La tertulia de hoy en La Grada Ràdio, bajo la dirección de Francesc Via, ha entrado de lleno en el momento límite que vive el Espanyol antes del partido ante el Athletic Club, pero también en el cambio de ambiente que ha provocado la llegada de Monchi como nuevo director general deportivo. En la mesa han estado Toni Bermejo, Àngel Bergadà, Ferran Granell y Pau Comas, en una conversación con muchas capas: el miedo al descenso, la necesidad de ganar ya, el estado mental de una plantilla bloqueada y la llegada de una figura que, guste más o menos, ha cambiado el ruido de fondo en el club. Toni Bermejo, que es un acreditado psicólogo, ha empezado admitiendo su enfado tras la derrota en Sevilla: “Estaba muy cabreado el día del Sevilla, arremetí contra el Departamento de Rendimiento Mental del club pero he estado analizando como se debería trabajar el tema a nivel psicológico: nada de tratarlos como niños pequeños sino explicarle por qué han sucedido las cosas, es que 14 o 15 puntos caen solos, hay partidos en los que el equipo se autoinmola cuando ve la puerta de salida. Cuando nos pongamos con delante a cambiar el chip, y el entrenador ha de matar los partidos al final”.
El Espanyol se ha ido autodestruyendo cuando tenía la salida cerca
La reflexión de Bermejo no va solo de psicología de manual, ni de decir cuatro palabras bonitas en el vestuario. Va de entender por qué este Espanyol, cada vez que ha tenido el partido medio controlado o la opción de escapar, ha encontrado la manera de complicarse la vida. Y eso se ha visto demasiadas veces. En Sevilla, sin ir más lejos, el equipo ganaba, tenía al rival tocado y acabó cayendo en el tramo final. La palabra “autoinmola” puede sonar fuerte, pero cualquiera que haya visto esta segunda vuelta entiende por dónde va el tiro. El problema ya no es solo futbolístico: también es de gestión emocional, de miedo, de piernas que pesan y de decisiones que llegan tarde o mal cuando el partido pide cabeza fría.
Àngel Bergadà reconoce el cambio de ánimo con Monchi
En ese contexto, Àngel Bergadà ha admitido que la llegada de Monchi le ha cambiado el cuerpo en cuestión de horas. Lo ha explicado con una frase muy clara: “En 24 horas me ha cambiado el estado ánimo, necesitaba algo como lo de Monchi. Ha venido y parece que para algunos no es el momento, forma parte del ADN del Espanyol, somos así, hagas lo que hagas siempre habrá quien lo critique. Dicen que toca hablar de salvación, cuando lo hacemos precisamente porque no hay proyecto, y han traído el mejor director deportivo de España al menos de nombre”. Y ahí hay bastante verdad perica. Porque sí, el Espanyol se juega la vida mañana. Sí, el foco debe estar en el Athletic. Pero también es normal que la afición se agarre a una señal de futuro después de tantos meses de caída libre. Cuando no ganas en todo 2026, cualquier gesto serio desde el club se recibe casi como una botella de agua en mitad del desierto.

Monchi no juega, pero su llegada cambia la energía del club
La tertulia ha coincidido en una idea: Monchi no va a marcar goles, ni va a corregir un despeje, ni va a impedir que el equipo se hunda en los minutos finales. Eso lo deben hacer Manolo González y los jugadores. Pero su llegada sí cambia algo en el ambiente. Cambia la sensación de desorden. Cambia la percepción de que nadie mandaba de verdad. Cambia, al menos de entrada, la idea de que el área deportiva caminaba sin una autoridad clara. El fichaje de Monchi no salva al Espanyol por sí solo, pero sí envía un mensaje fuerte: Alan Pace quiere poner el club en manos de alguien con peso real. Otra cosa es que todo esto llegue con el equipo metido hasta el cuello en la pelea por no bajar.
La llamada a Sevilla para medir la dimensión real de Monchi
En ese punto, el programa ha llamado a Sevilla para hablar con José A. Espina, jefe de sección en la Delegación de Andalucía de AS, que ayer publicaba un artículo titulado “El Sevilla pierde otra final de la Europa League”. El texto arrancaba con una frase que explica muy bien lo que significa Monchi para el sevillismo: “Cada vez que veo a Monchi con la camiseta de otro equipo se me rompe un trocito del alma. Es como si el Sevilla perdiera una final de la Europa League. Y eso que, en realidad, no hemos perdido ninguna”. A partir de ahí, Espina dibujaba la herida sevillista por ver al que fue su gran arquitecto deportivo vestir ahora otros colores, esta vez los del Espanyol, un histórico que no está peleando por títulos, sino por sobrevivir en Primera.
Espina ve a Monchi como el gran símbolo de la mejor etapa del Sevilla
Espina ha recordado que la grandeza moderna del Sevilla no se entiende sin Monchi. En su artículo ya explicaba que la entidad andaluza se ha ido autodestruyendo desde que el de San Fernando se marchó harto de injerencias, justo después de la séptima Europa League. Y en directo lo ha rematado con una lectura contundente: “La venta del Sevilla, dicen que ya hay un acuerdo definitivo pero no me lo creeré hasta que esté firmado el papel-. Respecto a Monchi, cuando ha hecho el milagro, las 7 Europa League que son lo más grande que puede pasarle a un equipo de segunda línea, detrás de eso está Monchi. Sabre tratar a lalos jugadores y entrenadores, sabe fichar y vender futbolistas, me entra envidia lo que ha hecho el Espanyol, ha hecho un fichajazo Alan Pace, es buenísimo lo que le ha ocurrido al Espanyol”. Que desde Sevilla se hable así del movimiento del Espanyol ya dice bastante. No es un fichaje cualquiera en un despacho cualquiera. Es una sacudida de verdad.

El Sevilla sigue pendiente de Monchi mientras avanza su venta
La situación en Sevilla también tiene su miga. Espina ha explicado que se habla de un acuerdo definitivo para la venta del club, aunque él mismo ha dejado claro que no se lo creerá del todo hasta verlo firmado. Y ese dato no es menor en clave Espanyol, porque en Sevilla siguen mirando a Monchi como una figura deseada, casi inevitable si algún día hubiese una reconstrucción fuerte. Por eso su aterrizaje en Cornellà-El Prat tiene una lectura doble: ilusiona al espanyolismo, pero también deja una pregunta incómoda si el peor escenario se acaba dando. ¿Qué pasaría con Monchi si el Espanyol baja? Esa duda ha planeado sobre la conversación, porque el momento deportivo es demasiado delicado como para dejarla escondida debajo de la alfombra.
¿Qué pasaría con Monchi si el Espanyol desciende?
Sobre ese punto, Espina ha sido bastante claro, aunque sin vender certezas absolutas. Ha explicado: “Llega con Fernando Navarro y Miguel Ángel Gómez, buenos trabajadores y hombres de su confianza, estará bien escoltado. Lo que me dijeron es que iban a esperar hasta ver que se quedaba en Primera pero supongo que Pace habrá querido dar un golpe de efecto, yo creo que Monchi cree que el RCDE se quedará en Primera. Yo creo que Pace le ha convencido, estoy puede hacer que el estado de moral suba y el Espanyol se quede en Primera”. La frase deja varias cosas. La primera, que Monchi no llega solo. La segunda, que su entorno de trabajo importa. Y la tercera, quizá la más relevante ahora mismo: el fichaje también busca levantar el ánimo de un club y una plantilla que venían muy abajo. Pace ha querido dar un golpe de efecto antes de que sea demasiado tarde.
Fernando Navarro y Miguel Ángel Gómez, el núcleo de confianza
La llegada de Fernando Navarro y Miguel Ángel Gómez también da una pista clara del tipo de proyecto que quiere montar Monchi. No viene a mirar desde lejos ni a poner solo el nombre. Viene con gente de confianza, con profesionales que conocen su método y que pueden ayudarle a tomar el control de un área deportiva muy cuestionada. Eso en el Espanyol pesa mucho, porque el club lleva tiempo necesitando orden, jerarquía y una idea menos confusa. Monchi no es solo un director deportivo con prestigio: es una forma de trabajar. Y eso, ahora mismo, puede ser tan importante como cualquier fichaje de verano.
Espina explica el método Monchi: datos, scouting y decisión final
Espina también ha detallado cómo trabaja Monchi, alejándolo de esa caricatura del director deportivo que solo acierta por intuición o por contactos. Según ha explicado: “Los últimos tiempos veía el cuadro grande, delegaba los datos y el scout aunque tomaba la última decisión. Su trabajo no es casualidad, el Sevilla tiene ahora un departamento de datos pionero en Europa, con aplicaciones desarrolladas por sus trabajadores, hace un seguimiento completo de jugadores que han pasado por la cantera del club y monitoriza los traspasos para recaudar dinero del mecanismo de solidaridad, y así muchas cosas que tiene que ver con la llegada de Monchi a la entidad. Monchi es un adelantado a su tiempo. Me hace gracia cuando hablan de su paso por la Roma y el Aston Vila, sólo puede ser por la maledicencia o el desconocimiento. Es un hombre con sus fallos y errores como todos, no diría que es el mejor director deportivo de España sino que para mí es el mejor deportivo del fútbol mundial. En cuanto a títulos, nadie se acerca a su trayectoria”.
Una estructura moderna para un Espanyol que iba tarde
Este punto es clave. Porque el Espanyol no solo necesitaba un nombre grande para ilusionar a la gente. Necesitaba una estructura. Datos, scouting, control de mercado, seguimiento de cantera, planificación y una autoridad capaz de ordenar el caos. Lo que Espina cuenta de Monchi habla de un profesional que entiende el fútbol como algo mucho más grande que ver partidos y fichar por sensaciones. El Espanyol llevaba tiempo transmitiendo la imagen de un club que reaccionaba tarde; con Monchi, al menos sobre el papel, puede empezar a anticiparse. Falta ver si el contexto deportivo permite construir desde Primera, que es lo urgente y lo que lo cambia todo.
Roma, Aston Villa y el debate sobre su etapa fuera de Sevilla
Uno de los puntos más interesantes de la conversación ha sido la defensa que Espina ha hecho de las etapas de Monchi lejos del Sevilla. A menudo se ha usado su paso por la Roma o el Aston Villa para rebajar su figura, pero el periodista de AS Andalucía lo ve de otra manera. Ha recordado que en Roma devolvió al equipo a unas semifinales de Champions cuarenta años después y que el Aston Villa renacido también lleva la huella de aquella estructura. No se trata de venderlo como infalible, porque no lo es nadie. Pero sí de poner las cosas en su sitio. Monchi ha fallado fichajes, claro, pero su trayectoria completa está muy por encima de la media. Y eso es lo que compra el Espanyol.
El encaje con Garagarza, una convivencia imposible sobre el papel
La tertulia también ha abordado la situación de Fran Garagarza, actual director deportivo de baja y desplazado por completo del nuevo escenario. Espina ha sido directo al valorar si puede coexistir con Monchi: “Mi sensación es que a Garagarza lo tienen ahí porque no lo pueden echar”. La frase, seca y clara, va al centro del asunto. En el papel pueden existir cargos, contratos y tiempos administrativos, pero en la práctica parece muy complicado imaginar una convivencia real entre ambos modelos. Si Monchi llega con plenos poderes, Garagarza queda fuera de la toma de decisiones aunque siga figurando en el organigrama.
Via matiza la situación interna de Garagarza y sus afines
Francesc Via ha añadido en ese punto una información relevante sobre el clima interno. Ha explicado que Garagarza está bastante confundido porque nadie le ha explicado qué iba a suceder, y que tanto él como sus afines están enfadados al comprobar que ya no van a tomar decisiones. Según ha matizado Via, Monchi ha tomado desde ayer el control total del área deportiva perica. Y esto, más allá del ruido personal que pueda generar, deja una conclusión evidente: el Espanyol ha cambiado de mando en lo deportivo. No de forma decorativa. No con una transición suave. De golpe. El proyecto deportivo ya gira alrededor de Monchi.
Ferran Granell celebra que la propiedad haya movido ficha
Tras escuchar a José A. Espina, Ferran Granell ha recogido bastante bien una sensación que estos días también se nota en parte del espanyolismo: hacía falta que la propiedad hiciera algo. Algo de verdad, no otro parche pequeño ni otra explicación de despacho. Y Ferran lo ha dicho así, claro y sin demasiada vuelta: “Yo llevaba tiempo diciendo que la propiedad hiciera algo, y con Monchi han hecho algo por fin”. La frase resume bastante el momento. Porque el Espanyol llega tarde, sí. Llega en medio del incendio, también. Pero al menos esta vez el movimiento no parece menor. Monchi no es una promesa vacía ni un nombre random para ganar tiempo: es un golpe fuerte sobre la mesa en un club que necesitaba señales serias.
Pau Comas ve a Monchi como una posible ayuda para la permanencia
Pau Comas también ha entrado en esa mezcla rara de ilusión y miedo que hay ahora mismo alrededor del Espanyol. Porque sí, Monchi ilusiona. Pero el equipo sigue a dos pasos del precipicio, y eso hace que cualquier alegría venga con freno de mano. Pau lo ha explicado así: “Nos puede dar la permanencia; es el director deportivo más conocido de Espanyol y de los mejores de Europa, pero parece raro hablar de esto en la actual situación. El Espanyol me ha demostrado que no puedes ilusionarte con nada, espero que monte las bases del proyecto, de un RCDE mejor”. Y ahí está el resumen perfecto del perico medio: quieres creer, pero te da miedo hacerlo. El club ha castigado tanto la ilusión en los últimos años que hasta una noticia buena llega con desconfianza.
La gran duda: cómo encajará Monchi con Manolo González
A partir de ahí, Ferran ha puesto sobre la mesa una pregunta que muchos también se están haciendo: “Mi pregunta es, ¿irá de la mano de Manolo?”. Porque Monchi llega con fuerza, con mando, con imagen pública y con un papel muy superior al de un director deportivo al uso. Pero en el banquillo sigue Manolo González, ratificado hasta final de temporada y obligado a sacar al equipo del lío. La convivencia entre ambos, al menos en estas tres jornadas finales, será clave. Monchi puede orientar, acompañar y reforzar, pero la gestión diaria del partido sigue estando en manos del entrenador. Y ahí no hay margen para egos ni para mensajes cruzados.
Via explica el nuevo papel de Monchi como cara visible del Espanyol
Francesc Via ha recordado entonces lo que ya se había explicado durante el programa: Monchi no ha llegado para mirar desde una oficina, sino para entrar de lleno en el día a día. Via lo ha contado así: “Ya hemos explicado antes que el mismo Monchi se pone a ver la charla del entrenador, que habla con los jugadores. Ha venido como manager general y cara visible del Espanyol, es alguien comunicativo y lo demostró ayer en el vídeo del club, es algo que hace tiempo que no tenemos. No buscará patrocinios ni entrará en otras áreas pero será la cara visible del Espanyol, la parte más importante de un club. No ha ido a Sevilla porque aquí le han dicho, aquí tienes las llaves, él mismo lo dijo, cuando le han dado ese cariño sabe que tendrá manos libres para hacer y deshacer pero la cosa pasa por mantener la categoría. La gente de Burnley está mosca porque sólo se habla de él para el Espanyol, pero alguien de la organización me dice que no está cerrado, aunque ahora lo importante es el Espanyol”. La idea es potente: Monchi no llega solo como técnico de mercado; llega como una figura de autoridad, comunicación y liderazgo en un Espanyol que llevaba demasiado tiempo sin una voz fuerte.

El cariño y las manos libres, dos claves para entender su llegada
La lectura de Via deja una clave importante. Monchi no ha elegido el Espanyol solo por una llamada bonita o por una promesa vaga. Ha venido porque siente que aquí le dan espacio, peso y mando. Y eso, en el fútbol actual, importa muchísimo. Un director deportivo de su perfil no se mete en un proyecto para ser decorado. Necesita capacidad real para decidir. Si el Espanyol se mantiene en Primera, Monchi tendrá las llaves de una reconstrucción que puede cambiar por completo la forma de funcionar del club. Pero todo eso, otra vez, queda condicionado por lo de siempre: salvarse. Sin permanencia, cualquier plan nace con una mochila enorme.
Ferran Granell abre el debate económico sobre los fichajes
Ferran ha querido ir un paso más allá y ha planteado una reflexión lógica al mirar el currículum de Monchi: “Quería hacer una reflexión, viendo el currículum de Monchi recordamos las cosas buenas que no son pocas; imaginemos que nos salvamos, que anímicamente con esta decisión Pace ha dado un paso adelante, pero yo recuerdo que pide fichajes de 10 o 15 millones de euros”. Es una pregunta sensata, porque fichar a Monchi implica también asumir un nivel de ambición distinto. No se puede traer a alguien así para darle calderilla y pedirle magia cada verano. El Espanyol necesita saber si detrás del nombre habrá recursos reales, porque el prestigio no ficha solo.
Via recuerda que Monchi también construyó con operaciones asequibles
Via ha respondido recordando que Monchi no empezó en el Sevilla gastando fortunas, sino encontrando talento a precio bajo y vendiéndolo muy caro después: “Empezó en el Sevilla con fichajes asequibles y los vendió muy caros. Pero si el RCDE se queda en Primera dispondrá d etodo el limite salarial, y yo creo que Pace le ha tenido que prometer inversión”. Y ahí aparece otro punto clave: si el Espanyol continúa en Primera, tendrá margen salarial y una propiedad que, por lo visto con este movimiento, parece dispuesta a poner herramientas sobre la mesa. Monchi no necesita siempre fichajes de 15 millones, pero sí necesita estructura, scouting, dinero bien puesto y libertad para decidir.
Las operaciones que explican el mito Monchi
Durante el debate se han recordado algunas operaciones que forman parte de la leyenda de Monchi como director deportivo. Fichajes como Dani Alves, llegado del Bahía por 0,8 millones; Frédéric Kanouté, del Tottenham por 6,5 millones; Ivan Rakitic, del Schalke 04 por 2,5 millones; Julio Baptista, del Sao Paulo por 3 millones; Luis Fabiano, del Oporto por 10 millones; Seydou Keita, del Lens por 4 millones; Carlos Bacca, del Brujas por 7 millones; Éver Banega, del Valencia por 2,5 millones; Andrés Palop, del Villarreal por 4 millones; o Grzegorz Krychowiak, del Reims por 5 millones. Viendo esa lista, se entiende por qué su llegada ha generado tanto ruido. No hablamos solo de fichar jugadores buenos; hablamos de detectar valor antes que los demás y convertirlo en rendimiento deportivo y económico.
El Espanyol necesita ese modelo más que nunca
Ese tipo de operaciones es justo lo que el Espanyol lleva años necesitando. No fichar por fichar, no llenar plantillas con piezas sin encaje, no repetir errores por urgencias de mercado. Detectar perfiles, hacer crecer activos, vender bien cuando toque y no quedarse siempre con la sensación de improvisar. Monchi representa una manera de ordenar el fútbol desde la raíz, y eso en el Espanyol suena casi revolucionario después de tantos mercados difíciles de explicar. Pero para que ese modelo tenga sentido, el club debe sobrevivir primero en Primera. Porque no es lo mismo reconstruir desde arriba que hacerlo desde el barro de Segunda.
Bermejo reconoce una buena decisión de Alan Pace
Toni Bermejo, que durante los últimos meses ha sido muy crítico con Alan Pace, también ha reconocido que esta vez la propiedad ha acertado: “Yo creo que Pace, al que he criticado mucho, ha tomado una buena decisión. Así también reilusiona además a parte de la afición”. La frase tiene valor precisamente porque no viene desde el aplauso fácil. Bermejo ha criticado al club cuando ha creído que tocaba hacerlo, y ahora admite que la llegada de Monchi puede servir para levantar el ánimo. Pace necesitaba un gesto fuerte y lo ha hecho. Ahora falta que ese gesto no llegue demasiado tarde.








