José Gragera vuelve al Espanyol tras una cesión agridulce: “Voy con la idea de dar mi máximo en pretemporada”

16 de junio de 2026

El Espanyol tiene por delante un verano con muchas decisiones delicadas, y una de ellas lleva nombre y apellido: José Gragera. El centrocampista asturiano, fichado por el club perico en enero de 2023 previo pago de 2,8 millones de euros al Sporting de Gijón, regresa ahora a Cornellà después de una cesión al Deportivo que no ha salido como todas las partes esperaban a nivel individual.

Gragera se marchó hace un año porque no acababa de convencer a Manolo González y necesitaba minutos, ritmo y continuidad. El destino parecía tener sentido: un Dépor ambicioso, con presión, con proyecto y con una plaza de ascenso en juego. El equipo ha subido a Primera, sí, pero el papel del medio no ha sido el que se imaginaba. Empezó participando, luego perdió sitio y acabó con poca presencia en el tramo decisivo. Ahora el Espanyol debe decidir qué hacer con un futbolista que todavía tiene dos años más de contrato.

Dos ascensos y una permanencia en tres años, pero sin continuidad real

En declaraciones a El Comercio, Gragera repasó unas últimas temporadas bastante curiosas: dos ascensos y una permanencia agónica en Primera entre Espanyol y Dépor. Currículum de objetivos colectivos, sí, pero con una sensación personal de no haber podido asentarse del todo. Sobre su elección por el conjunto gallego, explicó: “En pretemporada me surgieron varias opciones para poder estar este año donde poder participar y llegamos al consenso de que como proyecto, club y entidad el Dépor reunía muchas características positivas para ir este curso. Es verdad que a nivel personal empecé bien, jugando, pero luego tuve algún problema que me lastró un poco. Pude acabar bien, entrenando y consiguiendo el objetivo grupal que fue por el que había elegido el Dépor. Ese poder ascender y devolver ocho años después al Dépor a Primera.”

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A Gragera no le ha ido mal en lo colectivo, porque los ascensos siempre pesan. Pero el fútbol no vive solo de medallas grupales. El jugador necesitaba sentirse importante, recuperar confianza y volver con una mochila más fuerte. Y ahí la cesión deja dudas, porque jugó menos de lo que esperaba y el Dépor ya ha anunciado que no ejecutará la opción de compra.

La lesión del pie, el gran lastre de su etapa reciente

El propio Gragera quiso diferenciar su temporada con el Espanyol de la vivida este curso en A Coruña. La lesión en el primer dedo del pie izquierdo fue el gran golpe de su etapa perica, hasta el punto de obligarle a pasar por el quirófano a finales de 2024. Así lo explicó: “Sí que puede dar la impresión de ser temporadas parecidas, pero no tienen nada que ver una con la otra. En la del Espanyol tuve una lesión grave (en un dedo del pie) que me tuve que operar y estar todo el año fuera. No era posible participar. Este año tuve alguna tontería, pero nada grave. Sí que entrenaba y estaba disponible, que es lo que se nos demanda, pero cuando las cosas van bien y los resultados acompañan es difícil que haya rotaciones.”

Ese matiz es importante. En el Espanyol, su ausencia estuvo marcada por un problema físico serio. En el Dépor, en cambio, sí estaba disponible durante buena parte del curso, pero el equipo funcionaba, el once se estabilizó y Antonio Hidalgo apenas tocó ciertas piezas. Gragera quedó atrapado ahí: sano, entrenando, con buena actitud, pero sin el protagonismo que buscaba.

Gragera reconoce que la operación le siguió molestando

Sobre la lesión, el asturiano fue claro. No la usa como excusa para todo, pero tampoco la esconde: “Fue complicada. El año anterior me tuvo muy limitado. Estuve desde que me operé hasta final de temporada sin poder participar, pero esta pretemporada ya llegué bien, muy rodado. De vez en cuando sí que tenía algún dolor porque una operación de un hueso te sigue tocando un poquito, pero bien, bien, dejándola de lado y acabando con muy buenas sensaciones. Fue importante este año para reencontrarme con los entrenamientos y coger esa fluidez del día a día.”

En clave Espanyol, esta frase deja una lectura doble. Por un lado, el jugador parece físicamente recuperado y con mejores sensaciones. Por otro, sigue sin venir de una temporada redonda en minutos. Y ese es justo el punto que deberán valorar Monchi y Manolo: si el Gragera que vuelve puede competir por un sitio o si lo mejor es buscarle una nueva salida.

El ascenso del Dépor le hizo pensar en el Sporting

Gragera, criado en Mareo y con un vínculo muy fuerte con el Sporting, dejó una de las frases más emocionales de la entrevista cuando habló de la celebración del ascenso del Dépor. El ambiente en A Coruña le llevó inevitablemente a imaginar algo parecido en Gijón: “Más de una vez. Fue increíble. El ambiente en Coruña fue espectacular. La afición… Si digo que estuvieron de diez me quedo corto. Más de una vez se me ponían los pelos de punta viendo la que se formó y, cómo no, pensando en lo que es para la gente de Coruña, en imaginarme lo que sería vivirlo con el Sporting siendo de Gijón. A ver si algún día podemos vivir lo que viví con el Dépor ahí, en Gijón. Ojalá que se dé, conmigo o sin mí, pero que el Sporting pueda estar en Primera.”

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Ahí aparece el Gragera más de casa, el que no esconde su sportinguismo y el que sigue mirando de reojo a Gijón. Para el Espanyol, este tipo de declaraciones no tienen por qué ser un problema, pero sí ayudan a entender que su situación emocional y deportiva sigue bastante abierta.

Poca presencia, mucha profesionalidad

El centrocampista también habló de cómo gestionó su pérdida de protagonismo desde Navidad. Su respuesta fue muy de futbolista que sabe que no le queda otra que trabajar y esperar: “Lo asumí con toda la profesionalidad del mundo. Lo único que podía hacer, y que estaba en mi mano, era entrenar y aportar desde ahí. Al final, como a todos, lo que me gusta es jugar y participar. Pero cuando lo das todo y te vacías en el día a día no te puedes reprochar nada. También ayuda el rodearte de gente que te quiere y te apoya en el día a día.”

No es una frase menor. Gragera no sale rajando ni poniendo excusas. Asume que quería más minutos, pero también que el equipo estaba funcionando y que su margen era el entrenamiento diario. Esa actitud, si realmente ha sido así, puede jugar a su favor cuando vuelva al Espanyol. Aunque luego decidirá el campo, como siempre.

La competencia en el Dépor le cerró el paso

Gragera reconoció que la competencia en su zona fue fuerte. Villares, Mario Soriano y Riki acabaron ocupando mucho espacio en los planes del entrenador. El asturiano lo explicó sin dramas: “Claro. Además de que el entrenador tenía muchos perfiles para elegir como bien dice no hubo lesiones ni tampoco ninguna racha negativa de partidos que te obligue a hacer cambios. Así que afrontando la temporada desde el día a día.”

También admitió que Antonio Hidalgo valoraba su actitud, aunque eso no le garantizara jugar: “Sí, tampoco es que tuviésemos muchas conversaciones, pero soy consciente de la opinión que tenía de mí. Iba un poco por ahí, él no me tenía que reprochar nada porque estaba dando el 100%, pero cuando las cosas se dan, como digo, es difícil cambiar. El patrón del once fue muy significativo durante el último tercio de la temporada.”

El Dépor no ejecutará la opción de compra

El Dépor ya ha anunciado que no ejecutará la opción de compra, cercana al millón y medio de euros. Gragera tampoco se ha mostrado sorprendido, porque sabía que estaba condicionada a un número de partidos que ya no podía alcanzar: “Sí, las cifras no las sé, pero estaba condicionada a cierto número de partidos así que aunque ascendiese no se iba a efectuar. Yo más o menos sabía desde un par de meses antes que era imposible llegar a ese número de partidos. El ascenso estaba ahí, pero sabía que no se iba a dar esa opción.”

Para el Espanyol, esto significa que el jugador vuelve. Y vuelve sin una venta inmediata cerrada, sin opción ejecutada y con contrato en vigor. Otra ficha más que analizar en una plantilla que necesita salidas, entradas y bastante limpieza deportiva.

Segunda, una categoría que “te quita años de vida”

Gragera también dejó una reflexión bastante real sobre la dureza de Segunda División. Lo hizo con una sonrisa, pero con una frase que cualquiera que haya seguido esa categoría entiende al momento: “La moraleja es que Segunda es durísima y que pierdes años de vida sufriendo tanto. Pero al final, eso, hay que disfrutar el proceso. Es tan largo que no te puedes desesperar en la jornada 1, ni en la 25, ni en la 33. Lo importante es estar puntuando y no descolgarse de arriba.”

El Espanyol sabe perfectamente qué significa eso. Lo vivió hace nada. Y Gragera también. De hecho, en sus últimas temporadas ha estado metido en contextos de mucha presión, tanto en ascensos como en permanencias. Otra cosa es que haya conseguido continuidad individual dentro de esos escenarios.

“Tengo dos años más de contrato”

La parte más importante para el Espanyol llegó cuando le preguntaron por su regreso. Gragera no esquivó la situación y dejó claro que el club le ha trasladado que debe incorporarse a la pretemporada: “Sí, tengo dos años más de contrato así que lo que me dicen del club es que tengo que incorporarme esta pretemporada.”

También admitió que todavía no ha hablado ni con Manolo González ni con Monchi: “No, todavía no he hablado con ellos. Sé que ha habido reestructuración y los primeros días, los que venimos de fuera, veremos cómo ha sido el asunto.” Es decir, todo está pendiente. El jugador vuelve, se pondrá a las órdenes del cuerpo técnico y a partir de ahí el Espanyol tendrá que decidir.

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Gragera quiere ganarse una oportunidad en pretemporada

Preguntado por si su intención es quedarse o buscar otra salida, Gragera se mostró prudente y dejó una frase muy clara: “Sí, no he hablado con nadie. Voy con la idea de dar mi máximo en pretemporada. Yo ahí no tengo la oportunidad de decidir y lo que me digan bienvenido sea.”

Esa es ahora la fotografía. El jugador quiere llegar, trabajar y mostrar que puede tener sitio. Pero también sabe que su futuro no depende solo de él. Depende de Monchi, de Manolo, del mercado, del margen salarial y de si el Espanyol considera que puede ser útil en el nuevo proyecto. La pretemporada puede ser su examen, pero no está claro que el club vaya a esperar mucho para ordenar la plantilla.

Primera y Segunda, dos ritmos distintos

Gragera también comparó el salto entre Primera y Segunda, algo interesante para valorar qué tipo de futbolista puede encajar en la plantilla perica: “Al final la diferencia principal es el ritmo. El ritmo en Primera cambia mucho. Y la calidad. La calidad que tienen todos los jugadores de todos los equipos. No te puedes despistar porque en Primera son los mejores jugadores del mundo.”

El Espanyol necesita jugadores capaces de sostener ese ritmo. Y aquí está una de las dudas: si Gragera, tras dos años con lesiones, cesiones y pocos minutos, puede volver a ser ese centrocampista que justificó una inversión importante en 2023. Porque el talento y el físico están ahí, pero la continuidad es otra historia.

El Sporting, el club de su vida

La entrevista también tuvo mucho sentimiento rojiblanco. Gragera dejó claro que sigue muy pendiente del Sporting y de sus amigos de toda la vida, como Gaspar, Guille o Pablo: “Sí, sí. Muchos de mis amigos están: Gaspar, Guille, Pablo… Gente que son amigos míos desde pequeños. Y a ellos los sigo y al club, porque es el club de mi vida. El recuerdo es precioso. Viví allí desde los 7 años hasta que marché todas las etapas del fútbol formativo en Mareo y estoy muy orgulloso de lo que aprendí en Gijón y en los años que pude disfrutar del fútbol profesional allí.”

También mantiene una relación muy estrecha con Pedro Díaz: “Sí, sí. Con Pedro hablo casi todos los días. Durante el año estoy todas las semanas una o dos veces en llamada con él. Y ahora vamos a pasar unos días juntos.”

El recuerdo más duro y bonito en Gijón

Uno de los momentos más personales llegó cuando recordó el partido posterior al fallecimiento de su padre. Gragera no eligió su debut ni su primer gol como recuerdo principal, sino aquel día tan cargado de emoción: “Está claro que el debut es bonito e importante, pero si me tengo que quedar con un momento es el partido de después de fallecer mi padre, esa misma semana. Fue una semana muy dura y el apoyo de toda la afición nunca olvidaré.”

Y confirmó que hablaba de aquel Sporting – Las Palmas de 2020: “Justo. Ese día fue superemotivo, muy importante, por todo lo que estaba viviendo esos días. Es el recuerdo más duro y a la vez más bonito que tengo en Gijón.” Son declaraciones que explican mucho de su vínculo con el Sporting y con Mareo, más allá de lo puramente deportivo.

Un regreso al Sporting que siempre estará en su cabeza

Gragera no cerró la puerta a volver algún día al Sporting, aunque fue consciente de que ahora mismo no depende solo de él: “A ver… Es una idea que siempre se te pasa por la cabeza cuando hablas del club de tu vida, pero son cosas que ahora mismo no dependen de mí.”

José Gragera

También comentó con naturalidad las bromas de sus amigos sobre una posible vuelta si tiene que salir: “El cachondeo siempre está entre nosotros. Nos reímos y hablamos de todo. Siempre hay ese tipo de bromas, pero son cosas que no dependen de uno.” En el Espanyol deberán tener claro que, si se abre una vía de salida, el Sporting siempre estará en el imaginario del jugador. Otra cosa será que pueda asumir la operación.

La salida del Sporting, una herida que todavía escuece

Gragera también repasó su salida del Sporting rumbo al Espanyol, una operación que dejó dinero en caja, pero también algún comentario que le dolió. El centrocampista defendió que actuó con la conciencia tranquila: “Bueno, yo estoy con la conciencia muy tranquila de cómo salí. Es verdad que hubo ciertos comentarios y ciertas acciones que me dolieron. No le quise dar mucha importancia porque la gente que me conoce sabe cómo se dio y cómo fue de verdad. Yo siempre dije que el Sporting era el equipo de mi vida y que solo iba a salir ayudando al club. Fue lo que intenté desde el primer momento. Se dio de esa forma y no tuve que ver en nada más.”

Cuando le recordaron que no se fue gratis y que dejó una cantidad importante, respondió: “Sí, pero yo entiendo a esa gente que puede escuchar ciertos comentarios o cierta información sin contrastar y que pueda pensar de otra forma. La gente es libre de creer lo que ellos puedan leer y escuchar.”

El Espanyol debe decidir si recuperarlo o buscarle salida

La situación, mirando desde Cornellà, es bastante clara. Gragera vuelve con contrato hasta 2028, con una cesión que no ha servido para revalorizarlo demasiado, pero con una actitud limpia y ganas de demostrar en pretemporada. El Espanyol pagó 2,8 millones de euros por él en enero de 2023 y no puede tratar su caso como una carpeta menor.

El problema es que el equipo necesita definir rápido qué centrocampistas siguen, quiénes salen y qué perfiles quiere Monchi para darle más nivel a Manolo González. Gragera tiene físico, recorrido y experiencia, pero también llega de dos años difíciles. Su pretemporada puede ser clave, aunque el mercado quizás no espere tanto.

Gragera vuelve con una frase sencilla: trabajar y aceptar lo que venga

El cierre de la entrevista deja a un futbolista prudente, sin querer forzar titulares y con una idea bastante clara: presentarse en la pretemporada del Espanyol y trabajar. Ni promesas, ni exigencias públicas, ni mensajes raros. Solo una frase que resume su situación: “Voy con la idea de dar mi máximo en pretemporada.”

Ahora le toca al Espanyol decidir. Monchi deberá valorar si Gragera puede tener sitio en la plantilla, si Manolo le ve encaje real o si lo mejor para todas las partes es buscar una salida. Lo que parece claro es que el asturiano vuelve a Cornellà con una carpeta pendiente. Y no es pequeña.

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