Risas, abrazos y broma viral: así fue la celebración del Espanyol tras el partidazo ante el Rayo

4 de abril de 2025

Dicen que una imagen vale más que mil palabras… y lo de Vallecas fue una película entera. El Espanyol se dio un auténtico festín en Vallecas y, más allá del resultado contundente y merecidísimo, lo que también dejó huella fueron las escenas que se vivieron justo después. Porque lo que pasa en el vestuario también cuenta, y vaya si cuenta.

El Espanyol firmó su mejor partido de la temporada fuera de casa en muchos años. Sí, sin duda. Un recital de esos que hacía tiempo que no veíamos y que por fin permitió a los pericos soltar el lastre, gritar, reír y abrazarse. Se lo merecían. Nos lo merecíamos. Y es que cuando los resultados acompañan, pero sobre todo cuando el grupo funciona como una piña, todo sabe mejor. Mucho mejor.

En las entrañas del Estadio de Vallecas, la fiesta fue total. Alegría, abrazos, sonrisas cómplices y alguna que otra lágrima escondida de alivio. Porque ganar así, fuera de casa y ante un rival complicado, no es cualquier cosa. Manolo González, como siempre, en el centro de todo, pero no como un jefe distante, sino como uno más. El míster no dirige desde la tarima, lo hace desde el barro. Y eso el vestuario lo nota, lo agradece y lo devuelve con compromiso.

“La clave es el grupo”, repite Manolo cada vez que le ponen un micro delante. Y no es pose. Se nota que el ambiente es de verdad. Se huele en cada gesto, en cada mirada. Hay equipo. Hay unión. Y eso, en una guerra como la permanencia, puede marcar la diferencia.

Uno de los momentos más virales de la noche lo protagonizó Omar El Hilali, con una broma de las que te sacan la sonrisa. Javi Puado estaba atendiendo a los medios tras su partidazo, serio, centrado, con ese tono de profesional cumplidor. Y de pronto, aparece Omar, micrófono en mano, y se mete en el canutazo como si fuera el reportero estrella.

Ese vídeo ha corrido como la pólvora en redes, y no es para menos. Porque resume lo que está pasando en el Espanyol: un vestuario sano, con buen rollo, donde los jugadores se sienten familia. Y cuando eso pasa, lo demás acaba llegando.

A estas alturas de la temporada, ver al Espanyol enchufado, arrollando al Rayo como lo hizo, y además con esa complicidad interna, es una bendición. La permanencia está todavía en juego, sí, pero si el equipo sigue con esta actitud, con esta energía, con este buen rollo… va por muy buen camino.