Hoy en ‘La Grada Ràdio’ | Monchi sacude la previa del Sevilla – Espanyol y Bordalás aparece como opción si Manolo no sigue; Via lo deja claro: antes de hablar de futuro, toca salvarse

7 de mayo de 2026

La semana del Sevilla – Espanyol ya venía cargada de nervios, calculadora y ese miedo que el perico conoce demasiado bien. Pero el nombre de Monchi lo ha movido todo aún más. El posible preacuerdo del club blanquiazul, presidido por Alan Pace, con el exdirector deportivo del Sevilla para que lidere el área deportiva ha alterado la previa de un partido que, en realidad, debería estar centrado solo en una cosa: competir en el Sánchez-Pizjuán y acercar la permanencia. En La Grada Ràdio, Francesc Via ha querido poner algo de orden en medio del ruido. Sí, Monchi es un tema enorme. Sí, puede cambiar el futuro del Espanyol. Pero ahora mismo, antes de hablar de proyectos, cargos y fichajes, hay una urgencia bastante más simple: si el Espanyol no sigue en Primera, todo ese plan se cae o cambia por completo.

Francesc Via marca la prioridad: el sábado manda el césped

Via ha insistido en que el foco debe volver al partido ante el Sevilla. Y tiene todo el sentido. Faltan solo dos días para que el Espanyol se juegue buena parte de su futuro inmediato en Nervión, ante un rival directo que llega con el ánimo algo más alto tras ganar a la Real Sociedad. El equipo de Manolo González no gana en todo 2026, llega tocado, y la zona baja está tan apretada que cualquier resultado puede cambiar el ambiente de una semana a otra. El proyecto de Monchi puede ilusionar, pero la permanencia es la puerta de entrada a cualquier proyecto serio. Sin esa base, no hay dirección deportiva nueva que valga, ni inversión potente, ni planificación tranquila.

Monchi llegaría como director general deportivo dentro de un proyecto ambicioso

Aunque la prioridad sea Sevilla, el tema Monchi es imposible de esquivar. Según se ha tratado en el programa, la idea sería que el gaditano llegase con un cargo de mucho peso, más cercano al de director general deportivo del grupo que al de director deportivo clásico. No sería solo una figura para fichar jugadores, sino alguien llamado a ordenar una estructura más amplia, con influencia sobre el primer equipo, el filial y la planificación deportiva del grupo. Via ha explicado que a Monchi se le habría prometido un proyecto ambicioso, algo clave para entender por qué una figura de ese nivel puede ver con buenos ojos aterrizar en Cornellà-El Prat. No hablamos solo de nombre, sino de mando, presupuesto y recorrido.

La permanencia y el Sevilla, los dos grandes condicionantes

La operación, eso sí, tiene condiciones claras. La primera es evidente: el Espanyol debe salvarse. Todo lo demás depende de eso. La segunda tiene que ver con el Sevilla, club donde Monchi es una institución y que aparece como posible amenaza si se activa la vía de Sergio Ramos en el proceso de cambio de propiedad. Aun así, esa compra iría para largo, lo que ahora mismo podría jugar a favor del Espanyol. El calendario tiene su punto irónico: el futuro deportivo perico se mueve alrededor de Monchi justo en la semana en que el equipo visita el campo donde su figura es casi sagrada.

SPORT pone el nombre de Bordalás sobre la mesa si Manolo no sigue

Otro de los temas que ha agitado la actualidad es la información de SPORT, que sitúa a José Bordalás como una de las posibles opciones para el banquillo si Manolo González no continuase. La idea, dentro de esa hipotética nueva estructura encabezada por Monchi, tendría cierta lógica deportiva. Bordalás es un entrenador asociado a equipos competitivos, duros, ordenados y capaces de exprimir plantillas con recursos ajustados, algo que ya ha demostrado en el Getafe. Si el Espanyol quiere estabilidad en Primera y una identidad reconocible desde el primer día, Bordalás sería un perfil que encaja con esa necesidad de blindar la categoría.

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Manolo González no queda fuera del debate, pero su futuro dependerá del cierre de temporada

La posible llegada de Monchi no significa, al menos según lo explicado, que Manolo González esté automáticamente sentenciado. SPORT apunta que, si Monchi y su equipo aterrizan en el club, primero se hablaría con el actual entrenador. Manolo tiene a su favor el ascenso, la salvación de la pasada temporada y que el equipo aún está cerca de cumplir el objetivo. Pero también tiene encima una segunda vuelta muy mala, una racha de 17 partidos sin ganar y una parte del entorno que ya duda mucho de su capacidad para revertir la situación. El Sevilla – Espanyol puede pesar también en esa lectura: no solo por los puntos, sino por la imagen que dé el equipo en un momento límite.

El movimiento de Pace también busca credibilidad ante inversores

Via también ha puesto el foco en una lectura más empresarial. La llegada de Monchi tendría sentido para Alan Pace no solo desde el punto de vista deportivo, sino también de cara a los inversores con los que trabaja estas semanas. Un proyecto liderado por Monchi gana credibilidad. Es un nombre que vende seriedad, experiencia y capacidad para construir plantillas. Para la masa social perica, de entrada, también resulta atractivo, porque llega asociado a éxitos, mercado y estructura. Pace necesita que su proyecto empiece a parecer algo concreto, y Monchi sería una forma muy potente de decir que el Espanyol va en serio.

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La inversión prometida será clave si el proyecto se confirma

El nombre de Bordalás, si realmente está en la terna, también va unido a otra cuestión: la inversión. Un técnico de ese perfil puede asegurar competitividad, pero si el club quiere dar un salto real necesitará poner medios. SPORT habla de una inversión importante en fichajes y de un proyecto a tres o cuatro años. Eso suena bien, claro, pero el espanyolismo ya sabe que las palabras bonitas no ganan partidos ni arreglan plantillas solas. Para que el plan sea creíble, Monchi necesitaría margen real, dinero y capacidad de decisión. Si no, el riesgo sería vender un gran nombre para tapar problemas más profundos.

Un futuro ilusionante no puede tapar el presente: Sevilla es la primera final

La conclusión del programa ha sido bastante clara: el tema Monchi puede abrir una etapa ilusionante, pero el Espanyol no puede despistarse ni un segundo de lo que tiene delante. El sábado espera el Sevilla, en un partido que puede acercar mucho la permanencia o meter al equipo en una situación de muchísimo sufrimiento. Primero hay que salvarse; después ya se hablará de Monchi, de Bordalás, de inversión y de revolución deportiva. Ahora mismo, el futuro del Espanyol empieza por noventa minutos en el Sánchez-Pizjuán. Y eso, por mucho ruido que haya alrededor, no lo cambia ningún nombre.