Ramon Terrats se despide del Espanyol con una carta abierta: reconoce que la temporada no salió como esperaba, agradece el cariño de la afición y se marcha orgulloso por haber logrado la permanencia

25 de mayo de 2026
Ramon Terrats ha publicado en redes una carta abierta que suena a despedida del Espanyol. No hace falta darle muchas vueltas. El centrocampista llegó cedido desde el Villarreal cumpliendo un sueño muy personal, el de vestir la camiseta blanquiazul, pero su temporada no ha sido sencilla. Ni en lo deportivo ni, por lo que deja entrever en su mensaje, en lo personal. Ahora, terminada la cesión, debe volver al Villarreal. Terrats se va con pena, con agradecimiento y con esa sensación rara de quien ha vivido algo que deseaba muchísimo, pero no como lo había imaginado.

Terrats llegó al Espanyol cumpliendo “la oportunidad de mi vida”

La carta empieza con una frase que explica por qué su salida duele más que una simple cesión que se acaba. Terrats no vino al Espanyol como quien acepta un destino cualquiera. Vino porque era perico, porque lo sentía, porque para él jugar en Cornellà tenía un peso distinto. Lo dice así: “Llegué cumpliendo un sueño. Vestir esta camiseta y defender estos colores era algo que nunca habría imaginado y que significaba muchísimo para mí. Siempre fue mi prioridad porque nunca sabía si volvería a tener una oportunidad así, la oportunidad de mi vida.” Ahí está todo. El jugador no habla de un paso profesional más. Habla de una ocasión que llevaba dentro.

Una temporada que no salió como esperaba

El problema es que el fútbol no siempre respeta los guiones bonitos. Terrats llegó con ilusión, con el cariño de una parte importante de la afición y con esa etiqueta de futbolista que podía encajar muy bien en el Espanyol. Pero el curso fue torciéndose. El equipo pasó de una primera vuelta de mucha ilusión a una segunda parte de temporada durísima, con el descenso demasiado cerca durante semanas. Y él tampoco encontró esa continuidad que seguramente esperaba. En su mensaje lo reconoce sin rodeos: “Pero a veces las cosas no salen como uno espera y eso duele. A pesar de todo lo que he vivido y todo lo que cambié para estar aquí, no me arrepiento de haber venido.” Es una frase sencilla, pero bastante potente. Porque se nota que hay dolor, pero no arrepentimiento.

El lado más personal de su despedida

Terrats también deja caer que no ha sido un año fácil por dentro. A veces, desde fuera, se mira solo si un jugador juega o no juega, si entra en el once, si marca, si pierde un balón o si el entrenador lo cambia al descanso. Pero detrás hay más cosas. Y en su carta aparece esa parte más humana, menos de ficha y más de persona. “Ha sido una temporada muy dura. Me ha tocado vivir momentos complicados, tanto a nivel personal como deportivo, y durante mucho tiempo me costó entender muchas cosas.” No entra en detalles, y tampoco hace falta forzarlos. Lo importante es el tono: el de alguien que ha sufrido más de lo que se veía en el campo.

Aprendizajes de un año que deja cicatriz

Después de reconocer ese desgaste, Terrats intenta darle una vuelta positiva a todo lo vivido. No desde la típica frase vacía, sino desde esa idea de que hay años que no salen bien, pero te cambian. “Pero también me llevo aprendizajes que seguramente me harán mejor.” Es una forma bastante honesta de cerrar una etapa complicada. No vende una felicidad que no existe. No dice que todo haya sido perfecto. Pero tampoco se marcha desde el rencor. Y eso, en un futbolista que llegó con tanta carga emocional, también tiene mérito.

Gracias al vestuario, al club y a los suyos

El centrocampista quiso acordarse de todos los que le han acompañado durante este año. “Quiero dar las gracias a todas las personas que han estado a mi lado durante este año. A mis compañeros, a todos los trabajadores del club, a mi familia, a mis amigos y a mi pareja por estar siempre ahí.” Es una despedida de esas que intentan no dejarse a nadie fuera, pero que también enseñan una cosa: Terrats ha necesitado apoyo. Y seguramente lo ha tenido. Porque cuando una temporada se pone cuesta arriba, no todo se arregla con entrenar más o jugar mejor. A veces toca aguantar.

La afición, el gran refugio de Terrats

Donde la carta toca más al espanyolismo es cuando se dirige a la grada. Terrats sabe que la afición quería verle triunfar aquí. Se notaba. Había ganas de que funcionara, de que se quedara, de que un jugador de sentimiento perico se hiciera importante en el equipo. No ha salido así, pero ese cariño existió. Y él lo agradece: “Y también a vosotros, afición. Gracias por el cariño, por el apoyo y por hacerme sentir querido desde el primer día. He sentido vuestras ganas de que estuviera y de que me quedara, y eso es algo que valoro muchísimo y que siempre me llevaré conmigo.” La frase duele un poco, porque habla justo de lo que pudo ser y no fue.

El objetivo cumplido: el Espanyol seguirá en Primera

Terrats se marcha con una tranquilidad básica: el Espanyol ha conseguido la permanencia. El equipo sufrió muchísimo, pasó por una racha larguísima sin ganar y llegó al tramo final con el miedo metido en el cuerpo, pero acabó salvándose. Para un jugador que siente el club, eso no es un detalle menor. “Me voy orgulloso y tranquilo porque hemos conseguido el objetivo y el Espanyol seguirá siendo equipo de Primera División. Porque el club siempre estará por encima de todo y de todos.” Ahí se nota el Terrats perico. El que quizá no ha podido disfrutar como quería, pero sí se va sabiendo que el equipo no cayó.

Una frase final muy perica

El cierre de la carta no necesita demasiada explicación. “Porque lo mejor de Barcelona es ser del Espanyol.” Y remata con un “Visca siempre 🤍💙”. Es un mensaje que conecta rápido con la grada, porque no suena a fórmula de despedida estándar. Suena a alguien que se va, pero no corta del todo el hilo emocional con el club. Terrats volverá al Villarreal, sí, pero su vínculo con el Espanyol no se borra con el final de una cesión.

Una cesión que deja la sensación de oportunidad incompleta

La historia de Terrats en el Espanyol deja un regusto extraño. No se puede decir que haya sido una cesión redonda. Tampoco una decepción fría sin alma. Es algo más complejo. Llegó con ilusión, tuvo momentos, la gente lo quiso, pero no terminó de convertirse en ese jugador importante que muchos imaginaban. La temporada del equipo tampoco ayudó: cuando todo se puso feo, hubo poco margen para crecer con calma. Terrats se marcha con el cariño de la gente, pero también con la espina de no haber vivido el año bonito que soñaba cuando decidió venir. Ahora se va del Espanyol sin haber tocado el techo que quería, pero dejando claro que para él esta camiseta nunca fue una camiseta más.