El nombre de Quilindschy Hartman llevaba días metido de lleno en la conversación perica. Y no como un nombre cualquiera, sino como uno de esos fichajes que empiezan a sonar tan fuerte que parece que solo falte ponerle fecha, hora y bufanda. Lateral izquierdo, neerlandés, propiedad del Burnley, club del entorno de Alan Pace, y con un perfil que encajaba bastante bien en esa idea de Espanyol más potente que se quiere construir. Pero Monchi, en su entrevista con TV3, ha puesto el freno de mano. No ha cerrado la puerta, ni mucho menos. Pero sí ha dejado claro que el Espanyol no puede montar todo su mercado alrededor de un solo jugador.
Hartman gusta, pero el Espanyol mira más nombres
La frase de Monchi fue bastante directa cuando le preguntaron por Hartman: “Hartman es un buen jugador. Además pertenece a un club amigo, pero no es el único. Tenemos más nombres y habrá que ver pros y contras.” Ahí está el matiz importante. El jugador gusta, el vínculo entre clubes ayuda, pero en la dirección deportiva no quieren quedarse atrapados en una operación que, por buena que parezca, puede condicionar el resto del verano. Y eso conecta con lo que venía explicando Francesc Via en La Grada Ràdio: últimamente, desde el club ya no daban tan seguro el fichaje como se pudo interpretar en un primer momento.
La “foto global”, la frase que explica todo
Monchi insistió en una idea que seguramente se va a repetir bastante durante el mercado: mirar la foto entera antes de mover una pieza demasiado cara. Lo explicó así: “La planificación de un equipo de fútbol no puede ser algo aislado, tiene que ser algo colectivo. Si tú inviertes mucho en el lateral izquierdo, igual en el lateral derecho, en el delantero centro, en el portero, en el interior izquierda, tienes que invertir. Hay que hacer la foto global con toda la información. En eso estamos.” Vamos, que Hartman puede ser una opción seria, pero no la única. Y si el Espanyol se pasa de frenada en el lateral izquierdo, quizá luego se queda corto donde también hace falta meter mano.
El fichaje de Hartman ya no parece tan cantado
Esto no significa que Hartman esté descartado. Sería ir demasiado lejos. Pero sí parece evidente que la operación ya no se puede vender como algo hecho o casi hecho. El Espanyol está en una fase de análisis, con muchos nombres encima de la mesa y con Monchi intentando cuadrar el típico puzzle de verano: salidas, regresos de cedidos, renovaciones, necesidades de Manolo González y margen económico. Hartman sigue en la película, pero ya no aparece como protagonista único. Y eso, para el aficionado perico, conviene tenerlo claro antes de hacerse demasiadas ilusiones.
Monchi no quiere fichar por ansiedad
El mensaje del director general deportivo fue bastante sensato. El Espanyol necesita reforzarse, sí. Mucho, incluso. Pero no puede fichar por nervios, por presión ambiental o porque un nombre haya empezado a sonar con fuerza. Monchi dejó claro que para cada posición trabajan con varias alternativas: “De cada posición estamos trabajando con muchos nombres. Esos nombres ya están siendo examinados, muchos de ellos ya han pasado el filtro de la dirección deportiva y ahora están en la mano de Manolo y su cuerpo técnico para que los analice.” Esto, contado en lenguaje de calle, significa que Hartman puede gustar mucho, pero si aparece otro lateral que encaja mejor en precio, perfil o momento, se mirará igual.
Un mercado agresivo, pero con cabeza
Monchi sí confirmó que el Espanyol necesita moverse con fuerza este verano. No habló de cuatro retoques suaves ni de cambiar una pieza por otra sin tocar demasiado. Fue más claro: “Si yo estoy diciendo que vamos a ser agresivos y si hay una pregunta de hacer 6 cambios, si soy agresivo serán más, tampoco se nos quedan muchas posiciones, con lo cual tu pregunta no va mal tirada.” Eso ya avisa al perico de que vienen semanas movidas. Pero luego vino el otro lado del mensaje: “Una cosa es la idea inicial, otra cosa es la idea final. Creo que es necesario un cambio importante, pero también veremos las posibilidades que hay.” O sea, intención hay. Ahora falta que el mercado deje.
La plantilla tendrá cambios, pero no será una demolición
Monchi quiso remarcar que la base seguirá siendo importante. No llegó al Espanyol para borrar todo lo anterior como si nada valiese. Hay futbolistas en los que cree el club y hay una estructura que se quiere sostener. Lo dijo sin marear demasiado: “La base de la plantilla va a ser prácticamente un porcentaje muy importante de los jugadores que están actualmente, porque además son jugadores que creemos en ellos.” Aun así, las bajas ya obligan a moverse. Se han ido jugadores cedidos, otros han terminado etapa y el equipo necesita piernas, físico, velocidad y más recursos. No será una revolución de videojuego, pero tampoco un verano tranquilo.
El primer reto: liberar espacio
Uno de los puntos más importantes de la entrevista fue el problema de espacio en la plantilla. Monchi recordó que ahora mismo hay demasiados jugadores en dinámica de primer equipo y que, antes de fichar todo lo que se quiere, toca hacer sitio. “Para tener jugadores hay que liberar espacio. A día de hoy tenemos 27 jugadores en dinámica de primer equipo. Tenemos que liberar espacio, buscar soluciones a situaciones personales o particulares que necesitan un cambio de aire para seguir creciendo, para seguir rindiendo y en ello estamos.” Aquí habrá una parte menos vistosa del mercado, pero igual de importante: salidas, cesiones y decisiones incómodas. Eso también es construir una plantilla.
Manolo González ya ha dicho lo que necesita
La entrevista dejó claro que Monchi y Manolo González ya están metidos de lleno en la planificación. El entrenador ha comunicado los perfiles que quiere y la dirección deportiva está trabajando sobre esa base. Monchi lo resumió muy bien con un ejemplo casi de libreta de entrenador: “Si el Manolo quiere un lateral izquierdo rápido, Monchi, te ha dicho que hay que hacer un lateral izquierdo rápido. No traigas uno que sea lento. Entonces busca el lateral izquierdo rápido. No seas torpe, Monchi.” La frase tiene gracia, pero también fondo. El fichaje no va solo del nombre, va del perfil. Y ahí Monchi parece tenerlo clarísimo.
Un Espanyol más físico, más rápido y más preparado para sufrir
Monchi habló del tipo de equipo que quiere construir junto a Manolo. Y ahí apareció una palabra que explica muchas cosas: físico. No solo músculo, también velocidad, capacidad para apretar, resistir y competir fuera de casa cuando el partido se pone feo. “En el fútbol actual el físico es muy importante. No solo fuerza y resistencia, sino también velocidad. En muchos partidos tenemos que ser dominantes, porque a Manolo le gusta someter con la posesión. Pero en otros, sobre todo fuera, tocará sufrir y necesitaremos una buena armadura. Si tenemos un equipo fuerte, físico y veloz, ganaremos mucho.” Este es uno de los titulares reales de la entrevista. El nuevo Espanyol quiere jugar mejor, pero también quiere dejar de ser blando cuando toca apretar los dientes.
Monchi, sorprendido por el nivel de curro de Manolo
Otro momento interesante llegó cuando Monchi habló de Manolo González. No lo hizo con frases vacías. Explicó que se ha encontrado a un técnico muy metido en el fútbol, de los que ven partidos raros y conocen jugadores que otros ni tienen ubicados. “Una llamada y ¿qué está haciendo Manolo? Pues viendo Ponferradina-Atlético de Madrid. Otra llamada y ¿qué está haciendo Manolo? Pues estoy viendo un partido. A mí me gusta que la gente ame su profesión. Porque a mí me gusta mi profesión.” Es una imagen bastante buena del entrenador: cero postureo, mucho campo, mucho vídeo y mucha libreta.
Manolo ya conocía casi todos los nombres
Monchi fue un paso más allá y explicó que ya le han pasado una lista amplia de futbolistas al entrenador. La respuesta de Manolo, según contó, le gustó bastante: “Una lista importante de nombres que le hemos dado. Prácticamente tenía visto todo. Los que no tenía visto lo había visto ya antes. Con lo cual eso denota que le gusta su profesión.” Para un director deportivo, esto no es un detalle menor. Si el entrenador conoce perfiles, entiende el mercado y no espera que le traigan todo masticado, la comunicación suele ser mucho más limpia. Y en un verano tan cargado como el que viene, eso puede marcar diferencias.
El “efecto Monchi” y las dos victorias del final
En TV3 también le preguntaron si se podía hablar de un “efecto Monchi” por las dos victorias que llegaron tras su aterrizaje. Él no se colgó una medalla exagerada, pero sí admitió que pudo ayudar en lo emocional: “Yo creo que sí, porque no estaba muy baqueteado transmitir confianza, transmitir tranquilidad en momentos muy difíciles. Es lo único que he intentado hacer. Me he inmiscuido en el día a día como si llevase toda la temporada aquí.” Luego repartió el mérito donde tocaba: “Esas dos victorias consecutivas contra el Valle de Bilbao y en Pamplona han sido fruto de la labor del cuerpo técnico y de los jugadores.” Bien ahí. Porque el fútbol tiene mucho de estado de ánimo, pero los partidos los sacan los que están en el césped.
Alan Pace no le prometió “el oro y el moro”
La llegada de Monchi al Espanyol disparó muchas preguntas. La más lógica: ¿qué le habrá dicho Alan Pace para convencerlo? El propio Monchi explicó que no hubo una promesa de dinero sin freno ni un discurso grandilocuente. “No ha prometido nada, pero sí me ha gustado todo lo que he escuchado de él.” Y desarrolló la idea hablando de confianza, procesos y forma de trabajar. “Llevo 26 años en la dirección deportiva y soy Monchi, es decir, tengo una manera de trabajar que he ido yo modulando a base de equivocarme y de ir corrigiendo.” Esta parte es importante porque sitúa el proyecto: no se vende como una fiesta de millones, sino como una apuesta por método, paciencia y crecimiento.
Una relación diaria con Alan Pace
Monchi insistió en que lo más importante no fue solo lo que Pace le dijo antes de fichar, sino lo que está haciendo después. “A mí lo que me llena más no es lo que me dijo, sino lo que está haciendo conmigo. Es decir, la relación diaria, la confianza que está demostrando en todos aquellos aspectos en los que a día de hoy estoy debatiendo con él y hablando con él.” En el Espanyol se ha vivido demasiadas veces esa sensación de distancia entre propiedad, dirección deportiva, plantilla y afición. Por eso, si ahora hay una línea clara entre Pace y Monchi, el club gana una base que antes parecía mucho más frágil.
El Espanyol no quiere seguir siendo una montaña rusa
Una de las ideas más potentes de la entrevista fue cuando Monchi habló de estabilizar el club. No quiso robarle a Manolo la expresión del “gigante dormido”, pero sí fue por ahí. “Creo que la afición del Espanyol, el club, la historia del Espanyol merece que el proyecto se consolide. Es decir, que no sea todo tan guadianesco o todo montaña rusa. Que haya una estabilidad y que de esa estabilidad, de esa consolidación, intentar afrontar etapas más ambiciosas.” Esto toca una fibra muy perica. Porque el Espanyol lleva demasiados años viviendo entre sustos, ascensos, descensos, salvaciones, cambios de proyecto y veranos de apretar los dientes.
Acortar procesos, la obsesión de Monchi
Monchi repitió varias veces una idea: acortar procesos. El Espanyol no puede pasar diez años esperando a ser competitivo. Tampoco puede querer hacerlo todo en diez días. Ahí está el equilibrio. “Esperemos que acortemos al máximo el camino y consigamos los mejores resultados posibles. Ese tiene que ser mi objetivo.” Y luego lo conectó con el aficionado: “Yo entiendo la demanda, la necesidad del aficionado perico de disfrutar, de presumir, de sentirse feliz con lo que su equipo haga.” Esta frase tiene bastante peso. Porque no habla solo de ganar partidos, sino de devolver orgullo. Y eso, en el Espanyol, no es un tema menor.
Los tiempos del mercado: mejor acertar que correr
Monchi no escondió que le gustaría tener fichajes cuanto antes, pero avisó de algo bastante lógico: no va a traer jugadores solo para calmar al personal el 7 de julio. “Si llegamos el 24 de agosto y no viene nadie, entonces ya me preocupa. Pero no pasa nada porque alguien no llega el 6 de julio. Puede llegar el 15, el 18 o el 23. Lo importante es que llegue aquel jugador que creamos que es el necesario.” Es una frase que quizá no tranquiliza del todo al aficionado impaciente, pero explica cómo trabaja. El mercado no se gana solo siendo el primero. Se gana acertando.
Los amistosos importantes marcan una fecha
Eso sí, Monchi sí puso una especie de horizonte razonable. Quiere que la mayor parte del grupo esté armado para los amistosos fuertes de finales de julio. “Lo ideal es que la mayor parte del grupo esté conformado cuando empiecen los partidos amistosos más importantes, que en nuestro caso serán a finales de julio.” Y añadió que puede llegar algún jugador tarde, pero no muchos: “Fue un caso que llegó un jugador el 25 de agosto con la temporada. Pues sí, no pasa nada. Uno, lo que no puede llegar a ocho. Entonces sí tenemos un problema.” Ahí el mensaje es claro: alguno puede esperar, pero el bloque no puede construirse a última hora.
El método Monchi adaptado al Espanyol
Le preguntaron por el famoso “método Monchi”, esa etiqueta que tantas veces lo ha acompañado. Él lo rebajó un poco y lo adaptó al contexto perico. “El método Monchi, que no es ningún método exclusivo, que hay mucha gente que lo hace, tiene que ser, en este caso en particular, la adaptación del método Monchi al Real Club Deportivo Español a necesidades.” Y volvió a su idea central: “Acortar al máximo los procesos e intentar conseguir los mejores resultados.” Aquí no se trata solo de fichar barato y vender caro. Eso puede ayudar, claro. Pero sin resultado deportivo, el negocio queda cojo.
Fichar bien y vender caro no basta si el equipo no gana
Monchi fue muy gráfico cuando habló de la parte económica del fútbol. “Fichar bien, vender caro es importante, pero si no hay una consecución de objetivo deportivo no sirve para nada.” Y remató con una frase muy de grada: “En ningún club de fútbol saca un tifo: qué bueno es el director financiero del club. Eso no existe.” Tiene razón. La gente quiere cuentas sanas, claro, porque sin eso el club se cae. Pero el aficionado paga, viaja, sufre y se ilusiona por lo deportivo. Por competir. Por ganar. Por mirar la clasificación sin tener miedo cada lunes.
Las cesiones pueden tener premio
Monchi también habló de los jugadores cedidos, un tema que siempre genera debate. En este caso, fue bastante optimista. “Las cesiones han sido fructíferas y más de un jugador formará parte del equipo. Seguro: al cien por cien, porque hay rendimientos muy interesantes.” Citó casos como Javi Hernández, Marcos Fernández, Roger Hinojo, Bauza o Justin, y dejó la sensación de que algunos tendrán una oportunidad real. No todos, claro, porque el primer equipo no puede ser una estación de paso para cualquiera. Pero sí hay futbolistas que han ganado puntos lejos de casa.
El filial, más formación que obsesión por la categoría
Sobre el Espanyol B, Monchi no quiso reducirlo todo a si el equipo está en una categoría u otra. Le preocupa más la formación, los técnicos y el camino hacia el primer equipo. “Me obsesiona mucho más que seamos capaces de encontrar los mejores formadores posibles, porque no olvidemos que el filial es un equipo formativo, el último eslabón de la cadena de la formación.” Y luego fue muy claro con el objetivo: “Lo más importante es que la 21 y en el caso de este último eslabón, que es el filial, den jugadores al primer equipo. Eso es lo que todos queremos.” En un Espanyol que siempre mira a la cantera con cariño y necesidad, este punto tiene bastante sentido.
La cantera como parte real del proyecto
Monchi puso ejemplos de futbolistas que llegaron arriba sin depender tanto de la categoría exacta del filial. El mensaje es sencillo: lo decisivo es tener buenos jugadores, buenos entrenadores y buenos métodos. El Espanyol no puede hablar de proyecto nuevo olvidándose de la Dani Jarque. Si algo ha sostenido al club en muchos momentos complicados ha sido la cantera. Y si ahora se quiere crecer de verdad, esa vía no puede quedar como un adorno bonito en la presentación. Tiene que ser una parte viva del plan.
El femenino también entra en la visión de Monchi
La entrevista también tocó el Espanyol femenino. Monchi reconoció que, por la urgencia del primer equipo masculino, hasta ahora se ha centrado más ahí, pero dejó claro que quiere estar cerca del día a día. “Es un apoyo y un soporte en el día a día, y lo he hecho en mi primera etapa en el Sevilla, lo he hecho en Roma y quizás mucho más marcado en mi segunda etapa en el Sevilla, sobre todo en el Aston Villa, con la ayuda de Natalia, a la que le agradezco la confianza que tuvo en su momento apostando por un proyecto que se estaba cayendo y fue clave a la hora de hacerlo resurgir.” El Espanyol femenino necesita impulso, estructura y atención. Y Monchi, al menos de palabra, lo pone dentro del mapa.
San Fernando también puede hacerse perico
Hubo hasta un momento más simpático, cuando le preguntaron si en San Fernando ya había peña perica. Monchi tiró de humor y colores: “Es fácil que haya porque no tenemos que cambiar colores, eso es importante porque es el azul y blanco.” Luego añadió: “Conociendo a la gente de mi ciudad y cómo han disfrutado de mis éxitos tanto en Sevilla como en Roma como en Birmingham, estoy convencido de que no sé si hay una peña, pero que van a disfrutar, si llegan a esos éxitos y que van a ser más pericos, seguro que sí.” No está mal como guiño. El Espanyol necesita sumar dentro y fuera, y si San Fernando se apunta un poco al sentimiento perico, bienvenido sea.
Europa sí, pero no como escapada de un año
El final de la entrevista dejó una de las frases más potentes sobre la ambición del proyecto. Monchi no tiene miedo a pronunciar la palabra Europa, pero no quiere vender una clasificación aislada como si eso arreglase todo. “A mí no me da miedo mencionar Europa, pero creo que el aficionado perico no quiere ir a Europa de manera espontánea, de manera esporádica.” Y siguió: “El aficionado perico creo que quiere un club del que se sienta identificado y del que pueda presumir. ¿Eso es clasificarlo por Europa? Posiblemente. ¿Cuándo? Cuando creo que tengamos las bases necesarias para que Europa no sea algo esporádico, sino algo, no digo normal, pero sí más continuo.” Esta es la diferencia entre ilusionar y vender humo. Y el perico, que ya ha visto de todo, sabe distinguir bastante rápido una cosa de la otra.
Hartman es solo el primer ejemplo del verano que viene
Al final, todo vuelve al punto de partida: Hartman. Su caso sirve para explicar cómo será el mercado del Espanyol. Habrá nombres atractivos, rumores fuertes, operaciones que parecerán hechas y luego se enfriarán, perfiles que gustarán y precios que no cuadrarán. Monchi ha querido avisar desde el principio: no se puede mirar una pieza sin mirar el tablero entero. Hartman puede acabar vistiendo de blanquiazul, pero ahora mismo el mensaje del club es más prudente que hace unos días. Y eso, después de escuchar la entrevista, parece bastante lógico.
Monchi pide confianza, pero el perico pedirá hechos
La entrevista deja buenas sensaciones, pero también una exigencia clara. Monchi habla bien, conoce el oficio y transmite una idea. Eso suma. Pero el Espanyol viene de años donde las palabras se han gastado mucho. El aficionado quiere ver fichajes, salidas bien gestionadas, una plantilla equilibrada y un equipo que no viva cada temporada con el agua al cuello. La teoría está clara: mercado agresivo, foto global, Manolo bien alineado, cantera, femenino, estructura y ambición sin locuras. Ahora toca convertir todo eso en plantilla. Y ahí empieza el examen real.







