
Resumen: Manolo González ha roto su silencio dos días después de su destitución como entrenador del Espanyol. El técnico gallego ha publicado una carta de despedida, distribuida por el propio club, en la que agradece la confianza recibida, el apoyo de la afición y el trabajo de todas las personas que lo han acompañado desde su llegada al filial hasta su etapa al frente del primer equipo. Su mensaje está marcado por el agradecimiento, aunque también deja una frase que refleja el dolor por cómo se produjo su salida: «Lo único que me sabe mal es que todo habría podido acabar de otra manera, pero me llevo todo lo que hemos conseguido y vivido juntos.» Manolo se marcha sin reproches directos y dejando claro que siempre deseará lo mejor al Espanyol.
Cinco puntos clave
• Manolo González rompe su silencio: el técnico se despide mediante una carta publicada por el Espanyol dos días después de su cese.
• Una frase sobre su doloroso final: admite que le habría gustado que su etapa terminara de otra manera, sin entrar en reproches.
• Agradecimiento a la afición: destaca el cariño recibido desde el primer día, especialmente en los momentos más difíciles.
• Un recuerdo para todos: agradece a jugadores, empleados del club y miembros de su cuerpo técnico el trabajo compartido.
• Un adiós con sentimiento perico: se marcha orgulloso de lo vivido y asegurando que siempre querrá lo mejor para el Espanyol.
Manolo González rompe su silencio dos días después de su destitución del Espanyol
Manolo González ya se ha despedido del espanyolismo. Lo ha hecho a su manera, sin grandes discursos, sin señalar a nadie directamente y con una carta en la que, por encima de todo, ha querido dar las gracias. El entrenador gallego ha esperado dos días desde su destitución para dirigirse públicamente a la afición del Espanyol, y ha sido el propio club quien ha distribuido su mensaje este jueves 29 de octubre. Una despedida que llega después de unos días especialmente duros, marcados por la eliminación de la Copa del Rey ante el Sestao River, la decisión de Monchi de poner fin a su etapa y la polémica por las formas elegidas para comunicarle el cese. Precisamente este mediodía, el director general deportivo había comparecido ante los medios para defender su actuación. Horas después ha llegado la carta del entrenador. «Buenos días, pericos y pericas, He querido dejar pasar dos días antes de escribir estas líneas. Tampoco es el momento de extenderme demasiado, pero sí de dar las gracias.» Así arranca un mensaje breve, pero cargado de sentimiento, con el que Manolo pone el punto final a una etapa que comenzó en el filial y que acabó convirtiéndolo en uno de los entrenadores más queridos por buena parte de la afición blanquiazul.
Manolo González lamenta su salida: «Lo único que me sabe mal es que todo habría podido acabar de otra manera»
De toda la carta hay una frase que seguramente llamará especialmente la atención de los aficionados. Y no porque Manolo González cargue contra nadie, porque no lo hace, sino porque deja entrever la tristeza que le ha provocado el desenlace de su etapa en el Espanyol. Después de agradecer el apoyo de la afición, el entrenador reconoce que le habría gustado despedirse en otras circunstancias. «Lo único que me sabe mal es que todo habría podido acabar de otra manera, pero me llevo todo lo que hemos conseguido y vivido juntos.» Son palabras que llegan después de una destitución comunicada en tierras vascas, poco después de la eliminación copera ante el Sestao River, y que ha generado un importante debate sobre las formas. Monchi ha defendido este jueves que informó a Manolo de su salida en cuanto tomó la decisión, porque consideraba que habría sido peor mantenerlo durante el viaje de regreso hablando de los próximos partidos sabiendo que ya no continuaría. El director deportivo también ha explicado que ofreció al técnico la posibilidad de comparecer ante los medios, algo que este rechazó. Manolo no entra en esa discusión en su carta, ni responde a las explicaciones de Monchi. Se limita a reconocer que el final le ha dejado un sabor amargo y a quedarse con las cosas buenas que ha vivido. Una manera de despedirse que encaja bastante con el perfil que ha mostrado durante estos años: alguien que ha defendido con intensidad al Espanyol, pero que ahora prefiere marcharse sin alimentar más una polémica que ya ha generado suficiente ruido.
El agradecimiento de Manolo González a la afición del Espanyol por su apoyo incondicional
Si hay alguien que ocupa un lugar especial en la carta es la afición. Manolo González ha querido agradecer expresamente el cariño que ha recibido de los pericos desde que llegó al club, un apoyo que no siempre fue sencillo de mantener cuando los resultados empezaron a torcerse. El técnico ha vivido momentos de enorme alegría, como el ascenso a Primera División, pero también semanas de mucha tensión, especialmente durante las luchas por la permanencia y en este complicado inicio de temporada. Pese a todo, su relación con buena parte del espanyolismo ha ido mucho más allá de los resultados. Su manera de expresarse, su pasado en el fútbol modesto y su implicación con el club le permitieron conectar con una afición acostumbrada a sufrir y que siempre ha valorado a quienes defienden su escudo sin esconderse. «Muchas gracias a la afición por su cariño y su apoyo desde el primer día, incluso en los momentos más delicados y complicados.» Es uno de los agradecimientos más significativos de su despedida. Manolo sabe que no todo el mundo compartía sus decisiones ni estaba de acuerdo con su continuidad, especialmente en las últimas semanas. Pero también ha sentido el respaldo de muchos aficionados que, incluso cuando las cosas iban mal, seguían reconociendo lo que había conseguido para el Espanyol. Ese vínculo entre el entrenador y la grada es una de las cosas que se lleva consigo.
Manolo agradece al Espanyol la oportunidad de cumplir su sueño y recuerda a los jugadores
La carta también contiene palabras de reconocimiento para el propio club y para las personas que confiaron en él cuando todavía estaba lejos de imaginar todo lo que acabaría viviendo. Manolo González llegó al Espanyol para entrenar al filial y terminó asumiendo el reto de dirigir al primer equipo en uno de los momentos más delicados de su historia reciente. Lo que vino después ya forma parte de la memoria del espanyolismo: un ascenso muy complicado, dos permanencias en Primera y una etapa en la que tuvo que trabajar con muchas limitaciones deportivas. En su despedida no presume de sus éxitos ni hace balance de sus estadísticas. Prefiere agradecer la oportunidad que recibió. «Muchas gracias al Club y a las personas que confiaron en mí para llegar, primero al filial y después al primer equipo, y poder cumplir un sueño. Gracias también a todas las personas del Club que siempre han remado, ayudado y nos han apoyado.» Tampoco se olvida de los futbolistas. Y este detalle tiene su importancia, porque el rendimiento del equipo y la responsabilidad de la plantilla han sido dos de los grandes asuntos de debate durante los últimos días. Manolo, lejos de lanzar reproches, les dedica unas palabras de agradecimiento por el trabajo compartido. «Gracias a todos los jugadores, desde los del filial cuando llegué hasta los del primer equipo, por todo el trabajo realizado y por haber ayudado, entre todos, a conseguir los objetivos.» Una despedida que tampoco distingue entre titulares, suplentes, veteranos o jóvenes. Para él, todos han formado parte de una etapa que ahora se cierra y de la que prefiere recordar los objetivos alcanzados.
Gerard Garrido, Dani Parra y el resto de su cuerpo técnico, presentes en la despedida de Manolo González
Hay otro apartado de la carta que merece atención: el recuerdo de Manolo González para todas las personas que han trabajado a su lado durante estos años, muchas de ellas alejadas de los focos. El entrenador no se ha limitado a mencionar a sus colaboradores más conocidos, sino que ha querido acordarse también de los profesionales que forman parte del día a día del club y cuyo trabajo pocas veces aparece en los titulares. Fisioterapeutas, médicos, nutricionistas, utilleros, delegados y técnicos reciben un reconocimiento expreso. «No puedo olvidarme de los fisioterapeutas, médicos, nutricionistas, Toni Borrell, Andrés Merello, utilleros, tanto del primer equipo como del filial, delegado del filial y primer equipo, el cuerpo técnico del filial cuando llegué y, obviamente, de todos los miembros de mi cuerpo técnico: Gerard Garrido, Dani Parra, David Martín, David Llobet, César del Pozo, Josep Pascual e Iñigo Arteaga.» Una mención especialmente significativa en una semana en la que el Espanyol también ha confirmado la salida de los principales colaboradores de Manolo, poniendo fin a un ciclo completo en el banquillo. Gerard Garrido ya había publicado una emotiva despedida, recordando su sentimiento perico y anunciando que regresaría a la grada como un aficionado más. Ahora es Manolo quien les dedica unas palabras a todos ellos, dejando claro que los éxitos conseguidos durante su etapa no fueron solo obra del entrenador, sino de muchas personas que trabajaron juntas para sacar adelante al equipo.
«Siempre querré lo mejor para el Espanyol»: el último mensaje de Manolo González al espanyolismo
El final de la carta es seguramente el que mejor resume cómo ha querido despedirse Manolo González. No hay reproches personales, no hay ajustes de cuentas y tampoco una defensa de sus decisiones deportivas. El entrenador admite que durante estos años ha cometido errores y ha tenido aciertos, como cualquier profesional, pero prefiere quedarse con lo vivido y con la oportunidad de haber representado al Espanyol en el fútbol profesional. «En definitiva, con los errores y los aciertos, siempre estaré agradecido por todos estos años y por todo lo que hemos vivido juntos. Siempre querré lo mejor para el Espanyol.» Una declaración que llega cuando el club ya ha iniciado una nueva etapa con Eder Sarabia y cuando el equipo necesita reaccionar después de una serie de resultados que lo han llevado a los puestos de descenso. Manolo ya no estará para intentar enderezar el rumbo, pero su nombre quedará ligado al ascenso y a las permanencias que permitieron mantener al equipo en la máxima categoría. Su despedida termina con dos frases muy sencillas, de esas que no necesitan demasiadas explicaciones: «¡Ha sido un honor!» y «¡Gracias, pericos, para siempre!». Así se marcha Manolo González. Con la tristeza de un final que no era el que deseaba, pero también con el orgullo de haber cumplido un sueño que parecía lejano cuando entrenaba en el fútbol modesto. El Espanyol ya tiene nuevo entrenador, pero el recuerdo de Manolo seguirá formando parte de la historia reciente del club y de muchos aficionados que no olvidarán lo que consiguió.
Carta de despedida de Manolo González
He querido dejar pasar dos días antes de escribir estas líneas. Tampoco es el momento de extenderme demasiado, pero sí de dar las gracias.
Muchas gracias al Club y a las personas que confiaron en mí para llegar, primero al filial y después al primer equipo, y poder cumplir un sueño. Gracias también a todas las personas del Club que siempre han remado, ayudado y nos han apoyado.
Muchas gracias a la afición por su cariño y su apoyo desde el primer día, incluso en los momentos más delicados y complicados. Lo único que me sabe mal es que todo habría podido acabar de otra manera, pero me llevo todo lo que hemos conseguido y vivido juntos.
Gracias a todos los jugadores, desde los del filial cuando llegué hasta los del primer equipo, por todo el trabajo realizado y por haber ayudado, entre todos, a conseguir los objetivos.
No puedo olvidarme de los fisioterapeutas, médicos, nutricionistas, Toni Borrell, Andrés Merello, utilleros, tanto del primer equipo como del filial, delegado del filial y primer equipo, el cuerpo técnico del filial cuando llegué y, obviamente, de todos los miembros de mi cuerpo técnico: Gerard Garrido, Dani Parra, David Martín, David Llobet, César del Pozo, Josep Pascual e Iñigo Arteaga.
En definitiva, con los errores y los aciertos, siempre estaré agradecido por todos estos años y por todo lo que hemos vivido juntos. Siempre querré lo mejor para el Espanyol.
¡Ha sido un honor!
¡Gracias, pericos, para siempre!







