estaban sufriendo”. Es una respuesta muy de vestuario y muy de fútbol base. Porque sí, hablamos de juveniles, pero también de chicos que sienten presión, que se bloquean, que se vienen abajo. Y ahí un entrenador no solo entrena. También sostiene.

Un mensaje al primer equipo desde el ADN perico

La conversación también giró hacia el primer equipo del Espanyol, que vive un final de temporada de esos que te dejan el estómago cerrado. Chica, que ha jugado partidos grandes y también ha pasado por momentos de ansiedad con la camiseta blanquiazul, quiso explicar su llamamiento a la afición después del golpe de Sevilla. Y lo hizo desde un lugar muy claro: no como trabajador, sino como perico: “Es verdad que no está saliendo como todos queremos. El otro día recibí algún mensaje, ¿no?, que me decía que no podíamos pedirle tanto a la afición, y yo le dije que yo no era jugador, yo era aficionado. Y como aficionado, que cada vez que puedo cojo a mi familia y vamos a ver el partido y animamos lo máximo posible, pues yo hago un llamamiento a la afición, pero como aficionado, no en este caso como trabajador del club o como el jugador, que puede tener más voz porque he sido o soy el jugador, sí, pero lo hago como aficionado, como creo que los jugadores en este caso nos necesitan, y nos necesitan como el día del Oviedo, como cuando estábamos peleando para entrar en el play-off y poder ascender a Primera división, donde era muy claro que los partidos, el equipo jugaba en el campo, pero en la grada teníamos un papel fundamental. Y yo creo que tenemos que dejar a un lado cualquier cosa, tontería, y llegar hasta el final y ser uno más empujando desde arriba”.

La grada como parte del partido: el ejemplo del día del Oviedo

Ese recuerdo del día del Oviedo no sale por casualidad. Aquel ambiente fue de los que empujan de verdad, de los que meten al rival atrás aunque no quieras. Chica pide algo parecido ahora, aunque el contexto sea distinto y el cansancio de la gente sea enorme. Porque el espanyolismo está tocado, sí. También cabreado. Y con motivos. Pero el mensaje de Chica va por otro lado: primero salvar al equipo, luego ya se harán cuentas y se pedirán explicaciones. Su idea es muy simple: si los jugadores están temblando, la grada no puede sumar más ruido negativo desde el minuto uno. Tiene que ser gasolina.

“Dependemos de nosotros”: Chica pide dejar de mirar tanto alrededor

El exjugador también habló de la situación clasificatoria, de esa calculadora que ya parece pegada a la mano de cada perico. Pero él insistió en no perder de vista lo principal al ser cuestionado por lo extraño que resulta, después de todo lo que hemos vivido esta temporada, que el equipo esté tan necesitado: “La verdad es que sí. Pero bueno, yo creo que hay que dejar de pensar en eso y pensar en que dependemos de nosotros. Creo que eso a día de hoy es lo más importante, que tenemos un partido mañana que es importantísimo, y que dependemos de nosotros. Dos partidos en casa, y por eso también un poco el mensaje. Al final somos nosotros, incluso yendo fuera a Pamplona, que he visto ya que hay mucha gente que va a viajar allí para animar al equipo. Pues bueno, es final de liga, hay que dar un plus más. Los jugadores en la primera vuelta lo dieron todo. A lo mejor están un poquito ya más cansados, ¿no? Pero tienen que sacar fuerza de donde no hay para sacar esto adelante”. La frase final es la que se queda. Sacar fuerza de donde no hay. Eso es exactamente lo que necesita ahora el Espanyol.

Monchi levanta el ánimo: ilusión por una figura de primer nivel

La llegada de Monchi como nuevo director general deportivo también apareció en la charla. Y Chica no escondió que la noticia le genera ilusión. No es para menos. El Espanyol llevaba tiempo necesitando una figura fuerte, reconocible, con peso y con experiencia real en la élite. Chica lo explicó así: “Bueno, al final hay que ver la trayectoria. Monchi ha sido el director deportivo durante muchos años del Sevilla, el Sevilla que nos ganó la Copa de la UEFA y ha conseguido mucho éxito ahí en Sevilla, con lo cual yo en el momento que sale la imagen ahí en el palco siento ilusión por si será verdad o será mentira. Y con la noticia pues ilusión de tener un director deportivo en el club de la talla de Monchi. Esperemos y deseemos que le vaya fenomenal, que sabemos la categoría, no va a ser este miércoles, pero lo antes posible y que todo empiece y de verdad pues veamos a un club que empieza a crecer”. Esa última idea es la que más conecta con el momento: crecer. Pero para crecer con calma, claro, primero toca no caerse.

Monchi no juega contra el Athletic, pero su presencia cambia el ambiente

Chica tiene claro que Monchi no va a marcar un gol este miércoles ni va a despejar un córner en el minuto 89. Pero su aparición sí puede cambiar algo en el ambiente. Porque cuando entra en escena alguien con su recorrido, el club transmite otra cosa. Orden, mando, proyecto. Y eso, en un vestuario que llega tocado, puede ayudar aunque sea un poco. No gana partidos por sí solo, pero puede levantar alguna cabeza. Y ahora mismo, cualquier cabeza levantada vale oro.

“Hay que sacarlo, es que no hay tu tía”

También se le preguntó si la historia del Espanyol, tan acostumbrada a finales raros y sufridos, puede influir de alguna manera en estos momentos. Chica no quiso ponerse demasiado romántico, pero sí dejó una frase muy de fútbol, directa y sin adornos: “Cada temporada es distinta, cada plantilla suele ser distinta al final de cada temporada y pasar estos momentos no es fácil a nivel mental. Es cierto que para el jugador es complicado, pero al final son profesionales y yo no me he puesto a mirar esto, pero probablemente más de uno haya vivido situaciones parecidas a las que estamos viendo ahora y al final cuesta más, pero hay que sacarlo, es que no hay tu tía”. Tal cual. No hay escapatoria. No hay teoría que valga. Hay que sacarlo.

La experiencia del Juvenil B también sirve como espejo

Chica viene de vivir una situación parecida, salvando al Juvenil B cuando el equipo estaba contra las cuerdas. Salvando las distancias, claro, hay un punto común: cuando dependes de ti, no puedes volverte loco mirando todos los marcadores. Lo explicó así: “Yo creo que lo he dicho antes, dependemos de nosotros mismos y he vivido una situación ahora mismo parecida, que no hacíamos más que mirar cuánto quedaban los equipos que teníamos detrás. Y dependemos de nosotros mismos, tenemos que aprovechar eso y que nosotros no somos los que tenemos que mirar qué hacen los de abajo, sino los de abajo mirar qué hacemos nosotros”. Ese mensaje es justo el que el primer equipo debería tatuarse esta semana. Que miren los demás. El Espanyol tiene que ganar su partido.

Javi Chica, una voz de casa en un momento en que el Espanyol necesita calma

Lo de Javi Chica no es solo la historia bonita de un entrenador que vuelve y salva a un juvenil. Es algo más. Es la voz de alguien que ha estado dentro, que ha sufrido desde el césped y que ahora también sufre como aficionado con su familia en la grada. Por eso sus palabras tienen otro peso. No suenan a discurso preparado. Suenan a perico intentando empujar en mitad del susto. El Espanyol vive una semana durísima, con la permanencia todavía en juego, pero también con señales de futuro como Monchi y con gente de la casa recordando algo básico: mientras dependa de uno mismo, hay que pelearlo hasta el final.