Muere Michel Pineda a los 62 años: adiós a uno de los delanteros del Espanyol de la histórica UEFA del 88

29 de octubre de 2026
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Resumen: El espanyolismo recibe la triste noticia del fallecimiento de Michel Pineda Ozaeta a los 62 años. El exdelantero hispanofrancés defendió la camiseta blanquiazul durante seis temporadas, entre 1984 y 1990, y fue uno de los protagonistas del histórico Espanyol que alcanzó la final de la Copa de la UEFA de 1988. Recordado por su carácter, su entrega y su capacidad goleadora, Pineda vivió en Sarrià algunos de los momentos más felices de su carrera, pero también participó en uno de los episodios más dolorosos de la historia perica cuando, años después, marcó con el Racing de Santander el gol que condenó al Espanyol al descenso en 1993. Su vinculación sentimental con el club permaneció intacta.

Cinco claves de la trayectoria de Michel Pineda

• Seis temporadas en el Espanyol: llegó del Auxerre en 1984 y defendió la camiseta blanquiazul hasta 1990.

• Un delantero con gol: disputó 191 partidos de Liga con el Espanyol, marcando 51 goles entre Primera y Segunda División.

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• Protagonista de la UEFA del 88: anotó tres goles en aquella histórica competición europea y disputó la final frente al Bayer Leverkusen.

• Una dolorosa paradoja: en 1993 marcó con el Racing el gol que terminó enviando al Espanyol a Segunda División.

• Perico para siempre: mantuvo su cariño por el club y siguió vinculado al espanyolismo mucho después de retirarse.

El Espanyol pierde a Michel Pineda, un delantero que se ganó el cariño de Sarrià

El espanyolismo está de luto por la muerte de Michel Pineda Ozaeta, fallecido a los 62 años. Para quienes vivieron el Espanyol de los años ochenta, su nombre trae recuerdos de una época muy especial, de tardes en Sarrià, de un equipo capaz de mirar a los grandes de frente y de aquella aventura europea de 1988 que estuvo a punto de acabar con el primer gran título continental del club. Pineda formó parte de todo aquello. Y no como un futbolista cualquiera. Fue un delantero de los que se dejaban la piel, con carácter, con gol y con una conexión muy especial con una grada que siempre ha sabido reconocer a quienes lo dan todo por la camiseta. Su muerte supone la pérdida de otro de los protagonistas de una generación que ocupa un lugar muy querido en la memoria colectiva del Espanyol.

De Francia a Sarrià: Michel Pineda llegó al Espanyol con solo 20 años

Michel Pineda nació el 9 de junio de 1964 en Gien, Francia, en el seno de una familia de origen español procedente de Vitoria. Sus primeros pasos en el fútbol profesional los dio en el Auxerre, uno de los clubes franceses que mejor trabajaban la cantera durante aquellos años. Allí coincidió con Eric Cantona, con quien compartió juventud y una amistad que mantendría con el paso del tiempo, y estuvo bajo las órdenes del exigente Guy Roux. Pero su carrera acabaría dando un giro en 1984. El Espanyol se fijó en aquel joven delantero de origen español que empezaba a despuntar en Francia y decidió apostar por él. Llegó a Barcelona con apenas 20 años, de la mano de Xabier Azkargorta, y lo que en principio podía haber sido una etapa de adaptación terminó convirtiéndose en el inicio de una historia de seis temporadas. Sarrià se convirtió en su casa y Pineda no tardó en demostrar que tenía condiciones para triunfar.

Un debut prometedor y 14 goles en su primera temporada con el Espanyol

Su debut oficial con el Espanyol llegó el 1 de septiembre de 1984, en un empate sin goles ante el Atlético de Madrid. Entró en la segunda parte sustituyendo a Miquel Soler y empezó a escribir una trayectoria que acabaría dejando una huella importante. Su primer gol en Liga tampoco tardó demasiado: llegó el 12 de octubre de aquel año, cuando marcó el tanto de la victoria frente al Athletic Club en Sarrià. Aquella primera temporada fue magnífica para un futbolista que acababa de aterrizar en el fútbol español. Disputó 32 partidos de Primera División y marcó 14 goles, una cifra que permitió comprobar que el Espanyol había acertado con su fichaje. Era un delantero centro con potencia, movilidad y una capacidad especial para aparecer donde más daño podía hacer. Pero no todo eran goles. Su esfuerzo, su manera de competir y su carácter alegre hicieron que conectara rápidamente con la afición perica.

Michel Pineda y el Espanyol de Clemente que acabó tercero en la Liga 1986-87

El crecimiento de Pineda coincidió con uno de los periodos más recordados del Espanyol de Sarrià. Con Javier Clemente en el banquillo, el conjunto blanquiazul terminó tercero en la Liga 1986-87, una clasificación extraordinaria que le permitió disputar la Copa de la UEFA la temporada siguiente. Pineda tuvo un papel destacado en aquella campaña: participó en 40 encuentros ligueros y anotó 13 goles. Era uno de los hombres importantes de un equipo que contaba con futbolistas como Thomas N’Kono, Diego Orejuela, Mauricio Pochettino no formaba aún parte de aquel vestuario, y otros nombres históricos como Ernesto Valverde, Miquel Soler o Sebastián Losada. El Espanyol competía con una intensidad enorme, tenía personalidad y había conseguido que Sarrià fuera un campo muy incómodo para cualquier visitante. Pineda encajaba perfectamente en aquel fútbol de Clemente, con trabajo, carácter y una enorme fe en las propias posibilidades.

La UEFA de 1988: los tres goles de Pineda en el gran sueño europeo del Espanyol

Si hay una temporada que explica por qué Michel Pineda forma parte de la memoria del espanyolismo es la 1987-88. Aquel Espanyol protagonizó una aventura extraordinaria en la Copa de la UEFA, eliminando a rivales de enorme nivel hasta alcanzar una final que todavía duele recordar. Pineda tuvo un papel protagonista en el camino europeo y terminó la competición con tres goles, igualado con Sebastián Losada como máximo realizador perico del torneo. Uno de sus tantos llegó en Alemania, frente al Borussia Mönchengladbach, en una eliminatoria que abrió el camino de aquel sueño continental. El equipo fue creciendo, superó obstáculos y acabó plantándose en la final contra el Bayer Leverkusen. En Sarrià, el Espanyol ganó 3-0 en el encuentro de ida y acarició un título que parecía al alcance de la mano. Pero la vuelta en Alemania acabó con otro 3-0 y los penaltis decidieron la final a favor del conjunto alemán. La noche de Leverkusen quedó como una de las mayores heridas de la historia del club, aunque también como el recuerdo de un equipo que hizo sentir orgullosos a miles de pericos. Pineda estuvo allí, formando parte de una generación que nunca se ha olvidado.

Del golpe de Leverkusen al descenso y al regreso a Primera División

Después de aquella final europea, las cosas empezaron a torcerse. El Espanyol pasó en muy poco tiempo de luchar por un título continental a sufrir por su continuidad en Primera División. La temporada 1988-89 terminó con el descenso, un golpe especialmente duro para una plantilla que apenas un año antes había estado a punto de conquistar Europa. Pineda vivió aquella caída desde dentro y continuó en el club durante la siguiente campaña, ya en Segunda. Su última temporada como blanquiazul acabó con el regreso a Primera División, conseguido en una agónica promoción contra el Málaga que se resolvió en una interminable tanda de penaltis. Fue una despedida deportiva con un final feliz, después de haber pasado por una montaña rusa de emociones difícil de imaginar. En total, Pineda disputó 164 encuentros y marcó 45 goles en Primera División con el Espanyol, a los que añadió 27 partidos y seis tantos en Segunda. Un balance de 191 encuentros ligueros y 51 goles que refleja el peso que tuvo durante sus seis temporadas en Sarrià.

El gol de Pineda con el Racing que condenó al Espanyol al descenso en 1993

La vida futbolística todavía tenía reservada una de esas historias tan crueles que parecen escritas para hacer daño. En junio de 1993, Michel Pineda regresó a Sarrià como delantero del Racing de Santander para disputar una promoción de ascenso y permanencia frente al Espanyol. El destino quiso que fuera precisamente él quien marcara el único gol de aquella eliminatoria, el que permitió al Racing subir a Primera División y condenó a los pericos a bajar a Segunda. Un gol que debía representar una alegría inmensa para cualquier futbolista, pero que en su caso estuvo acompañado de una tristeza imposible de esconder. Pineda no lo celebró. Según recuerda la historia de aquel encuentro, llegó incluso a llorar por lo que significaba para su antiguo equipo. Había hecho su trabajo como profesional, defendiendo la camiseta del Racing, pero seguía sintiendo al Espanyol como algo suyo. Fue una de las escenas más amargas que se recuerdan en la época de Sarrià y, al mismo tiempo, una demostración del cariño que Pineda conservaba por el club.

Auxerre, Toulon, Racing, Lleida y Alavés: una carrera que fue mucho más allá de Sarrià

La carrera de Michel Pineda no se limitó al Espanyol, aunque fue en el club blanquiazul donde pasó sus mejores años. Después de salir de Sarrià en 1990 regresó al fútbol francés para jugar en el Sporting Toulon, antes de volver a España para incorporarse al Racing de Santander. Allí fue uno de los protagonistas del ascenso de 1993 y continuó en Primera División durante la campaña siguiente. Más adelante defendió también las camisetas de la UE Lleida y del Deportivo Alavés, donde puso punto final a su trayectoria profesional en 1996. En su palmarés figura igualmente el Campeonato de Europa sub-21 conquistado por la selección española en 1986. Su carrera le llevó por diferentes equipos y ciudades, pero el vínculo con el Espanyol siguió siendo especialmente fuerte. Era el club en el que había pasado de ser una joven promesa llegada de Francia a convertirse en un delantero conocido y querido por la afición.

Michel Pineda nunca olvidó al Espanyol ni los años vividos en Sarrià

Con el paso del tiempo, Pineda siguió mostrando el cariño que sentía por el Espanyol. Participó en actos vinculados al club y a sus peñas, recordó en diferentes entrevistas su etapa en Sarrià y habló con emoción de aquella generación de los años ochenta. En una entrevista concedida a El 1900 en febrero de 2024 dejó una frase que explica perfectamente lo que significaron para él aquellos años: «La UEFA del 88 fue muy grande, pero jugar en el Espanyol ya lo era». No necesitaba ganar un título para valorar lo que había vivido. Para Pineda, vestir la camiseta blanquiazul y disfrutar de aquel ambiente ya había sido un premio enorme. En la misma conversación recordó también el dolor que le produjo aquel gol con el Racing, explicando que había pasado seis años de su vida en el Espanyol, rodeado de un ambiente extraordinario y de personas a las que seguía teniendo mucho cariño. Sus palabras dejaban claro que el sentimiento perico no desapareció cuando cambió de camiseta.

El espanyolismo despide a otro protagonista de una generación inolvidable

La muerte de Michel Pineda supone otro golpe para la memoria viva del Espanyol de los años ochenta. Aquel equipo de la UEFA, el de Sarrià lleno para las grandes noches europeas, va perdiendo poco a poco a algunos de sus protagonistas. En junio de 2024 falleció Diego Orejuela, uno de los capitanes de aquella generación. Ahora llega la triste noticia de la desaparición de Pineda, otro de los futbolistas que ayudaron a construir una de las etapas más especiales de la historia blanquiazul. Quedan sus goles, sus carreras buscando el remate, aquella aventura europea, el sufrimiento de los descensos y la alegría de los ascensos. Y queda también una imagen que resume de una manera muy particular su relación con el Espanyol: la de un delantero que marcó un gol decisivo para su equipo, pero no pudo evitar llorar porque al otro lado estaba el club que llevaba dentro. Michel Pineda deja una huella que va bastante más allá de sus estadísticas. Su nombre seguirá ligado para siempre a Sarrià y al recuerdo de la UEFA del 88. Descanse en paz.