El Espanyol vive hoy una jornada marcada en rojo. A las 13:30 horas será presentado Cyril Ngonge, el único fichaje del club en este mercado de invierno, en un acto que tendrá lugar con Mao Ye y Unai Ezkurra acompañando al futbolista belga. No es una presentación más. Es la foto final de un enero extraño, corto de movimientos y cargado de debate.
Un acto con sabor a punto y seguido
Ngonge llega como la única cara nueva tras un mes en el que hubo más salidas que entradas. Javi Hernández y Luca Koleosho dejaron el club, Javi Puado no volverá hasta verano, y solo aterrizó el extremo belga. La plantilla es hoy más corta que hace 30 días, y eso explica que el foco esté tan puesto en él. El acto de hoy no cerrará preguntas, pero sí pondrá voz y cara al refuerzo que deberá dar aire a las bandas en un momento delicado.

Primeros días pericos… con contratiempos
Ngonge pasó reconocimiento médico el viernes, vio desde la grada la derrota en Cornellà ante el Alavés y ya trabajó el fin de semana con el grupo. Sus primeras horas en Barcelona tuvieron un detalle curioso: perdió las maletas tras el vuelo desde Italia. Y el lunes pasado, pese a que la plantilla tenía día libre, se presentó en la Dani Jarque para entrenar de forma voluntaria. Señales pequeñas, sí, pero que hablan de implicación.
¿Qué futbolista llega al Espanyol?
Zurdo, rápido, juega a pierna cambiada y puede actuar en cualquiera de las dos bandas. Él mismo se define como “impredecible”, una palabra que gusta… y que también genera expectativas. Llega cedido desde el Nápoles, tras un paso reciente por el Torino con poco protagonismo. En los dos últimos años apenas ha sumado una veintena de partidos, muchos sin completar.

La pregunta es clara: ¿banda derecha? Es su preferida pero como decimos puede actuar por ambas, y tendrá competencia directa con Jofre, Tyrhys Dolan y un Antoniu Roca al que finalmente no se le abrió la puerta de salida. Nadie lo va a tener fácil.
Una historia curiosa que conecta con el Espanyol
El perfil de Ngonge tiene detalles llamativos. Nació el 26 de mayo del 2000, justo en la víspera de la final de Copa del Rey de Mestalla, la que el Espanyol ganó al Atlético y rompió 60 años de sequía. Una coincidencia que ha recordado Iván Molero en AS y que ha gustado al entorno perico. El periodista da además algunos datos biográficos que vale la pena reseñar.
Hijo de futbolista -Félix Michel Ngonge, internacional congoleño-, se formó en Anderlecht, donde coincidió con Remco Evenepoel, hoy estrella del ciclismo. Luego pasó por Brujas: “Dejé a mi familia y amigos, tuve que adaptarme a un entorno escolar diferente, pasaba la semana en un internado… El idioma era el principal obstáculo. Estaba en secundaria, y de la noche a la mañana tuve que tomar clases de matemáticas y biología en neerlandés. No entendía nada e interrumpía las clases. Me comporté con rudeza. Mi comportamiento no era el apropiado, ni en el colegio ni en el Brujas. No fui yo mismo”, explicaba en su día al semanario belga Le Vif . Luego vinieron PSV, RKC Waalwijk y Groningen, el club donde más jugó y donde dejó un recuerdo imborrable: un gol de escorpión premiado como el mejor de la Eredivisie 2021‑22.
De promesa irregular a apuesta millonaria
Tras brillar en Groningen, Hellas Verona pagó medio millón por él en 2023. Doce meses después, el Nápoles desembolsó 20 millones y lo firmó hasta 2028. El Espanyol se guarda una opción de compra muy elevada, cercana a los 16 millones.
En Italia incluso debutó con la absoluta de Bélgica y fue campeón del Scudetto, aunque su protagonismo fue puntual.
El reto inmediato: sumar ya
Ngonge llega bien físicamente, con margen para adaptarse y con tiempo para pelear por la titularidad. El contexto no es sencillo: el equipo no ha ganado en enero y febrero arranca con una visita exigente a Villarreal.
Hoy hablará. Hoy se presentará. Hoy empieza su verdadero examen.







