La tristeza de Manolo González tras su cese como entrenador del Espanyol: “Después de tanto tiempo, me sabe mal que haya sido así”; el preparador, que no quiso echar más leña al fuego, deja que cada uno valore las formas de su despido

28 de octubre de 2026
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Resumen: Manolo González ha hablado para El Chiringuito después de su destitución como entrenador del Espanyol, anunciada el martes por la noche tras la eliminación de la Copa del Rey ante el Sestao River. El técnico gallego no ha escondido su tristeza por la manera en que se ha producido su despedida, aunque ha evitado entrar en polémicas con el club. Una cosa es que el equipo necesitara un cambio, una opinión que había ganado mucho peso en las últimas semanas, y otra muy distinta son las formas escogidas para poner fin a una etapa tan importante. Manolo se marcha dolido, agradecido por lo vivido y convencido de que su trabajo permanecerá en la memoria del espanyolismo.

Cinco puntos clave

• Manolo atiende a El Chiringuito después de su destitución y reconoce su tristeza.

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• Un adiós que duele: lamenta especialmente la manera en que ha terminado su etapa en el Espanyol.

• Evita la polémica: no quiere enfrentarse al club y deja que cada uno valore las formas de su despido.

• Reivindica su trabajo: recuerda los buenos años vividos y los objetivos conseguidos con el equipo.

• Una despedida amarga: el cese llega tras el fracaso copero y en medio de las críticas por el momento elegido.

Manolo González habla tras su destitución del Espanyol: tristeza por un adiós que nadie quería así

Manolo González ya no es entrenador del Espanyol. Una frase que, por mucho que se viera venir, sigue siendo difícil de escribir después de todo lo vivido con el técnico gallego. La eliminación de la Copa del Rey ante el Sestao River, con aquel doloroso 4-3 encajado en la prórroga, terminó de precipitar una decisión que llevaba tiempo sobre la mesa. El equipo estaba en descenso, los resultados no llegaban y cada partido parecía complicar un poco más la situación. Había muchos argumentos deportivos para entender que su etapa había llegado al final. Pero una cosa es tomar una decisión y otra cómo se ejecuta. Y ahí es donde el Espanyol ha recibido algunas de las críticas más duras, porque comunicarle su destitución prácticamente antes de subir al autocar del equipo, todavía en Sestao y con el golpe de la eliminación bien reciente, no parece la manera más cuidada de despedir a alguien que tanto ha dado al club.

“Después de tanto tiempo, me sabe mal que haya sido así”: las primeras palabras de Manolo

Ya después del partido y de conocerse oficialmente su destitución, a su salida del RCDE Stadium, Manolo atendió a las cámaras de El Chiringuito y dejó unas declaraciones que reflejan bastante bien cómo se encuentra. Sin grandes reproches, sin querer ajustar cuentas y con esa manera tan suya de hablar, directa y sin demasiadas vueltas. Cuando le preguntaron cómo estaba y cómo le había sentado la noticia, respondió: “Bueno, hombre, siempre es triste, siempre es triste, ¿qué vamos a decir?”. Y a continuación llegó una de las frases más significativas de toda la conversación: “Y me sabe mal que haya sido… Después de tanto tiempo, me sabe mal que haya sido así, pero es lo que hay.” No hacía falta mucho más para entender por dónde iban los tiros. No discutía tanto el fondo de la decisión como la forma en que se había producido, tras una derrta y un eliminación en Copa sonrojantes. Aun así, quiso recordar que estas situaciones forman parte del oficio: “Es el deporte, es el fútbol, el primer nivel tiene esto.”

Manolo González evita criticar al Espanyol por las formas de su despido

La siguiente pregunta fue directamente al asunto que más comentarios había provocado desde que se conoció la noticia. ¿Le había molestado la forma en que el club había ejecutado su destitución? ¿Esperaba que le comunicaran el despido precisamente en aquel momento? Manolo no quiso echar más leña al fuego, aunque sus respuestas tampoco transmitían precisamente alegría por lo sucedido. Primero zanjó la cuestión con un “Da igual.” y después añadió: “Al final, cuando te destituyen, te destituyen.” “Lo demás da igual.” Una forma de asumir la realidad sin entrar en un enfrentamiento público con quienes habían decidido prescindir de él. Y todavía dejó otra reflexión: “Al final, cada uno que haga su valoración de todo, ya está.” Es una frase que permite muchas lecturas. Manolo no acusó a nadie, pero tampoco se dedicó a defender las formas de su salida. Prefirió que fueran los demás quienes sacaran sus propias conclusiones sobre cómo se había gestionado su despedida.

“Los dos o tres años que hemos hecho son muy buenos”: Manolo reivindica su etapa en el Espanyol

Con la noticia todavía reciente, Manolo tenía muy claro que no quería marcharse dejando una guerra abierta. “Ahora es irse bien.”, explicó antes de recordar algo que, más allá de la mala racha final, también forma parte de la historia reciente del Espanyol: “El trabajo está ahí.” Y continuó: “Los dos o tres años que hemos hecho son muy buenos y eso va a quedar ahí.” No le falta razón al reivindicar lo conseguido. Llegó al primer equipo en marzo de 2024, en un momento complicado, logró devolver al Espanyol a Primera División y consiguió dos permanencias que tuvieron mucho mérito. Que el equipo haya terminado entrando en una crisis deportiva no borra lo anterior. Su etapa se cierra con 107 partidos oficiales, un ascenso y un vínculo con buena parte de la afición que fue mucho más allá de los resultados. Su mensaje fue de agradecimiento: “A partir de ahí, estar agradecido por el tiempo que he estado, como en todos los clubes que he entrenado, ya está.” Y cerró esa parte de la conversación con otra frase sencilla: “No hay mucho más que decir.”

El dolor de abandonar el Espanyol después de todo lo vivido

La conversación tomó entonces un tono más personal. Le preguntaron qué sensación le dejaba abandonar el club de sus amores, después de una etapa en la que había vivido momentos muy complicados y otros que difícilmente olvidará. “Bueno, ya te digo, es una pena.”, respondió. Acto seguido, volvió a tirar de experiencia para aceptar algo que cualquier entrenador conoce desde que empieza a trabajar en un banquillo: “Al final, siempre te tienes que ir de un sitio.” Y desarrolló esa idea: “Todos los entrenadores nos vamos en un momento, al final de la temporada o a veces por desgracia antes.” Manolo sabía perfectamente que su continuidad estaba cada vez más comprometida. La derrota ante el Racing de Santander, la entrada en puestos de descenso y el golpe definitivo de la Copa habían dejado la situación al límite. La destitución podía entenderse desde el punto de vista deportivo, pero eso no significa que el momento elegido para comunicarla fuera el mejor.

“Con todo lo que hemos pasado y lo que hemos vivido tan bonito, irte así es una pena”

Y fue precisamente al recordar todo lo que había compartido con el Espanyol cuando Manolo dejó las palabras que mejor explican su estado de ánimo. “Te sabes mal que haya sido de esta manera.” Y añadió: “Con todo lo que hemos pasado y lo que hemos vivido tan bonito, irte así es una pena.” Ahí está buena parte del sentimiento que ha dejado su salida. Porque el técnico que consiguió el ascenso ante el Oviedo, que ayudó a sostener al equipo en Primera y que acabó ganándose el cariño de muchos pericos se ha despedido en una noche especialmente cruel, después de quedar eliminado frente a un rival de Segunda Federación. Un final demasiado amargo para una historia que también tuvo capítulos muy bonitos. Las cosas en el fútbol cambian rápido, y el mismo entrenador que en su momento fue protagonista de las grandes alegrías del espanyolismo se ha encontrado ahora con la cara más desagradable de este deporte.

Manolo González asume el final de su etapa y evita buscar excusas

Tampoco quiso Manolo terminar sus declaraciones buscando culpables o tratando de justificar lo que había pasado sobre el césped. “Pero bueno, ¿qué vamos a hacer?”, se preguntó, antes de cerrar con una reflexión que demuestra que entiende perfectamente por qué se ha producido su salida: “Al final, cuando las cosas acaban, es porque han ido mal.” Y punto final: “No hay más.” Pocas palabras, pero bastante claras. Manolo acepta que los resultados no han acompañado y que el club haya decidido cambiar de entrenador. Lo que duele es que todo haya terminado así, de golpe, en una noche de eliminación copera y cuando todavía estaba tratando de asimilar otro fracaso deportivo. Puede que el Espanyol necesitara otro técnico para intentar salir de la situación en que se encuentra. Pero eso no obliga a olvidar lo que ha significado Manolo González para el club. Se podía cerrar su etapa y, al mismo tiempo, cuidar un poco más su despedida. Una cosa no estaba reñida con la otra.