Sergio García toma el mando del Espanyol tras el cese de Manolo González: dirigirá el entrenamiento y apunta al Villarreal

28 de octubre de 2026
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Resumen: Sergio García será el encargado de dirigir el entrenamiento del Espanyol este miércoles 28 de octubre, según informa Mundo Deportivo, después de la destitución de Manolo González tras la eliminación de la Copa del Rey ante el Sestao River (4-3). El excapitán blanquiazul, que regresó al club el pasado verano para hacerse cargo del filial, se convierte en la solución inmediata mientras Monchi trabaja para encontrar al nuevo entrenador. La posibilidad de que Sergio se siente en el banquillo este viernes ante el Villarreal, a las 21:00 horas, gana fuerza, aunque todavía no hay confirmación oficial. La situación deportiva es crítica: el Espanyol ocupa puestos de descenso, suma ocho puntos en diez jornadas y acaba de protagonizar su tercer fracaso copero consecutivo frente a un equipo de Segunda Federación.

Cinco claves

    • Sergio García toma el mando: dirigirá el entrenamiento del primer equipo este miércoles, según Mundo Deportivo.
    • El Villarreal, pendiente: podría ocupar el banquillo este viernes en La Cerámica, aunque todavía no está confirmado.
    • Monchi busca entrenador: la dirección deportiva trabaja en el sustituto definitivo de Manolo González.
    • Del filial al primer equipo: Sergio llegó al Espanyol B en julio de 2026 con contrato hasta 2028.
    • Un equipo en crisis: recibe a un Espanyol en descenso, con ocho puntos y eliminado de la Copa en Sestao.

Sergio García dirigirá el entrenamiento del Espanyol tras el cese de Manolo González

El Espanyol ya tiene a alguien al frente del primer equipo para empezar a preparar el partido del viernes contra el Villarreal, aunque sea de forma provisional. Según informa Sergio Escario en Mundo Deportivo, Sergio García será el encargado de dirigir este miércoles la sesión matinal en la Ciudad Deportiva Dani Jarque. El excapitán blanquiazul, actual entrenador del filial, da así el salto al primer equipo después de la destitución de Manolo González, comunicada por el club el martes por la noche, pocas horas después de la eliminación de la Copa del Rey ante el Sestao River (4-3). La información apunta también a que Sergio podría sentarse en el banquillo de La Cerámica este viernes, a las 21:00 horas, aunque la decisión definitiva dependerá de los movimientos de Monchi, que sigue trabajando para encontrar al sustituto de Manolo. De momento, el Espanyol recurre a alguien que conoce la casa y que, como futbolista, fue uno de los grandes referentes del espanyolismo reciente.

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El Espanyol vuelve a recurrir al entrenador del filial, como hizo con Manolo González

La situación tiene un paralelismo bastante evidente con lo sucedido en marzo de 2024. Entonces, el Espanyol destituyó a Luis Miguel Ramis y decidió apostar por Manolo González, que había llegado meses antes para entrenar al filial. Aquella decisión terminó con el ascenso a Primera División y abrió una etapa en la que el técnico gallego consiguió mantener al equipo dos temporadas en la máxima categoría. Ahora el club vuelve a mirar hacia el Espanyol B, aunque en unas circunstancias distintas y sin que ello signifique que Sergio García vaya a ser el elegido para quedarse. El de Bon Pastor fue anunciado como entrenador del filial el pasado 7 de julio, con contrato hasta junio de 2028. Apenas cuatro meses después de su regreso, se encuentra ante la posibilidad de dirigir al primer equipo en Primera División. Una responsabilidad enorme y que llega, seguramente, bastante antes de lo que podía imaginar cuando aceptó regresar a La21.

Monchi sigue buscando sustituto para Manolo y Sergio apunta al Villarreal

La gran incógnita ahora mismo es quién dirigirá al Espanyol este viernes ante el Villarreal. Según la información de Mundo Deportivo, lo más probable es que sea Sergio García, aunque la dirección deportiva encabezada por Monchi todavía tiene margen para incorporar a un nuevo técnico. La dificultad está en el calendario. El equipo jugó el martes por la noche en Sestao, regresa este miércoles a los entrenamientos y el viernes tiene que afrontar un partido de Liga en La Cerámica. Apenas hay tiempo para trabajar y mucho menos para que un entrenador llegado de fuera pueda conocer a fondo una plantilla que lleva semanas dando síntomas preocupantes. En las quinielas para el banquillo han aparecido nombres como Julen Lopetegui, Eduardo Berizzo, Eduardo Coudet y José Luis Mendilibar, pero ninguno puede darse por elegido. Mientras Monchi mueve sus piezas, Sergio García aparece como la solución más inmediata. .

Sergio García, de capitán del Espanyol a responsable provisional del primer equipo

Hablar de Sergio García es hacerlo de uno de los futbolistas más queridos por la afición del Espanyol en las últimas décadas. Nacido en Barcelona el 9 de junio de 1983 y criado en el Bon Pastor, llegó al club en 2010 procedente del Betis y terminó convirtiéndose en un referente del equipo. Su calidad, sus goles, su manera de entender el juego y, sobre todo, su identificación con el espanyolismo hicieron que se ganara un sitio especial entre los pericos. Defendió la camiseta blanquiazul durante siete temporadas repartidas en dos etapas, de 2010 a 2015 y de 2017 a 2019, con un balance de 231 partidos y 50 goles según las cifras recogidas por el propio club. Fue capitán, uno de los grandes líderes del vestuario y una figura importante para varias generaciones de aficionados. Ahora cambia las botas por la pizarra en un momento en que el Espanyol necesita recuperar muchas de las cosas que él representaba sobre el campo. Eso sí, conocer el club y tener el cariño de la afición no garantiza nada cuando empiezan a rodar los resultados.

Su experiencia en la Damm y la selección española sub-17 antes de regresar al Espanyol

Sergio García no llega a este nuevo escenario sin experiencia en los banquillos, aunque nunca había tenido que afrontar una situación de este nivel. Tras retirarse como futbolista empezó a trabajar en el fútbol formativo de la Damm, donde acabó dirigiendo al Juvenil A. Posteriormente dio el salto a la selección española sub-17, con la que conquistó el Torneo del Algarve, llegó a las semifinales del Europeo y logró la clasificación para el Mundial de la categoría. Esa trayectoria llevó al Espanyol a recuperarlo el pasado verano para ponerse al frente del filial. Monchi y Marco Otero participaron en su presentación, dentro de una apuesta por reforzar la identidad perica de La21. Sergio llegó acompañado de Ramon Ferrer como ayudante y con Pablo Rotchen en el trabajo de mejora individual de los jugadores. El plan era que ayudara a formar a los futbolistas del futuro. La crisis del primer equipo obliga ahora a recurrir a él para intentar solucionar los problemas del presente.

El despido de Manolo González llega después del desastre de Sestao

El relevo llega después de una de las noches más duras que se recuerdan en el Espanyol de los últimos años. El equipo cayó eliminado de la Copa del Rey frente al Sestao River, de Segunda Federación, después de un partido que terminó 4-3 en la prórroga. Los blanquiazules llegaron a ponerse 2-3 por delante, pero fueron incapaces de conservar la ventaja y terminaron recibiendo el gol definitivo en el último suspiro del encuentro. Era el tercer fracaso copero consecutivo contra un rival de la cuarta categoría, después de las eliminaciones ante el Barbastro y el Atlético Baleares, aunque esta vez ni siquiera se superó la primera ronda. El Espanyol anunció esa misma noche el cese de Manolo González, que cerraba una etapa de 107 partidos oficiales al frente del primer equipo. La manera en que se produjo su salida, prácticamente sin tiempo para digerir lo ocurrido en Las Llanas, también deja una imagen amarga tratándose de un entrenador que consiguió el ascenso y sostuvo al equipo en Primera durante dos temporadas. El club ha decidido cambiar de rumbo, pero los problemas deportivos no desaparecen por el simple hecho de cambiar de entrenador.

Ocho puntos en diez jornadas y un vestuario que necesita reaccionar

Lo que encuentra Sergio García es un Espanyol en caída libre, con ocho puntos después de diez jornadas y metido en puestos de descenso. Los blanquiazules solo han sumado uno de los últimos quince puntos posibles y vienen de perder contra el Racing de Santander antes de hacer el ridículo en Sestao. La confianza del equipo está por los suelos, los errores defensivos se repiten y cada partido parece complicarse en cuanto aparece la primera dificultad. Sergio tendrá poquísimo margen para trabajar antes del encuentro ante el Villarreal si finalmente le corresponde dirigirlo. No puede esperarse que cambie por completo la manera de jugar del equipo en dos entrenamientos, pero sí que intente recuperar algo de orden, concentración y convencimiento. El problema es que esta plantilla necesita bastante más que una charla para volver a competir con garantías. El propio Marcos Fernández, después de la eliminación copera, insistió en que la responsabilidad no podía recaer únicamente sobre el entrenador y que los futbolistas tenían que empezar a mirarse a sí mismos. Ahora tendrán que demostrarlo sobre el césped.

El Villarreal, primer posible examen de Sergio García mientras decide Monchi

El viernes, a las 21:00 horas, el Espanyol visita al Villarreal en La Cerámica con una necesidad urgente de reaccionar. Todavía está por ver si será Sergio García quien se siente en el banquillo o si Monchi logra cerrar antes la contratación del nuevo entrenador. En cualquier caso, el excapitán ya aparece como la primera solución para cubrir el vacío que deja Manolo González, y su presencia en el entrenamiento de este miércoles supone el primer movimiento de esta nueva etapa. Para Sergio, que regresó al club el pasado verano con el objetivo de trabajar en el filial, se abre una oportunidad tan ilusionante como complicada. Para el Espanyol, en cambio, no hay demasiado margen para historias bonitas. El equipo necesita puntos, recuperar la confianza y salir del descenso. Y eso tendrá que conseguirlo con Sergio García, con el técnico que elija Monchi o con quien termine ocupando el banquillo. Porque la crisis ya no admite muchas más excusas.