La tertulia mide el miedo del Espanyol antes de Sevilla; Chiquidatos pone números al problema; Leirós apunta a Alan Pace y reabre el melón Garagarza; Via explica la lógica empresarial de Pace, aunque no ve señales todavía

6 de mayo de 2026

La tertulia de hoy en La Grada Ràdio, bajo la dirección de Francesc Via, ha seguido con el Espanyol metido en esa semana que se hace larguísima antes de visitar al Sevilla en el Sánchez-Pizjuán. Esta vez han pasado por el programa Juan Antonio Casanova, JAC, Luis Leirós “Huracán Envidia”, Ricardo Martínez y Enric Monge, con una videollamada muy interesante a Juanma Muñoz, el gran “Chiquidatos”, que ha vuelto a poner números a una sensación que el perico ya tenía en la barriga: el equipo llega poco, marca menos y vive colgado de una calculadora que ya empieza a dar bastante miedo.

Luis Leirós pide una carta de Manolo González para volver a creer

En ese ambiente, Luis Leirós ha sido muy claro, mezclando dolor, ironía y esa sensación de estar esperando una señal que no acaba de llegar: “Todo funciona bien menos lo nuestro, el Espanyol, y también hay previsión de mejoría. Ayer llegaba el comunicado de Edu, lo único que no ha fallado es la afición, Edu. Me ha fallado la firma, ese ídolo o icono que es manolo, ¿por qué no haces una carta? Pues nada, con Manolo hasta el final… siempre he dicho que no vamos a bajar, pero lo que veo y me transmiten en el campo no me da. Miedo, mucho miedo, y quiero otro mensaje, quiero una carta de Manolo que nos convenza que vamos a salvarnos, aunque si nos salvamos no diré que no es salvador, porque no es salvador de nada, ha provocado mucha ilusión en la primera parte de la Liga aunque el juego no reflejaba los resultados, y ahora estoy no enfadado, dolido viendo que las cosas no salen. Manolo, haz una carta pública”. La frase resume bastante bien el clima actual: ya no se pide solo fútbol, se pide algo que agarre emocionalmente a la gente.

Ricardo Martínez señala a la directiva: el silencio también pesa

Ricardo Martínez ha recogido ese guante, pero ha llevado el foco hacia otro sitio: no tanto a Manolo, sino a quienes mandan. Porque una cosa es pedirle al entrenador que transmita, y otra olvidar que el club está viviendo un momento muy serio con una presencia institucional bastante escasa. Ricardo lo ha expresado con cansancio, casi como quien ya ha visto esta película demasiadas veces: “Cansado de la temporada, la pregunta es, ¿dónde está la directiva, JJ Watt, Alan Pace que hace unos meses se hacía fotos con la afición? Que salga a dar la cara, ha vuelto a pasar, quemarán a Manolo. Esa carta que pide Luis y es justo, la ha de hacer la directiva y en cambio el club no dice nada mientras anuncia cromos y camisetas. Y se quede Manolo o venga otro, lo acabaremos quemando”. Ahí hay una crítica de fondo que va más allá del resultado ante el Sevilla. El espanyolismo no solo quiere que el equipo se salve, quiere saber quién toma decisiones, quién explica el proyecto y quién da la cara cuando vienen curvas. Porque ahora mismo, entre comunicados de jugadores, rumores de dirección deportiva y silencio de despacho, la sensación es bastante rara. Como si el club estuviese en modo automático justo cuando más voz necesita.

Luis Leirós ironiza con Alan Pace y el miedo a otro mensaje vacío

El propio Luis Leirós remató el debate con una frase marca de la casa, de esas que suenan a broma pero llevan bastante mala leche dentro: “Si escribe Pace una carta será una esquela, mejor que no escriba nada”. Y claro, dicho así provoca una sonrisa amarga, pero también explica el punto de desconfianza que hay ahora mismo. La gente no quiere cualquier mensaje. No quiere una nota fría, ni cuatro líneas bonitas, ni una foto de compromiso. Quiere que alguien hable con verdad, que se note que entiende lo que se está jugando el Espanyol y que el club no está mirando la tormenta desde lejos. El problema del Espanyol ya no es solo deportivo: también es de conexión con su propia gente. Y cuando eso pasa en una semana como esta, antes de un duelo directo en Nervión, todo se nota más.

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Enric Monge se agarra al calendario y a un cambio profundo en verano

Entre tanto pesimismo, Enric Monge ha intentado poner algo de calma mirando el calendario con JAC y repasando los cruces de los rivales directos. No es que el panorama sea precioso, porque no lo es, pero sí hay un margen real si el Espanyol consigue rascar los puntos que necesita. Enric lo ha explicado desde una posición algo más optimista: “Estoy algo más animado tras ver con JAC el calendario y los cruces de otros equipos, confío que nos salvaremos y haremos un cambio radical de plantilla y cuerpo técnico la próxima temporada”. Es una idea que se repite mucho estos días: salvarse como sea y luego cambiar muchas cosas. Porque incluso logrando la permanencia, nadie dentro del espanyolismo puede mirar esta segunda vuelta y hacer como si no hubiese pasado nada. La salvación sería un alivio enorme, pero no debería tapar el desastre competitivo de estos meses.

JAC mira más a junio que a mayo: salvarse no puede ser el final del debate

Juan Antonio Casanova, JAC, también ha querido separar dos cosas: la preocupación inmediata y lo que viene después. Para él, perder contra el Real Madrid entraba dentro de lo posible, aunque molestase, y el triunfo del Sevilla ante la Real Sociedad complica el escenario. Aun así, ha recordado que otros equipos metidos en el lío tampoco han puntuado, lo que mantiene al Espanyol con vida y con opciones claras de permanencia. Su lectura ha sido directa: “Lo previsible era perder con el Madrid. Me molesta que el Sevilla ganase, pero hay muchos resultados de equipos implicados que no puntuaron, me preocupa menos el mes de mayo que el de junio, estoy seguro que no bajaremos y me preocupa lo de después tras la inacción de la directiva estos meses”. Y ahí está otra de las claves de la tertulia: el miedo a bajar existe, claro que existe, pero también empieza a aparecer otra pregunta incómoda. ¿Qué Espanyol se construirá si se salva? Porque seguir en Primera no puede ser solo cruzar la meta arrastrándose y volver a empezar igual.

Los Chiquidatos dejan claro el problema del Espanyol: menos pegada, mucho sufrimiento y Sevilla como partido bisagra; ha perdido eficacia justo cuando más la necesita

Los datos de Juanma Muñoz, conocido como “Chiquidatos” en redes, ayudan a poner números a una sensación que el espanyolismo lleva semanas viendo con sus propios ojos: al Espanyol le cuesta un mundo hacer gol. Y no es solo una frase de bar después de otro partido desesperante. Según apunta Chiquidatos, el equipo ha pasado de un 38% de tiros a puerta que acababan en gol en la pasada campaña a un 27% esta temporada. Ese bajón de 11 puntos es una barbaridad en un equipo que vive tantos partidos al límite, donde una ocasión clara puede cambiar media permanencia. El Espanyol no solo tira poco: cuando consigue ponerla entre los tres palos, tampoco castiga como antes.

La cosa se entiende todavía mejor mirando los últimos cinco partidos: 13 tiros a puerta y solo un gol. Eso deja una eficacia del 7%, una cifra muy pobre y que explica por qué el equipo se ha quedado tantas veces con cara de haber competido algo, sí, pero sin premio real. En la gráfica de tiros a favor y en contra también se ve esa montaña rusa: el Espanyol tiene picos sueltos de producción ofensiva, pero muchas jornadas se queda en cifras demasiado bajas, mientras los tiros recibidos aparecen con más continuidad y con algún pico muy feo, como ese tramo en el que el rival se dispara hasta los 10 o 12 remates. Vamos, que el equipo no está generando como para vivir tranquilo, ni defendiendo como para permitirse fallar tanto arriba.

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De la temporada pasada a esta: más balón, pero menos daño

La comparación entre las tablas de la 24/25 y la 25/26 deja otra lectura interesante. El Espanyol ha pasado de una posesión media del 39,61% a un 42,12%, y también ha subido en pases: de 327,71 a 346,41 por partido. En pases completados, el salto va de 255,16 a 273,15. Sobre el papel, parece una mejora. El equipo toca algo más, participa más en los partidos y no vive tan metido atrás como podía parecer en algunos momentos de la campaña anterior.

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Pero aquí viene el problema: ese pequeño crecimiento con balón no se ha traducido en más pegada. En la 24/25, el Espanyol era el equipo con menos tiros a favor de la tabla mostrada, con 2,74, pero también recibía muchos tiros en contra, 5,11. Esta temporada ha subido hasta los 4,03 tiros a favor, algo que debería ser una buena noticia, pero sigue recibiendo 5,09 en contra. Es decir, tira más, sí, pero continúa concediendo demasiado. Y si encima la eficacia baja, el resultado es el que estamos viendo: partidos largos, ansiedad, pocas alegrías y una clasificación que se va apretando hasta hacer daño.

La curva de puntos explica el frenazo: de soñar a mirar abajo

El gráfico de evolución entre el Espanyol y la línea de descenso es casi la foto anímica de la temporada. Durante muchas jornadas, el equipo perico fue claramente por encima, incluso con una diferencia bastante cómoda. El Espanyol llegó a estar en 33 y 34 puntos cuando la zona de descenso todavía se movía bastante más abajo, 18 puntos en el mejor momento. Ahí se entiende por qué durante la primera vuelta se llegó a hablar de otras cosas, incluso de mirar hacia arriba. Era normal. La clasificación invitaba a ello.

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Pero desde ahí el equipo se ha quedado prácticamente clavado. La línea naranja, la del Espanyol, avanza muy poco en el tramo final: 35, 36, 37, 37, 37, 38, 38, 38, 39, 39. Mientras tanto, la línea azul del descenso ha ido subiendo sin parar: 28, 29, 32, 34, 34, 36 en el tramo final que marca el gráfico. El Espanyol no se ha caído de golpe, pero se ha ido quedando quieto mientras los demás venían por detrás corriendo. Y eso, para el aficionado, casi desespera más, porque no es un hundimiento puntual: es una agonía por goteo.

El calendario deja una cuenta muy clara: 3 puntos de 12 para llegar a 42

La tabla de las últimas cuatro jornadas coloca al Espanyol con 39 puntos y este calendario: Sevilla fuera, Athletic en casa, Osasuna fuera y Real Sociedad en casa. La referencia que aparece es muy directa: para llegar a los famosos 42 puntos, el equipo necesita 3 de 12. Dicho así parece asumible, pero claro, luego miras la dinámica, la falta de gol y el estado mental del equipo, y ya no parece tan sencillo.

El partido de Sevilla aparece marcado en rojo porque es fuera de casa y porque el rival es directísimo. Luego llega el Athletic en el RCDE Stadium, salida a Osasuna y cierre ante la Real Sociedad. No es un paseo, ni mucho menos. El Espanyol tiene la salvación cerca en números, pero lejos en sensaciones. Y ahí está la trampa de este final: con una victoria puede casi cerrar el tema, pero sin ganar en Sevilla puede entrar en una semana de nervios muy seria, dependiendo de lo que hagan los demás.

El Sevilla, la amenaza más inmediata

Chiquidatos lo resume muy bien al apuntar que el Espanyol está ahora mismo muy a expensas del Sevilla. La tabla lo explica sola: el Sevilla aparece con 37 puntos y un calendario tremendo: Espanyol en casa, Villarreal fuera, Real Madrid en casa y Celta fuera. Para llegar a 42 necesitaría 5 puntos de 12, pero su primer partido es justo contra el Espanyol. Si gana, se mete de lleno en la pelea y podría adelantar al conjunto perico en la siguiente jornada. Es decir, el problema no es solo perder en Nervión. El problema es lo que puede abrirse después.

Por eso el Sevilla – Espanyol tiene pinta de partido bisagra. Si el Espanyol gana, se iría a 42 puntos, dejaría muy tocado al Sevilla y prácticamente podría mirar la permanencia con otro cuerpo. Si empata, mantiene distancia, pero seguiría sin cerrar nada. Y si pierde, el miedo se dispara. Ganar en Sevilla no solo serían tres puntos: sería cortar de raíz gran parte del incendio.

Valencia, Girona, Mallorca, Elche, Alavés y Levante: todos mirando la misma calculadora

La tabla final también muestra que no todo depende solo de Sevilla y Espanyol. El Valencia, con 39 puntos, necesita también 3 de 12 y tiene Athletic, Rayo, Real Sociedad y Barça. El Girona, con 38, necesita 4 de 12 y jugará contra Rayo, Real Sociedad, Atlético de Madrid y Elche. El Mallorca, también con 38, tiene Villarreal, Getafe, Levante y Oviedo. El Elche, con 38, se mide a Alavés, Betis, Getafe y Girona. Por debajo, el Alavés, con 36, necesita 6 de 12, y el Levante, con 33, tendría que sumar 9 de 12.

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En rojo, los equipos que tiene algo en juego

¿Qué quiere decir todo esto? Que la permanencia no está perdida ni mucho menos. El Espanyol sigue teniendo ventaja sobre varios rivales y necesita poco en términos matemáticos. Pero la clasificación no juega sola. Hay que hacer algo en el campo. La salvación está a una victoria, pero esa victoria lleva meses sin aparecer. Ese es el drama real.

Los datos no condenan al Espanyol, pero sí avisan de que no puede seguir igual

La lectura de los Chiquidatos no es apocalíptica, pero sí bastante seria. El Espanyol tiene margen, tiene 39 puntos y tiene un partido en Sevilla que puede ser media permanencia. Ahora bien, los números también enseñan la parte menos cómoda: el equipo ha perdido eficacia, llega poco, marca poquísimo y ha dejado que la zona baja se acerque demasiado. No es solo mala suerte. Hay un problema ofensivo claro y una fragilidad competitiva que se está notando cada semana.

El mensaje final es bastante simple: si el Espanyol gana en Sevilla, la película cambia muchísimo; si no lo hace, el final de Liga puede convertirse en un sufrimiento brutal. Y lo peor es que, viendo la dinámica, nadie puede sacar pecho ni vender tranquilidad. Quedan cuatro jornadas, quedan 12 puntos y queda una oportunidad enorme en el Sánchez-Pizjuán. Ahora ya no valen gráficos, excusas ni buenas intenciones. Toca meter una. Y ganar.

Chiquidatos confía en la salvación y JAC dibuja sus cuentas de la permanencia

Tras el repaso estadístico de Juanma Muñoz, “Chiquidatos”, que ha mostrado su confianza en que el Espanyol, club al que tiene mucho cariño, no acabe bajando, la tertulia ha entrado de lleno en la calculadora. JAC ha hecho sus cuentas y ve al Oviedo en Segunda, con el Levante también muy cerca del descenso, en parte por aquel empate que logró el Espanyol ante los granota gracias a Dmitrovic, y con una tercera plaza de descenso que, según su lectura, podría quedar entre Sevilla y Alavés. Para él, ganar en el Sánchez-Pizjuán sería un golpe enorme: no solo dejaría la salvación prácticamente a tocar, sino que permitiría afrontar los tres últimos partidos con menos urgencia y sin esa sensación de estar jugando cada balón con una piedra en el pecho. La victoria en Sevilla cambiaría el ánimo, la tabla y hasta la manera de respirar de todo el espanyolismo.

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Francesc Via teme un final agónico hasta la Real Sociedad

Francesc Via, en cambio, no lo ve tan rápido ni tan limpio. Su sensación es que el Espanyol tendrá que sufrir hasta el último partido, ese cierre ante la Real Sociedad que ya empieza a sonar demasiado peligroso para la salud mental del perico. Y claro, cuando se junta Espanyol, permanencia y Real Sociedad, la cabeza se va sola a aquella noche del gol de Coro, con todo el estadio viviendo entre el milagro y el infarto. Via no ha vendido tranquilidad porque no la siente. La salvación sigue posible, sí, pero el camino puede ser muy largo incluso quedando tan poco. El miedo es que el Espanyol llegue a la última jornada todavía con deberes, obligado a sobrevivir otra vez en una noche de esas que nadie olvida, pero que nadie quiere repetir.

Leirós y JAC bajan la cifra: quizá baste con 40 o 41 puntos

Metidos ya en harina, Luis Leirós “Huracán Envidia” ha sido muy claro con su cálculo: al Espanyol podrían bastarle dos puntos más, es decir, llegar a 41 puntos, aunque lo ha dicho con ese punto de realismo seco que ahora mismo acompaña a casi todo lo que se comenta del equipo: “no creo que vayamos a hacer mucho más”. No es una frase para poner en una pancarta motivacional, precisamente, pero quizá por eso suena tan conectada con el ambiente actual. JAC ha ido en la misma línea y cree que el primer equipo que se salve estará en torno a los 40 puntos, lo que encaja con la tesis de Leirós. La cuenta, por fría que parezca, deja al Espanyol con margen. Otra cosa son las sensaciones. Porque una cosa es necesitar poco y otra muy distinta es sentir que el equipo está capacitado para sumar incluso ese poco.

Monge mira los cruces, Via mira de reojo al Barça

Enric Monge ha insistido en una idea que puede ser clave: quedan muchos enfrentamientos directos entre equipos implicados, y eso puede ayudar al Espanyol si es capaz de no pegarse otro tiro en el pie. El calendario de los demás también aprieta, no solo el blanquiazul. Pero Via ha introducido un matiz con bastante veneno perico: sacaría al Alavés de la ecuación si llega apurado a un partido contra el Barça, porque no se fía nada de que el conjunto azulgrana ponga demasiada resistencia si una derrota suya ayuda a mandar al Espanyol a Segunda. El recuerdo de aquel día ante el Valladolid sigue ahí, como una cicatriz que no se va. En el espanyolismo hay cosas que no se olvidan, y cuando se habla de cuentas de permanencia, cada cruce se mira con lupa y con bastante mala leche.

Leirós carga contra el balón parado y pide volver al ABC de Manolo

La tertulia también ha bajado al césped, que al final es donde se está perdiendo la confianza. Leirós ha sido durísimo con las jugadas a balón parado y con la sensación de que el equipo se ha complicado demasiado la vida. “Ha salido antes el tema de las jugadas a balón parada, son de risa, son un clon de las del Arsenal, las tiramos todas al primer palo y los contrarios ya no se creen los gestos del lanzador. No estamos evolucionado en nada, hemos implementado demasiadas tácticas y deberíamos ir a lo sencillo, volver al Catón de Manolo, su ABC, y así conseguiremos cerrar un poco más, que no nos chuten tanto y no nos marquen esa burrada. Ya no se hacen centros laterales, y así es complicado meter goles porque lo que hacemos es colgar pelotas. No llegamos con pelota porque no tenemos jugadores de distribución, este equipo lo ha hecho el entrenador a su imagen y es lo que tenemos. Comienza a molestarme que Manolo diga ‘con lo que tenemos’ cuando los jugadores dicen que no vamos a ningún sitio con tantas tácticas, Manolos e ha creído que tiene un vestuario de súper cerebros”. La reflexión tiene bastante fondo: cuando un equipo está bloqueado, quizá no necesita más pizarra, sino menos ruido y cuatro ideas claras.

Sin Puado, el Espanyol pierde acciones que antes sí generaba

Ricardo Martínez ha conectado ese debate táctico con una ausencia que se nota una barbaridad: Javi Puado. Para Ricardo, ya no se ven determinadas jugadas porque falta el jugador que las provocaba, el que atacaba espacios, fijaba defensas y convertía un centro lateral en algo más que una pelota colgada al área. Lo resumió así: “Si hacen el centro tonto de siempre no hay nadie, Roberto viene de defender y no hay nadie en el área”. Via añadió un dato visual del último partido que ayuda a entender el problema: “El otro día a Roberto le centraron 5 pelotas y no cogió ninguna”. El Espanyol no solo está falto de gol, también está falto de mecanismos para que sus delanteros reciban algo limpio. Y si todo acaba en balones sin ventaja, lo normal es que el rival defienda cómodo y el perico se desespere en la grada.

Ricardo habla de un equipo muerto y Leirós rechaza refugiarse en los arbitrajes

El debate se ha calentado también alrededor del estado del equipo. Ricardo ha sido tajante: “El problema es que el equipo está muerto física y mentalmente, con los puntos rque nos han robado con los árbitros tendríamos ocho puntos más”. Es una frase que mezcla dos sensaciones muy presentes en el espanyolismo: el equipo llega muy tocado y, al mismo tiempo, hay una herida enorme con los arbitrajes de esta temporada. Pero Leirós no ha querido agarrarse a esa tabla de salvación. “No me valen los ‘y si’ y la excusa de los arbitrajes. Por cierto que Pere Milla tiene su historia en el vestuario también”, ha soltado, abriendo incluso otra línea de ruido interno que no invita precisamente al optimismo. La sensación final es incómoda: el Espanyol puede tener quejas legítimas, pero ahora mismo no puede vivir solo de ellas. Si el equipo no reacciona, ningún lamento arbitral va a meter el gol que falta.

Monge apunta al bloqueo mental y Sevilla vuelve a ser el partido clave

Monge ha puesto palabras a algo que se nota cada vez que el Espanyol encaja o falla una ocasión: “Si llevas una dinámica muy mala anímicamente comienzas a creer que no eres capaz de ganar”. Y ese es uno de los grandes peligros de este tramo final. No solo perder partidos, sino empezar a asumir que ganarlos es casi imposible. Aun así, tanto JAC como Monge han insistido en que el Sevilla tiene un calendario muy duro, lo que convierte el duelo del sábado en una oportunidad enorme. Puntuar en el Sánchez-Pizjuán dejaría tocado al equipo de Luis García Plaza y daría aire al Espanyol para afrontar lo que queda con otro pulso. Sevilla no garantiza la salvación, pero puede cambiarlo todo; perder allí, en cambio, metería al Espanyol en una película peligrosísima.

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La tertulia aterriza en el Pizjuán: miedo, necesidad y un partido que el Espanyol debería ganar

La tertulia de La Grada Ràdio ha entrado después en el terreno más directo: el partido del sábado en el Sánchez-Pizjuán. Y ahí no hay demasiadas florituras posibles. Luis Leirós “Huracán Envidia” lo ve muy cuesta arriba por el empuje que ha cogido el Sevilla con el cambio de entrenador y por el ambiente que habrá en Nervión: “Partido complicado. Pasará como con el Madrid, cerrarse atrás y si no nos marcan bien. El aliento, el cambio de mentalidad con el cambio de entrenador del Sevilla, hace que estén envalentonados y mucho me temo que no ganemos. Pero es un partido que deberíamos ganar”. Esa última frase pesa. Porque una cosa es reconocer que será difícil y otra aceptar que el Espanyol no pueda ganar ahí. JAC, algo más práctico, ha apuntado que el partido debería permitir más opciones ofensivas que el duelo ante el Real Madrid: “Será más fácil tener alguna que no contra el Madrid”. No es una promesa de fiesta, pero al menos sí una rendija por donde mirar el partido con un poco de esperanza.

Dmitrovic y Rubén, los nombres que sostienen algo de ilusión

En medio del miedo general, han aparecido dos nombres propios que ahora mismo levantan algo el ánimo: Dmitrovic y Rubén. Enric Monge ha tirado de intuición y de esa fe que a veces uno necesita aunque los datos no acompañen: “Va a darse la ley del ex, Dmitrovic lo va a parar todo y haremos un gol”. Ricardo Martínez, por su parte, ha sido muy claro al hablar del portero serbio como uno de los pocos jugadores que transmite carácter real dentro del campo: “Si hay un líder en la plantilla es Dmitrovic, es el único que se pone rojo y se cabrea, y mi ilusión es Rubén”. La frase explica bastante el momento del equipo: cuando faltan certezas, el perico se agarra a quien muestra algo distinto, a quien se enfada, corre, protesta, empuja o simplemente parece estar más vivo que el resto. En un vestuario tan tocado, cualquier gesto de energía ya parece medio plan.

Francesc Via ve a Rubén con la cabeza limpia y como extremo en Sevilla

Francesc Via también ha puesto el foco en Rubén, un futbolista que ha dejado buenas sensaciones porque juega sin ese peso mental que ahora arrastran muchos compañeros. Via lo ha explicado así: “Rubén tiene la cabeza limpia, no se complica ni se pierde en batallitas, además lo dará todo mientras le de el físico. Incluso me gustaría avanzar la posición de Romero y jugar con dos dobles bandas, aunque creo que no lo hará. Rubén va a jugar como extremo”. La idea tiene sentido dentro del estado actual del Espanyol: piernas frescas, menos miedo y más verticalidad. No se trata de convertir a Rubén en salvador de nada, porque sería injusto cargarle ese peso, pero sí de entender que puede aportar algo que ahora escasea. El Espanyol necesita futbolistas que no jueguen con el freno mental puesto. Y Rubén, por ahora, transmite justo eso.

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Omar El Hilali, Vinicius y una temporada lejos de su mejor nivel

La conversación derivó también hacia Omar El Hilali, que viene atravesando una temporada muy complicada. Via fue directo al valorar su momento y también el episodio con Vinicius Jr. en el partido ante el Real Madrid: “Omar no está bien y lleva toda la temporada así, tampoco me gustó que cabreara a Vini Jr que es jugador top 5 mundial”. No es una crítica pequeña, porque Omar venía siendo uno de esos jugadores que la afición miraba casi siempre con confianza. Pero este año no ha encontrado estabilidad, y en un tramo como este cualquier detalle se multiplica. El Espanyol necesita competir con carácter, sí, pero también con cabeza. En partidos de permanencia, una batalla mal escogida puede costar carísima.

Leirós reivindica lo que contagia Rubén y detecta falta de liderazgo

Leirós volvió sobre Rubén para explicar algo que va más allá de lo táctico: el efecto contagio. “Lo bueno que tiene Rubén es que involucra al resto, cuando ven a un compañero corriendo. Un jugador al que ves entrega ayuda a un equipo al que falta un líder. Que por cierto al líder del equipo lo vi más callado de lo normal”. Ahí está una de las grandes heridas del Espanyol actual. No es solo la falta de gol, ni la mala racha, ni las dudas del banquillo. Es la sensación de que faltan voces, gestos y jugadores capaces de ordenar emocionalmente al equipo cuando todo se tuerce. Un chaval que corre puede no resolver un partido por sí solo, pero puede mover algo dentro de los demás. Y ahora mismo el Espanyol necesita precisamente eso: que alguien encienda la mecha.

Manolo González, entre la confianza propia y el peso de 17 partidos sin ganar

Sobre Manolo González, Via dejó una reflexión bastante medida. No lo dibujó como alguien rendido, pero sí como un entrenador metido en una situación que pesa una barbaridad: “17 partidos sin ganar pesan a cualquiera. ¿Que qué piensa Manolo? Yo creo que se ve capacitado, otra cosa es que se sienta sobrepasado por la situación. También digo que de momento no le han abroncado públicamente en el estadio”. Ese último matiz no es menor. El espanyolismo está muy preocupado, incluso enfadado, pero el estadio no ha roto del todo con Manolo. Leirós lo reconoció con sorpresa: “Es cierto que lo recibieron con aplausos, es caso de estudio. También digo que ya está bien de hablar de calidad de plantilla, es la que ha elegido Manolo junto al director deportivo”. Aquí se abrió uno de los debates más sensibles: hasta qué punto el entrenador es víctima de la plantilla o parte responsable de su construcción.

Enero, los refuerzos que no llegaron y el debate sobre si Manolo debió irse

JAC salió en defensa de Manolo en ese punto recordando el mercado de enero: “Manolo se hartó de pedir refuerzos en enero y no le hicieron caso”. Leirós, fiel a su estilo, respondió sin rodeos: “A mí si me pasa eso me voy, era el momento de marcharse”. Y ahí Via frenó el argumento con una pregunta bastante lógica desde el punto de vista de gestión de club: “¿Cómo te vas a ir siendo quinto en la tabla? Compro todo a los críticos menos cosas como esta, o como cuando se dice que había que cesarlo con 11 puntos sobre el descenso?¿Cuándo ha pasado esto en el Espanyol?¿Qué presidente lo cesa con esa diferencia? No sois capaces de decirnos ninguno”. El debate es legítimo, porque ahora todo se mira con el resultado puesto. Pero juzgar enero con la angustia de mayo también tiene trampa. Entonces el Espanyol estaba arriba; ahora parece otro equipo. Y ese cambio brutal explica buena parte del incendio.

JAC insiste: no hace falta un milagro para que el Espanyol se salve

La tertulia cerró este tramo con JAC intentando rebajar un poco el dramatismo sin negar la preocupación: “Insisto que no necesitamos de ningún milagro para no bajar”. Y tiene razón en lo matemático. El Espanyol sigue con margen, necesita pocos puntos y hay rivales con calendarios muy duros. Pero la palabra milagro aparece porque las sensaciones han caído tanto que hasta lo sencillo parece complicado. La permanencia está al alcance, pero el equipo debe dar señales ya. Sevilla no será una excursión ni un trámite. Será una prueba de carácter, de piernas y de cabeza. Y quizá también una prueba para saber si este Espanyol todavía puede salvarse por sus propios méritos o si va a seguir viviendo pendiente de que otros fallen.

Pol Lozano convence al entorno, pero también deja ver el golpe emocional del vestuario

Tras escuchar el discurso de Pol Lozano, la tertulia de La Grada Ràdio ha coincidido bastante en una cosa: el capitán ha sonado creíble. No era un mensaje para tirar cohetes ni para vender una remontada épica de película, pero sí una intervención seria, con tono de futbolista que sabe dónde está metido el equipo. Ricardo Martínez ha querido quedarse con tres detalles muy humanos de sus palabras: “su tristeza cuando habla de Europa y baja la cabeza, lo convencido que suena cuando dice que se puede ganar en Sevilla y la nostalgia al hablar de la primera vuelta”. Y ahí se entiende bastante bien el drama de esta temporada. El Espanyol pasó de mirar arriba a vivir pendiente del descenso, y eso no solo se nota en la clasificación. Se nota en las caras, en la voz y hasta en esos silencios pequeños que a veces dicen más que una frase larga.

Leirós apunta a Alan Pace y abre de nuevo el melón Garagarza

Cuando en la mesa se ha insistido en que serán jugadores como Pol Lozano los que deberán sacar adelante la situación sobre el césped, Luis Leirós “Huracán Envidia” ha tirado con bala hacia la propiedad y también hacia la dirección deportiva: “Sí porque el dueño, Alan Pace no creo que haga mucho. Por cierto, lo de Garagarza es temporada hasta que acabe la baja, no definitivo. Como se ha dicho siguen sondeando jugadores y buscando directores deportivos, sigue a lo suyo”. La frase refleja ese desconcierto que hay alrededor del club: mientras el primer equipo se juega la permanencia en cuatro jornadas, por detrás ya se mueven nombres, informes y posibles cambios de estructura. El problema es que todo suena a futuro cuando el presente todavía está ardiendo.

Francesc Via insiste: Garagarza no seguirá y el Espanyol ya mueve otro director deportivo

Francesc Via ha sido tajante al responder sobre el futuro de Fran Garagarza. Para él, no se trata de una situación provisional ni de un simple paréntesis por la baja médica: “Ya te digo yo que sí es definitivo. En la situación que está Garagarza no seguirá, y si lo hace es porque le dejan acabar su contrato está de baja. El Espanyol va diciendo por ahí que ya tiene un director deportivo nuevo. Han hablado con más de uno”. Es una afirmación importante porque sitúa al club en una transición deportiva que, aunque no esté anunciada oficialmente, ya estaría en marcha. Y claro, eso abre una pregunta enorme: ¿quién está planificando el Espanyol que viene? Porque hay operaciones iniciadas, cedidos que deben volver o decidir su futuro, posibles salidas y una plantilla que necesita una reforma profunda. La permanencia marcará el tamaño del verano, pero el cambio en la dirección deportiva parece ya bastante encaminado.

Mikel Martika, Braulio y Quique Cárcel aparecen en la conversación

En ese contexto, Leirós puso un nombre concreto sobre la mesa: “A mí me consta que han hablado con Mikel Martija, segundo de Garagarza en el Eibar. Es amigo y hace bien las cosas”. Via, por su parte, repasó otros perfiles que han estado o podían estar en el radar: “A Braulio de Osasuna le hubiese gustado la idea del Espanyol, pero no se lo propusieron y ha acabado renovando. Y lo de Quique Cárcel, no creo aunque hay que ver qué pasa con el Girona, que es el gran tapado del descenso”. La lista enseña que el Espanyol se está moviendo, aunque todavía con muchas sombras. Hay nombres, contactos y opciones, pero ninguna certeza pública. Y en un club que viene de meses de ruido, lo que más falta hace es claridad.

Alan Pace, entre la exigencia del entorno y la obligación de hacer crecer el club

La tertulia también se ha preguntado qué debe estar pensando ahora mismo Alan Pace. Y ahí Ricardo Martínez, buen conocedor del fútbol inglés, ha lanzado una advertencia directa: “hemos de exigir porque si no se volverá otro Chen Yansheng. En Burnley lo están poniendo fino y los seguidores tienen influencia en el equipo”. Es una frase que toca una fibra sensible del espanyolismo, porque nadie quiere volver a una etapa de propiedad distante, lenta y poco conectada con la afición. Pace llegó con otro discurso, con otra imagen y con promesas de proyecto. Pero ahora el equipo sufre, la directiva habla poco y la afición empieza a pedir algo más que buenas intenciones. Si el nuevo Espanyol quiere ser distinto, tiene que notarse también cuando vienen mal dadas.

Via explica la lógica empresarial de Pace, aunque no ve señales claras todavía

Francesc Via intentó poner algo de contexto sobre la idea de fondo que tendría la nueva propiedad. Su lectura fue bastante clara: “La idea que tienen es hacer crecer el club, pero no veo ningún síntoma de que eso pase. Pero por su propia lógica empresarial le obliga a hacer el club más grande si quiere buscar dinero. Busca dinero, los encontrará e intentará que el Espanyol sea sostenible, y con eso ir creciendo cada vez más. No veo que esté pasando pero esa es su idea”. La reflexión deja una mezcla rara: por un lado, el proyecto puede tener sentido desde la lógica empresarial; por otro, el aficionado mira el presente y no ve aún ese salto. Ve un equipo sin ganar, una permanencia en el aire, un director deportivo de salida y demasiadas decisiones pendientes. El Espanyol necesita futuro, claro, pero antes necesita sobrevivir al presente. Y eso se juega este sábado en Sevilla.