Hay futbolistas que no levantan la voz pero lo dicen todo con lo que hacen en el campo. Que no necesitan un show mediático para destacar, porque su fútbol habla claro. Marko Dmitrovic es uno de esos. Cero poses, cero histrionismo, y una colección de actuaciones que empiezan a ser imposibles de ignorar. Está siendo un escudo de verdad para este Espanyol que, poco a poco, ha pasado de la supervivencia a la ambición.

Tal como nos explica Albert Isern en L’Esportiu, el serbio es, junto a Courtois y Luiz Júnior, el portero con más porterías a cero en LaLiga: siete en total. Y tres de ellas han llegado en las últimas tres jornadas. Balaídos, RCDE Stadium, Coliseum. Celta, Rayo y Getafe. Cero goles. Nueve puntos. Tres victorias por la mínima que llevan al Espanyol a los 30 puntos y lo mantienen en esa ilusionante quinta plaza.
Tres partidos, tres cerrojos… y el Espanyol despega
En estos encuentros, no ha hecho falta que Dmitrovic firmase un recital de paradas espectaculares. Ha bastado con una intervención clave, una salida bien medida, un pase tenso y sin errores. Y eso, en el fútbol de hoy, marca la diferencia. Porque cuando los partidos se deciden por detalles, tener a alguien ahí atrás que transmita esa tranquilidad es clave.
“Estoy en el mejor momento de mi carrera”
Lo dijo sin rodeos hace apenas unos días. “Estoy en el mejor momento de mi carrera”. Y lo cierto es que se le nota. Con 33 años y camino de los 34, Dmitrovic está jugando con la templanza del que lo ha vivido todo… y con la motivación del que todavía tiene cosas por decir. El arco del Espanyol le queda como un guante. Está cómodo, se siente importante y lo transmite en cada acción.

El peso de Joan García… y cómo se desvaneció
No hay que olvidar cómo empezó esta historia. Dmitrovic llegaba al Espanyol después de un descenso con el Leganés, con la mochila llena de dudas y la alargada sombra de Joan García aún flotando en el ambiente. Pero desde el primer día, se ganó la confianza del vestuario, de Manolo González y, lo más difícil, de la grada. Sin necesidad de polémicas ni aspavientos. Simplemente cumpliendo.
Una defensa que empieza en el portero
El Espanyol lleva 16 goles encajados en 16 jornadas. Solo el Villarreal mejora ese dato (13), y encima tiene un partido menos. ¿Casualidad? Para nada. Más allá del buen nivel de la pareja Calero-Cabrera y el esfuerzo colectivo en tareas de contención de todo el bloque, hay una constante que explica esa fiabilidad: Dmitrovic. Porque manda, porque coloca, porque impone respeto. Y porque, cuando todo falla, está él para corregir lo que no ve nadie.








