El Sevilla – Espanyol de este sábado en el Sánchez-Pizjuán no solo mide a dos equipos metidos hasta el cuello en la pelea por la permanencia. También pone frente a frente a dos entrenadores que llegan caminando sobre el alambre: Luis García Plaza, ahora al mando del Sevilla, y Manolo González, técnico de un Espanyol que ha pasado de mirar hacia arriba en la primera vuelta a vivir una segunda parte de temporada de auténtico sufrimiento. Los dos se juegan muchísimo. Ellos y sus equipos. García Plaza llegó a Nervión como remedio de urgencia tras el cese de Matías Almeyda, y aunque ahora en Sevilla muchos lo miran casi como un héroe después de la victoria ante la Real Sociedad, no hace tanto se publicaba que estuvo cerca de ser cesado de forma meteórica. El fútbol tiene estas cosas: una semana estás fuera y a la siguiente pareces el tipo que puede salvar el incendio.
Luis García Plaza, del rescate de emergencia al intento de salvación del Sevilla
El caso de Luis García Plaza tiene su punto curioso, porque no es precisamente un desconocido para el Espanyol. Su nombre arrastra recuerdos intensos para el espanyolismo desde aquellos duelos de Segunda con el Mallorca de Vicente Moreno enfrente, con ascenso de por medio, tensión en las ruedas de prensa y más de una frase que aún queda por ahí guardada en la memoria perica. Luego llegó su etapa en el Alavés, donde también vivió una salida complicada: fue destituido en diciembre de 2024 después de una mala racha de resultados, pese a que parte de la afición babazorra seguía apoyándole y el equipo ni siquiera había pisado puestos de descenso. Ahora, en Sevilla, vuelve a estar en una de esas misiones de supervivencia que no admiten demasiadas teorías bonitas. Ganar al Espanyol sería para él un golpe enorme en la clasificación y también una confirmación de que su llegada ha cambiado algo en Nervión.

Manolo González, de héroe perico a entrenador cuestionado
En el otro banquillo estará Manolo González, que también sabe lo que es vivir el fútbol a toda velocidad. Hace nada era el entrenador que había conseguido sostener al Espanyol, el que conectaba con una parte importante de la grada por su discurso directo y por esa imagen de técnico de carácter. Pero el fútbol no espera a nadie. La racha sin ganar en 2026, la caída de sensaciones y el miedo creciente al descenso han cambiado el clima alrededor suyo. Manolo ha pasado de héroe a entrenador discutido por una parte de la afición perica, no tanto por un partido concreto, sino por la sensación de que el equipo se ha quedado sin respuestas. Aun así, sigue ahí, con el reto más difícil delante: convencer al vestuario de que todavía puede levantarse cuando ya casi nadie fuera se atreve a hablar con tranquilidad.

El único precedente entre ambos lo decidió un Javi Puado inconmensurable
Hay un detalle que merece foco propio: la única vez que Luis García Plaza y Manolo González se enfrentaron, el partido lo decidió un Javi Puado enorme. Fue aquel Espanyol – Alavés que acabó con triunfo blanquiazul por 3-2, con un hat-trick de Puado que todavía gana valor visto lo que está pasando ahora. Porque el primer capitán, tan cuestionado en algunos momentos del inicio de curso por parte del entorno, se ha convertido en una ausencia gigantesca. Su lesión de larga duración le ha dejado fuera del césped en el tramo más delicado de la temporada, justo cuando el Espanyol más necesita gol, liderazgo y una voz que calme un poco el ruido. Aquella tarde Puado ganó el partido con fútbol; hoy solo puede intentar ayudar con la palabra. Y eso ya explica bastante bien el momento del equipo.

Puado hablará ante los medios pese a estar lesionado: una imagen poco habitual, pero necesaria
El hecho de que Javi Puado se siente hoy ante los micrófonos y la prensa, pese a estar de baja, no es un detalle menor. Es algo poco habitual, incluso extraño, porque lo normal sería que hablasen jugadores disponibles para el partido. Pero el Espanyol llega tan necesitado de mensajes potentes desde dentro que el club tira de su primer capitán aunque no pueda jugar en Sevilla. Primero fue Edu Expósito con su mensaje en redes. Después llegó Pol Lozano, con unas declaraciones enlatadas en las que asumió que esta era la semana más importante de la temporada. Y ahora le toca a Puado. No podrá atacar el área del Sánchez-Pizjuán, pero sí puede intentar atacar el miedo que se ha instalado alrededor del equipo. Que no es poco.
Dos técnicos, dos urgencias y un partido que puede cambiarlo todo
El sábado, cuando ruede el balón, todo este contexto quedará reducido a algo mucho más simple: competir, no fallar y sumar. Luis García Plaza, que presenta un balance bastante sólido como local en LaLiga ante el Espanyol -ha puntuado en cuatro de los cinco partidos que ha dirigido en casa frente al conjunto blanquiazul, con un registro de dos victorias y dos empates. Su única derrota llegó en abril de 2013, cuando entrenaba al Getafe y cayó por 0-2 ante el Espanyol- necesita que el Sevilla confirme la reacción y Manolo González necesita que el Espanyol vuelva a parecer un equipo capaz de salvarse por sí mismo. Los dos llegan con presión, con ruido alrededor y con mucho más que tres puntos en juego. Para el Sevilla, ganar sería adelantar o dejar contra las cuerdas a un rival directo. Para el Espanyol, vencer en Nervión sería casi cerrar el incendio y mirar los tres últimos partidos con otro cuerpo. El precedente entre ambos lo decidió Puado. Esta vez Puado no estará sobre el césped. Y ahí está una de las grandes preguntas: ¿quién asumirá ahora ese papel cuando el Espanyol más lo necesita?







