La jornada 33 de LaLiga EA Sports está dejando una de esas rarezas de calendario que no se ven todos los años. Esta vez se disputa antes que la 32 por el ajuste pactado entre la RFEF y LaLiga tras el adelanto de la final de la Copa del Rey al fin de semana del 18 y 19 de abril. Luego la jornada 32 se jugará los días 25 y 26 por esa mezcla de calendario, seguridad y acumulación de actos en Sevilla y sus alrededores. Así que toca semana intersemanal, del martes 21 al jueves 23, con bastante lío en la tabla y con media liga mirando de reojo lo que pasa en cada campo.
El Espanyol llegaba a esta fecha en una posición que ya no transmite ninguna tranquilidad. El 4-1 del derbi todavía pesa, pero pesa más el contexto. Antes de empezar la jornada era décimo, empatado a puntos con Girona y Athletic, y con el descenso a solo seis puntos. O sea, instalado en esa zona media que parece cómoda sobre el papel, pero que ahora mismo no deja dormir demasiado a nadie en clave perica.
Tras los cuatro partidos del martes ya disputados, el Espanyol bajaba provisionalmente dos posiciones y se colocaba en el puesto 12, otro pequeño aviso de esos que recuerdan que aquí nadie se puede despistar.
El primer movimiento llegó en San Mamés, donde el Athletic Club se impuso a Osasuna. El triunfo permite a los vascos colocarse novenos con 41 puntos, mientras que el conjunto navarro queda décimo con 49. Ese resultado ya empujaba al Espanyol un poco hacia abajo en la clasificación provisional. El Valencia rascó un empate en Son Moix frente al Mallorca. El reparto deja a los baleares en la posición 14 con 35 puntos y a los chés en la 13 con 36. Es verdad que ninguno de los dos firmó una victoria, pero sí sumaron, y en jornadas así hasta los empates van moviendo el suelo. En el otro extremo de la tabla, el Real Madrid superó al Alavés, que sigue muy comprometido y ocupa la 17ª plaza con 33 puntos. Ahí el Espanyol mira con cierto alivio la distancia. Y por último, en Montilivi, el Betis superaba al Girona. Ese resultado deja a los blanc-i-vermells en el puesto 11 con 38 puntos, justo por delante del Espanyol que bajaba provisionalmente al puesto 12.
Este miércoles, el partido clave era el Elche – Atlético, en el que al Espanyo le convenía todo lo que no fuese que los franjiverdes sumasen. Pues nada: triunfo 3-2 de los de Sarabia ante los de Simeone, que han jugado una hora en inferioridad numérica. Con ese resultado el descenso pasa a marcarlo el Alavés de Quique Sánchez Flores con 33 puntos. El Espanyol pues jugará en Vallecas con 5 puntos de distancia de la zona roja: todo lo que consiga será ampliar ese cochón. Pero el Rayo jugará muy necesitado, porque ese margen se ha reducido en su caso a sólo 2 puntos.
Martes 21 de abril
El Athletic ganó 1-0 a Osasuna con un gol de Guruzeta en la primera parte tras una gran acción de Nico Williams. Los rojiblancos fueron mejores antes del descanso y dejaron muy tocado a un Osasuna demasiado flojo en ese tramo. En la segunda mitad cambió el guion, porque Osasuna dispuso de un penalti, pero Unai Simón se lo paró a Budimir. El portero del Athletic volvió a salvar el empate poco después con una parada enorme a otro remate del croata. Entre lesiones, sufrimiento y una roja por doble amarilla a Jauregizar, el Athletic resistió hasta el final y se quedó tres puntos muy valiosos.
Mallorca y Valencia empataron 1-1 en Son Moix en un partido de esos donde el miedo a perder pesó mucho, sobre todo en la primera parte. Tras el descanso, Samu Costa adelantó al conjunto bermellón con un cabezazo a centro de Darder y pareció abrir el camino local. Dimitrievski evitó luego el segundo con dos paradas clave y mantuvo con vida al Valencia. Los cambios de Corberán agitaron al equipo y una gran acción entre Rioja, Javi Guerra y Sadiq terminó en el gol del empate. El Mallorca apretó más por sensaciones y por ocasiones, pero el punto acabó sabiendo mejor al Valencia.
El Real Madrid venció 2-1 al Alavés en el Bernabéu, pero terminó el partido entre pitos por una actuación poco convincente. Mbappé adelantó a los blancos en la primera parte con un disparo desviado por Otto, después de un inicio bastante flojo del equipo de Arbeloa. Vinícius hizo el 2-0 tras el descanso con un gran derechazo, aunque pidió perdón a la grada en plena atmósfera de tensión. El Alavés nunca se fue del partido, apretó en el tramo final y encontró premio con un gran taconazo de Toni Martínez. La victoria se quedó en casa, pero la imagen del Madrid volvió a dejar muy mal cuerpo en el Bernabéu.
El Betis ganó 2-3 en Montilivi tras levantar dos veces el marcador en un partido muy abierto y con bastante ida y vuelta. Tsygankov adelantó pronto al Girona, pero Marc Roca empató antes del descanso con una acción de mucha clase. En la segunda parte, Abde puso el 1-2 tras una buena jugada de Bakambu, aunque Ounahi volvió a igualar desde el punto de penalti. La reaparición de Isco fue decisiva, porque de sus botas nació la acción que Abde regaló a Riquelme para el 2-3 definitivo. El Girona apretó hasta el final, pero el Betis aguantó y se llevó un triunfo importante para seguir fuerte en la pelea europea.
Miércoles 22 de abril
El Elche firmó una victoria enorme al remontar 3-2 a un Atlético condicionado por la expulsión de Almada en la primera parte. Nico González adelantó dos veces a los rojiblancos, pero el conjunto ilicitano respondió con un Affengruber decisivo y un André Silva que marcó por partida doble. El 2-2 antes del descanso mantuvo vivo al Atleti, aunque en la segunda parte el empuje local acabó pesando. El tanto final de André Silva desató la euforia y saca al Elche de los puestos de descenso. Tres puntos de muchísimo valor para un equipo que llevaba semanas jugando con el agua al cuello.
La Real Sociedad perdió 0-1 ante el Getafe en un partido muy raro y muy bronco en Anoeta.
Brais Méndez falló un penalti en la primera parte y poco después Gorrotxategi marcó en propia puerta en la acción que decidió el choque. El Getafe no tiró a puerta, pero defendió su ventaja con el colmillo de siempre y llevó el partido justo donde quería. La Real lo intentó hasta el final, con ocasiones de Barrenetxea y Aramburu, pero se estrelló contra su falta de acierto. Tres puntos de oro para los de Bordalás y una noche de impotencia total para el conjunto donostiarra.
FC Barcelona – RC Celta | 21:30, Spotify Camp Nou
Jueves 23 de abril
Levante UD – Sevilla FC | 19:00, Ciutat de València
Rayo Vallecano – RCD Espanyol de Barcelona | 20:00, Estadio de Vallecas
Real Oviedo – Villarreal CF | 21:30, Carlos Tartiere
Y el jueves, ojo, tampoco hay tregua. El Levante recibe a un Sevilla que ha cogido aire y quiere seguir escapando del susto. Después aparece el partido que más le toca al perico: el Espanyol se planta en Vallecas con urgencias bastante claras y ante un rival que también anda mirando por encima del hombro. La jornada se cierra en Oviedo, con un Villarreal lanzado en la zona Champions y un recién ascendido que está peleando cada metro para no caer.
Los partidos

La clasificación

Athletic Club – CA Osasuna (1-0)
El Athletic se llevó el partido con un 1-0 corto pero valioso ante Osasuna, en una noche en la que Guruzeta puso el gol y Unai Simón sostuvo la victoria con dos intervenciones de muchísimo peso. San Mamés vio salir mejor al conjunto rojiblanco, con más mando, más intención y más presencia cerca del área rival desde el primer tramo. De hecho, el Athletic llegó a celebrar casi un penalti muy pronto, pero el VAR corrigió al árbitro al entender que la mano de Torrox no era punible. Lejos de enfriarse, el equipo bilbaíno siguió empujando y encontró premio en una acción muy buena de Nico Williams, que se metió entre rivales con potencia y descaro. Su disparo lo sacó como pudo Sergio Herrera, pero el rechace cayó donde suelen caer estos balones cuando un delantero está fino: en los pies de Guruzeta. El ariete no perdonó y firmó el 1-0 en el minuto 16, ese tipo de gol de nueve atento que vale media victoria.
A partir de ahí, el Athletic siguió sintiéndose cómodo, con el partido en la mano y Osasuna demasiado apagado en una primera mitad bastante pobre. Jauregizar y Galarreta también lo intentaron desde fuera, buscando castigar cualquier duda del bloque navarro, que no terminaba de ordenarse. Osasuna dio la sensación de haber tirado media tarde a la basura en ese primer acto, demasiado lejos del área, demasiado blando en los duelos y sin colmillo arriba. Al descanso, el 1-0 le quedaba mejor al Athletic que a nadie, porque había sido el único que de verdad quiso gobernar el encuentro.
La segunda parte arrancó con una foto parecida, el Athletic por delante y Osasuna obligado a cambiar algo si no quería irse de vacío. Y ese giro llegó rápido, con una jugada revisada por el VAR tras una mano de Yeray dentro del área que el árbitro no había señalado en directo. Después de ver la acción, no hubo escapatoria: penalti para Osasuna y una oportunidad gigantesca para meter el partido en otra dimensión. Budimir tomó la responsabilidad, respiró, encaró la carrera… y ahí apareció Unai Simón para adivinarle el lado y hacerse enorme. Ese penalti parado cambió el tono de la noche, porque Osasuna por fin se sintió vivo y el Athletic empezó a ver que el 1-0 no daba ninguna paz. Los navarros crecieron a raíz de esa acción y poco después volvieron a rozar el empate, otra vez con Budimir como protagonista, esta vez con un cabezazo tremendo. Cuando media grada ya veía el 1-1, Unai Simón volvió a vestirse de salvador con una mano espectacular, una de esas paradas que ganan partidos.
El Athletic empezó entonces a sufrir más de la cuenta, también castigado por los problemas físicos: Laporte se rompió, Yuri se vino abajo y Yeray acabó tiesísimo. Para rematar la tensión, Jauregizar vio la segunda amarilla en el 90 y dejó a los suyos con uno menos en un final de pura trinchera. Pero el marcador ya no se movió y el Athletic sacó adelante una victoria de mucho valor, más trabajada al final que brillante, con Guruzeta arriba y Unai Simón como muro total.
Ficha técnica:
Athletic Club: Unai Simon; Andoni Gorosabel, Yeray Alvarez, Aymeric Laporte (Daniel Vivian, min.75), Yuri Berchiche (Adama Boiro, min.81); Inigo Ruiz de Galarreta (Alejandro Rego, min.65), Mikel Jauregizar, Inaki Williams, Alex Berenguer (Oihan Sancet, min.65), Nico Williams (Robert Navarro, min.65), Gorka Guruzeta.
Osasuna: Sergio Herrera; Valentin Rosier, Flavien Boyomo, Jorge Herrando (Moi Gomez, min.84), Javi Galan; Jon Moncayola (Raul Garcia, min.84), Lucas Torro (Iker Munoz, min.71), Ruben Garcia (Raul Moro, min.71), Aimar Oroz (Enrique Barja, min.78), Victor Munoz, Ante Budimir.
Gol: 1-0, min.16: Gorka Guruzeta.
Árbitro: Victor Garcia. Amonestó a Mikel Jauregizar (min.10), Inaki Williams (min.90+7), y, además expulso por doble amarilla a Mikel Jauregizar (min.90+1), por parte del Ath. Club, y a Aimar Oroz (min.48), Moi Gomez (min.90+8), por parte del conjunto navarro.
RCD Mallorca – Valencia CF (1-1)
Mallorca y Valencia empataron 1-1 en Son Moix, en un reparto de puntos que deja mejor sabor a los valencianistas que a un conjunto bermellón que se adelantó y tuvo opciones bastante claras para haber ganado. La primera parte fue de esas que se juegan con el miedo metido en el cuerpo, con dos equipos más pendientes de no equivocarse que de lanzarse de verdad a por el partido. Se notó rápido, aunque el encuentro tuvo un sobresalto importante muy pronto con la lesión de Thierry Correia, que volvió a caer en una acción aparentemente sencilla. El portugués tuvo que pedir el cambio y su sitio lo ocupó Renzo Saravia, que debutó en el minuto 12 y dejó ganas desde el primer momento. De hecho, el argentino probó suerte con un disparo lejano que se marchó fuera por poco, en una de las pocas llegadas medio limpias del Valencia antes del descanso. El conjunto de Corberán encontró en Ramazani a su futbolista más vivo, el que intentaba romper la monotonía con algo de verticalidad, aunque sin remate serio. El Mallorca tardó bastante en soltarse, pero en el tramo final del primer tiempo sí consiguió pisar un poco más el acelerador y asomarse con más intención. La más clara la tuvo Asano, después de una buena acción de Muriqi y de un pase filtrado de Pablo Torre al corazón del área, pero el japonés mandó el remate fuera. Darder también lo intentó dos veces desde lejos, aunque Dimitrievski resolvió sin demasiados apuros esas pruebas del conjunto local. Al descanso, el 0-0 reflejaba bien un primer acto espeso, de mucha precaución y con más tensión clasificatoria que fútbol de verdad.
La segunda parte arrancó con un golpe rápido del Mallorca, que encontró premio casi al salir del vestuario y encendió Son Moix. Fue Samu Costa quien rompió la igualdad, metiendo un cabezazo muy bueno a centro de Darder para poner el 1-0 y darle al partido la sacudida que le faltaba. Ese gol obligó al Valencia a moverse, pero antes de reaccionar de verdad pudo encajar el segundo, porque el Mallorca olió sangre y apretó bastante. Dimitrievski sostuvo entonces a los de Corberán con dos paradas de mucho mérito, primero ante Jan Virgili y luego frente a Muriqi, en dos acciones clarísimas. Ahí pareció despertar de golpe el Valencia, justo después de los cambios que metieron en el campo a Danjuma, Rioja y Javi Guerra para darle otro tono al equipo. Y la reacción cuajó en una jugada muy bien fabricada: Rioja puso un centro tenso al primer palo, Javi Guerra prolongó de cabeza y Sadiq apareció al segundo para empujar el 1-1 en plancha. El empate le dio otra vida al partido, porque todavía quedaba bastante tiempo y por momentos pareció que cualquiera podía llevarse el golpe final. Virgili tuvo una opción peligrosa para el Mallorca, Ramazani respondió para el Valencia y el encuentro se fue abriendo un poco más, aunque también con algo de cansancio y más respeto al riesgo. En el descuento la tuvieron Llabrés y Samu para los locales, mientras que la última gran acción fue valencianista, con un centro de Gayà al que no llegaron ni Danjuma ni Sadiq y con protesta final por un posible penalti sobre el propio capitán. Soto Grado no señaló nada y el partido murió en tablas, con un Valencia que salió más satisfecho y un Mallorca con la sensación bastante clara de haber dejado escapar una ocasión buena.
Ficha técnica:
Mallorca: Leo Román, Maffeo, Valjent, Mascarell (David López 77′), Mojica, Samu, Morlanes (Antonio Sánchez 77′), Pablo Torre (Javi Llabrés 85′), Darder, Asano (Jan Virgili 56′) y Muriqi.
Valencia: Dimitrievski, Thierry (Saravia 12′), Pepelu, Tárrega, Gayà, Diego López (Rioja 60′), Guido, Ugrinic (Javi Guerra 60′), Ramazani (Jesús Vázquez 95′), Beltrán (Danjuma 60′) y Sadiq.
Goles: 1-0 (49′) Samu; 1-1 (67′) Sadiq.
Árbitro: César Soto (Comité riojano). Amonestó con tarjeta amarilla a los jugadores visitantes Stole Dimitrievski (m.41) y Guido Rodríguez (m.52).
Real Madrid – Deportivo Alavés (2-1)
El Real Madrid ganó 2-1 al Alavés, pero lo hizo entre silbidos, sustos y una sensación bastante clara de que el Bernabéu acabó más enfadado que tranquilo pese a los tres puntos. La noche empezó torcida para los blancos, con un estadio ya nervioso y con una ocasión clarísima del Alavés nada más arrancar, cuando Ángel Pérez se plantó en el área y eligió mal al querer asistir a Toni Martínez en vez de definir. Esa jugada ya retrató el tono del inicio: un Madrid blando atrás, pasivo por momentos y un Alavés valiente, sin demasiado complejo en uno de esos campos donde a veces los equipos pequeños salen encogidos. Durante buena parte del primer tiempo, el conjunto babazorro dio la sensación de estar más cómodo y más metido, mientras el Madrid se movía con poca chispa y bastante poca claridad. Pero a este equipo le basta muchas veces una acción aislada para torcer el guion, y en el minuto 30 apareció Mbappé para adelantar a los suyos. El francés recibió en la frontal, se giró como pudo y soltó un disparo que tocó en Otto, desvió la trayectoria y dejó vendido a Sivera. Fue un gol con bastante fortuna, tanto que ni el propio Mbappé lo celebró como si hubiera sido una obra de arte. A partir de ahí el Madrid sí mejoró algo, ganó metros y dejó una sensación menos inestable, aunque sin llegar a despejar del todo las dudas que venía mostrando. Antes del descanso, Militao rozó el segundo con un remate al larguero tras centro de Bellingham, pero la acción acabó con el central tocándose la rodilla y marchándose por precaución. Y todavía antes del intermedio, el Alavés volvió a rozar el empate con un tiro al palo de Toni Martínez y otro remate posterior de Boyé que obligó a Lunin a trabajar de verdad.
La segunda mitad arrancó de la mejor manera posible para el Real Madrid, que encontró muy pronto el segundo y pareció poner el partido donde quería. Primero avisó Tchouameni de cabeza, obligando a Sivera a sacar una buena mano, y justo después apareció Vinícius con un derechazo precioso desde la frontal. El brasileño encontró el hueco, armó el golpeo y colocó la pelota junto al palo con un tiro imposible para el portero del Alavés. Lo más llamativo fue su gesto posterior, pidiendo perdón a la grada en vez de celebrarlo a lo loco, como si él mismo notara el ambiente raro que envolvía al estadio. Con el 2-0, el Madrid tuvo sus mejores minutos y llegó a rozar el tercero, sobre todo en una acción de Brahim que ya superaba a Sivera hasta que Parada apareció milagrosamente sobre la línea. Parecía que todo iba a quedar en una victoria cómoda, pero el equipo de Quique Sánchez Flores no se rindió y fue creciendo con los cambios. Toni Martínez volvió a probar a Lunin con un disparo potente, Parada mandó luego un cabezazo al palo y el Bernabéu empezó a impacientarse otra vez, viendo que el partido seguía demasiado abierto. El Madrid reculó más de la cuenta, dejó que el Alavés se sintiera vivo y el tramo final se llenó otra vez de silbidos, nervios y bastante incomodidad en la grada. En el último minuto, tras tanto avisar, llegó el 2-1: un remate de Guevara encontró el toque de muchísima calidad de Toni Martínez, que desvió con el tacón y metió al Alavés de lleno en el resultado. No hubo tiempo para más, pero sí para una pitada enorme del Bernabéu a su propio equipo, porque el Madrid ganó, sí, pero volvió a dejar más dudas que certezas.
Ficha técnica:
Real Madrid: Lunin; Alexander-Arnold (Carvajal, min.63), Militao (Rüdiger, min.45+2), Huijsen, Carreras; Valverde, Tchouaméni (Camavinga, min.63), Bellingham (Brahim Díaz, min.58), Güler (Mastantuono, min.58; Mbappé y Vinícius.
Deportivo Alavés: Sivera; Ángel Pérez, Jonny Otto, Tenaglia, Parada, Youssef (Calebe, min.66); Blanco (Guevara, min.74), Guridi (Ibáñez, min.58), Denis Suárez (Aleñá, min.58); Toni Martínez y Lucas Boyé (Diabaté, min.66).
Goles: 1-0, min.30: Kylian Mbappé; 2-0, min.50: Vinícius Júnior; 2-1, min.90+3: Toni Martínez.
Árbitro: Martínez Munuera. Amonestó a Tchouaméni (min.35) por parte del Real Madrid y a Ángel Pérez (min.90) dsel Alavés.
Girona FC – Real Betis (2-3)
El Betis se llevó un 2-3 muy trabajado de Montilivi, levantando dos veces el partido y encontrando en el tramo final ese golpe de fe que tanto necesitaba para cicatrizar un poco sus heridas europeas. El arranque fue claramente verdiblanco, con el equipo de Pellegrini queriendo mandar con pelota, ritmo y una actitud bastante más agresiva que la del Girona en esos primeros minutos. De hecho, en nada ya había pisado área dos veces, primero con un envío largo de Fornals que no encontró rematador y luego con otra llegada por la izquierda donde Abde tampoco pudo conectar con nadie. Pero el fútbol tiene estas bromas pesadas y, en la primera aproximación seria del Girona, llegó el 1-0. Echeverri rompió líneas con calidad y algo de rebote, el balón acabó en los pies de Tsygankov y el ucraniano no perdonó con un disparo raso que puso por delante a los locales en el minuto 6. El gol cambió bastante el paisaje, porque el partido se abrió, se volvió más loco y el Betis perdió parte del control que había tenido de inicio. El Girona empezó a encontrar espacios y el choque entró en una fase de ida y vuelta bastante entretenida, con el cuadro catalán creciendo a través de la falta de contundencia verdiblanca en la zona media. Aun así, el equipo de Pellegrini dejó claro que tenía pegada y encontró el empate en un momento donde más incómodo estaba. Fue Marc Roca quien se sacó una acción de mucho talento en la frontal, controlando con el pecho, recortando y definiendo con sutileza para poner el 1-1 en el 22. Hasta el descanso hubo ocasiones para los dos, Montilivi reclamó un penalti por mano de Bartra que no era, y el partido se fue al intermedio con la sensación de que todavía quedaba bastante jaleo por delante.
La segunda mitad arrancó con un Betis más decidido, como si Pellegrini hubiera metido en el vestuario la idea de que el partido se podía llevar desde el oficio y el colmillo. Los cambios ayudaron a eso, sobre todo con la entrada de Bakambu y Riquelme, que agitaron la zona ofensiva y le dieron otra marcha a los visitantes. Bakambu avisó enseguida con una presión muy alta y con un centro que Abde no llegó a rematar por muy poco, mientras el propio marroquí seguía generando sensación de peligro cada vez que encaraba. El premio llegó tras un error grosero de Blind en campo rival, que permitió a Marc Roca lanzar en largo para la carrera de Bakambu. El delantero protegió muy bien la pelota, aguantó la pelea con Vitor Reis y cedió para que Abde empujara a placer el 1-2. Parecía el momento del Betis, pero le duró poco la alegría porque Aitor Ruibal cometió un penalti clarísimo sobre Joel Roca y Ounahi, aunque con algo de suspense, firmó el 2-2. Ahí apareció una de las imágenes de la noche: el regreso de Isco, que volvía tras meses fuera y lo hacía justo el día de su 34 cumpleaños. Y claro, le bastó muy poco para dejar su sello, porque recibió, levantó la cabeza y filtró un balón buenísimo para Abde, que estuvo generoso y dejó el gol en bandeja a Riquelme para el 2-3. El Girona todavía intentó agarrarse al partido, incluso llegó a ver portería en una acción invalidada por fuera de juego previo de Stuani, y también puso algún balón venenoso al área que obligó a Valles a estar muy atento. Pero el Betis resistió, cerró el duelo con sufrimiento del bueno y se llevó una victoria de mucho valor, de esas que no curan del todo una herida, pero sí ayudan a dejar de sangrar.
Ficha técnica:
Girona FC: Gazzaniga, Arnau (Hugo Rincón 82′), Vitor Reis, Blind, Àlex Moreno; Witsel, Fran Beltrán (Joel Roca 65′); Tsygankov, Ounahi, Iván Martín (Lemar 82′) y Echeverri (Stuani 72′).
Real Betis: Álvaro Valles, Aitor Ruibal (Bellerín 74′), Bartra, Natan, Valentín Gómez, Amrabat, Marc Roca, Fornals (Isco Alarcón 74′), Lo Celso (Riquelme 46′), Ez Abde (Ricardo Rodríguez 87′) y Cucho Hernández (Bakambu 46′).
Goles: 1-0 (6′) Tsygankov; 1-1 (22′) Marc Roca; 1-2 (62′) Abde; 2-2 (67′) Ounahi, de penalti; 2-3 (79′) Riquelme.
Árbitro: Iosu Galech (Comité Navarro). Amonestó al local Ounahi y a los visitantes Lo Celso, Bakambu y Riquelme.
Elche CF – Atlético de Madrid (3-2)
Elche y Atlético dejaron un partido loco, de esos que se mueven por detalles, y al final el 3-2 se quedó en casa para darle aire a un Elche que necesitaba agarrarse a algo y lo encontró a lo grande. El conjunto ilicitano arrancó con más hambre, con más tensión competitiva y con esa sensación de que iba a pelear cada balón como si fuera el último. Aun así, el primer golpe lo dio el Atlético muy pronto, cuando Nico González apareció con una jugada de mucha calidad para firmar el 0-1 y silenciar por un momento el Martínez Valero. Lejos de venirse abajo, el Elche siguió a lo suyo, cargando el área, insistiendo por fuera y forzando córners con una fe tremenda. Ahí empezó a cocinarse la reacción local, con un equipo que no se escondió ni después del mazazo inicial. El empate llegó en una acción embarullada, de esas que premian al que va con más convicción, y Affengruber apareció con viveza para meter la puntera y poner el 1-1. El partido ya estaba metido en un terreno raro para el Atlético, incómodo, con el Elche creciendo y creyéndose que podía hacer daño de verdad. Y entonces llegó la jugada que lo cambió todo: Almada se complicó en su área, perdió la pelota y acabó cometiendo penalti en una acción que le costó también la expulsión. Ahí el encuentro se rompió del todo y al Atlético se le puso una cuesta bastante fea. André Silva no falló desde los once metros y transformó el 2-1 con la tranquilidad de quien sabe que está ante una ocasión de oro. El Elche tenía el partido donde quería, con ventaja y con un hombre más, aunque el Atlético todavía guardaba una última sacudida antes del descanso. Nico González volvió a aparecer, esta vez en una acción con suspense, porque el árbitro anuló primero el tanto y tuvo que entrar el VAR para confirmar que el balón no había salido y que el 2-2 subía al marcador. Ese empate antes del intermedio le dio al choque un punto todavía más extraño, porque el Atlético sobrevivía con uno menos y el Elche se iba al descanso con la sensación de haber hecho muchísimo y no haber rematado el trabajo. La primera parte fue un carrusel, un intercambio de golpes con más nervio que orden y con el Elche dejando claro que no pensaba desaprovechar la oportunidad.
Tras el paso por vestuarios, el guion era bastante claro: el Elche tenía que mandar y el Atlético resistir como pudiera, con la cabeza seguramente en otra parte y las piernas ya castigadas por jugar en inferioridad. El equipo de Sarabia se adueñó del ritmo, llevó el balón hacia campo rival y empezó a cargar una y otra vez con centros, saques de esquina y segundas jugadas. No encontraba el gol de inmediato, pero sí iba encerrando poco a poco a un Atlético cada vez más metido cerca de Oblak. Simeone intentó mover piezas para sostener el partido, dar algo de oxígeno y no perderle la cara al empate, pero el paso de los minutos jugaba claramente a favor del Elche. Los locales apretaban con insistencia, con menos brillo que convicción, que en noches así vale casi más. No era un asedio de fantasía, era uno de puro empeño, de equipo que sabe lo que se está jugando. El Atlético aguantó un rato largo, tirando de oficio y de alguna corrección defensiva para no caerse, aunque cada vez daba la impresión de estar más cerca el tercer gol franjiverde que cualquier aventura visitante. Elche cargaba y cargaba, insistía por fuera, buscaba el rechace, el toque sucio, el balón vivo. Y al final, tanto ir, tanto morder y tanto empujar tuvo premio. La jugada del 3-2 nació casi como nacen estos goles que valen media vida: remate al poste, balón suelto, insistencia máxima y Affengruber apareciendo otra vez para no dejar morir la acción. El central ganó ese balón cerca de la línea de fondo y puso el pase atrás para que André Silva rematara a la red y desatara la locura en la grada. Fue el gol de un equipo que creyó más, insistió más y jugó con el corazón en la boca. En los últimos minutos, el Elche defendió esa ventaja con el nervio lógico de quien sabe lo que hay en juego, mientras el Atlético ya no tuvo gasolina ni claridad para responder de verdad. El pitido final fue un alivio enorme para los de Sarabia, que salen del descenso, alcanzan los 35 puntos y aprietan todavía más la pelea por la permanencia. Victoria de oro del Elche, derrota que duele poco en lo clasificatorio al Atlético pero que deja claro que esta noche el que tenía hambre de verdad era el equipo local.
Ficha técnica:
Elche: Dituro, Sangaré (Chust 60′), Affengruber, Pétrot (Bigas 82′), Valera, Morente (Josan 67′), Villar, Febas, Neto (Cepeda 67′), Rafa Mir (Álvaro 67′) y André Silva.
Atlético de Madrid: Oblak, Boñar, Lenglet, Le Normand (Pubill 46′), Julio Díaz (Molina 46′), Mendoza (Barrios 62′), Cardoso, Obed Vargas (Griezmann 62′), Nico González, Almada y Álex Baena (Giuliano 62′).
Goles: 0-1 (10′) Nico González; 1-1 (18′) Affengruber; 2-1 (32′) André Silva, de penalti; 3-2 (76′) André Silva.
Árbitro: Cuadra Fernández (balear). Amonestó a Sangaré, Febas y Lenglet. Expulsó a Almada por roja directa en el 30′.
Real Sociedad – Getafe CF (0-1)
La Real Sociedad cayó 0-1 ante el Getafe en un partido rarísimo, de esos que te dejan mirando al marcador con cara de no entender nada. El equipo donostiarra salió con cierta resaca emocional tras la fiesta copera y, aunque tuvo más intención que claridad en muchos momentos, fue el que más propuso desde el arranque. El primer gran giro llegó pronto, cuando una mano de Abqar terminó en penalti tras la revisión del VAR. Parecía la ocasión ideal para encarrilar la noche, pero Brais Méndez estampó su lanzamiento en el palo y Anoeta se quedó con ese silencio incómodo que ya avisaba de que la cosa no iba fina. Aun así, la Real no se cayó del todo y siguió buscando caminos por dentro, con algunos movimientos que sí hicieron daño. Óskarsson tuvo una clarísima en un mano a mano, pero apareció David Soria con una mano de mucho mérito para evitar el gol local. El Getafe, mientras tanto, hacía lo suyo. Poco brillo, pocas llegadas, mucho roce y un partido llevado a su terreno, que es justo donde suele sentirse cómodo. No necesitó jugar mejor ni generar casi nada para empezar a inclinar la noche a su favor. El 0-1 fue un golpe extraño, casi absurdo, y seguramente por eso hizo todavía más daño. Juan Iglesias puso un centro desde la izquierda, Gorrotxategi quiso despejar de cabeza hacia atrás y la pelota acabó dibujando una parábola imposible hacia la portería de Remiro. Fue un autogol de esos que duelen el doble, por inesperado y por inoportuno. El Getafe se puso por delante sin tirar a puerta y la Real empezó a notar que el partido se le estaba poniendo feísimo. Antes del descanso todavía hubo tiempo para otra llegada clara de la Real, en un pase filtrado de Soler hacia Brais Méndez, pero el mediapunta no llegó por muy poco. Esa fue un poco la foto del primer tiempo: una Real con más iniciativa, más sensación de estar cerca, pero sin remate real en el marcador. El Getafe, fiel a su libreto, encontró oro en medio del barro y se marchó al vestuario con ventaja. Y Anoeta, entre la incredulidad y la frustración, empezó a oler que la noche podía torcerse de verdad.
En la segunda parte la Real salió otra vez a por el empate, pero ya con el partido metido de lleno en ese terreno espeso que tanto le gusta al equipo de Bordalás. Había intención, había empuje, pero todo costaba una barbaridad. Aramburu probó fortuna y llegó incluso a mandar un balón al palo, aunque la jugada quedó anulada por fuera de juego. Fue un aviso más, una muestra de que la Real lo intentaba, aunque casi siempre a trompicones. Matarazzo movió el banquillo y dio entrada a futbolistas importantes como Oyarzabal y Barrenetxea, buscando cambiar el ritmo y meter algo más de chispa arriba. La lógica decía que con más talento sobre el césped el empate tenía que acercarse, pero el Getafe se fue cerrando cada vez mejor. El partido se llenó de faltas, interrupciones, pérdidas de tiempo y pequeñas batallas de esas que cortan cualquier intento de continuidad. El Getafe convirtió el duelo en una trinchera y ahí la Real ya no encontró aire.
Aun así, las ocasiones llegaron. Barrenetxea tuvo una muy clara que Juan Iglesias salvó prácticamente bajo palos, evitando lo que parecía el 1-1. Ya en el tramo final, Aramburu volvió a tener otra opción, pero su remate se marchó por encima del larguero cuando Anoeta ya casi cantaba el empate. La sensación era esa: la Real empujaba, sí, pero lo hacía más con desesperación que con claridad. El Getafe defendió su tesoro con uñas y dientes y fue dejando pasar los minutos hasta desesperar al rival por completo. Al final no hubo milagro y, tras el pitido, toda la tensión acumulada explotó en una tangana que terminó de retratar un partido bronco, sucio y muy del Getafe. La Real perdió una noche que parecía no se podía escapar así, y el Getafe se llevó media permanencia sin disparar a puerta.
Ficha técnica:
Real Sociedad: Remiro; Elustondo (Aramburu, m.46); Caleta-Car, Jon Martín, Aihen (Wesley, m.78); Gorrotxategi (Turrientes, m.87), Soler (Karrikaburu, m.87), Brais Méndez (Barrenetxea, m.56); Marín (Oyarzabal, m.56), Kubo y Óskarsson.
Getafe: Soria; Kiko Femenía (Nyom, m.80), Abqar (Rico, m.80), Djené, Boselli, Iglesias; Mario Martín (Javi Muñoz, m.68), Milla, Arambarri; Satriano y Luis Vázquez (Liso, m.87).
Gol: 0-1, m.29: Gorrotxategi, en propia puerta.
Árbitro: Busques Ferrer (Comité Balear). Amonestó a Óskarsson (31), Marín (45), Caleta-Car (67) y Remiro (97) por la Real Sociedad; y a Abqar (27), Iglesias (37), Arambarri (92), Nyom (93) y Milla (97) por el Getafe.
FC Barcelona – RC Celta | miércoles 21:30, Spotify Camp Nou
El Barça llega en un momento fuerte. Es líder, viene de castigar al Espanyol en el derbi y transmite esa sensación de equipo que, con espacio o sin él, encuentra la forma de hacer daño. El Celta, en cambio, salió muy tocado del 0-3 ante el Oviedo, una derrota dura, inesperada y de las que te dejan a la gente mirando raro durante unos días.
Sobre el papel, parece una cita muy favorable para los azulgranas. Lo raro sería otra cosa. Pero el Celta también se juega seguir enganchado a la zona alta y no caer en una deriva fea ahora que llega el tramo serio del curso. Si aguanta de pie de inicio, puede alargar la incertidumbre. Si encaja pronto, el partido se le puede hacer larguísimo.
Levante UD – Sevilla FC | jueves 19:00, Ciutat de València
Levante y Sevilla se presentan con buenas razones para creer. Los granotas ganaron al Getafe y siguen apretando para salir del pozo. El Sevilla, por su parte, firmó un triunfo de bastante peso ante el Atlético, uno de esos resultados que te cambian el humor de la semana y te hacen mirar la tabla con algo menos de angustia.
Es un partido muy de pico y pala. El Levante pondrá tensión, ritmo y mucho corazón; el Sevilla querrá aprovechar su pegada y ese punto de experiencia que en estas fechas suele contar bastante. Aquí no hay glamour, pero sí necesidad. Y la necesidad en abril suele sacar partidos bastante bravos.
Rayo Vallecano – RCD Espanyol de Barcelona | jueves 20:00, Estadio de Vallecas
Aquí está el gran foco perico de la jornada. El Espanyol llega herido por el derbi, con una dinámica malísima en 2026 y con la clasificación empezando a apretar de verdad. Sigue en esa décima plaza, sí, pero el margen ya no permite ir dejando pasar semanas. El Rayo, que cayó con estrépito en Mallorca, tampoco está para presumir de tranquilidad y ve esta cita como una oportunidad muy seria de recortar o de meter a otro en el mismo lío.
Vallecas no es un sitio amable para ir dudando. Si el Espanyol entra blando, lo va a pasar mal. Y si entra solo a resistir, también. Lo bueno para los de Manolo es que siguen teniendo jugadores para competir estos partidos y que, en situaciones límite, a veces el equipo responde mejor cuando el escenario se pone feo. Lo malo ya lo sabemos todos: el margen se ha ido haciendo pequeño y el crédito empieza a agotarse.
La clave estará en no repetir ese inicio tan pobre del Camp Nou y en sostener mejor los momentos del partido. Porque una cosa es perder un derbi ante un líder lanzado y otra muy distinta es fallar en un duelo directo. Este sí que empieza a oler a final encubierta, aunque aún queden jornadas por delante.
Real Oviedo – Villarreal CF | jueves 21:30, Carlos Tartiere
La jornada se cierra en el Tartiere con dos equipos que llegan crecidos, aunque por motivos bien distintos. El Oviedo firmó un 0-3 enorme en Balaídos y se ha ganado el derecho a creer. El Villarreal, mientras, sigue a lo suyo, acumulando puntos, victorias serias y una candidatura muy firme para acabar arriba del todo, en puestos Champions.
Es un partido con trampa para el Villarreal. Tiene más plantilla, más fútbol y más estabilidad, sí. Pero el Oviedo juega con la urgencia del que sabe que cualquier noche grande puede cambiar medio desenlace de temporada. Si el submarino entra enchufado, es favorito. Si el partido se ensucia y la grada entra de lleno, cuidado, porque el Tartiere puede apretar muchísimo.







