El mundo del fútbol despide a una figura de enorme peso. José Emilio Santamaría ha fallecido a los 96 años, dejando tras de sí una trayectoria marcada por la excelencia y el respeto de todos los estamentos del deporte. En clave blanquiazul, su nombre queda ligado para siempre a una de las etapas más sólidas y reconocibles del RCD Espanyol. No se trata solo de un técnico histórico, sino de una figura que ayudó a definir una manera de competir y entender el fútbol en el club.

El técnico que firmó una de las mejores etapas del Espanyol
Santamaría asumió el banquillo perico en 1971 y permaneció en él hasta 1978, un periodo prolongado que habla por sí solo de su importancia. Con 252 partidos sigue siendo el entrenador con mayor número de partidos oficiales al frente del equipo, y bajo su dirección el Espanyol alcanzó uno de los hitos más destacados de su historia.
La temporada 1972-73 permanece como referencia obligada: un tercer puesto en LaLiga que igualaba los mejores registros históricos del club -esa posición que ya había conseguido Janos Kalmar en la 1966-67 y la igualó más tarde Javier Clemente en la 1986-87. Aquella clasificación, en la que más cerca ha estado nuestro equipo de lograr el campeonato de Liga, no fue fruto de la casualidad, sino de un proyecto sólido, basado en el orden táctico, la disciplina competitiva y una identidad muy clara sobre el terreno de juego.
En el contexto de una entidad que ha contado con técnicos de gran nivel a lo largo de su historia, el legado de Santamaría se mantiene entre los más relevantes por continuidad, resultados y capacidad de consolidar un equipo reconocible.
En 2017, el club aprovechó la inauguración de la Galería de Entrenadores para rendirle un merecido homenaje. Otros ex técnicos pericos como Paco Flores, Camacho, Clemente, Juanjo Díaz, Jaume Sabaté, Constantin Galca o Quique Sánchez Flores acompañaron a Santamaría en un acto emotivo, y tampoco faltaron ex jugadores que coincidieron con el entrenador hispano-uruguayo: Bertomeu, Solsona, Pepín, Ochoa, Osorio, Blanch, Molinos, Villalonga, Marañón y Manel Casanova.



Una trayectoria de élite como jugador y entrenador
Antes de su etapa en el Espanyol, Santamaría ya había construido una carrera de primer nivel. Formado en Montevideo, desarrolló sus primeros años en Nacional y alcanzó la élite internacional en el Real Madrid, donde fue pieza clave en una de las etapas más dominantes del club.
Como futbolista, conquistó cuatro Copas de Europa, una Copa Intercontinental, seis Ligas y una Copa de España, participando en un total de 337 encuentros. Su perfil como defensa central destacaba por la contundencia, la jerarquía y la fiabilidad en momentos de máxima exigencia.
Posteriormente, trasladó ese conocimiento al banquillo. Dirigió a la selección olímpica española en dos ciclos y asumió la responsabilidad de la selección absoluta entre 1980 y 1982, incluyendo la participación en el Mundial disputado en España.
Un legado que trasciende generaciones
En sus últimos días, su estado de salud se había visto comprometido tras un accidente doméstico que derivó en complicaciones posteriores. Su fallecimiento cierra una vida extensa y profundamente vinculada al fútbol en múltiples dimensiones.
Más allá de los títulos y los registros, Santamaría deja una huella basada en el respeto, la cercanía y la coherencia profesional. Su figura permanece como una referencia en la historia del Espanyol y del fútbol español, tanto por lo conseguido como por la forma en que lo logró.







