Javi Puado da la cara antes del Sevilla – Espanyol: “Menos hablar y más demostrar. Este partido es para jugadores valientes”; respalda a Manolo: “Estamos a muerte”

7 de mayo de 2026

La imagen no es nada habitual, y por eso mismo dice muchas cosas del momento que vive el Espanyol. Javi Puado, lesionado de larga duración desde enero, se ha sentado este jueves ante los micrófonos y la prensa en la previa del Sevilla – Espanyol, un partido que llega con el equipo blanquiazul metido en una situación de máxima tensión. El primer capitán no podrá hablar donde más le gustaría, que es sobre el césped, pero el club ha entendido que su voz era necesaria en una semana en la que el vestuario necesitaba mandar un mensaje potente. Primero fue Edu Expósito en redes, después Pol Lozano con unas declaraciones enlatadas, y ahora ha sido Puado quien ha asumido ese papel de líder emocional. No juega, pero pesa. Y ahora mismo el Espanyol necesita que quienes pesan hablen claro.

 

Puado fue intervenido a mediados de enero por el doctor Ramón Cugat de la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha. La previsión era de unos nueve meses de baja, así que su temporada quedó prácticamente liquidada y su regreso apunta ya al próximo curso. La coincidencia es cruel: el Espanyol lleva sin ganar en 2026, justo el tramo en el que el capitán no ha podido estar. Y aunque al inicio de curso hubo quien miró su rendimiento con lupa después de su renovación hasta 2030, que le convirtió en el jugador mejor pagado de la plantilla, ahora nadie discute lo que se echa de menos. Sus goles, su jerarquía y su capacidad para aparecer en partidos límite han dejado un hueco enorme. Hasta los más críticos lo saben.

“Partido vital”: Puado asume la importancia del Sánchez-Pizjuán

La primera gran idea que dejó Puado fue bastante clara: el partido del sábado en el Sánchez-Pizjuán es vital. No lo envolvió con frases bonitas ni intentó rebajar el peso de la cita. Al contrario. El capitán explicó que el Espanyol afronta el duelo ante el Sevilla con la máxima ilusión y con plena conciencia de lo que hay en juego: “Bueno, espero que sí, claro que sí. Nosotros enfrentamos el partido con la máxima ilusión porque es muy importante para nosotros una victoria contra el Sevilla, que además está en una situación similar a la nuestra ahora mismo, dos puntos menos. Partido vital para nosotros. Ir a Sevilla, un campo que será hostil, la verdad, porque lo sabemos, con una afición que animará mucho, pero somos conscientes de eso, así que ir a ganar, a traer los tres puntos y felices.”

El mensaje tiene ese punto de sencillez que se agradece cuando todo alrededor parece una tormenta. Ir, competir y ganar. Eso sí, Puado sabe que las palabras solas ya no llegan. Lo dijo muy claro cuando habló de la convicción del vestuario: “Sí, desde dentro del vestuario estamos 100% convencidos, pero se ha de transmitir en el campo. En el campo es donde se ha de transmitir esta convicción de que lo haremos, de que nos salvaremos y de que el Espanyol seguirá la primera división”. Ahí está la clave de toda la rueda de prensa. El vestuario cree, sí. Pero ahora debe demostrarlo. La afición ya no necesita promesas: necesita ver un equipo que compita como si se le fuese la vida. Porque se le va bastante.

Las palabras y los hechos: Puado reconoce que esta segunda vuelta no ha estado a la altura

Cuando se le planteó si una cosa son las palabras y otra los hechos, Puado no se escondió. Admitió que en esta segunda vuelta el equipo no ha cumplido con lo que necesitaba para llegar tranquilo al final: “En esta segunda vuelta sí, necesitábamos más victorias para llegar a este momento tranquilos. No lo hemos conseguido, así que sí, sí, 100%.” Es una respuesta corta, pero bastante contundente. Porque no intenta maquillar una realidad evidente: el Espanyol ha dejado escapar demasiadas oportunidades y ahora se ve obligado a jugar con la calculadora pegada a la piel.

El capitán también reconoció la frustración que siente desde fuera. Y aquí habló casi como un aficionado más, porque cuando uno no puede ayudar se desespera el doble. “Sí, cuando te quedas fuera te pasa mucho peor que jugando. Además partidos que yo creo que hemos merecido un poco más, más puntos, pero bueno, al final la situación es esta, la tenemos que enfrentar con valentía. Creo que todo el equipo, el staff e incluso la gente, somos conscientes de la situación en la que estamos ahora mismo y tenemos que ser en este momento un equipo unido para sacar esta situación adelante. Lo que queremos es que el Espanyol se quede en Primera División. Primero los jugadores, porque es muy importante para un jugador estar en Primera División. Te quedes, marchas, o pase lo que pase. Y el club, el club ha de estar en Primera División porque es un club de Primera División, pero repito, eso se ha de transmitir al campo y que se demuestre”. Puado no pide fe ciega. Pide unión y hechos. Y eso, en esta semana, suena bastante más serio que cualquier arenga vacía.

Desde fuera se sufre más: “Yo lo estoy pasando mucho peor que desde dentro”

Una de las partes más humanas de la comparecencia llegó cuando Puado explicó cómo está viviendo esta situación sin poder jugar. El capitán fue muy sincero: “Desde fuera se pasa muy mal. Yo lo estoy pasando mucho peor que desde dentro. Al final cuando estás jugando, tienes partidos también, cada semana te concentras en recuperarte, en intentar hacerlo bien los siguientes partidos, intentar ayudar al equipo y desde fuera ves que no puedes ayudar, entonces se pasa peor. Yo creo que los aficionados lo saben, que llevan toda la vida viviendo el fútbol desde fuera y es cuando peor se pasa, cuando tú estás en el campo, al final estás concentrado en intentar hacerlo de la mejor manera posible. Así que yo, desde fuera, mucho peor”.

La reflexión conecta mucho con la grada. Porque el perico sabe perfectamente qué es mirar un partido sin poder hacer nada, morderse las uñas, levantarse del sofá, mirar el reloj, mirar la clasificación y acabar con esa sensación de estar atrapado. Puado, por una vez, está viviendo algo parecido desde el otro lado. No puede marcar, no puede presionar, no puede pedirla. Solo puede empujar desde dentro del vestuario y desde el banquillo moral. Y por eso su discurso tenía tanto interés: porque no venía de alguien que vaya a jugar el sábado, sino de alguien que intenta sostener al grupo desde la ausencia.

La permanencia depende del Espanyol: 39 puntos y varios equipos por debajo

Puado también habló del escenario clasificatorio, con muchos equipos metidos en la pelea y con el Espanyol en una situación todavía dependiente de sí mismo. “Bueno, está la cosa complicada, claro que sí. Pero tenemos que tener confianza, como ya he dicho. Al final tenemos una situación que estamos con 39 puntos, tenemos varios equipos debajo nuestro, pero depende de nosotros. Depende de nosotros que hagamos los puntos necesarios para estar el año que viene en Primera.” No vendió calma artificial, pero tampoco dramatizó más de la cuenta. El mensaje fue bastante equilibrado: la cosa está complicada, pero no perdida. Hay margen, pero toca activarlo ya.

javi puado rueda prensa sevilla espanyol 1

La pregunta es cómo se sale de una racha de 17 jornadas sin ganar. Puado lo redujo a lo más sencillo y también a lo más difícil: ganar en Sevilla. “Dando un poquito más cada uno, yo creo. Intentar dar el máximo, intentar llevarnos principalmente este partido contra el Sevilla, conseguir los tres puntos. Ahí romperíamos una muy mala racha de la segunda vuelta y creo que eso puede ser un punto de inflexión para que el equipo vuelva a tener esa confianza y afrontar los últimos tres partidos de la mejor manera posible”. Ahí está la cuenta emocional del partido. No son solo tres puntos. Es romper una dinámica que ha ido comiéndose al equipo por dentro.

“Positivismo en vena”: el papel de Puado dentro del vestuario

Puado también explicó qué intenta aportar desde dentro, aunque su día a día pase mucho por el gimnasio y por una recuperación lenta. La frase que dejó fue muy gráfica: “Yo, positivismo en vena. Yo llego aquí e intento ayudar a todos desde el lado que me toca. Al final, yo paso todo el día en el gimnasio cuando vienen aquí y en el vestuario a intentar ser positivos, que la gente esté con confianza, que crean en ellos mismos, que hemos sido capaces de hacer muy buena primera vuelta y de ganar muchos partidos y a muchos equipos. Y en esta segunda vuelta, que no lo estamos haciendo, pero somos capaces de hacerlo. Ahora vienen cuatro partidos muy importantes y complicados porque son equipos duros y difíciles, como todos los de Primera, pero hay que hacerlo. Entonces, mentalidad positiva, mentalidad ganadora e intentar conseguirlo cuanto antes”.

Este tramo explica por qué el club le ha puesto delante de la prensa. Puado no puede ser el delantero que resuelve dentro del área, pero sí puede ser una voz que recuerde al vestuario que no todo lo bueno de la temporada fue casualidad. La primera vuelta existió. El equipo compitió. Ganó partidos difíciles. Y ahora necesita rescatar algo de aquello, aunque sea a base de carácter, orden y concentración. El problema es que el recuerdo ya no basta. Hay que convertirlo en fútbol otra vez.

Calma, valentía y fe: el mensaje de capitán para las cuatro finales

Preguntado por el mensaje que deben dar los capitanes al vestuario, Puado tiró de experiencia propia. Ha vivido ascensos, salvaciones y partidos límite con el Espanyol, y quiso transmitir precisamente eso: calma sin perder tensión. “Sobre todo la experiencia de vivir situaciones en este club que a mí me ha tocado vivir, de momentos muy difíciles también. Una final de ascenso, el año pasado un partido donde o ganabas o estabas en segunda división, intentar transmitir también la calma. Es un partido de fútbol importante, claro que sí, para todos, para el equipo, para los jugadores, como ya he dicho, y para la afición. Pero es lo que nos gusta hacer. Al final hay que ser valientes, hay que tener fe además, y afrontar el partido con la importancia máxima que tiene. Intentar hacerlo lo mejor posible cada uno, ayudar al equipo y que el equipo gane”.

El Espanyol tiene una relación demasiado larga con las finales de sufrimiento. Puado lo sabe mejor que nadie, porque su nombre aparece en varias páginas recientes de supervivencia perica. Por eso, cuando habla de valentía y fe, no suena a frase de manual. Suena a alguien que ya ha estado ahí. La duda es quién podrá ocupar ahora su lugar sobre el césped. Porque la experiencia de Puado ayuda, pero los goles los tendrán que marcar otros.

Puado defiende a Manolo González: “Confiamos plenamente en el míster”

La figura de Manolo González también apareció en la rueda de prensa. El técnico está señalado por parte del entorno después de una segunda vuelta muy dura, pero Puado fue claro al defender su papel y la unidad del grupo con el entrenador: “No, el míster está como siempre, trabajador, unido con el grupo, siendo positivo. Sí que es verdad que la situación a ningún entrenador le gusta vivirla, pero está con nosotros y nosotros con él. Confiamos plenamente en el míster, estamos a muerte y, como he dicho, haciendo piña. Esto lo vamos a sacar nosotros juntos”.

El mensaje era esperado. Un capitán no iba a salir a romper el vestuario a dos días de un partido así. Pero aun teniendo eso en cuenta, la frase tiene importancia. Puado quiso blindar a Manolo públicamente y trasladar una imagen de unidad interna. Otra cosa será cómo responda el equipo en Sevilla. Porque esa confianza en el entrenador, como todo lo demás, deberá verse en el campo.

“No me cambio de ningún equipo”: el capitán no quiere mirar a los lados

Con 39 puntos pero después de 17 jornadas sin ganar, se le preguntó si cambiaría la situación del Espanyol por la de cualquier otro equipo metido en la lucha por el descenso. Puado no dudó: “Yo es que no me cambio de ningún equipo. Esto es el Espanyol, es lo que nos toca vivir y hay que afrontarlo, como he dicho, con valentía. Ojalá ya lo hubiésemos conseguido, claro que sí, pero es lo que hay, no se ha conseguido, así que mirar para adelante, sacar lo que tenemos dentro y ganar”.

La respuesta mezcla orgullo y realidad. El Espanyol tiene margen, pero no tranquilidad. Tiene historia, pero no puntos suficientes. Tiene jugadores con experiencia en situaciones límite, pero también una dinámica que pesa como una losa. Puado no quiere cambiarse por nadie porque entiende que esta pelea se debe ganar desde dentro, sin mirar demasiado al vecino.

Nadie debe cargar solo con la salvación: “Es cosa de todos”

Puado también fue preguntado por quién puede echarse el equipo a la espalda ahora que él no está, después de haber sido protagonista en momentos muy importantes del pasado reciente: el playoff de ascenso, la permanencia contra Las Palmas y otros partidos de mucho peso. Su respuesta fue de capitán, repartiendo responsabilidad: “Bueno, es que es cosa de todos. Yo cuando hice los goles en el playoff el año pasado fue gracias a los compañeros. Si no hubiesen estado hubiese sido imposible. Así que esto es cosa de todo el equipo, los capitanes intentar ayudar en lo que podamos y que cada uno, como he dicho, dé el 100% para que el equipo sea mejor y consiga esa victoria que necesitamos”.

javi puado rueda prensa sevilla espanyol

Es cierto que el Espanyol echa de menos un nombre propio que aparezca. Un gol de Roberto, un remate de Kike García, una llegada de Pere Milla, una parada de Dmitrovic, una acción de Romero, una carrera de Rubén. Lo que sea. Pero Puado no quiso señalar salvadores individuales. La permanencia, si llega, tendrá que ser colectiva. Aunque siempre haya alguien que firme el gol de la portada.

La broma de Puado sobre su ausencia y la lectura de la mala dinámica

Cuando le preguntaron qué le ha faltado al equipo en esta segunda vuelta, Puado tiró primero de humor, algo que también se agradece en medio de tanta tensión: “Bueno, no me tienen a mí, eso es lo primero.” Lo dijo bromeando, pero tampoco deja de tener un fondo real. El equipo ha perdido a su máximo referente ofensivo justo en el tramo en el que la falta de gol se ha convertido en una condena.

Después ya fue más serio y explicó que la mala dinámica nace de detalles que se van acumulando: “Es que yo creo que son situaciones y dinámicas y partidos, por ejemplo, que han podido ganar y no se han dado por detalles, pero es que los detalles marcan la diferencia en el fútbol. Y eso es lo que ha hecho también que entres en esta espiral, como dices, negativa en este caso. El equipo es el mismo. Yo confío plenamente en el equipo. Hemos sido capaces, como he dicho, de ganar la primera vuelta a muchos equipos y difíciles, ya que han sido difíciles. Y ahora nos toca vivir un partido que será una guerra. Pero es que tenemos que estar ya mentalizados. Bueno, desde el primer día estábamos mentalizados en el vestuario. Tenemos que ir con todo, intentar traer los tres puntos y, como he dicho, conseguirlo cuanto antes”. Puado no compra que el equipo sea incapaz, pero sí admite que la espiral ha hecho mucho daño. Y salir de ahí exige un golpe real.

La afición no debe recibir peticiones, sino respuestas

Uno de los momentos más potentes llegó cuando le preguntaron qué se le puede pedir a la afición. Puado fue rotundo y muy acertado: “No podemos pedir. Tenemos que dar nosotros a la afición. Porque han estado todo el año con nosotros. Han estado animando. Y no estamos en disposición de pedir a la afición. Estamos dispuestos a dar, darles lo que quieren, que es una victoria, darles la salvación. Y el año que viene, pues, contentos de la Primera división y un año diferente, espero”.

Esta frase conecta mucho con el sentir del espanyolismo. La afición ha estado, incluso cuando el equipo ha dado muy poco. Ha llenado, ha animado, ha sufrido y ha seguido mirando la tabla cada fin de semana. Ahora no toca pedirle más. Toca devolverle algo. Una victoria, una permanencia y un poco de paz.

La rabia de no poder jugar: “Como puedo, la verdad”

Puado también habló de cómo gestiona emocionalmente no poder estar en el campo en una situación tan delicada. No adornó la respuesta: “Como puedo, la verdad. Lo que a ti te gusta es jugar fútbol. Yo llego el fin de semana y ver el fútbol por la tele o en el estadio, pues, me da rabia, ¿sabes? Y no poder ayudar más en esta situación, aún más así que, bueno, como puedo”.

Es una de las respuestas más sinceras de la rueda de prensa. No hay épica en una lesión larga. Hay gimnasio, paciencia, días lentos, partidos vistos desde fuera y mucha frustración. Y más si tu equipo está metido en un lío. Puado lo vive como puede, pero intenta que esa rabia se transforme en apoyo al grupo. No es lo mismo que jugar, claro. Pero ahora mismo cualquier energía positiva suma.

El equipo, según Puado, está preparado para ganar en un estadio histórico

Sobre el estado anímico del equipo antes de viajar a Sevilla, Puado quiso trasladar confianza pese a reconocer la mala dinámica: “Yo lo veo bien al equipo. Sí que es verdad que, como he dicho ya mil veces, la dinámica y los resultados han sido muy malos pero el equipo está bien. El equipo está con confianza. Sabe que será un partido muy difícil, complicado, en un estadio en el que se animará mucho, con una afición que está muy entregada ahora mismo después de la victoria del partido pasado. Pero tenemos que ser conscientes de que vamos a un estadio histórico y en el que será un partido muy complicado para nosotros, pero tenemos que ir a ganar”.

El Sánchez-Pizjuán no será amable. El Sevilla llega con el empujón de su última victoria y con la posibilidad de meter al Espanyol en un problema serio. Pero Puado insistió en la idea central: no se va a especular. Se va a ganar. Y si el equipo no sale con esa mentalidad, el partido puede hacerse muy largo.

Solo Sevilla: nada de mirar más allá

Preguntado por si hay algún partido reciente del que el equipo pueda rescatar sensaciones para mirar al Sánchez-Pizjuán, Puado no quiso irse por ramas: “No, solo con el Sevilla. Tenemos que sacar los tres puntos, como sea. Sí que es verdad que si después traes un punto y en casa ganas contra el Bilbao, da igual. Tenemos que intentar ganar. Cuanto antes, mejor. Conseguir esos puntos que te aseguran estar en Primera división el año que viene. Y ya está”.

Es la mentalidad que toca. El calendario ofrece más oportunidades, sí, pero aplazar la reacción se ha convertido en una costumbre peligrosa. El Espanyol lleva semanas diciendo que el siguiente partido es el punto de inflexión. Puado lo reduce a Sevilla. Cuanto antes, mejor. Porque el sufrimiento acumulado ya pesa demasiado.

Monchi queda aparcado: “Nos centramos ahora mismo en que el equipo esté en Primera”

La actualidad del club también pasa por la posible llegada de Monchi a la dirección deportiva, pero Puado no quiso entrar en ese tema. Fue claro: “Yo, sinceramente, no he escuchado nada de lo de Monchi, pero nosotros, como jugadores, nos centramos ahora mismo en que el equipo esté en Primera división, que el equipo consiga la salvación en el partido del Sevilla y ya está”.

El mensaje encaja con lo que se pide al vestuario. El futuro puede ser ilusionante, puede haber Monchi, proyecto, inversión y nombres importantes. Pero todo eso queda por detrás del presente. El Espanyol no puede construir nada serio si antes no asegura la categoría. Y los jugadores, ahora, deben vivir solo en ese partido.

“Menos hablar y más demostrar”: la frase que resume la rueda de prensa

Cuando se le pidió una frase contundente para la afición, Puado dejó quizá el titular más fuerte de toda la comparecencia: “Bueno, como yo diría, menos hablar y más demostrar. Lo que tú has dicho de que al final sales aquí, dices palabras, lo que hay que hacer es ganar, estar en el campo y ganar. Y obviamente yo confío plenamente en que el Espanyol va a estar en Primera”.

Es exactamente lo que quería escuchar mucha gente, aunque con un matiz: ahora hay que hacerlo. Puado no garantizó la permanencia con una frase grandilocuente. Dijo que confía plenamente, pero recordó que todo pasa por ganar. Menos hablar y más demostrar. Si el Espanyol necesitaba un lema para Sevilla, ahí lo tiene.

Valientes o nada: “Este partido es para jugadores valientes”

El capitán también fue preguntado por la ansiedad, por esas piernas que pueden temblar cuando un jugador no quiere arriesgar un pase o complicarse la vida en un partido así. Puado fue tajante: “Hay que ser valiente. Este partido es para jugadores valientes, para un equipo que sabemos dónde vamos y que tenemos que ir con valentía a por el partido. Si tú sales y te tiembla todo, difícilmente vayas a conseguir lo que queremos”.

Es una frase muy importante. Porque el miedo existe, claro que existe. Lo tiene la grada, lo tiene el entorno y seguramente también lo nota el vestuario. Pero en el campo no se puede jugar desde el pánico. El Espanyol necesita competir con cabeza, sí, pero también con valor. Sevilla no perdona a los equipos que salen encogidos.

Puado cumple cuatro meses de recuperación y viajará con el equipo

En la parte final, Puado también explicó cómo va su recuperación y confirmó que viajará con la expedición a Sevilla para hacer piña con sus compañeros. “Bueno, yo estoy bien, la recuperación va muy bien. Ahora justamente hoy es jueves, hoy llevo cuatro meses, lo que pasa es que esto es muy lento pero la verdad es que muy bien, la recuperación va al 100% y sí, viajaré con el equipo”.

Que viaje no cambiará el once, claro, pero sí suma dentro del grupo. El capitán estará en Sevilla, aunque sea desde fuera. Y eso también tiene valor. Puado no podrá rematar ningún centro ni marcar otro gol salvador, pero estará cerca de sus compañeros en una de esas tardes que pueden marcar una temporada.

Una rueda de prensa de capitán en una semana donde ya no bastan las palabras

La comparecencia de Javi Puado deja una sensación clara: el capitán ha dicho lo que debía decir. Ha hablado con responsabilidad, ha defendido al vestuario, ha respaldado a Manolo, ha reconocido la mala segunda vuelta, ha aparcado el ruido de Monchi y ha puesto el foco en Sevilla. También ha dejado una frase que debería quedar pegada en la puerta del vestuario: “menos hablar y más demostrar.”

Ahora le toca al equipo. El sábado, en el Sánchez-Pizjuán, no estará Puado sobre el césped. No estará su gol, ni su movimiento, ni esa capacidad suya para aparecer en los días raros. Pero estarán sus palabras. Y, sobre todo, estará la obligación de convertirlas en algo real. Porque el Espanyol sigue dependiendo de sí mismo, sí. Pero para salvarse necesita hacer algo que lleva demasiado tiempo sin hacer: ganar.