La tertulia de este jueves en La Grada Ràdio ha tenido ese punto raro de los días en que el Espanyol habla, pero lo que de verdad importa todavía está por pasar. Bajo la dirección de Francesc Via, desplazado a la Ciutat Esportiva Dani Jarque para seguir en directo la rueda de prensa de Javi Puado, el programa ha juntado a Alberto Capilla, David Andrés, Gerard Gavara y Raúl Alonso en una mesa marcada por el miedo, la urgencia y esa sensación de estar ante una de las semanas más pesadas de toda la temporada. A dos días del Sevilla – Espanyol, el capitán blanquiazul ha intentado mandar un mensaje de unión y valentía, aunque la gran pregunta sigue ahí: ¿servirán las palabras para cambiar algo sobre el césped?
David Andrés valora que por fin haya hablado una voz fuerte del club
El primero en recoger el mensaje de Puado ha sido David Andrés, que ha entendido la comparecencia como algo necesario después de días en los que el espanyolismo venía reclamando una voz con peso dentro del vestuario. “Nos faltaba escuchar a alguien así, echábamos en falta que hablase alguien del club. Escuchamos tras el partido del Madrid a Ramon Tterrats, en una comparecencia decepcionante aunque normal tras un partido. Estamos ante una situación importantísima, primero para salvarnos, y el optimismo que ha de pasar por el proyecto si nos quedamos en Primera con cosas como las que están saliendo de Monchi está supeditado a quedarnos en Primera. Si no, todo cae, la importancia de estos 4 partido no es sólo para quedarse sino por lo que puede venir”. La reflexión va bastante al centro de todo: el Espanyol no solo se juega seguir en Primera por una cuestión deportiva inmediata, sino porque de esa permanencia depende también el proyecto que se empieza a dibujar con nombres como Monchi.
Raúl Alonso y Gerard Gavara reconocen que la preocupación ya pesa mucho
Raúl Alonso ha sido muy breve, pero muy claro, casi como quien no necesita vestir demasiado una sensación que ya está en el ambiente: “Comienzo a estar muy preocupado por la situación”. Y es que ya no hablamos de una mala semana ni de un bache cualquiera. Son meses sin ganar, una clasificación que se ha apretado de forma brutal y un partido en el Sánchez-Pizjuán que puede abrir una puerta o cerrar muchas ventanas.

Gerard Gavara, que venía siendo de los más optimistas junto a David Andrés, también ha admitido que ese optimismo se ha ido gastando: “Yo con David era de los optimistas, ahora no lo estamos tanto., El Espanyol se ha de centrar en estas cuatro finales que tiene y darlo todo a tope porque como decía Puado no es solo que el equipo se quede en Primera, también egoístamente lo es para los futbolistas”. Esa última parte es importante. La permanencia no es solo un tema de club o afición: también afecta directamente a las carreras y al futuro de muchos jugadores.
Alberto Capilla se muestra durísimo: “Estamos camino de Segunda”
El tono más pesimista lo ha puesto Alberto Capilla, que no ha querido suavizar nada su diagnóstico. “Cada vez más convencido que estamos camino de Segunda: récord absoluto de partidos sin ganar en Primera en un año natural, 17 partidos sin ganar porque me parece una quimera sacar algo positivo del Pizjuán. Lo de Puado, bla, bla, bla, más de lo mismo, la gente está cansada ya de estos mensajes”. Es una frase dura, incluso incómoda, pero también refleja a una parte de la afición que ya está agotada de ruedas de prensa, de promesas de reacción y de discursos que luego no encuentran continuidad en el campo. Via le ha respondido recordando que el propio Puado había asumido esa distancia entre palabras y hechos: “El mismo Puado se ha abonado a este discurso diciendo que es consciente que la gente viene aquí y habla, pero lo que hay que empezar es hacer algo, pero desarróllame lo que dices de Segunda”.
Capilla no compra las cuentas de la permanencia
Capilla ha desarrollado su pesimismo mirando sobre todo a las sensaciones del equipo, no solo a la tabla. “Las sensaciones que desprende el equipo no son las de ser capaz de ganar un partido, las cuentas que se hacen no me acaban de convencer porque creo que la salvación se irá más allá de los 42-43 puntos”. Aquí está uno de los grandes choques de la tertulia: por un lado, la calculadora dice que el Espanyol todavía depende de sí mismo y que con pocos puntos puede estar muy cerca de salvarse; por otro, el equipo lleva tanto tiempo sin ganar que hasta esos pocos puntos parecen una montaña. El problema ya no es solo cuántos puntos faltan, sino si este Espanyol transmite energía suficiente para conseguirlos.
Francesc Via pide no entrar en el convencimiento de la derrota
Francesc Via ha reconocido que él también vio al equipo muy tocado en partidos recientes, pero no ha querido comprar la idea de que el Espanyol esté condenado. “Yo vi al equipo hundido ante el Levante; en el Pizjuán es esencial que el equipo de la cara porque si nos arrollan será beber cicuta y suicidarse. Hemos de sacar 4 puntos en esos cuatro partidos y lo tenemos en la mano, no sé qué haremos de diferente pero algo que hay que hacer y lo han de hacer los mismos porque no va a haber cambios de técnico o jugadores. Por eso no me gusta que digas que estamos condenados porque parece que vamos camino del matadero”. Capilla, lejos de reculr, ha insistido: “Pero es que es así…”. Y ahí se ha abierto uno de esos debates muy pericos: ¿es realismo decir que el equipo va directo al desastre o es empezar a empujar mentalmente hacia el desastre?
David Andrés pide a la afición estar, aunque haya muchas cuentas pendientes
David Andrés ha querido llevar la discusión hacia el papel de la grada. Para él, habrá tiempo para repartir responsabilidades, pero ahora toca ayudar a que el equipo llegue vivo a la meta. “Lo que hagamos con afición es muy importante, qué mejor ejemplo que el mismo Sevilla; hemos de poner todo de nuestra parte, la propiedad ha hecho muchas cosas malas, el entrenador ha cometido errores y los jugadores no han dado su mejor versión, habrá tiempo para hablar de ello, pero hemos de animar”. El ejemplo del Sevilla no es casual. En Nervión, el ambiente se ha reactivado tras la victoria ante la Real Sociedad, y ese empuje puede tener peso en un partido así. El Espanyol necesita algo parecido: menos resignación y más ruido a favor. No para tapar errores, sino para intentar que el equipo no se caiga antes de tiempo.
Gerard Gavara se niega a asumir el descenso como destino
Gerard Gavara también ha rechazado frontalmente la idea de que el Espanyol esté ya condenado. “Yo me niego a pensar que estamos condenados, con esa actitud no iremos a ningún lado. Son cuatro partidos, hemos de buscar el tema positivo. No podemos bajar a Segunda, quedarse a Primera con todo lo que estoy leyendo me da mucha ilusión, hay que ser positivos”. Su postura no nace de una confianza ciega en lo que está haciendo el equipo, porque él mismo ha admitido que el optimismo ha bajado. Pero sí parte de una idea clara: si el entorno entra en modo funeral antes de jugar, el partido de Sevilla puede hacerse todavía más largo. La permanencia sigue estando al alcance, pero hay que competirla con algo más que miedo.
Capilla insiste: no ve señales de reacción en el equipo
Capilla no ha soltado el hueso. Para él, el problema no es que la afición piense o no piense en Segunda, sino que los jugadores no han ofrecido señales reales de poder cambiar la dinámica. “¿Qué problema hay de pensar que vamos a Segunda, si son los jugadores los que no dan síntomas de ser capaces de revertir la situación?¿Creéis que se puede sacar algo positivo del Pizjuán?”. La respuesta del resto de la mesa ha sido afirmativa. Todos creen que sí se puede puntuar en Sevilla. David Andrés incluso ha ido un paso más allá al apuntar que, si el Espanyol marca primero, el Sevilla puede venirse abajo. Y ahí hay una clave de partido: el rival también está tocado, también tiene miedo y también puede notar el golpe si el Espanyol sabe hacerle daño.
Capilla augura un partido muy duro en Nervión
El diagnóstico de Capilla sobre el sábado ha sido bastante negro. “El sábado pasará una victoria plácida del Sevilla, o un robo arbitral a su favor. Sale Cabrera tras el Madrid y habla de ‘dos genialidades de Vinicius’, cuando fue una acción de cadete. El Sevilla no está para muchas alegrías pero con un mínimo de intensidad y esa afición nos va a ganar. Cuando nuestros jugadores interioricen que esto es camino del matadero es cuando tendremos opciones de ganar”. La frase tiene ese punto extremo que suele aparecer cuando el espanyolismo está al límite. Para Capilla, solo cuando el equipo asuma del todo el peligro podrá competir de verdad. Raúl Alonso ha recogido esa idea con una respuesta corta: “Yo creo que esa sensación ya la tienen”. Y quizá ese sea el punto: si el vestuario ya sabe dónde está, el sábado no puede salir como si todavía hubiese margen infinito.

Via avisa: dar partidos por perdidos adelgaza el margen de salvación
Francesc Via ha insistido en que, aunque la lógica y las sensaciones no acompañen, el Espanyol no puede permitirse dar por perdido ningún partido. “Tal como está la situación no podemos dar un partido por perdido porque si no, hacemos cada vez más delgada la posibilidad de bajar. Aunque la lógica no acompañe. No empecemos a dar cuartel al convencimiento de la derrota porque se empieza por aquí y volvemos con el culo escaldado, por mucho que comprenda lo que dices, Capilla. Hay que empezar a hacer cosas diferentes como sacar hoy a Puado”. La comparecencia del capitán, para Via, al menos es un gesto distinto. No gana partidos, claro, pero intenta mover algo dentro y fuera del vestuario. Capilla, en cambio, no lo ve tan decisivo: “Esa es otra cosa que no entiendo, hoy ha salido Puado, ¿ha cambiado algo la historia?”.
Andrés pide un cambio potente de actitud ante el Sevilla
La respuesta de David Andrés ha ido por otro camino. Para él, algo sí ha cambiado, o al menos debe cambiar ya. “La situación ha cambiado, ha habido dentro alguna situación de tensión, ahora todos son conscientes de dónde estamos y espero que se demuestre ante el Sevilla. hemos de salir con un cambio de actitud potente, ya no es cosa de aptitud, si podemos cambiar algo en estos cuatro partidos es esa actitud y es lo que hemos de exigir”. Esa frase resume muy bien el momento. A estas alturas no van a llegar fichajes, no va a cambiar la plantilla y no parece que vaya a haber relevo en el banquillo. Lo que puede cambiar es la actitud, el nivel de concentración, la agresividad competitiva, la forma de defender el área y la manera de afrontar un partido que puede pesar muchísimo. Si el Espanyol no puede reinventarse, al menos debe reconocerse como equipo de supervivencia.
Rafa Cala aporta desde Sevilla la visión del rival de Luis García Plaza
El programa también ha mirado hacia la capital andaluza con la llamada a Rafa Cala, de Estadio Deportivo, para saber cómo se está viviendo el partido desde el lado sevillista. El contexto es muy parecido en lo emocional, aunque el ánimo haya mejorado tras la victoria ante la Real Sociedad. El Sevilla de Luis García Plaza llega con el impulso de haber ganado un partido clave, con su afición apretando y con la posibilidad de adelantar o meter en un problema enorme al Espanyol. En Sevilla también saben que el sábado hay mucho en juego, pero llegan con una sensación de empuje que ahora mismo el Espanyol está intentando recuperar a marchas forzadas. Esa diferencia anímica puede pesar, y por eso la tertulia ha insistido tanto en el inicio del partido y en la necesidad de no salir encogidos.

Rafa Cala explica desde Sevilla el ambiente previo: grada de blanco, caso Monchi y un Pizjuán volcado
En ese punto del programa ha entrado Rafa Cala, de Estadio Deportivo, para tomar la temperatura real de Sevilla a dos días de un partido que también se vive allí con los nervios bastante altos. Su primera idea ha sido clara: el sevillismo llega animado por la victoria ante la Real Sociedad, sí, pero tampoco está para sacar pecho porque no hay nada hecho. “Aquí en Sevilla crecidos, crecido tampoco estamos porque no se ha conseguido nada todavía. Para este partido van a ir todos los aficionados de blanco al Sánchez-Pizjuán, la afición está totalmente volcada con el equipo más allá del lío accionarial y la decepción que ha salido conla noticia de que Monchi está cerca del Espanyol precisamente. La afición lo ha recibido mal porque se sobreentiende que Monchi estaba esperando el cambio de propiedad para volver al club, ya que tiene mala relación con la actual propiedad, pero como el tema de la venta está parado ha surgido esta opción del Espanyol que parece que le ofrece un proyecto bastante estable y con dinero y con la posibilidad de ir a por José Bordalás, que podría haber sido técnico del Sevilla el verano pasado y no lo quiso la actual junta directiva porque es un técnico incómodo y eso no gusta. Ha sentado mal”. La mezcla es potente: un estadio preparado para empujar, un Sevilla que se juega la vida, el ruido accionarial de fondo y Monchi apareciendo justo del lado del Espanyol. Vamos, que el guion no podía ser más retorcido.
El posible descenso del Sevilla también sobrevuela la venta del club
Francesc Via ha planteado una cuestión importante: si para que Monchi aterrice en el Espanyol la condición básica es que el conjunto perico siga en Primera, ¿qué pasaría con la venta del Sevilla si el equipo andaluz cayese a Segunda? Rafa Cala ha sido prudente, pero ha señalado los riesgos evidentes: “Complicado de decir, hay que tener en cuenta el descenso de los ingresos por derechos televisivos, el grpo que lo compre debería apostar por un proyecto de capa caída con el riesgo que conlleva, ya se sabe lo que cuesta subir de nuevo. El club va a volver además a tener problemas con el límite salarial”. Ahí aparece una clave que va mucho más allá del partido: Sevilla y Espanyol no solo pelean por tres puntos, pelean por no alterar de golpe todo su futuro económico y deportivo. Bajar no es solo un golpe en la tabla; es romper planes, rebajar ingresos y entrar en un terreno lleno de barro.
David Andrés introduce la lectura de los inversores y la multipropiedad
En ese debate, David Andrés ha aportado una visión interesante desde el lado de los inversores en el fútbol. Ha recordado que hay grupos que prefieren comprar clubes recién descendidos porque el precio baja y porque se pueden romper algunas hipotecas contractuales con jugadores. Pero también ha dejado una duda lógica sobre el caso Sevilla: ve complicado que una multipropiedad apueste de verdad por una figura como Monchi, un perfil con mucho peso propio, mucha personalidad y una manera de trabajar que exige mando real. Monchi no es un nombre decorativo, y ahí está precisamente la pregunta: qué propiedad estaría dispuesta a darle las llaves deportivas de verdad. En el Espanyol, según lo que se viene contando estos días, Alan Pace sí parece dispuesto a construir un proyecto con él como figura central. Esa diferencia puede marcar mucho.
Rafa Cala avisa: el Sevilla ganó, pero sigue siendo un equipo con muchas limitaciones
Ya en clave estrictamente deportiva, Rafa Cala no ha querido vender un Sevilla lanzado ni mucho menos. Pese al triunfo ante la Real Sociedad, su diagnóstico sobre el equipo de Luis García Plaza ha sido bastante frío: “es un equipo muy limitado, le falta mucha calidad pese a chispazos puntuales, da poca seguridad defensiva, no sería tan pesimista si fuese del Espanyol, el Sevilla no está bien, tiene serios problemas”. Esta frase debería servir también para equilibrar un poco el miedo perico. El Pizjuán pesa, sí. La grada va a apretar, claro. Pero enfrente no hay un equipo sobrado ni fiable. Hay un Sevilla con problemas, con dudas y con carencias que el Espanyol, si se atreve, puede atacar. El reto está en que los de Manolo González vuelvan a creerse capaces de hacer daño a alguien.
El Pizjuán empuja, pero el miedo también vive en Sevilla
Uno de los elementos que más inquietan al espanyolismo es imaginar al Sevilla con todo el Sánchez-Pizjuán empujando, de blanco, con la afición volcada y el equipo mordiendo como hizo ante la Real. Rafa Cala ha confirmado que esa determinación se vio, pero también ha explicado que nace del miedo, no de la tranquilidad: “Sí, se vio con determinación y sobre todo por el tema de la afición, se está creando un caldo de cultivo grande porque la gente tiene miedo, pese a que se ha coqueteado los últimos años con el descenso es el primer año en que se siente miedo de verdad porque se ve al equipo muy inferior, a nivel calidad es muy limitado, cambiarían muchos aficionados la plantilla del Sevilla por la del Espanyol”. Y este punto es importante. El Sevilla llega con empuje, pero también con pánico. El Espanyol llega hundido de sensaciones, pero con una plantilla que desde fuera no se ve peor. El partido puede decidirse tanto por fútbol como por cabeza: quien gestione peor el miedo, puede caer.
Monchi sobrevuela la tertulia, pero el presente sigue mandando
Aunque el tema principal ha sido el partido y la rueda de prensa de Puado, la posible llegada de Monchi al Espanyol ha seguido flotando sobre todo el debate. El posible nuevo proyecto deportivo, la figura de Alan Pace, los nombres que van saliendo y la ilusión que podría generar una estructura nueva solo tienen sentido si el equipo cumple antes con lo urgente. David Andrés lo ha explicado al principio y la tertulia lo ha ido confirmando por distintos caminos: todo lo que viene depende de seguir en Primera. Monchi puede ilusionar, sí. Un nuevo director deportivo puede abrir una etapa distinta, también. Pero el sábado toca jugar. El futuro está esperando, pero el presente se llama Sevilla.
El Espanyol llega al Pizjuán entre dos estados de ánimo
La tertulia ha dejado dos corrientes muy marcadas. Una, la de Capilla, que mira al equipo y no ve señales suficientes para creer. Otra, la de quienes se niegan a aceptar el descenso como destino antes de jugar los cuatro partidos que quedan. En medio, Via intentando ordenar el debate desde la Dani Jarque, con el eco de Puado todavía reciente y con una idea compartida: el Espanyol debe hacer algo diferente ya, aunque sean los mismos los que tengan que hacerlo. No hay más margen para discursos sin respuesta. No hay más tiempo para esperar otro punto de inflexión. El sábado, en Nervión, el Espanyol necesita competir como si de verdad entendiera lo que se juega. Porque lo entiende, o al menos eso ha dicho su capitán. Ahora falta lo único que cuenta: demostrarlo.







