Butarque dejó una herida que el Espanyol debe cerrar rápido
La derrota ante el Rayo dolió más por la forma que por el resultado. El Espanyol prácticamente regaló la primera parte, recibió el 1-0 a los pocos minutos y nunca llegó a sentirse cómodo con el plan inicial. La pérdida de Moscardo acabó en el gol de Álvaro García y, cuando parecía que el equipo empezaba a asentarse, Adrià Pedrosa hizo el segundo desde un ángulo muy cerrado. El Rayo pudo ampliar la ventaja antes del descanso y el 2-0 se quedó incluso corto para lo que se había visto sobre el césped.
Manolo González asumió después que la propuesta no había salido como esperaba. El técnico explicó los motivos de los cambios respecto al triunfo de Pamplona y recordó que Edu Expósito llegaba con molestias, pero tampoco escondió el mal partido colectivo. No fue un problema de dos o tres nombres: el equipo perdió balones sencillos, llegó tarde a demasiadas acciones y se vio obligado a perseguir el marcador prácticamente desde el inicio.
La reacción de la segunda parte marca el camino
Tras el descanso aparecieron Edu Expósito, Marcos Fernández y Bryan Zaragoza y cambió bastante el escenario. El Espanyol adelantó metros, empezó a vivir en campo rival y encontró el 2-1 mediante Roberto Fernández, otra vez asistido por Javi Hernández. Durante un tramo incluso dio la sensación de que el empate podía llegar.
Eso es precisamente lo que Manolo quiere recuperar este viernes, pero desde el minuto uno. El técnico fue muy claro en su comparecencia en la previa del partido: “Está claro. Al final no somos un equipo que se pueda permitir estar mal. Hay equipos en la Liga que pueden permitirse un partido más malo y sacar tres puntos; nosotros somos un tipo de equipo que necesita estar bien.” El mensaje no tiene demasiada vuelta: este Espanyol necesita estar enchufado durante todo el encuentro porque cuando baja el nivel lo paga.
Manolo: “Menemos que salir aquí a demostrar que somos un buen equipo”
La primera mitad de Butarque sigue muy presente en la previa. Manolo reconoció que el vestuario terminó fastidiado por la imagen ofrecida y recordó que no es la primera vez que el equipo se obliga a remar después de entrar mal en un partido. “Lo que tenemos que aprender es que nosotros no podemos salir a esta competición sin estar metidos en el partido ni cometiendo errores de bulto, como nos pasó el otro día.”
La frase que resume la comparecencia llegó inmediatamente después: “Pero mañana -por hoy- tenemos que salir aquí a demostrar que somos un buen equipo, como hemos hecho, y a ganar el partido.” Es una declaración bastante directa para un encuentro que, aun estando solo en septiembre, puede marcar el tono de las próximas semanas.
Roberto y Javi Hernández, la conexión que sostiene al Espanyol
Si algo está funcionando con una regularidad extraordinaria es la sociedad entre Javi Hernández y Roberto Fernández. El delantero suma seis goles en seis jornadas y se ha convertido en la gran referencia ofensiva del Espanyol. Hizo un doblete contra el Levante, marcó en Anoeta, firmó los dos tantos de Pamplona y volvió a aparecer en Butarque cuando el partido parecía perdido.
Manolo quiso poner en valor también a Javi: “La verdad es que los dos están a buen nivel. También es verdad que, al final, tener confianza y conversar como ha conversado Javi también ayuda mucho. Los dos están en un muy buen momento de juego y de confianza, y eso hace que el rendimiento de los dos pueda crecer.”
La gran cuestión es conseguir que Roberto no tenga que arreglar cada semana un partido que ya se ha torcido. El propio técnico insiste en que el equipo está generando bastante más que otros cursos y que no le preocupa depender del acierto del cordobés mientras sigan apareciendo ocasiones.
La baja de Omar obliga a tocar el lateral derecho
Una de las grandes incógnitas estará en la defensa. Omar El Hilali fue expulsado en el añadido de Butarque y deberá cumplir sanción, mientras que Andoni Gorosabel continúa recuperándose de sus problemas físicos. El fichaje entrenará con el grupo y su disponibilidad se decidirá en las últimas horas.
Manolo maneja otras alternativas. “Estamos valorando diferentes opciones. Tenemos la situación de Gorosabel, vamos a ver como está y de Vanja y de Unai, que son dos jugadores que han jugado de lateral.” La idea inicial es no alterar toda la estructura por una única ausencia. Unai Núñez aparece como una posibilidad bastante lógica, con Riedel y Cabrera manteniéndose en el eje y Hartman pudiendo ganar altura por el costado izquierdo.
Bryan Zaragoza empieza a pedir más minutos
Otro foco estará en Bryan Zaragoza. Tras disputar la segunda mitad en Butarque y ofrecer algunas acciones interesantes, el extremo empieza a acercarse al momento de poder ser titular. Manolo sigue pidiendo paciencia por la pretemporada atípica que arrastra, pero esta vez ya abrió claramente la puerta.
“Si acaba bien el entrenamiento y las sensaciones son buenas, es una opción que puede jugar mañana.” El escenario parece bastante apropiado: partido en casa, necesidad de atacar a un rival que puede dejar espacios y un jugador con capacidad para desequilibrar desde el uno contra uno. La incógnita será si el técnico considera que ya está preparado para arrancar o prefiere seguir llevándolo poco a poco.
Un Elche colista que no se parece demasiado a un colista
La clasificación presenta al Elche como último con dos puntos de 18, pero el equipo de Martín Anselmi ha dejado bastante mejores sensaciones de las que reflejan sus números. Viene de perder 2-3 ante el Real Madrid después de levantar un 0-2 y colocarse 2-2 en una segunda parte en la que llegó a creer seriamente en la remontada.
Manolo tampoco se fía lo más mínimo de la tabla. “Siempre digo que los datos en la jornada seis son generalmente un poco ridículos, son un poco mentira. Son seis partidos.” El técnico recuerda que el conjunto ilicitano ya se ha enfrentado a rivales como Barcelona y Real Madrid y considera que sus números defensivos necesitan contexto.
El peligro está precisamente en pensar que será un encuentro sencillo. El Elche concede, sí, pero también ha demostrado que tiene capacidad para volver a meterse en partidos que parecían prácticamente perdidos.
Anselmi quiere un Elche con pelota y capaz de adaptarse
Martín Anselmi tampoco esconde cuál pretende que sea la identidad de su equipo en Cornellà. El argentino quiere controlar los encuentros con balón, aunque acepta que habrá momentos donde tocará juntarse y defender.
“No somos un equipo que cede el control del partido. Nuestra esencia es intentar controlar los partidos con la pelota.” El técnico ha insistido durante la semana en que su equipo ha aprendido a competir mejor y no piensa cambiar el discurso porque ocupe la última posición. “Me ocuparía mucho si viera que el equipo se ve derrotado o no encuentra soluciones ante adversidades. Pero veo lo contrario.”
Su lectura es que el Elche está pagando demasiado caros determinados errores, pero no observa un equipo roto. Eso lo convierte en un rival bastante incómodo para un Espanyol que precisamente viene de comprobar lo que ocurre cuando concede demasiado pronto.
Fer Niño y Osorio son las principales amenazas
En ataque aparecen dos nombres muy claros. Fer Niño suma tres goles y llega reforzado después de marcar ante el Real Madrid, mientras que Abiel Osorio también vio portería frente al conjunto blanco y está ganando peso en el ataque de Anselmi.
El argentino ofrece presencia en el área y capacidad para atacar centros, mientras Fer Niño puede castigar cualquier desajuste cerca de la portería. Los dos llegaron a compartir ataque en el intento de remontada frente al Madrid y esa variante podría aparecer otra vez si el Espanyol obliga al Elche a perseguir el marcador.
También habrá que vigilar los costados. El conjunto franjiverde consigue llevar futbolistas hasta línea de fondo y la ausencia de Omar convierte precisamente uno de los laterales pericos en una zona nueva que el rival puede intentar poner a prueba.
Dos equipos que vienen de reaccionar cuando ya iban perdiendo 2-0
Hay una coincidencia curiosa en la previa. Espanyol y Elche llegan después de partidos en los que empezaron realmente a carburar cuando ya perdían 2-0. Los pericos hicieron el 2-1 en Butarque pero no completaron la remontada; los ilicitanos sí alcanzaron el 2-2 contra el Madrid antes de recibir el tercero en el tramo final.
Para los dos el aprendizaje parece idéntico: reaccionar está bien, pero sale mucho más barato no empezar el partido dormido. Y en el caso del Espanyol existe ya una tendencia que preocupa especialmente fuera de casa, donde los goles recibidos muy pronto en Anoeta y Butarque condicionaron completamente los encuentros.
El RCDE Stadium debe volver a ser el punto de apoyo
Manolo ha insistido en otro aspecto: este Espanyol necesita hacerse fuerte en casa. El equipo comenzó goleando al Levante, perdió de manera ajustada frente al Real Madrid y empató contra el Sevilla. Ahora aparece un encuentro en el que el estadio debería servir como impulso.
“Pienso que para el Espanyol, y para equipos de nuestro perfil, es muy importante ser un equipo fuerte en casa y después fuera de casa ir sumando.” Después del mal sabor de Butarque, una salida intensa, reconocible y agresiva sería la mejor manera de volver a conectar rápidamente con la grada.
Ganar cambiaría por completo las tres próximas semanas
No es una final. Estamos en la Jornada 7 y queda prácticamente toda la temporada. Pero el calendario hace que el resultado tenga una consecuencia añadida: después no habrá Liga durante tres semanas.
Una victoria permitiría al Espanyol irse al parón habiendo sumado seis puntos de nueve en esta semana, aparcar la derrota contra el Rayo y trabajar con tiempo para integrar mejor a Bryan Zaragoza, recuperar a Puado y terminar de poner a punto a Gorosabel. Una derrota dejaría flotando durante todo ese periodo el debate sobre el juego, las rotaciones y, como siempre ocurre alrededor del Espanyol cuando vienen mal dadas, la figura del entrenador.
Por eso el partido ha ganado peso. El equipo necesita volver a parecerse mucho más al de Pamplona y a la segunda mitad de Butarque que al que salió al campo durante los primeros 45 minutos ante el Rayo. Delante habrá un Elche herido pero vivo, dispuesto a demostrar que su clasificación engaña. Y detrás estará el RCDE Stadium esperando una respuesta.
Este viernes, más que buscar una gran declaración de intenciones, al Espanyol le toca algo mucho más sencillo de explicar y seguramente más complicado de ejecutar: jugar bien desde el principio y ganar.








