LA OPINIÓN DEL DÍA | Marta Mendoza aparca el tema Monchi y exige reacción al Espanyol en Sevilla: «‘Hay que dejarse de tonterías’, en eso estoy de acuerdo, Carlos Romero»

7 de mayo de 2026

La participación de Marta Mendoza en La opinión del día de La Grada Ràdio ha sido de esas que no necesitan demasiada traducción, porque ha sonado a lo que ahora mismo sienten muchos pericos. Miedo, cansancio, rabia contenida y esa mezcla tan nuestra de querer creer mientras el cuerpo te pide prepararte para otro disgusto. Marta lo ha arrancado sin esconderse, con una frase que resume bastante bien la semana previa al partido del Sánchez-Pizjuán: “Buenos días, ¿qué tal? ¿Cómo estáis? Yo estoy cagada, no os lo negaré. En fin, no os voy a explicar mís cosas, pero supongo que tenéis vuestro tormento interior causado por este magnífico club que nos matará a todos. Nos matará a todos.” No es tremendismo gratuito. Es el Espanyol llegando a mayo sin ganar en 2026, con nueve equipos metidos en la pelea y con un partido ante el Sevilla que puede marcar media temporada. O más.

Pol Lozano, una pieza que Marta ve necesaria para sostener al equipo

La pregunta del día giraba alrededor del once ante el Sevilla, y Marta puso el foco en Pol Lozano, aunque admitiendo que ahora mismo casi nadie le convence del todo. “La pregunta del día, el once contra el Sevilla. Pol Lozano… tengo muchos dudas. A día de hoy me convence tan poca gente, pero pensando en el tipo de partido y en que tengo la sensación que a nivel defensivo estamos como estamos; a nivel atacante, una desesperación; y y una cosa que solía funcionar bastante, que era la media, creo que como mínimo intentemos que sea consistente.” Su razonamiento fue bastante claro: si atrás el equipo sufre y arriba está seco, al menos hay que intentar que el centro del campo tenga algo de orden, piernas y cabeza. En un partido de tanta presión, la media puede ser el sitio donde el Espanyol aguante o se rompa.

“Hay que dejarse de tonterías”: el mensaje que debe pasar de las palabras al césped

Marta fue directa al pedir la entrada de Pol y al señalar que el centro del campo será una zona decisiva en Nervión: “En este sentido, diría que en este partido contra el Sevilla tendría que entrar Pol. Creo que el centro del campo será muy, muy, muy, muy importante. Hay que dejarse de tonterías.” Y ahí enlazó con las palabras de Carlos Romero, que esta semana también habló claro desde el vestuario. “Carlos Romero dijo ayer, ‘hay que dejarse de tonterías’, en eso estoy de acuerdo, Carlos, hay que dejarse de tonterías o como lo quieras llamar. Por el amor de Dios. Por favor, que lo demuestren. Que lo demuestren. Que nos lo jugamos todo. Que nos lo jugamos todo.” La frase queda clavada porque es justo lo que pide la afición: menos explicación y más respuesta. Menos promesa y más meter la pierna en cada balón dividido. Menos discurso y más portería contraria.

Marta aparca el tema Monchi: ahora solo importa ganar

En un día en que el nombre de Monchi ha entrado con fuerza en la actualidad del Espanyol, Marta prefirió no meterse demasiado en ese jardín. Y tiene su lógica. El futuro deportivo del club importa, claro que importa, pero el presente está ardiendo. “No sé, no hay más. No me pronunciaré del tema de Monchi. Creo que ahora no. O sea, no es necesario, paso. Y ahora, sinceramente, lo que interesa es que ganemos un puñetero partido.” Lo dijo con esa mezcla de hartazgo y sentido común que ahora mismo comparte bastante gente. El Espanyol puede tener director deportivo nuevo, planes, nombres y proyectos, pero si no gana y no se salva, todo lo demás queda en una carpeta mucho más incómoda. La prioridad es una: sumar ya.

Una mala racha que ya entra en la historia por el lado más doloroso

Marta también puso palabras al tamaño del desastre deportivo que arrastra el equipo. Porque ya no es solo una mala dinámica. Es una racha que empieza a tener peso histórico y que está dejando al espanyolismo sin paciencia y casi sin aire. “A quien se le explique, estamos pasando a los anales de la historia por un desastre que es de unas dimensiones épicas. Nos hemos de levantar de una puñetera vez. Es que no queda otra y eso es solo ganar.” El Espanyol lleva demasiado tiempo repitiendo que el próximo partido será el punto de inflexión. Rayo, Levante, Betis, Madrid… y ahora Sevilla. Siempre parece que es ahora o nunca. Y esta vez, por clasificación y calendario, cuesta discutirlo.

Sevilla marca la temporada: nueve equipos, tres puntos y el miedo en el cuerpo

La opinión de Marta terminó aterrizando en el contexto de la permanencia, que es una auténtica locura. “Es que estamos de frente de… no sé. Es que lo llevo pensando muchos días y por bien que cada partido es el más importante, que tiene que ser el punto de inflexión, tiene que ser la final… Estamos de frente de una permanencia apretada no, lo siguiente. Ahora contaba nueve equipos implicados. Es que la diferencia que hay es de tres puntos. Es que es muy loco todo lo que hay. Por lo tanto, este partido, nos guste o no, marcará la temporada. Es así. Y no es tremendismo, es pura realidad.” No se puede explicar mucho mejor. El Espanyol no está solo en el lío, pero tampoco está lejos del fuego. Y cuando hay tantos equipos en tan poco margen, un partido directo como el del Sánchez-Pizjuán vale muchísimo en la cabeza de todos.

“He ido a Montserrat a poner un cirio”: el perico ya no sabe a qué agarrarse

El cierre fue muy Marta, muy perico y muy de esta semana: entre la broma, el drama y la superstición de quien ya no sabe qué más hacer para que el equipo gane. “Por lo tanto, o se gana o… No sé. Paso. Paso. La verdad. Así que nada. Por favor. Yo no sé qué encomendarme. He ido a Montserrat a poner un cirio, yo ya no sé qué hacer… Que ganemos este partido y que sea lo que Dios quiera porque si no… ¡Guau! Que nos pillen confesados”. Al final, debajo de todo eso hay una verdad bastante sencilla: el espanyolismo está agotado. Quiere creer, pero necesita motivos. Y esos motivos ya no pueden venir solo de una frase bonita. El sábado en Sevilla toca demostrarlo. Porque, como ha repetido Marta, el Espanyol se lo juega todo.