
Resumen: La eliminación del Espanyol ante el Sestao River (4-3) en la Copa del Rey deja una de esas noches que Juan José Caseiro considera difíciles de olvidar, y no precisamente por algo bueno. En su contracrónica, titulada «No era necesario», el periodista carga contra un equipo que volvió a tirar por la borda una competición de la que presume con cuatro títulos en su historia. Ni la supuesta conjura del vestuario con Manolo González, acabado de cesar, ni las condiciones del terreno de juego sirven de excusa para una actuación que define con una sola palabra: «lamentable». Caseiro señala a los 16 futbolistas que participaron en el encuentro, pero también exige explicaciones a la dirección deportiva y critica la aparente impasibilidad de la propiedad. Una noche de vergüenza deportiva que, a su juicio, se podría haber evitado.
Cinco claves
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La conjura no sirvió de nada: El supuesto compromiso del vestuario con Manolo quedó en entredicho sobre el césped de Las Llanas.
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Los 16 de Las Llanas: El periodista señala a todos los futbolistas que participaron en una noche para olvidar.
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Críticas a la dirección deportiva: Caseiro reclama explicaciones por haber permitido que el equipo llegue a esta situación.
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La propiedad, en el punto de mira: denuncia su aparente inmovilismo ante un desastre que considera perfectamente evitable.
No era necesario
Un epitafio digno de Edad Media. Un entrenador sometido a la tortura del suplicio del arrastre por un caballo llamado Sestao. Unos jugadores que dejan hecho jirones un escudo centenario. Y hasta diría que una broma de mal gusto, presumir en la manga de una escarapela con cuatro Copas del Rey, que un año más tiramos por la borda.
Esta fue la conjura que nos decían de un vestuario con su entrenador; imagínense si no se llegan a entender. No hay análisis que valga, ni pormenorizado ni en conjunto. Solo una palabra: lamentable.
Dmitrovic; Omar, Riedel, Cabrera, Hinojo; Urko, Pol, Javi; Cala, Dolan, Marcos; Roberto, Bryan, Bauza, Moscardo, Edu, Hartmann. “Los 16 de Las Llanas”, así se les podrá conocer, en otro de los ‘greatest hits’ de nuestra historia.
Para algunos hoy el atrezo era perfecto: lluvia, campo difícil y la posibilidad del patadón ‘p’arriba’. Pues ni por esas. Cuentan en los mentideros, que, por Vinicius está jugando su doble; por alguno de los nuestros juega su trillizo, su primo o un vecino.
Qué horror. Qué sensación de desangelamiento en la noche de un martes para olvidar. Una dirección deportiva que deberá explicar, con todo el conocimiento que se le presupone, por qué ha permitido llegar a esto. Y un propietario, fotogénico él, sin inmutarse como los muñecos del museo de cera.
No era necesario llegar a esto. No. No lo era.
Juan José Caseiro








