
Un entrenador que ha cumplido los objetivos y sigue generando debate
El caso de Manolo tiene algo bastante curioso. Desde que cogió el primer equipo ha cumplido lo que se le ha pedido. Primero consiguió el ascenso en 2024, después aseguró la permanencia en su primera temporada completa en Primera y el pasado curso llevó al Espanyol hasta la undécima posición. El balance oficial de la 2025-26 fue de 12 victorias, 10 empates y 16 derrotas, con el equipo terminando fuera del sufrimiento de la zona baja. Con esos números, lo normal sería pensar que su continuidad no debería provocar demasiado debate. Pues ha ocurrido justo lo contrario. Hay una parte de la afición que sigue sin verlo como el entrenador que debería dirigir esta nueva etapa, especialmente tras una segunda parte del pasado campeonato que fue muy dura, eso noadie lo pone en tela de juicio, y porque la llegada de Monchi hizo pensar a algunos que también llegaría un técnico con más nombre, más recorrido o más experiencia en Primera.
La llegada de Monchi no significó un cambio en el banquillo
Ese cambio nunca estuvo realmente sobre la mesa por parte del nuevo director general deportivo. Monchi fue bastante claro desde su presentación. Sobre Manolo afirmó: «Es la persona en la que vamos a depositar toda la confianza. Desde la primera vez que hablé con él, él sabe que la confianza era absoluta. Es verdad, y tengo que ser sincero, que esa confianza ha ido creciendo a medida que he ido conociéndolo. Es la persona idónea para seguir construyendo ese Espanyol que creo que todos deseamos». Y posteriormente explicó que él no había realizado gestiones para contratar a ningún otro entrenador. Es decir, una cosa era el debate en el entorno y otra bastante distinta lo que estaba pasando dentro del club.
Manolo acabó el pasado curso reconociendo que había envejecido diez años
Cuando Manolo habló por última vez, el 29 de mayo, todavía tenía muy fresco todo lo vivido durante una temporada rarísima. El Espanyol había empezado muy bien, se había disparado incluso por encima de lo esperado y después cayó en una segunda vuelta durísima, con una racha de 18 jornadas sin ganar que convirtió cada partido en una especie de examen al entrenador. Él mismo lo resumió de una forma muy gráfica: «Esta temporada ha sido de sumar 10 años de golpe por decir algo, porque la verdad es que ha comenzó muy bien. El equipo, es verdad que todo iba de cara, que todo nos entraba, pero tampoco es la segunda vuelta. Creo que el equipo ha jugado mucho mejor de lo que dicen los resultados. Ha hecho méritos para más. Igual que la primera, tal vez tenía más puntos de los que merecíamos, en la segunda vuelta el equipo ha merecido mucho más. Y lo que me ha gustado mucho del equipo es que ha continuado luchando, no se ha dejado ir y ha acabado sacando la cabeza cuando era más complicado, tocado por los resultados que había tenido en la segunda vuelta».
La nota de Manolo a su Espanyol fue un siete
También puso nota al curso. Y eligió un siete. Su razonamiento era bastante sencillo: acabar undécimo y con 46 puntos habría parecido un gran resultado al comenzar la temporada, aunque después de aquella primera vuelta supiese a menos. «Yo de nota media le pondría un siete porque teniendo en cuenta si nos llegan a decir al comenzar la temporada quedar 11 con 46 puntos, todo el mundo hubiera dicho que era una muy buena temporada. La verdad es que después de la primera vuelta, nos sabe poco porque todos queríamos más, pero también se ha de dar como positivo que al final el equipo ha vuelto a superar el año pasado a nivel de puntuación, de clasificación y de una situación muy complicada la hemos sabido llevarlo adelante y con un partido de margen que no hemos tenido que sufrir al final para salvar la categoría». Era una valoración bastante alejada tanto del desastre que algunos veían durante la mala racha como de la euforia que había generado el inicio.
El verano debía servir para acercar el equipo al fútbol que quiere Manolo
Pero seguramente la frase que hoy resulta más interesante de recuperar es otra. Manolo explicó entonces que el nuevo escenario, trabajando junto a Monchi, debía permitirle construir un Espanyol más cercano a la idea de fútbol que realmente quiere desarrollar. «Tenemos vacaciones, pero de aquella manera, es verdad que hay mucho trabajo para adelante, que tenemos que estar en conexión con el director deportivo, que es lo que queremos, para ir de la mano y poder traer a jugadores que queramos los dos y que, bueno, que vayamos un poco en la misma línea y en este aspecto intentaremos que sea así y ayudando, pues buscar este punto ahora de refuerzo de jugadores, que nos ayuden a llevar al equipo un poco más allá, entonces a ver si lo podemos conseguir y también que nosotros podamos desarrollar una idea de juego un poco más diferente y más cercana a lo que queremos nosotros, que hasta ahora tampoco hemos podido». Esta tarde será interesante preguntarle precisamente por eso: ¿siente que la plantilla que tiene ahora le permite ya dar ese paso?
El mercado no ha avanzado al ritmo que muchos imaginaban en mayo
Porque aquí aparece otra parte importante de la historia. La llegada de Monchi y Alan Pace disparó bastante las expectativas. Se esperaba una transformación considerable de la plantilla, pero a un día del estreno liguero el Espanyol todavía está a medio camino. Han llegado Álex Calatrava, Quilindschy Hartman, Gabriel Moscardo, Unai Núñez y ayer mismo, Vanja Drkušić, mientras algunos futbolistas que regresaban de cesión han aprovechado la pretemporada para ganarse un sitio, como Marcos Fernández. Monchi reconoció el miércoles que el grupo estaba antes de la llegada del esloveno aproximadamente al 85%, que faltaban dos o tres incorporaciones y que el club está esperando por futbolistas muy concretos antes de pasar a alternativas.
Monchi pide paciencia porque está esperando a sus primeras opciones
El director general deportivo explicó también que existían dos nombres por los que llevan esperando buena parte del verano y que la decisión de aguantar cuenta con el visto bueno del cuerpo técnico. «Alguna de las piezas llevamos esperándola todo el verano. Son dos jugadores muy señalados», afirmó, antes de insistir en que quieren esperar unos días más antes de renunciar a ellos. El mensaje es comprensible desde la planificación deportiva, pero también tiene su otra cara: Manolo empieza LaLiga sin tener todavía la plantilla cerrada que debía permitirle intentar ese fútbol diferente del que hablaba en mayo.
Una pretemporada que tampoco ha terminado de despejar todas las dudas
Los amistosos tampoco han servido para apagar el runrún. El Espanyol ha cerrado la preparación con dos victorias, tres empates y una derrota, un balance que sobre el papel tampoco es ningún drama. Hubo fases interesantes, futbolistas que han dado pasos adelante y pruebas tácticas que pueden tener recorrido, pero también más que evidentes problemas defensivos que se repitieron especialmente durante la gira inglesa. El último encuentro, el 3-1 ante el Coventry de Frank Lampard, fue probablemente el ejemplo más claro: durante cerca de una hora el Espanyol estuvo bien, se adelantó con un golazo de Roberto Fernández y dejó una imagen bastante seria; después perdió el control y recibió tres goles. Dos llegaron otra vez desde centros laterales.
También ha habido noticias positivas
Tampoco todo ha sido gris, ni mucho menos. Roger Hinojo ha sido una de las sorpresas del verano, dando a Manolo soluciones tanto como lateral como en una salida de tres centrales. Marcos Fernández ha terminado la preparación como máximo goleador del equipo y se ha ganado quedarse en la primera plantilla, al igual que Rafa Bauza. Álex Calatrava ha enseñado cosas interesantes, Javi Hernández también ha aprovechado minutos y Unai Núñez necesitó apenas un entrenamiento para transmitir bastante seguridad frente al Coventry. Hay piezas. El interrogante está en saber si son suficientes para mejorar claramente lo que tenía Manolo la temporada pasada.
El debate sobre Manolo ha regresado antes incluso de empezar LaLiga
Y mientras pasaba todo eso, el entrenador ha vuelto a quedar en el centro de la diana sin haberse jugado todavía un solo punto. Tras algunos amistosos reaparecieron las críticas, se recuperó la famosa racha de 18 partidos sin ganar del curso anterior y volvió la discusión sobre si Monchi debería haber aprovechado su llegada para comenzar una etapa nueva también en el banquillo. Para quienes defienden a Manolo cuesta bastante entenderlo: ha ascendido, ha mantenido al equipo y después lo ha llevado al undécimo puesto. Para quienes dudan de él, el argumento va por otro lado: consideran que el proyecto tiene ahora posibilidades económicas y deportivas distintas y que quizá necesitaba otro perfil de entrenador. El debate existe, aunque seguramente su dimensión real fuera de las redes sea bastante menor de lo que parece leyendo Twitter.
Monchi rebaja el ruido de las redes alrededor del entrenador
Esta semana el propio Monchi incidió precisamente en eso. Cuando fue preguntado por el ambiente alrededor del equipo, respondió que «a veces nos dejamos llevar también por las redes sociales y no es tanto, a veces, tanto ruido como la realidad». Poco después volvió sobre la cuestión señalando que el universo perico es muy amplio y que habrá aficionados nerviosos, tranquilos, contentos o expectantes, pero que el club no puede tomar decisiones en función de las sensaciones que transmite cada día el entorno digital. Una manera bastante clara de decir que, puertas adentro, Manolo no empieza la Liga cuestionado por quienes mandan.
El domingo empezará el único debate que acaba mandando de verdad
Todo esto tiene una fecha de caducidad bastante cercana: domingo, 16 de agosto, a las 19:00 horas. Cuando empiece a rodar la pelota frente al Levante, los amistosos pasarán a importar muy poco y el mercado quedará durante 90 minutos aparcado en un rincón. Será el tercer proyecto que Manolo inicia al frente del primer equipo, pero seguramente el primero en el que se le va a exigir algo más que apagar incendios. Él mismo dijo en mayo que sentía que había margen para crecer: «Me ilusiona mucho, cuanto más tiempo llevas en el primer equipo, más responsabilidad también, eso está claro, pero me ilusiona mucho y pienso que tenemos margen para poder crecer, tenemos que hacerlo así y que, bueno, que sabiendo y siendo consecuentes con la Liga, que es muy complicada, intentemos mejorar otra vez».. Ahora llega el momento de empezar a comprobar cuánto ha crecido realmente ese Espanyol.
Hoy toca escuchar a Manolo
Por eso la rueda de prensa de esta tarde tiene bastante más interés del habitual. Queremos saber qué piensa del mercado, si está satisfecho con lo que tiene, qué espera todavía de Monchi, cómo ha visto al equipo durante estas semanas, qué pretende cambiar respecto al año pasado y cómo vive personalmente un debate que parece perseguirle haga lo que haga. Manolo ha pasado todo el verano siendo protagonista sin coger el micrófono. Hoy vuelve a tenerlo delante. Y seguramente haya unas cuantas cosas que escuchar antes de que el domingo empiece, por fin, el fútbol de verdad.












