El espanyolismo entra en ese punto raro del verano en que todavía parece que no pasa gran cosa, pero todo empieza a oler a movimiento. Puede que este sea el último fin de semana de calma real antes de que el mercado blanquiazul empiece a coger temperatura. Junio se ha ido casi sin ruido, con una calma chicha demasiado larga para lo que muchos esperaban tras la llegada de Monchi y tras aquel mensaje de que tocaba una remodelación seria de la plantilla. La teoría ya está escuchada; ahora el perico quiere empezar a ver fichajes.
Junio ha sido demasiado plano para lo que se esperaba
La llegada de Monchi despertó ilusión. Es normal. No todos los veranos aparece en el Espanyol un director deportivo con ese nombre, ese recorrido y esa fama de tener mano en los despachos. Pero su primer mes ha sido más de cocina que de escaparate. Muchas carpetas abiertas, poca foto oficial y una sensación de espera que, desde fuera, cuesta llevar con paciencia. El mercado tiene sus tiempos, sí. Los clubes aprietan, los agentes juegan sus cartas y muchas operaciones dependen de salidas que todavía no se han producido. Pero la afición mira el calendario y piensa lo mismo: el Espanyol necesita refuerzos y el reloj ya corre.
El 1 de julio desbloqueará el caso Álex Calatrava
Uno de los nombres que puede empezar a mover el tablero es el de Álex Calatrava. Y aquí entra una fecha clave: el miércoles 1 de julio. Ese día baja la cláusula de rescisión del jugador catalán, que pasa de los diez millones que se habrían mantenido si el Castellón hubiese subido a Primera a los cinco millones tras seguir en Segunda. El Espanyol, que tiene un acuerdo con el jugador desde hace semanas, esperará a esa fecha para afrontar la operación que como explicamos en LaGrada Ràdio, servirá para abonar a plazos esos 5 millones que pasa a costar su libertad con la entrada del nuevo mes.
Quilindschy Hartman, otro frente que debería avanzar
La próxima semana también debería servir para desencallar la cesión de Quilindschy Hartman, lateral izquierdo propiedad del Burnley. Es una operación con un punto especial, porque el club inglés está presidido por Alan Pace, el mismo propietario del Espanyol. Eso, en teoría, tendría que ayudar. Luego el fútbol ya sabemos cómo va: hasta que no está firmado, mejor no dar nada por cerrado. Pero el nombre de Hartman encaja en esa necesidad de reforzar una plantilla que necesita más piernas, más competencia y más nivel en varias zonas del campo. El lateral neerlandés aparece como una de esas piezas que podrían empezar a dar forma al nuevo Espanyol.
Sergio García puede volver al Espanyol para el filial
El otro capítulo importante no mira solo al primer equipo. También está pendiente el banquillo del Espanyol B, donde Sergio García puede protagonizar un regreso con bastante carga emocional. Ídolo, capitán y futbolista muy querido por la afición, siempre ha tenido el sueño de volver al club como entrenador. Ahora puede hacerlo desde el filial. Se cumple casi un año desde que la RFEF lo incorporó como seleccionador Sub-17, cargo desde el que clasificó a España para la Ronda Elite, para el Europeo, alcanzó las semifinales y ganó el Torneo Internacional Algarve. Si Monchi y Marco Otero cierran su llegada, el Espanyol reforzará esa apuesta por gente de la casa también en los banquillos.
La cantera recupera nombres con pasado perico
El posible regreso de Sergio García no sería un caso aislado. El Espanyol ya cuenta con exjugadores como Javi Chica, Javi Márquez o Toni Velamazán, y también está sobre la mesa el más que probable nombramiento de Víctor Sánchez como técnico del Juvenil B, procedente del Sant Cugat. No es un detalle menor. Durante años, una parte del espanyolismo ha pedido que el club no pierda su memoria, que los que han vivido el vestuario y el escudo desde dentro tengan sitio en la estructura. El fútbol base también forma parte de la reconstrucción del club, aunque haga menos ruido que un fichaje para el primer equipo.
El día 7 ya asoma con las pruebas médicas
Y mientras el mercado empieza a apretar, la pretemporada ya aparece en el horizonte. La plantilla está citada para el día 7 para iniciar las pertinentes pruebas médicas. Ese día se acaba el verano de postal. Se acaban las fotos de jugadores y parejas en paisajes idílicos, los atardeceres de Instagram, las playas perfectas y esa vida tan bonita que todos miramos con un poco de envidia desde el sofá. A partir de ahí vuelve lo serio: báscula, análisis, césped, botas y trabajo. En nada veremos a los jugadores de corto, sudando la gota gorda a las órdenes de Manolo González.
Manolo González necesita piezas, no promesas
Manolo ya demostró que sabe competir en situaciones feas. Sacó al equipo adelante cuando tocaba sufrir y se ganó seguir al frente del banquillo. Pero preparar una temporada entera en Primera es otra historia. Necesita jugadores, alternativas y una plantilla que no viva cada fin de semana como si fuese una final por la supervivencia. La pretemporada sirve para corregir, probar y ordenar, pero para eso hacen falta mimbres. El técnico necesita empezar a trabajar cuanto antes con parte del Espanyol que Monchi quiere construir.
Los regresos y las salidas también marcarán el verano
No todo depende de los fichajes. También habrá que ver qué pasa con los jugadores que regresan de cesión, con los jóvenes que puedan ganarse un sitio y con aquellos futbolistas que quizá tengan más futuro lejos del RCDE Stadium que dentro. La planificación depende mucho de las salidas, y ese es uno de los grandes motivos por los que el mercado ha estado tan parado. Si no se libera espacio, si no se mueven contratos y si no aparecen ofertas, todo cuesta más. La operación entrada siempre va ligada a la operación salida, aunque desde fuera dé rabia esperar.
Las camisetas también entran en la nueva temporada
Con el mes de julio ya abierto, también deberían conocerse las nuevas camisetas del Espanyol para la temporada 2026-27. Es un detalle más emocional que deportivo, pero al perico también le importa. La camiseta marca el inicio de curso, alimenta debate, genera ilusión o enfado, y acaba siendo la piel con la que el equipo saldrá a competir. En un verano con tantas carpetas abiertas, también será una de esas señales de que la nueva temporada ya no es una cosa lejana. El Espanyol 2026-27 empieza a asomar por todos los lados.
La afición quiere ilusión, pero también certezas
El perico no pide fichajes de videojuego ni nombres imposibles. Lo que quiere es una idea clara. Saber si el equipo va a reforzar la defensa, si habrá músculo en el centro del campo, si llegarán extremos, si se buscará más gol y si habrá salidas importantes. La ilusión no nace solo de grandes discursos, nace de hechos pequeños que te hacen pensar que hay un plan. Tras un junio tan plano, cada movimiento contará más. La afición no quiere humo; quiere señales de que la remodelación va en serio.
El Espanyol ya no puede vivir solo del “ya llegará”
El calendario avanza y el margen se estrecha. El 1 de julio puede abrir puertas en el mercado. El día 7 devuelve a la plantilla al trabajo. Entre una fecha y otra, el Espanyol tiene una semana para empezar a responder. Monchi llegó para liderar una remodelación seria y ahora viene lo difícil: convertir palabras en jugadores, planes en decisiones y expectativas en una plantilla más fiable. Este fin de semana quizá sea el último de calma. A partir de ahora, el mercado perico entra en su primera hora seria.










