La campaña de abonos 2026-27 del Espanyol sigue generando debate, y no solo por la Grada Familiar o la Grada de Animación. También hay, como os explicábamois en La Grada el pasado martes, malestar en una parte del mundo peñístico por la desaparición del descuento histórico del 10% en la conocida Grada de Penyes, situada en Gol Cornellà Superior. Para muchas peñas, el problema no es únicamente pagar algo más, sino la sensación de perder un reconocimiento que venía de lejos. Las peñas llevan años haciendo Espanyol en pueblos, barrios y ciudades, muchas veces lejos del foco, y sienten que esta medida no acompaña ese discurso de raíces y pertenencia que tanto se repite últimamente.
La FCPE pidió una reunión urgente con el club
La Federació Catalana de Penyes de l’Espanyol ha explicado internamente a las peñas federadas y a los peñistas su valoración sobre la campaña. La FCPE entiende que el club pueda actualizar los precios de los abonos siguiendo criterios objetivos, como la evolución del IPC, pero considera que cualquier subida debería aplicarse de forma homogénea, transparente y proporcional para todos los colectivos y zonas del estadio. Por eso, ante la preocupación generada por algunas medidas, la federación solicitó una reunión urgente con los máximos responsables de la campaña de abonos para trasladar el malestar del mundo peñístico y estudiar posibles alternativas.
El club mantiene su decisión pese al malestar trasladado
Esa reunión se produjo, pero no trajo cambios en las medidas inicialmente planteadas. Según trasladó la FCPE a las peñas, el Espanyol ha decidido no mantener el descuento del 10% que se aplicaba a los abonados ubicados en la Grada de Penyes. En su lugar, el club aplicará un descuento lineal de 15 euros para todos los peñistas, independientemente de la zona del estadio en la que estén ubicados. Es decir, se mantiene algún tipo de beneficio para el colectivo, pero desaparece el trato específico que históricamente tenía la Grada de Penyes.
El 10% tenía un valor simbólico para las peñas
La FCPE valora que el club conserve una ayuda económica para los peñistas, pero también remarca que la decisión supone la pérdida de una ventaja histórica para las peñas. Y ahí está el punto sensible. Porque ese 10% no era solo una rebaja. Para muchas entidades era una forma de reconocimiento, una manera de decir que el club entendía el papel de las peñas dentro del Espanyol. Al sustituirlo por una ayuda lineal de 15 euros, el beneficio se reparte de otra forma, pero la Grada de Penyes deja de tener ese carácter diferenciado. Y cuando desaparece un símbolo, aunque sea pequeño, el golpe se nota más de lo que parece.
Las peñas sienten que pierden espacio propio
Algunas peñas interpretan esta medida como un paso más en la pérdida de peso del mundo peñístico dentro del club. No se trata de pedir privilegios sin sentido, sino de mantener una consideración especial hacia un colectivo que ha sido clave para extender el espanyolismo fuera del estadio. Las peñas organizan desplazamientos, actos, encuentros, comidas, viajes y muchas veces son la puerta de entrada de nuevos pericos al club. Por eso, cuando se toca algo vinculado a su espacio en el RCDE Stadium, la reacción va más allá del precio del carnet.
Una campaña que vuelve a chocar con la sensibilidad social
La campaña de abonos tiene aspectos positivos, y sería injusto negarlo. En muchas zonas, la subida se mantiene en parámetros moderados y el club intenta ordenar mejor la relación con sus abonados. Pero también está dejando dudas en colectivos muy concretos: familias, animación y ahora peñas. Y no son grupos secundarios. Son parte del alma social del Espanyol. Niños, jóvenes que animan y peñistas que llevan el club por el territorio. Justo por eso, cualquier medida que les afecte debería explicarse muy bien y con bastante sensibilidad.
La FCPE seguirá defendiendo los intereses de las peñas
La FCPE ha querido dejar claro a las entidades federadas que seguirá trabajando para defender los intereses de las peñas y de los peñistas. No se plantea el asunto como una guerra abierta con el club, pero sí como una queja firme por una decisión que no gusta. El mensaje que queda es bastante claro: las peñas aceptan que el club pueda revisar precios y condiciones, pero no comparten que se elimine una ventaja histórica sin una alternativa que mantenga el reconocimiento específico de la Grada de Penyes.
El Espanyol debe cuidar mejor a quienes hacen club todo el año
El fondo del asunto es más social que económico. El Espanyol puede cambiar condiciones, claro. Pero cuando esas condiciones afectan a colectivos que sostienen el sentimiento blanquiazul durante todo el año, conviene ir con más tacto. Las peñas no solo aparecen los días de partido. Están en cenas, actos, desplazamientos, aniversarios, recogidas solidarias, viajes y reuniones donde el Espanyol sigue vivo aunque no haya balón. Si la nueva etapa quiere presumir de raíces, territorio y pertenencia, debe cuidar mucho más a quienes llevan años haciendo exactamente eso.
Una oportunidad para recuperar diálogo
La reunión entre la FCPE y el club no ha modificado la campaña, pero sí deja una lectura importante: el malestar existe y el Espanyol debería tomar nota. Todavía hay margen para explicar mejor la decisión, reforzar el diálogo y buscar fórmulas que hagan sentir a las peñas parte importante del proyecto. Porque la fidelidad perica es enorme, sí, pero no debería darse nunca por garantizada. Las peñas no piden que se les regale nada. Piden respeto, reconocimiento y una mínima sensibilidad hacia su papel. Y eso, en un club como el Espanyol, debería contar bastante.







