Hoy SPORT publica un informe que intenta explicar por qué el Espanyol ha pasado de ser uno de los equipos más fiables de LaLiga a vivir un 2026 que se está haciendo eterno. Y hay un detalle que llama mucho la atención porque cambia por completo el guion: el balón parado, que antes era un arma, ahora es casi un problema. Ahí entra también el análisis de Juanma Muñoz, “Chiquidatos”, que pone cifras muy claras sobre la mesa: “De lo mejor que tenía el Espanyol era su balón parado. Hizo 7 goles en la primera vuelta. Desde ahí hasta ahora solo 1 y encima ha encajado 6. Esto hace que pase a un balance 0: 8 a favor y 8 en contra. Excluidos penaltis”. Demoledor.
🚨🚨De lo mejor que tenía el @RCDEspanyol era su balón parado. Hizo 7 goles en la primera vuelta. Desde ahí hasta ahora solo 1 y encima ha encajado 6.
Esto hace que pase a un balance 0: 8 a favor y 8 en contra.
**Excluidos penaltis #RCDE #Laliga #LaligaEASPORTS #Laligaendatos pic.twitter.com/1xOGn3y0z0— Chiquidatos fútbol (@juanmaironman) April 14, 2026
El balón parado deja de ser diferencial
Durante meses, el Espanyol vivía mucho de la estrategia. Corners, faltas laterales, segundas jugadas… era un equipo que sabía competir ahí. Sumaba goles y, sobre todo, imponía respeto. Pero ese escenario se ha girado. Ya no solo no suma, es que encaja. Y eso cambia partidos.

El propio informe lo deja claro. De ser un equipo que dominaba esa faceta, a uno que sufre cada vez que hay una acción de estrategia. Y eso, en una liga tan igualada, te penaliza muchísimo.
La defensa se cae… y arrastra todo lo demás
Pero no es solo eso. El problema es más profundo. El Espanyol de la primera vuelta se construía desde atrás, con orden, con una sensación de control bastante clara. Encajaba poco y sabía sufrir. Ahora es todo lo contrario.

Los números lo explican sin necesidad de darle muchas vueltas: 31 goles encajados en 14 partidos en 2026. Una media de más de dos por partido. Y con solo una portería a cero en todo ese tramo. Es otro equipo. O al menos, lo parece.
Y aquí se conecta todo. Si defiendes peor, si además sufres en balón parado… los partidos se te escapan aunque hagas cosas bien en otros momentos.
Un equipo que ya no encuentra soluciones arriba
El bajón no es solo atrás. También se nota arriba. El equipo llega, sí, pero no concreta. Falta ese punto de claridad, de acierto. Antes con poco hacía daño; ahora necesita mucho para generar lo mismo… y aun así no siempre lo consigue.

Ese equilibrio que tenía el equipo se ha roto. Y cuando pasa eso, todo cuesta el doble. Se pierde confianza, se duda más… y el fútbol, en ese sentido, no perdona.
Los arbitrajes, otro factor que ha pesado
El informe también pone sobre la mesa otro tema que en el entorno perico se lleva tiempo comentando: los arbitrajes. No como excusa única, pero sí como un elemento que ha ido sumando desgaste.
Se señalan varios partidos concretos (Girona, Valencia, Villarreal, Oviedo, Mallorca, Getafe) donde decisiones puntuales han influido directamente en el resultado. Y eso, en una dinámica negativa, no solo te quita puntos, también te va tocando la cabeza, la moral y la confianza.
Manolo y la plantilla, en el foco
Y luego está el análisis más directo. El de mirar uno por uno. Ahí el diagnóstico de SPORT es duro: “Si analizamos nombre por nombre, ni un solo jugador se salva del suspenso en 2026. Quizás Urko y Kike García.” A partir de ahí, todo va en la misma línea: baja intensidad, poca capacidad de desborde, inseguridad, falta de gol…

Y claro, también aparece el nombre del entrenador: como primer responsable el equipo se le ha caído y no ha sido capaz de dar la tecla anímicamente y a nivel táctico para revertir la situación. No es solo una cuestión de resultados. Es que el equipo ha perdido su identidad.
Un 2026 que lo ha cambiado todo
El dato que resume todo es sencillo: 5 puntos de 42 posibles. Catorce partidos sin ganar. Y lo que parecía una temporada tranquila se ha convertido en una carrera incómoda hacia la permanencia.
Lo que queda claro, con números y contexto, es que no hay una sola causa. Es una suma. Defensa, balón parado, decisiones arbitrales, bajón individual y colectivo… todo junto.
Datos: SPORT/»Chiquidatos»







