La jornada 33 de LaLiga EA Sports está dejando una de esas rarezas de calendario que no se ven todos los años. Esta vez se disputa antes que la 32 por el ajuste pactado entre la RFEF y LaLiga tras el adelanto de la final de la Copa del Rey al fin de semana del 18 y 19 de abril. Luego la jornada 32 se jugará los días 25 y 26 por esa mezcla de calendario, seguridad y acumulación de actos en Sevilla y sus alrededores. Así que toca semana intersemanal, del martes 21 al jueves 23, con bastante lío en la tabla y con media liga mirando de reojo lo que pasa en cada campo.
El Espanyol llegaba a esta fecha en una posición que ya no transmite ninguna tranquilidad. El 4-1 del derbi todavía pesa, pero pesa más el contexto. Antes de empezar la jornada era décimo, empatado a puntos con Girona y Athletic, y con el descenso a solo seis puntos. O sea, instalado en esa zona media que parece cómoda sobre el papel, pero que ahora mismo no deja dormir demasiado a nadie en clave perica.
Tras los cuatro partidos del martes ya disputados, el Espanyol ha bajado provisionalmente dos posiciones y se coloca en el puesto 12, otro pequeño aviso de esos que recuerdan que aquí nadie se puede despistar.
El primer movimiento llegó en San Mamés, donde el Athletic Club se impuso a Osasuna. El triunfo permite a los vascos colocarse novenos con 41 puntos, mientras que el conjunto navarro queda décimo con 49. Ese resultado ya empujaba al Espanyol un poco hacia abajo en la clasificación provisional.
El Valencia rascó un empate en Son Moix frente al Mallorca. El reparto deja a los baleares en la posición 14 con 35 puntos y a los chés en la 13 con 36. Es verdad que ninguno de los dos firmó una victoria, pero sí sumaron, y en jornadas así hasta los empates van moviendo el suelo.
En el otro extremo de la tabla, el Real Madrid superó al Alavés, que sigue muy comprometido y ocupa la 17ª plaza con 33 puntos. Ahí el Espanyol mira con cierto alivio la distancia.
Y por último, en Montilivi, el Betis superaba al Girona. Ese resultado deja a los blanc-i-vermells en el puesto 11 con 38 puntos, justo por delante del Espanyol.
Así que la foto, jugados los partidos del martes, queda bastante clara: el Espanyol baja provisionalmente al puesto 12 y se planta en Vallecas con la necesidad de conseguir sumar a poder ser de tres, que ya empieza a no haber mucho más margen para mirar la tabla esperando favores ajenos.
Martes 21 de abril
El Athletic ganó 1-0 a Osasuna con un gol de Guruzeta en la primera parte tras una gran acción de Nico Williams. Los rojiblancos fueron mejores antes del descanso y dejaron muy tocado a un Osasuna demasiado flojo en ese tramo. En la segunda mitad cambió el guion, porque Osasuna dispuso de un penalti, pero Unai Simón se lo paró a Budimir. El portero del Athletic volvió a salvar el empate poco después con una parada enorme a otro remate del croata. Entre lesiones, sufrimiento y una roja por doble amarilla a Jauregizar, el Athletic resistió hasta el final y se quedó tres puntos muy valiosos.
Mallorca y Valencia empataron 1-1 en Son Moix en un partido de esos donde el miedo a perder pesó mucho, sobre todo en la primera parte. Tras el descanso, Samu Costa adelantó al conjunto bermellón con un cabezazo a centro de Darder y pareció abrir el camino local. Dimitrievski evitó luego el segundo con dos paradas clave y mantuvo con vida al Valencia. Los cambios de Corberán agitaron al equipo y una gran acción entre Rioja, Javi Guerra y Sadiq terminó en el gol del empate. El Mallorca apretó más por sensaciones y por ocasiones, pero el punto acabó sabiendo mejor al Valencia.
El Betis ganó 2-3 en Montilivi tras levantar dos veces el marcador en un partido muy abierto y con bastante ida y vuelta. Tsygankov adelantó pronto al Girona, pero Marc Roca empató antes del descanso con una acción de mucha clase. En la segunda parte, Abde puso el 1-2 tras una buena jugada de Bakambu, aunque Ounahi volvió a igualar desde el punto de penalti. La reaparición de Isco fue decisiva, porque de sus botas nació la acción que Abde regaló a Riquelme para el 2-3 definitivo. El Girona apretó hasta el final, pero el Betis aguantó y se llevó un triunfo importante para seguir fuerte en la pelea europea.
El Real Madrid venció 2-1 al Alavés en el Bernabéu, pero terminó el partido entre pitos por una actuación poco convincente. Mbappé adelantó a los blancos en la primera parte con un disparo desviado por Otto, después de un inicio bastante flojo del equipo de Arbeloa. Vinícius hizo el 2-0 tras el descanso con un gran derechazo, aunque pidió perdón a la grada en plena atmósfera de tensión. El Alavés nunca se fue del partido, apretó en el tramo final y encontró premio con un gran taconazo de Toni Martínez. La victoria se quedó en casa, pero la imagen del Madrid volvió a dejar muy mal cuerpo en el Bernabéu.
Miércoles 22 de abril
Elche CF – Atlético de Madrid | 19:00, Martínez Valero
Real Sociedad – Getafe CF | 20:00, Reale Arena / Anoeta
FC Barcelona – RC Celta | 21:30, Spotify Camp Nou
El miércoles tampoco afloja. El Atlético, lamiéndose las heridas por la derrota en la Copa, visita a un Elche que está metido de lleno en la batalla por sobrevivir, la Real, precisamente flamante campeón del torneo del KO ante los colchoneros, recibe a un Getafe que quiere seguir mirando hacia arriba, y el Barça, líder sólido tras el derbi, se enfrenta a un Celta que sigue queriendo hacerse fuerte en la zona noble. Es un día de contrastes: título, Europa y permanencia todo junto, casi a la vez.
Jueves 23 de abril
Levante UD – Sevilla FC | 19:00, Ciutat de València
Rayo Vallecano – RCD Espanyol de Barcelona | 20:00, Estadio de Vallecas
Real Oviedo – Villarreal CF | 21:30, Carlos Tartiere
Y el jueves, ojo, tampoco hay tregua. El Levante recibe a un Sevilla que ha cogido aire y quiere seguir escapando del susto. Después aparece el partido que más le toca al perico: el Espanyol se planta en Vallecas con urgencias bastante claras y ante un rival que también anda mirando por encima del hombro. La jornada se cierra en Oviedo, con un Villarreal lanzado en la zona Champions y un recién ascendido que está peleando cada metro para no caer.
Los partidos

La clasificación

Athletic Club – CA Osasuna (1-0)
El Athletic se llevó el partido con un 1-0 corto pero valioso ante Osasuna, en una noche en la que Guruzeta puso el gol y Unai Simón sostuvo la victoria con dos intervenciones de muchísimo peso. San Mamés vio salir mejor al conjunto rojiblanco, con más mando, más intención y más presencia cerca del área rival desde el primer tramo. De hecho, el Athletic llegó a celebrar casi un penalti muy pronto, pero el VAR corrigió al árbitro al entender que la mano de Torrox no era punible. Lejos de enfriarse, el equipo bilbaíno siguió empujando y encontró premio en una acción muy buena de Nico Williams, que se metió entre rivales con potencia y descaro. Su disparo lo sacó como pudo Sergio Herrera, pero el rechace cayó donde suelen caer estos balones cuando un delantero está fino: en los pies de Guruzeta. El ariete no perdonó y firmó el 1-0 en el minuto 16, ese tipo de gol de nueve atento que vale media victoria.
A partir de ahí, el Athletic siguió sintiéndose cómodo, con el partido en la mano y Osasuna demasiado apagado en una primera mitad bastante pobre. Jauregizar y Galarreta también lo intentaron desde fuera, buscando castigar cualquier duda del bloque navarro, que no terminaba de ordenarse. Osasuna dio la sensación de haber tirado media tarde a la basura en ese primer acto, demasiado lejos del área, demasiado blando en los duelos y sin colmillo arriba. Al descanso, el 1-0 le quedaba mejor al Athletic que a nadie, porque había sido el único que de verdad quiso gobernar el encuentro.
La segunda parte arrancó con una foto parecida, el Athletic por delante y Osasuna obligado a cambiar algo si no quería irse de vacío. Y ese giro llegó rápido, con una jugada revisada por el VAR tras una mano de Yeray dentro del área que el árbitro no había señalado en directo. Después de ver la acción, no hubo escapatoria: penalti para Osasuna y una oportunidad gigantesca para meter el partido en otra dimensión. Budimir tomó la responsabilidad, respiró, encaró la carrera… y ahí apareció Unai Simón para adivinarle el lado y hacerse enorme. Ese penalti parado cambió el tono de la noche, porque Osasuna por fin se sintió vivo y el Athletic empezó a ver que el 1-0 no daba ninguna paz. Los navarros crecieron a raíz de esa acción y poco después volvieron a rozar el empate, otra vez con Budimir como protagonista, esta vez con un cabezazo tremendo. Cuando media grada ya veía el 1-1, Unai Simón volvió a vestirse de salvador con una mano espectacular, una de esas paradas que ganan partidos.
El Athletic empezó entonces a sufrir más de la cuenta, también castigado por los problemas físicos: Laporte se rompió, Yuri se vino abajo y Yeray acabó tiesísimo. Para rematar la tensión, Jauregizar vio la segunda amarilla en el 90 y dejó a los suyos con uno menos en un final de pura trinchera. Pero el marcador ya no se movió y el Athletic sacó adelante una victoria de mucho valor, más trabajada al final que brillante, con Guruzeta arriba y Unai Simón como muro total.
Ficha técnica:
Athletic Club: Unai Simon; Andoni Gorosabel, Yeray Alvarez, Aymeric Laporte (Daniel Vivian, min.75), Yuri Berchiche (Adama Boiro, min.81); Inigo Ruiz de Galarreta (Alejandro Rego, min.65), Mikel Jauregizar, Inaki Williams, Alex Berenguer (Oihan Sancet, min.65), Nico Williams (Robert Navarro, min.65), Gorka Guruzeta.
OSASUNA: Sergio Herrera; Valentin Rosier, Flavien Boyomo, Jorge Herrando (Moi Gomez, min.84), Javi Galan; Jon Moncayola (Raul Garcia, min.84), Lucas Torro (Iker Munoz, min.71), Ruben Garcia (Raul Moro, min.71), Aimar Oroz (Enrique Barja, min.78), Victor Munoz, Ante Budimir.
Gol: 1-0, min.16: Gorka Guruzeta.
Árbitro: Victor Garcia. Amonestó a Mikel Jauregizar (min.10), Inaki Williams (min.90+7), y, además expulso por doble amarilla a Mikel Jauregizar (min.90+1), por parte del Ath. Club, y a Aimar Oroz (min.48), Moi Gomez (min.90+8), por parte del conjunto navarro.
RCD Mallorca – Valencia CF (1-1)
Mallorca y Valencia empataron 1-1 en Son Moix, en un reparto de puntos que deja mejor sabor a los valencianistas que a un conjunto bermellón que se adelantó y tuvo opciones bastante claras para haber ganado. La primera parte fue de esas que se juegan con el miedo metido en el cuerpo, con dos equipos más pendientes de no equivocarse que de lanzarse de verdad a por el partido. Se notó rápido, aunque el encuentro tuvo un sobresalto importante muy pronto con la lesión de Thierry Correia, que volvió a caer en una acción aparentemente sencilla. El portugués tuvo que pedir el cambio y su sitio lo ocupó Renzo Saravia, que debutó en el minuto 12 y dejó ganas desde el primer momento. De hecho, el argentino probó suerte con un disparo lejano que se marchó fuera por poco, en una de las pocas llegadas medio limpias del Valencia antes del descanso. El conjunto de Corberán encontró en Ramazani a su futbolista más vivo, el que intentaba romper la monotonía con algo de verticalidad, aunque sin remate serio. El Mallorca tardó bastante en soltarse, pero en el tramo final del primer tiempo sí consiguió pisar un poco más el acelerador y asomarse con más intención. La más clara la tuvo Asano, después de una buena acción de Muriqi y de un pase filtrado de Pablo Torre al corazón del área, pero el japonés mandó el remate fuera. Darder también lo intentó dos veces desde lejos, aunque Dimitrievski resolvió sin demasiados apuros esas pruebas del conjunto local. Al descanso, el 0-0 reflejaba bien un primer acto espeso, de mucha precaución y con más tensión clasificatoria que fútbol de verdad.
La segunda parte arrancó con un golpe rápido del Mallorca, que encontró premio casi al salir del vestuario y encendió Son Moix. Fue Samu Costa quien rompió la igualdad, metiendo un cabezazo muy bueno a centro de Darder para poner el 1-0 y darle al partido la sacudida que le faltaba. Ese gol obligó al Valencia a moverse, pero antes de reaccionar de verdad pudo encajar el segundo, porque el Mallorca olió sangre y apretó bastante. Dimitrievski sostuvo entonces a los de Corberán con dos paradas de mucho mérito, primero ante Jan Virgili y luego frente a Muriqi, en dos acciones clarísimas. Ahí pareció despertar de golpe el Valencia, justo después de los cambios que metieron en el campo a Danjuma, Rioja y Javi Guerra para darle otro tono al equipo. Y la reacción cuajó en una jugada muy bien fabricada: Rioja puso un centro tenso al primer palo, Javi Guerra prolongó de cabeza y Sadiq apareció al segundo para empujar el 1-1 en plancha. El empate le dio otra vida al partido, porque todavía quedaba bastante tiempo y por momentos pareció que cualquiera podía llevarse el golpe final. Virgili tuvo una opción peligrosa para el Mallorca, Ramazani respondió para el Valencia y el encuentro se fue abriendo un poco más, aunque también con algo de cansancio y más respeto al riesgo. En el descuento la tuvieron Llabrés y Samu para los locales, mientras que la última gran acción fue valencianista, con un centro de Gayà al que no llegaron ni Danjuma ni Sadiq y con protesta final por un posible penalti sobre el propio capitán. Soto Grado no señaló nada y el partido murió en tablas, con un Valencia que salió más satisfecho y un Mallorca con la sensación bastante clara de haber dejado escapar una ocasión buena.
Ficha técnica:
Mallorca: Leo Román, Maffeo, Valjent, Mascarell (David López 77′), Mojica, Samu, Morlanes (Antonio Sánchez 77′), Pablo Torre (Javi Llabrés 85′), Darder, Asano (Jan Virgili 56′) y Muriqi.
Valencia: Dimitrievski, Thierry (Saravia 12′), Pepelu, Tárrega, Gayà, Diego López (Rioja 60′), Guido, Ugrinic (Javi Guerra 60′), Ramazani (Jesús Vázquez 95′), Beltrán (Danjuma 60′) y Sadiq.
Goles: 1-0 (49′) Samu; 1-1 (67′) Sadiq.
Árbitro: César Soto (Comité riojano). Amonestó con tarjeta amarilla a los jugadores visitantes Stole Dimitrievski (m.41) y Guido Rodríguez (m.52).
Real Madrid – Deportivo Alavés
El Real Madrid ganó 2-1 al Alavés, pero lo hizo entre silbidos, sustos y una sensación bastante clara de que el Bernabéu acabó más enfadado que tranquilo pese a los tres puntos. La noche empezó torcida para los blancos, con un estadio ya nervioso y con una ocasión clarísima del Alavés nada más arrancar, cuando Ángel Pérez se plantó en el área y eligió mal al querer asistir a Toni Martínez en vez de definir. Esa jugada ya retrató el tono del inicio: un Madrid blando atrás, pasivo por momentos y un Alavés valiente, sin demasiado complejo en uno de esos campos donde a veces los equipos pequeños salen encogidos. Durante buena parte del primer tiempo, el conjunto babazorro dio la sensación de estar más cómodo y más metido, mientras el Madrid se movía con poca chispa y bastante poca claridad. Pero a este equipo le basta muchas veces una acción aislada para torcer el guion, y en el minuto 30 apareció Mbappé para adelantar a los suyos. El francés recibió en la frontal, se giró como pudo y soltó un disparo que tocó en Otto, desvió la trayectoria y dejó vendido a Sivera. Fue un gol con bastante fortuna, tanto que ni el propio Mbappé lo celebró como si hubiera sido una obra de arte. A partir de ahí el Madrid sí mejoró algo, ganó metros y dejó una sensación menos inestable, aunque sin llegar a despejar del todo las dudas que venía mostrando. Antes del descanso, Militao rozó el segundo con un remate al larguero tras centro de Bellingham, pero la acción acabó con el central tocándose la rodilla y marchándose por precaución. Y todavía antes del intermedio, el Alavés volvió a rozar el empate con un tiro al palo de Toni Martínez y otro remate posterior de Boyé que obligó a Lunin a trabajar de verdad.
La segunda mitad arrancó de la mejor manera posible para el Real Madrid, que encontró muy pronto el segundo y pareció poner el partido donde quería. Primero avisó Tchouameni de cabeza, obligando a Sivera a sacar una buena mano, y justo después apareció Vinícius con un derechazo precioso desde la frontal. El brasileño encontró el hueco, armó el golpeo y colocó la pelota junto al palo con un tiro imposible para el portero del Alavés. Lo más llamativo fue su gesto posterior, pidiendo perdón a la grada en vez de celebrarlo a lo loco, como si él mismo notara el ambiente raro que envolvía al estadio. Con el 2-0, el Madrid tuvo sus mejores minutos y llegó a rozar el tercero, sobre todo en una acción de Brahim que ya superaba a Sivera hasta que Parada apareció milagrosamente sobre la línea. Parecía que todo iba a quedar en una victoria cómoda, pero el equipo de Quique Sánchez Flores no se rindió y fue creciendo con los cambios. Toni Martínez volvió a probar a Lunin con un disparo potente, Parada mandó luego un cabezazo al palo y el Bernabéu empezó a impacientarse otra vez, viendo que el partido seguía demasiado abierto. El Madrid reculó más de la cuenta, dejó que el Alavés se sintiera vivo y el tramo final se llenó otra vez de silbidos, nervios y bastante incomodidad en la grada. En el último minuto, tras tanto avisar, llegó el 2-1: un remate de Guevara encontró el toque de muchísima calidad de Toni Martínez, que desvió con el tacón y metió al Alavés de lleno en el resultado. No hubo tiempo para más, pero sí para una pitada enorme del Bernabéu a su propio equipo, porque el Madrid ganó, sí, pero volvió a dejar más dudas que certezas.
Ficha técnica:
Real Madrid: Lunin; Alexander-Arnold (Carvajal, min.63), Militao (Rüdiger, min.45+2), Huijsen, Carreras; Valverde, Tchouaméni (Camavinga, min.63), Bellingham (Brahim Díaz, min.58), Güler (Mastantuono, min.58; Mbappé y Vinícius.
Deportivo Alavés: Sivera; Ángel Pérez, Jonny Otto, Tenaglia, Parada, Youssef (Calebe, min.66); Blanco (Guevara, min.74), Guridi (Ibáñez, min.58), Denis Suárez (Aleñá, min.58); Toni Martínez y Lucas Boyé (Diabaté, min.66).
Goles: 1-0, min.30: Kylian Mbappé; 2-0, min.50: Vinícius Júnior; 2-1, min.90+3: Toni Martínez.
Árbitro: Martínez Munuera. Amonestó a Tchouaméni (min.35) por parte del Real Madrid y a Ángel Pérez (min.90) dsel Alavés.
Girona FC – Real Betis (2-3)
El Betis se llevó un 2-3 muy trabajado de Montilivi, levantando dos veces el partido y encontrando en el tramo final ese golpe de fe que tanto necesitaba para cicatrizar un poco sus heridas europeas. El arranque fue claramente verdiblanco, con el equipo de Pellegrini queriendo mandar con pelota, ritmo y una actitud bastante más agresiva que la del Girona en esos primeros minutos. De hecho, en nada ya había pisado área dos veces, primero con un envío largo de Fornals que no encontró rematador y luego con otra llegada por la izquierda donde Abde tampoco pudo conectar con nadie. Pero el fútbol tiene estas bromas pesadas y, en la primera aproximación seria del Girona, llegó el 1-0. Echeverri rompió líneas con calidad y algo de rebote, el balón acabó en los pies de Tsygankov y el ucraniano no perdonó con un disparo raso que puso por delante a los locales en el minuto 6. El gol cambió bastante el paisaje, porque el partido se abrió, se volvió más loco y el Betis perdió parte del control que había tenido de inicio. El Girona empezó a encontrar espacios y el choque entró en una fase de ida y vuelta bastante entretenida, con el cuadro catalán creciendo a través de la falta de contundencia verdiblanca en la zona media. Aun así, el equipo de Pellegrini dejó claro que tenía pegada y encontró el empate en un momento donde más incómodo estaba. Fue Marc Roca quien se sacó una acción de mucho talento en la frontal, controlando con el pecho, recortando y definiendo con sutileza para poner el 1-1 en el 22. Hasta el descanso hubo ocasiones para los dos, Montilivi reclamó un penalti por mano de Bartra que no era, y el partido se fue al intermedio con la sensación de que todavía quedaba bastante jaleo por delante.
La segunda mitad arrancó con un Betis más decidido, como si Pellegrini hubiera metido en el vestuario la idea de que el partido se podía llevar desde el oficio y el colmillo. Los cambios ayudaron a eso, sobre todo con la entrada de Bakambu y Riquelme, que agitaron la zona ofensiva y le dieron otra marcha a los visitantes. Bakambu avisó enseguida con una presión muy alta y con un centro que Abde no llegó a rematar por muy poco, mientras el propio marroquí seguía generando sensación de peligro cada vez que encaraba. El premio llegó tras un error grosero de Blind en campo rival, que permitió a Marc Roca lanzar en largo para la carrera de Bakambu. El delantero protegió muy bien la pelota, aguantó la pelea con Vitor Reis y cedió para que Abde empujara a placer el 1-2. Parecía el momento del Betis, pero le duró poco la alegría porque Aitor Ruibal cometió un penalti clarísimo sobre Joel Roca y Ounahi, aunque con algo de suspense, firmó el 2-2. Ahí apareció una de las imágenes de la noche: el regreso de Isco, que volvía tras meses fuera y lo hacía justo el día de su 34 cumpleaños. Y claro, le bastó muy poco para dejar su sello, porque recibió, levantó la cabeza y filtró un balón buenísimo para Abde, que estuvo generoso y dejó el gol en bandeja a Riquelme para el 2-3. El Girona todavía intentó agarrarse al partido, incluso llegó a ver portería en una acción invalidada por fuera de juego previo de Stuani, y también puso algún balón venenoso al área que obligó a Valles a estar muy atento. Pero el Betis resistió, cerró el duelo con sufrimiento del bueno y se llevó una victoria de mucho valor, de esas que no curan del todo una herida, pero sí ayudan a dejar de sangrar.
Ficha técnica:
Girona FC: Gazzaniga, Arnau (Hugo Rincón 82′), Vitor Reis, Blind, Àlex Moreno; Witsel, Fran Beltrán (Joel Roca 65′); Tsygankov, Ounahi, Iván Martín (Lemar 82′) y Echeverri (Stuani 72′).
Real Betis: Álvaro Valles, Aitor Ruibal (Bellerín 74′), Bartra, Natan, Valentín Gómez, Amrabat, Marc Roca, Fornals (Isco Alarcón 74′), Lo Celso (Riquelme 46′), Ez Abde (Ricardo Rodríguez 87′) y Cucho Hernández (Bakambu 46′).
Goles: 1-0 (6′) Tsygankov; 1-1 (22′) Marc Roca; 1-2 (62′) Abde; 2-2 (67′) Ounahi, de penalti; 2-3 (79′) Riquelme.
Árbitro: Iosu Galech (Comité Navarro). Amonestó al local Ounahi y a los visitantes Lo Celso, Bakambu y Riquelme.
Elche CF – Atlético de Madrid | miércoles 19:00, Martínez Valero
El Elche llega crecido tras vencer al Valencia, y eso ya cambia muchas cosas. Sale de cada jornada con la sensación de que sigue agarrado a la pelea y que todavía tiene voz en esta lucha por no bajar. El Atlético, por su lado, cayó en Sevilla con una unidad muy retocada y ahora vuelve a la Liga con la necesidad de no perder comba en la zona Champions.
Es un duelo de contextos opuestos. El Elche jugará con el hambre del que se está jugando media vida. El Atlético, con la presión del que no puede permitirse más despistes. Si el partido se alarga cerrado, ojo, porque el Martínez Valero puede convertirlo en una tarde bastante incómoda para cualquiera.
Real Sociedad – Getafe CF | miércoles 20:00, Reale Arena
La Real, olvidado el subidón copera, recupera no normalidad de una Liga a la cual llega fastidiada, y es lógico. Tener el partido ganado y ver cómo se te escapa en el 97’ ante el Alavés duele mucho. El Getafe, mientras, también viene de tropezar, en su caso en el campo del Levante, y eso le ha frenado un poco cuando parecía asomarse con fuerza a la pelea europea.
Pinta a encuentro duro de leer. La Real pondrá más balón y más intención de mandar, mientras que el Getafe seguramente buscará llevarlo a un terreno incómodo, físico, de pocas concesiones. A estas alturas, ese tipo de partidos se ganan más por paciencia que por inspiración. Y paciencia, justo ahora, no sé si le sobra a nadie.
FC Barcelona – RC Celta | miércoles 21:30, Spotify Camp Nou
El Barça llega en un momento fuerte. Es líder, viene de castigar al Espanyol en el derbi y transmite esa sensación de equipo que, con espacio o sin él, encuentra la forma de hacer daño. El Celta, en cambio, salió muy tocado del 0-3 ante el Oviedo, una derrota dura, inesperada y de las que te dejan a la gente mirando raro durante unos días.
Sobre el papel, parece una cita muy favorable para los azulgranas. Lo raro sería otra cosa. Pero el Celta también se juega seguir enganchado a la zona alta y no caer en una deriva fea ahora que llega el tramo serio del curso. Si aguanta de pie de inicio, puede alargar la incertidumbre. Si encaja pronto, el partido se le puede hacer larguísimo.
Levante UD – Sevilla FC | jueves 19:00, Ciutat de València
Levante y Sevilla se presentan con buenas razones para creer. Los granotas ganaron al Getafe y siguen apretando para salir del pozo. El Sevilla, por su parte, firmó un triunfo de bastante peso ante el Atlético, uno de esos resultados que te cambian el humor de la semana y te hacen mirar la tabla con algo menos de angustia.
Es un partido muy de pico y pala. El Levante pondrá tensión, ritmo y mucho corazón; el Sevilla querrá aprovechar su pegada y ese punto de experiencia que en estas fechas suele contar bastante. Aquí no hay glamour, pero sí necesidad. Y la necesidad en abril suele sacar partidos bastante bravos.
Rayo Vallecano – RCD Espanyol de Barcelona | jueves 20:00, Estadio de Vallecas
Aquí está el gran foco perico de la jornada. El Espanyol llega herido por el derbi, con una dinámica malísima en 2026 y con la clasificación empezando a apretar de verdad. Sigue en esa décima plaza, sí, pero el margen ya no permite ir dejando pasar semanas. El Rayo, que cayó con estrépito en Mallorca, tampoco está para presumir de tranquilidad y ve esta cita como una oportunidad muy seria de recortar o de meter a otro en el mismo lío.
Vallecas no es un sitio amable para ir dudando. Si el Espanyol entra blando, lo va a pasar mal. Y si entra solo a resistir, también. Lo bueno para los de Manolo es que siguen teniendo jugadores para competir estos partidos y que, en situaciones límite, a veces el equipo responde mejor cuando el escenario se pone feo. Lo malo ya lo sabemos todos: el margen se ha ido haciendo pequeño y el crédito empieza a agotarse.
La clave estará en no repetir ese inicio tan pobre del Camp Nou y en sostener mejor los momentos del partido. Porque una cosa es perder un derbi ante un líder lanzado y otra muy distinta es fallar en un duelo directo. Este sí que empieza a oler a final encubierta, aunque aún queden jornadas por delante.
Real Oviedo – Villarreal CF | jueves 21:30, Carlos Tartiere
La jornada se cierra en el Tartiere con dos equipos que llegan crecidos, aunque por motivos bien distintos. El Oviedo firmó un 0-3 enorme en Balaídos y se ha ganado el derecho a creer. El Villarreal, mientras, sigue a lo suyo, acumulando puntos, victorias serias y una candidatura muy firme para acabar arriba del todo, en puestos Champions.
Es un partido con trampa para el Villarreal. Tiene más plantilla, más fútbol y más estabilidad, sí. Pero el Oviedo juega con la urgencia del que sabe que cualquier noche grande puede cambiar medio desenlace de temporada. Si el submarino entra enchufado, es favorito. Si el partido se ensucia y la grada entra de lleno, cuidado, porque el Tartiere puede apretar muchísimo.







