LA OPINIÓN DEL DÍA | Héctor García estalla antes del Espanyol – Athletic: “Ahora mismo veo imposible ganar un partido”

12 de mayo de 2026

La Opinión del día de La Grada Ràdio llegó esta vez con la intervención de Héctor García, que no se escondió ni un poquito a la hora de explicar cómo vive la previa del Espanyol – Athletic Club. Y la verdad es que su discurso fue duro, muy duro, de esos que salen más desde el enfado que desde la calma. Pero también sirve para entender bastante bien el estado de ánimo de una parte de la afición perica, que llega al partido de este miércoles con el cuerpo torcido, después de la derrota en Sevilla y con la permanencia otra vez convertida en una angustia enorme. El Espanyol está obligado a reaccionar, pero el problema es que mucha gente ya no encuentra demasiados motivos para creer.

“El de mañana es un partido terrible. Me da más miedo que el de Las Palmas hace un año”

Héctor arrancó directamente con el tono de quien ya viene quemado de casa: “Ya volvemos a estar aquí, antes de un partido fratricida donde jugamos la salvación, ¿quién te lo iba a decir? Cada año igual aquellos desgraciados nos hacen pasar lo mismo, pero, bueno, es lo que hay, estamos acostumbrados… El de mañana es un partido terrible. Me da más miedo que el de Las Palmas hace un año”. La comparación no es menor, porque aquel partido ante Las Palmas todavía está bastante fresco en la memoria perica. Y si este Athletic le da más miedo, es porque la dinámica actual del Espanyol pesa como una losa. No es solo la clasificación. Es la sensación de equipo bloqueado, sin victoria, sin aire y con la gente ya al borde del hartazgo.

Monchi aparece en el discurso, pero no como cortina de humo

La llegada de Monchi también salió en la intervención, aunque Héctor dejó claro que ahora mismo el foco no puede desviarse demasiado: “Y aquí nos han dejado esta panda, que ahora, para que no se hable de esto, han querido arreglarlo con el fichaje de Monchi, que de Monchi ya hablaremos, el amigo de los Biris, de los ultras, y que ha dejado al Sevilla cómo está. Ha sido un gran director deportivo, no lo dudo, en el pasado, pero no sé yo si ahora mismo es la solución, aunque sea un tío, porque, la verdad, está muy cotizado, pero, bueno, su comportamiento como persona no me ha gustado nunca, y, bueno, ya hablaremos más adelante”. Es una opinión muy crítica, desde luego, y seguramente no compartida por todo el mundo. Pero refleja una idea que sí circula: el fichaje de Monchi puede ilusionar a medio plazo, pero no tapa el incendio deportivo de ahora.

Sevilla rompió algo: “Ibas ganando, el Sevilla no estaba haciendo nada”

El punto que más le dolió a Héctor fue la derrota del pasado sábado en el Sánchez-Pizjuán. Lo explicó sin suavizar nada: “Ahora mismo nos hemos de centrar en esto que sinceramente lo veo muy cuesta arriba porque el Espanyol es un equipo que es incapaz de ganar un partido. Lo del otro día el Sevilla a mí me rompió, directamente, aquel partido fue directamente… ibas ganando, el Sevilla no estaba haciendo nada, no estaba haciendo nada el Sevilla, estaban cagados, no podían dar dos pases seguidos”. La frase resume una herida muy concreta. El Espanyol no perdió contra un rival que le pasó por encima desde el minuto uno. Perdió un partido que tenía encaminado. Y eso, para una afición que ya venía cansada, fue casi peor.

Críticas durísimas a la defensa y a los veteranos

En su análisis, Héctor fue especialmente duro con algunos nombres propios de la zaga, sobre todo con Leandro Cabrera y Fernando Calero. Sobre el capitán, afirmó: “Cabrera, yo lo llevo criticando hace siete años, pero, bueno, a la vista está, vosotros, el capitán, el capitán, mira lo que es Cabrera, eso es Cabrera, por sus lipotimias han perdido como 7 o 8 puntos”. También apuntó al modelo de plantilla y a la responsabilidad de haber sostenido el proyecto sobre jugadores marcados por descensos anteriores: “El señor Calero, yo lo llevo criticando… al señor Garagarza incluso cuando éramos quintos porque la plantilla es muy negligente. Que tú hayas tirado esta temporada en Cabrera y Calero, dos personajes fundamentales en los dos descensos pasados, y que van camino del tercero porque ahora mismo es muy complicado salvarnos, por dinámica, porque el fútbol es dinámica, y lo normal es que se vayan salvando a los que suben de abajo”. Es un discurso muy áspero, pero nace de una idea clara: el aficionado ya no compra según qué jerarquías dentro del vestuario.

El papel de la grada: animar aunque ya no se crea igual

Uno de los momentos más crudos llegó cuando habló del papel de la afición en el partido ante el Athletic. Héctor lo dijo con una mezcla de ironía y resignación: “El partido de mañana, ¿qué tenemos que hacer? ir a animar, ‘venga chavales’, lo de siempre, no va a depender de nosotros, es lo que hay, hacer el ridículo como siempre, a decirles que son muy buenos, que pueden, cuando realmente no creemos en ellos por lo que nos han hecho este año”. Aquí hay una contradicción muy perica, y muy humana también. La gente irá al campo, animará, empujará y hará lo que pueda. Pero por dentro muchos están tocados. La afición sabe que el equipo necesita apoyo, aunque una parte de ella ya no siente confianza real en lo que ve sobre el césped.

Manolo González, también en el centro de la crítica

La figura de Manolo González tampoco salió indemne. Héctor fue muy directo con el entrenador, al que ve completamente superado por la situación: “El entrenador está perdidísimo, el entrenador, yo directamente, el daño que le estás haciendo al Espanyol, Manolo, lo recordarás toda la vida, por no haber marchado cuando te tocaba. Los cambios del otro día, hacer entrar a Jofre, Salinas y compañía… borran todo lo bueno que has hecho, Manolo, lo del otro día”. La frase es muy dura, porque Manolo ha dado mucho al club y eso no debería olvidarse. Pero el fútbol, cuando se tuerce así, es cruel. El cariño ganado durante meses se está consumiendo a una velocidad tremenda por una racha que ya pesa demasiado.

“Ahora mismo veo imposible ganar un partido”

El cierre de la intervención fue el más pesimista. Héctor remató con una sensación que muchos pericos quizá no dirían tan alto, pero sí tienen rondando por dentro: “Y nada, lo que digo, mañana a hacer el ridículo, a seguir confiando en unos jugadores que detestemos la mayoría, y que nos han llevado a donde estamos otra vez, y que, desgraciadamente, creo yo, nos llevarán otra vez al pozo. Porque ahora mismo veo imposible ganar un partido, ojalá me equivoque, que me lo tenga que comer, pero ahora mismo estamos en la UVI que decía Lopera y si la solución es el León de San Fernando, mal vamos”. Ahí está todo: rabia, miedo, cansancio y una pequeña puerta abierta al “ojalá me equivoque”. Porque incluso el perico más enfadado quiere que el equipo le cierre la boca ganando.

Una opinión extrema, pero conectada con el momento del Espanyol

La intervención de Héctor García fue muy dura, incluso incómoda en algunos tramos. Y conviene decirlo así, porque no todo el espanyolismo tiene por qué compartir cada palabra ni cada forma. Pero sí ayuda a tomar la temperatura del momento. El Espanyol llega al partido ante el Athletic con la permanencia en juego, con 18 jornadas sin ganar, con la grada muy tocada y con la sensación de que el proyecto se ha desplomado en pocos meses. Monchi puede ser futuro, Manolo sigue en el banquillo y los jugadores todavía dependen de sí mismos; pero el presente, ahora mismo, es una bola de nervios.

El Athletic llega como una prueba de supervivencia

El partido ante el Athletic ya no es una cita más. Es una prueba de supervivencia. Para la plantilla, para Manolo y para una afición que está entre el deber de empujar y las ganas de explotar. Héctor García puso palabras a ese enfado, con un tono durísimo y sin maquillar casi nada. Ahora le toca al equipo responder donde de verdad cuenta. En el campo. Porque a estas alturas ya no sirven grandes discursos, ni promesas, ni presentaciones. El Espanyol necesita ganar un partido. Uno. Y parece mentira que algo tan simple se haya convertido en una montaña tan enorme.